Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Sigamos adelante a marcha forzada

Discurso de Hugo Chávez Frías, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, en el acto de firma de acuerdos entre Venezuela y Cuba, efectuado en el Palacio de las Convenciones, el 15 de octubre de 2007, “Año 49 de la Revolución”.

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Juventud Rebelde

Foto: Roberto Suárez Me agarró un catarro... Pero no fue aquí, ya yo lo traía, lo traía de La Guajira —le estaba explicando a Raúl. Estábamos allá en el acto inaugurando el gasoducto transguajiro Colombia y Venezuela, y ustedes saben que allí la temperatura, a la sombra, son 45 grados, más o menos. Entonces, nos fuimos en helicóptero, ya en la tarde, hacia Venezuela; cruzamos toda La Guajira con las puertas abiertas y todo, y estaba lloviznando por allá, nos cayó agua, y ayer terminé de bañarme en agua bendita en “Milfuegos”, en Cienfuegos. Eso parece más bien “Milfuegos” de pasión, de amor. ¡Que viva Cuba! (Exclamaciones de: “¡Viva!”) ¡Que viva Venezuela y que viva la unidad de nuestros pueblos! (Aplausos.)

Querido hermano, compañero Raúl Castro, vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República hermana de Cuba;

Querido Fidel, allá donde estás. How are you?, Fidel. Buenos días, o buenas tardes ya, son las 2:00 de la tarde. Ese está tomando notas de todo, tomando notas allá donde está.

Fidel; Raúl; Carlos Lage; Hermanos todos; Comandante Ramiro Valdés. Ayer nos acompañaba en aquella jornada tan hermosa, en Santa Clara, en aquel homenaje al Che.

Ramiro fue quien me dijo, cuando nos paramos frente al Mausoleo donde están los restos del Che: “Mira, Chávez, cada vez que vengo aquí tengo una costumbre: un minuto de silencio. Te invito”, y le dije: “Vamos”, y saludamos, porque yo soy guerrillero de esas tropas del Che. Me hubiese gustado en verdad vivir un poco antes y sin duda que a lo mejor la vida nos hubiese llevado, como nos ha traído, a este mismo camino. Y luego se me ocurrió, al terminar el minuto de silencio, cantar una canción; porque el Che está vivo, el Che venció a la muerte, venció al imperialismo y hoy vive en este pueblo y en los pueblos de América Latina.

Ramiro Valdés; Yadira García, ministra de la Industria Básica; Demás ministros; Ministras; Amigos; Hermanos todos; Señor canciller y amigo Felipe Pérez Roque.

Felipe ayer me comió el pan (Risas). Felipe come mucho (Risas), y como salimos del Aló Presidente a las 4:00, porque estábamos por llegar temprano a Cienfuegos, fuimos a un sitio allá donde nos dieron refrigerio para el camino. Yo me quedé sin pan, tuve que comer yuca (Risas). Y después fuentes de inteligencia dijeron que en el carro donde iba Felipe metieron dos panes (Risas). Bueno, creo que el del chofer también, ¿no, Felipe? Ese era el del chofer.

Felipe, te salvaste esta tarde, porque íbamos a jugar pelota esta tarde en un campo que tiene Raúl por ahí clandestino; pero con esta gripe que tengo hemos suspendido el juego. Además, hasta que no aclaremos eso de que hay que pitchear a medio brazo. ¿Ustedes han visto un juego de béisbol que: “No, hay que pitchear a medio brazo.” ¡A brazo completo! (Le dicen que fue Lage el que lo dijo.) ¡Ah!, Lage fue el que dijo que era a medio brazo (Lage dice que al duro y sin guante). Al duro y sin guante, y bateando con la mano (Risas). Ahora nos vamos a inmolar.

Querido compañero Felipe; Marta; Ministros; Señor embajador, querido amigo Germán; Viceministros, viceministras y demás compañeros y compañeras del gobierno de Cuba; Señor canciller Nicolás Maduro, también come mucho Nicolás (Risas), los dos juntos...; Demás ministros, ministras, venezolanos, José Khan, Titina Azuaje, Elías Jaua, Rafael Ramírez, William Lara, Hugo Cabezas, Jesse Chacón; Viceministras, viceministros; Señor general Pérez Arcay; Demás gerentes de Petróleos de Venezuela; Presidente de la CVP (Corporación Venezolana del Petróleo), Elogio del Pino; Presidente de la Corporación Petroquímica de Venezuela, Saúl Ameliach; Señor canciller Alí Rodríguez Araque, bueno, te quedó eso, excanciller y ahora embajador. Alí Rodríguez, viejo guerrillero.

Ustedes saben que yo cuando era subteniente andaba en un batallón antiguerrillero y a uno le daban un librito y le ponían dangerous, la gente más peligrosa (Risas). Y Alí era uno de los más dangerous (Risas y Aplausos). Yo andaba buscando a Alí, de eso hace ya exactamente 30 años, y menos mal que no lo conseguí, porque lo más seguro es que me hubiese ido a la guerrilla. Y en verdad, esto es en serio, nosotros teníamos un plan —en el año 1977— para sumarnos a un movimiento guerrillero, que ya estaba casi extinguido, estaba extinguiéndose, quedaban algunos vestigios. Ya había arrancado el proceso llamado de pacificación (Le dicen que en 1969). En 1969 comenzó el proceso de pacificación, yo estoy hablando ya de 1977. Quedaban algunos reductos, algunos grupos guerrilleros, que luego perdieron el camino casi todos los últimos grupos, hoy están en la extrema derecha la mayor parte de esos grupos finales, últimos reductos, de un movimiento guerrillero, el de Venezuela, que llegó a tener una fuerza importante, tanto es así que el Che Guevara —como Fidel ayer lo relataba, y me contó otros detalles más en la reunión de antier— estaba pensando irse primero a Venezuela, la Venezuela de 1964, 1965, antes de pensar en el viaje a Bolivia.

Alí, querido amigo; Embajador; Jóvenes estudiantes; Maestros; Trabajadores; Médicos; Profesores;

Estudiantes venezolanos. ¿Están aquí, no? (Aplausos.) Algunos estudiantes venezolanos están cursando estudios en distintas universidades y escuelas de Cuba. Ayer me los conseguí.

Esa travesía desde Santa Clara hasta Cienfuegos, a pesar de la lluvia, fue muy muy hermosa. Yo no aguanté, sé que mi médico estaba inquieto —ya yo andaba con la gripe y estaba lloviendo, y duro—; pero cómo uno va a permanecer dentro de un carro y pasar por ahí como una estela, habiendo miles de personas bajo la lluvia, hasta ancianas, ancianos, niños, hombres y mujeres. Así que yo no aguanté y le dije a Lage: “Lage, vamos a bajarnos”, y de inmediato nos bajamos en Ranchones (Le dicen que Ranchuelo). A mí me sonó Ranchones, rancho grande (Risas). Ranchuelo. Después más allá nos bajamos en Cruces y luego en Palmira. Bueno, en Palmira no nos bajamos porque ahí sí es verdad que estaba cayendo un diluvio y estábamos sobre la hora ya. Y cuando regresamos en la noche, todavía había gente por todas esas calles de Cienfuegos; claro, tomamos el avión y regresamos a La Habana.

Pues me conseguí estudiantes venezolanos allá en el acto de la refinería, unas estudiantes, unas muchachas venezolanas que están allá en Cienfuegos estudiando medicina, y al lado la señora dueña de la casa —que, además, es su profesora— donde ella está viviendo, una muchacha de los valles del Tuy. Y ahí estaban unas ecuatorianas también con su bandera del Ecuador.

Pasamos un momento doloroso, doloroso. Coincidencia, en esa esquina donde me bajo, viene una señora y me abraza, y resulta que llora, llora y llora, y yo la agarro, la abrazo y pido agua, porque ella se ahogaba en llanto. Nos preocupamos mucho, Lage y yo la agarramos y llamamos al médico. Resulta que luego que pasa su llanto y puede hablar un poco, su hijo murió en Venezuela, en la jornada de las misiones. Quiero rendir tributo, pues, a esa mujer, a su hijo y al pueblo cubano, que no ha dudado en dar incluso la vida y la sangre en muchas ocasiones por cooperar con la liberación de otros pueblos (Aplausos).

La juventud; Invitados especiales; Señores de los medios de comunicación; Amigas y amigos todos:

La última en Estados Unidos es esta, ¿ven? (Muestra foto.) Aquí falta Fidel, voy a solicitar allá que metan a Fidel aquí en esta foto. Mira, son unas vallas —esto es en Atlanta. Ustedes no la van a ver porque es muy pequeña, pero las cámaras de televisión creo que tienen una cosa que llaman zoom, ¿no?

Fíjate, les voy a describir: Es una valla, aquí están las líneas de la energía eléctrica, y entonces aquí la cara, el rostro del Presidente iraní, nuestro buen amigo, excelente ser humano, gran líder persa, Mahmoud Ahmadinejad; en el otro extremo, con boina roja, aparece este humilde servidor (Risas), y en el centro nuestro “queridísimo”, “queridísimo camarada” Bin Laden (Risas). Y lo ponen ahí en las vallas.

Ahora, imagínense que en Venezuela empiecen a aparecer —pudiéramos colocar unas vallas en Venezuela— Bush, el diablo, el conde Drácula (Risas y aplausos).

Bueno —como dice Fidel—, noticia fresca. Esto es reciente, muy reciente, sobre todo después que Ahmadinejad fue ahora, recientemente, a Naciones Unidas y les dijo cuatro verdades, en una universidad por allá, creo que se llama Columbia, y después en el discurso en la ONU.

Yo no fui este año a Naciones Unidas, pero me cuentan que mientras hablaba Ahmadinejad en la universidad, ya habían comenzado las sesiones en la sala plenaria de Naciones Unidas, en la Asamblea General; bueno, parece que aquello se paralizó, porque todo el mundo estaba pendiente de lo que iba a decir un buen líder, un buen hermano, un buen amigo, un buen amigo de Cuba, buen amigo de Venezuela y amigo de la causa de la liberación de los pueblos, el presidente Ahmadinejad, sobre todo después de aquella lección que les dio, porque hasta el rector de la universidad comenzó irrespetándolo en la presentación. Imagínate que lo inviten a uno, y el rector llegó a provocarlo diciéndole: “Bueno, he aquí un pequeño y cruel tirano”, así comenzó la introducción. El irrespeto más grande de quienes se creen dueños del mundo.

Fidel, fue allá en Córdoba, en la Universidad de Córdoba, en aquel inolvidable, de tantos momentos que hemos vivido juntos, por calles, pueblos, reuniones, etcétera, allá fuimos a la Universidad de Córdoba. Esa noche yo no quería hablar, había bastante frío, recuerdo que Fidel y yo nos pusimos una bufanda —él no quería, yo tampoco; pero los médicos se impusieron—; entonces había miles, miles y miles sobre todo de muchachos, de estudiantes de Argentina y de otros países, y en mis palabras, que al final tuve que hablar —yo no quería, porque fuimos a oír a Fidel—, hablé, les dije: “Voy a hablar una media hora”, y hablé un poquito más de media hora —no llegué a una hora, Fidel habló como tres horas, quizás cuatro—; pero en mis palabras yo dije que, en este siglo, ese imperio maldito, ese imperio maldito, va a derrumbarse y que terminará siendo como dijo el camarada Mao, un tigre de papel.

Fidel luego dice: “Chávez ha sido muy generoso”, y él apuntó —como es francotirador, ¿no, Raúl? Tú también— mucho más preciso y dijo: “Chávez ha sido muy generoso”, porque cuando se habla de este siglo se puede pensar en los 80 o más de 90 años que quedan del siglo XXI, y él apuntó más preciso y dijo: “No, será en los primeros años de este siglo o primeras décadas de este siglo en las que caiga el imperio norteamericano.” Y creo que nosotros estamos obligados a empujar duro para que eso ocurra.

Claro, las circunstancias van avanzando y van marcando, van signando este tiempo. Como decía Montesquieu, a nosotros nos toca cabalgar sobre la ola de los acontecimientos, pero conscientemente, conscientemente.

Pensar, prever, como decía Martí, así lo decía Martí: La política, sobre todo, consiste en prever, no esperar que se presente un acontecimiento o un problema para entonces ir a solucionarlo, no; hay que preverlo. Es tiempo de pensar profundo, es tiempo de actuar, tiempo de pensar y de hacer en ofensiva.

El mundo pluripolar del que venimos hablando hace varios años, ya no solo es que es posible, es que está presente ya. Ya lo podemos ver que está emergiendo en el horizonte.

La primera vez que yo vine a Cuba físicamente, aquel diciembre de 1994, bueno, estaban como las luces casi todas apagadas en el horizonte. Cuba —y he ahí una de sus grandezas, Raúl, querido hermano; Fidel y todos ustedes—, nunca dejó que se apagara la llama, ¡nunca!, esperando mejores condiciones. Y hoy lo que se ha desatado de nuevo es una llamarada. Ya no es la llamita solitaria haciendo esfuerzos, los de ustedes, para impedir que se apagara o que la apagaran desde fuera; ahora es un candelorio que cogió camino de nuevo.

Ayer lo decíamos y yo se lo comentaba a Fidel: Un Viet Nam, dos Viet Nam, tres Viet Nam en América Latina, helos aquí, helos aquí, a nuestra manera y en nuestro tiempo; pero desde el punto de vista de aquel Viet Nam, de aquel pueblo de Viet Nam que fue capaz de resistir la agresión imperialista, la invasión imperialista y derrotar al imperio norteamericano, igual, a su manera o a nuestra manera, Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador, ahí están los Viet Nam hoy en América Latina, pueblos de pie resistiendo al imperialismo y en ofensiva. Y nosotros derrotaremos al imperialismo.

Ahora, como decía, recordando a Martí, a Bolívar; Bolívar, Martí, es una sola línea; Miranda y el concepto de la unión en lo que él se figuraba como la Colombeia o el incanato de Suramérica, del Caribe; luego Bolívar y la Gran Colombia; luego Martí y los esfuerzos de unión de nuestros pueblos. He ahí una sola línea, una sola traza de continuidad ideológica, geopolítica, histórica, entre Miranda, Bolívar y Martí, y nosotros, sus hijos, sus hijas.

Digo esto porque el capitalismo y luego su fase de locura, el neoliberalismo, logró instalar en el imaginario colectivo, y más allá en los planes y proyectos, en los entes internacionales, un término que no tiene nada que ver con aquel impulso ideológico, aquella intención estratégica de los padres libertadores. Me refiero al término y al concepto integración. ¡Ah!, se nos habla de integración; nunca nadie conseguirá en discurso alguno de Bolívar, de Martí, de Miranda o de Sucre la palabra integración, lo que se consigue, y a borbotones, en discursos, en arengas, en proyectos, en cartas, en constituciones, en eventos, etcétera, es el concepto profundo de unión, que es una cosa muy distinta al concepto de integración, que es capitalista, es neoliberal.

La integración lo que plantea es, bueno, la conformación de áreas de libre comercio, integración de mercados, donde siempre saldrá ganando el más fuerte. De ahí la propuesta de ALCA, que recorrió este continente y luego fue derrotada en la propuesta original; pero no es que hemos derrotado la propuesta, luego se transformó en lo que hemos llamado los “alquitas”, los “alquitas” son los TLC de manera bilateral que impulsa Estados Unidos con distintos países de América Latina y el Caribe. Como no pudieron con el bloque todo, entonces cambiaron de táctica, pero la estrategia es la misma: absorber mercados, eliminar cualquier vestigio de soberanía, y más allá de eso eliminar cualquier posibilidad de desarrollo propio, de independencia de nuestros países.

De ahí la importancia, como decía el hermano y compañero Raúl, de este acto de hoy, en el marco de esta visita; de esta visita, que se nos ocurrió hace pocos días rendirle homenaje al Che en los 40 años de su caída en combate y de su pase a esa eternidad del verdadero revolucionario, y ese encuentro con Fidel, y ese viaje ayer a Cienfuegos.

El viaje a Cienfuegos se pensó antier cuando veníamos llegando, ¿te acuerdas?, que veníamos en el avión conversando, viendo el mapa: “bueno, vamos a estar en Santa Clara; ¡mira!, Cienfuegos queda cerca, vamos a ver la refinería”. Y luego Fidel, en la conversación, inmediatamente le gustó mucho la idea y dijo: “Bueno, puede ser la preinauguración”, y así se hizo, preinauguramos la refinería de Cienfuegos.

Ayer cuando salíamos, me dijo Lage: “Oye, esto era un cementerio, esto era una oscuridad”; porque salimos ya de noche, y aquellas luces, y las torres, y la gente, ¡cómo tomó vida la refinería de Cienfuegos!

Pues dentro de esta visita, visita especial, digamos así, especial para continuar profundizando el proyecto unitario entre Cuba y Venezuela, igual, en la agenda, establecimos este acto. Porque habíamos pensado inicialmente firmar estos documentos durante el Aló Presidente; pensándolo mejor, dijimos: “No”, porque allí va a pasar casi desapercibido por la dinámica de un programa de ese tipo. Así que más bien preferimos hacerlo aquí, como lo hemos hecho, en la continuación de esa especie de ir tejiendo una red, porque pudiéramos graficarlo así, tejiendo una red, ¿de qué?, de proyectos, de emprendimientos conjuntos, para darle cada día mayor solidez a ese tejido, a esa construcción de la unidad.

Yo, por ejemplo, creo que Cuba y Venezuela, y más adelante, así como comenzamos nosotros el ALBA, ambos, y luego se ha sumado Nicaragua, Bolivia y hay otros países que se han venido acercando y han estado asistiendo a las reuniones como observadores, Ecuador, Uruguay, el ALBA va tomando cuerpo, un nuevo espacio. Pero igual, nosotros ahora deberíamos mirar más allá, Cuba y Venezuela perfectamente pudiéramos conformar en un futuro próximo una confederación de repúblicas, una confederación, dos repúblicas en una, dos países en uno. Esa es la unidad a la que Bolívar tanto esfuerzo le dedicó, tanto esfuerzo: el Congreso de Panamá, la Confederación del Sur, y todo se vino abajo.

Cada día creo que, en la medida, claro, en que vayamos consolidando los pisos iniciales, hay que ir pensando en los pisos superiores; solo lo digo como para ir pensando en esos pisos superiores: una confederación de repúblicas.

Ahora, en este acto, pues, Raúl totalizaba 19 emprendimientos que ya vienen adelantándose, más 14, 33, sumados a esos 352 proyectos sociales, económicos, tecnológicos que hemos venido creando, conformando y dinamizando.

Ayer íbamos Lage, Ramiro y yo entrando a Santa Clara, íbamos conversando, mirando las campiñas, mirando el potencial, un potencial que ahí está, a flor de piel, un potencial agrícola, un potencial industrial, y un pueblo ilustrado, culto, capacitado, producto de estos casi 50 años ya de Revolución Cubana, y comentábamos —y es del Comandante la expresión, de Ramiro Valdés—, me decía Ramiro hablando del tema: “Se trata de convertir la potencia política en potencia económica.” No se trata de una ilusión, no; no se trata de un delirio, no. Cuba, la más grande de las islas del Caribe, y, además, con esta particularidad: medio siglo de Revolución, un capital humano, como dice Fidel allí, sembrado, acumulado, capacitado en distintos órdenes, una sociedad fortalecida. Ayer la veíamos, un pueblo que ha demostrado una infinita conciencia y que fue capaz de soportar todos esos años del período especial y las amenazas del imperio. Ese es un potencial muy grande, no solo político.

Después hablábamos del potencial moral, Ramiro; moral, político. Como dicen en Venezuela —hay un dicho en Venezuela, yo no sé si aquí también, es posible que aquí también ustedes lo tengan—, eso no se consigue en la farmacia de la esquina. Un pueblo con la calidad política, moral, cultural, con la conciencia del pueblo cubano, eso no se consigue en la farmacia. ¡Años y años, generaciones y generaciones!

Ustedes saben, nosotros estamos comenzando por ese camino y al respecto hemos dado importantes pasos, pero estamos lejos aún de un nivel de solidez como el que ustedes tienen.

Ayer hubo una expresión, que a mí me salió del alma, cuando íbamos saludando aquellas hileras de gente y aquel bullicio, y Lage me decía: Parece que estuviéramos en Venezuela, en una carretera. Digo: “Bueno, en Venezuela la diferencia es que se le tiran al carro” (Risas). Aquí hay una disciplina, nadie sale de la acera, y gritan y todo; allá se tiran a las calles, hay que ir apartando. Yo no puedo caminar en Venezuela una cuadra, no me dejan, ¡no me dejan!, me mallugan, me halan (Risas). Pero ayer yo le decía a Lage: Pero, fíjate, apenas el carro se paró y nos bajamos, uuuuh, se acabó la disciplina (Risas), eso fue un hermoso torbellino de pueblo, igualito que si estuviéramos en La Guaira, o en Puerto Cabello, o en Barlovento, o en los Andes, igualito (Aplausos).

Esto fue (Muestra) una morena que me clavó una uña ahí, ¿ve? (Risas); no vayan a pensar que fue después, no, en la calle (Risas), ¡en la calle!, tengo testigo, ¿te acuerdas, Lage? Tengo testigo, fue allí en la calle.

Pero igual, yo tengo... y Fidel tiene también. Una vez él vio que yo tenía un rasguño por aquí: “No, es que la gente me agarra y a veces lo halan a uno, y una uña sin mala intención...” Entonces él me dijo: “Mira mis manos como están, igual, marcadas.” Marcadas, porque en verdad uno se entrega a esa masa, es un amor, es más que amor —dice una canción—, es un frenesí; es como una locura bella, hermosa, un frenesí.

Eso no se consigue ahí a la vuelta de la esquina, ese potencial moral, ese potencial de la polis, del colectivo pues, es una de las más grandes fuerzas; ahora, si eso lo unimos, como estamos comenzando a hacerlo, esa fuerza del pueblo cubano en masa, en multitudes, con esa fuerza en masa, en multitudes del pueblo venezolano, eso se potencia. A qué potencia, no sé, aquí hay matemáticos; Abel como que es matemático, ¿no, Abel? Debe ser matemático, porque en dominó es un huracán, zapatero nos metió la otra noche (Risas).

La potencia, no sé, a la N; no sé, es algo exponencial pues, la unión de los pueblos en masa, en corrientes. Nosotros somos la misma tierra, la misma nación, solo tenemos un lago grandote en el medio, y de este lado está Cuba y allá, hacia donde mira el Che en el monumento, está Venezuela, ribera y ribera con el Caribe, un lago de por medio.

Pero además de esto, de ese potencial político, esa potencia política, esa potencia moral, esa potencia social, nosotros, decía —no es delirio, no; no es una vana ilusión, no—, bien podemos convertir a esta región en una potencia económica, una potencia económica. Ah, bueno, ¿que si gran potencia, pequeña potencia? No, no hablemos de tamaño; potencia, en las coordenadas correspondientes. Nunca seremos una potencia como China en cuanto a magnitud, obviamente; pero una potencia, una región potencia, no un país potencia. China es un país potencia, Estados Unidos es un país potencia; pero Cuba tiene las limitaciones que conocemos para ser un país potencia, Venezuela igual. Venezuela no puede ser un país potencia, no tiene la magnitud mínima suficiente para ello, las proporciones, pues.

Ahora, solo agregando, utilizando ese principio de la llamada geografía social, la geografía social o geografía radical, tan de moda en Venezuela en el debate rumbo a la reforma constitucional del 2 de diciembre; porque uno de los principios que hemos propuesto para sembrar en la nueva Constitución, a lo largo de su articulado, es esa corriente: la geografía radical, y ese principio de ella que es la agregación de territorio, la agregación, la suma pues, la agregación, la progresividad del territorio, el dinamismo territorial, el dinamismo. Entonces, nosotros, agregándonos, ¡agregándonos!, no integrándonos. De qué nos serviría a nosotros firmar un acuerdo de comercio... bueno, lo tenemos, ¿no?, tenemos dentro del ALBA un acuerdo de comercio, pero no de libre comercio, eso no, eso es una falacia, como decía el filósofo aquel de Rubio, una falacia. Eso es una gran mentira, no existe el libre comercio.

Antier estábamos leyendo unas declaraciones; después que salimos de ver a Fidel, me puse a leer el resumen de cables y vi una declaración de algún alto funcionario de Brasil, no fue el presidente Lula ni fue el Canciller, pero un alto funcionario, denunciando una vez más el cinismo de las grandes potencias, el cinismo de Estados Unidos, de la Unión Europea, en todo este tema de los Acuerdos de Doha, de la OMC, que Estados Unidos y la Unión Europea les piden, le siguen pidiendo y le seguirán pidiendo a los países subdesarrollados que eliminen las barreras arancelarias, industriales, agrícolas; pero ellos no quieren eliminar las de ellos. Claro, lo que quieren es un nuevo coloniaje, lo que quieren es afincarse en el colonialismo, quieren convertirnos en esclavos para siempre, y vaya que nosotros no vamos a ser esclavos; Venezuela, y yo sé que Cuba igual, más nunca seremos esclavos de nadie (Aplausos).

Ahora, veamos el mundo. Hace poco estábamos en Moscú los cubanos, y sobre todo los cubanos y cubanas de tu generación, Raúl, cómo conocieron ustedes a la Unión Soviética. La Unión Soviética, yo recuerdo que nosotros estábamos acelerando los planes para la insurrección en Venezuela y recibimos desde fuera dos golpes duros: primero fue la caída sandinista, porque esa fue en el año 1989-1990; nosotros estábamos acelerando los planes que luego hicieron erupción en 1992; y por esos mismos días la caída de la Unión Soviética. Recuerdo que varios compañeros decían: frenemos esto, esperemos a ver qué pasa. Pero la dinámica era la dinámica, o es la dinámica; aquello, Jesse, tú sabes, no se podía frenar, iba a explotar y explotó; pero siempre estaba Cuba, la llama encendida, siempre estuvo allí. Entonces Rusia hoy, creo que pasó un tiempo difícil, se ha levantado de nuevo; la firmeza del gobierno ruso no se veía desde hace mucho tiempo, ni siquiera en los últimos años de la Unión Soviética, porque, incluso, mucho antes de caer la Unión Soviética ya aquellos gobiernos se volvieron como blandengues, evitando confrontación con Estados Unidos. Es una política que los revolucionarios del mundo difícilmente entendíamos; pero ahora vemos a una Rusia de pie, hablando con su propia voz, señalando el diktat imperial de Estados Unidos, acusando, asumiendo posiciones muy firmes, y, posiciones, además, de solidaridad con países del Tercer Mundo hostigados, amenazados por Estados Unidos; Venezuela, uno de ellos.

Ya nosotros este año, Raúl, debemos tener listo el segundo escuadrón de Sukhoi; bueno, son aviones de caza de los más modernos del mundo. Y ya empezaron a llegar los misiles; 200 y 300 kilómetros de alcance tiene ese misil. En cambio, el F-16, que tenemos, y Estados Unidos no quiso vendernos más repuestos de los F-16... Venezuela compró esos F-16 cuando era colonia. ¿Y para qué los compró Venezuela? Era el plan contra Cuba, era el plan contra Cuba, Venezuela era una ficha del imperio, y era el plan contra Forbes Burnham en Guyana; casi Venezuela invade a Guyana en esos años, porque tenía Fidel, tenía Cuba allí un aliado en Guyana, era un gobierno de izquierda.

Ya están llegando los misiles de esos aviones. Dentro de dos semanas colocaremos la primera piedra para construir la fábrica de fusiles Kalashnikov y de municiones. Ya están llegando los nuevos lotes de helicópteros de ataque, los helicópteros MI, desde los más grandotes —hay uno que es el más grande del mundo— hasta los más rápidos y más pequeños.

Pero no solo en eso, el petróleo. Pronto viene la comisión, dentro de dos semanas viene el Vicepresidente ruso a Caracas. Hace poco estuvo el Vicepresidente nuestro allá con una delegación, ahora vienen ellos a la reunión de la CIAN (Comisión Intergubernamental de Alto Nivel): tecnología, agricultura, industria, energía, petróleo, petroquímica, inversiones conjuntas. Es una disposición, o más bien, es la ratificación de la disposición expresada por el presidente Putin.

Pero, en fin, Rusia, China, Irán, son potencias, Irán es una potencia intermedia; Estados Unidos. Estados Unidos siempre será una potencia. Nosotros no tenemos planes para invadir a Estados Unidos; bueno, aún (Risas). Pancho Villa los invadió: ¡Viva México!, y echó cuatro tiros que le quedaban (Risas), y tomó un pueblito llamado Columbia, ¿no fue? Pancho Villa fue el único que ha invadido a Estados Unidos; y Fidel, que montó una carpa una vez. Fidel invadió a Estados Unidos, montó una carpa, ¿dónde fue que montó una carpa Fidel? Montó una carpa allá en una plaza en Harlem. Tomó al gobierno de Harlem, formaron un autogobierno allí por varios días. Pancho Villa y Fidel, los únicos que han invadido a Estados Unidos (Risas).

Ahora, Estados Unidos seguirá siendo una potencia, bueno, por su dimensión, su tamaño; ahora, lo que no debe seguir siendo es un imperio que pretenda invadir, bombardear, acabar con los pueblos del mundo e imponerles a los demás sus ideas; además de que uno no pierde la esperanza que esos movimientos sociales en Estados Unidos sigan tomando fuerza y la conciencia de un pueblo, el pueblo norteamericano, se levante. Están pasando cosas por dentro de Estados Unidos también, también, solo que viven allá una dictadura; ahí sí hay una dictadura, ahí sí hay una tiranía.

Es tiempo ya, y lo vuelvo a decir desde acá, que el mundo le reclame al imperio de Estados Unidos que liberen a los Cinco Héroes antiterroristas cubanos que están secuestrados allá por el imperio (Aplausos prolongados). ¡Vivan los Cinco Héroes! (Exclamaciones de: “¡Viva!”) Y es tiempo ya de que el mundo deje, como Fidel hace pocos días en sus reflexiones nos decía: “El silencio cómplice”, pero hablando de Kosovo. Pero el silencio cómplice no solo es para Kosovo, uno pudiera hablar del silencio cómplice en el caso del terrorista Posada Carriles, que está allí, protegido por el gobierno de Estados Unidos. Hemos entregado nosotros todos los recaudos y las pruebas de los actos de terrorismo que aquel bandido de siete suelas cometió en Venezuela en los sesenta, en los setenta, y el más pavoroso de ellos, bueno, el asesinato de más de 70 jóvenes, sobre todo, hombres y mujeres de Cuba, y de otros países también, del Caribe, en aquel acto terrorista del avión de Cubana —en octubre, fue por estos días de octubre de 1976, 31 años se cumplían hace poco.

Y allá anda libre hace años el otro terrorista, Orlando Bosch. Ahora andan los dos juntos allá. Terrorismo, terrorismo.

Entonces, bueno, ya, que el mundo salga de ese silencio cómplice. Y yo creo que estamos saliendo de los silencios cómplices; estamos saliendo, en América Latina y en el mundo.

Cómo olvidaré yo, ¡nunca!, aquella nota, que Fidel la recordó ayer, en la Cumbre de Río de Janeiro, la primera cumbre en la que los dos coincidimos, ya yo como Presidente, y entonces después de los discursos y todo, aquello era un canto general —que me perdone Pablo Neruda— al neoliberalismo, daba hasta lástima con algunos presidentes; ya todos son ex presidentes, ahora andan por ahí haciendo... Por eso es que yo no quiero ser ex presidente (Risas), porque los ex presidentes andan por ahí a veces poniendo la cómica. Ayer estaba yo viendo, y me reí mucho, al cachorro del imperio, como yo lo llamé, y bien llamado, un ex presidente mexicano, que no quiero ofender esta sala nombrando la indignidad aquí; el pueblo mexicano le tumbó una estatua, ¿no lo vieron ustedes?, una estatua gigantesca, la tenía no sé en qué ciudad de México, y la amarraron, ¡ram!, y la tumbaron.

Antier estaba uno en Venezuela —tampoco voy a ofender la dignidad—, diciendo y hablando pestes del gobierno nuestro, en Venezuela. Claro, él anda provocando, él quiere que yo lo meta preso. ¡No!, águila no caza mosca (Risas y Aplausos prolongados). Que vaya allá a Bolivia, allá sí, allá es que tiene que salir a las calles a hablar, para que vea los millones de hombres y mujeres que hoy levantan las banderas de la revolución boliviana detrás de ese gran líder, nuestro hermano y compañero Evo Morales (Aplausos).

Entonces, Raúl, fíjate —bueno, yo no he comenzado a hablar, ¿no?, tengo estas notas aquí (Risas). No, como no hay juego de pelota ya... (Risas)—, no es una ilusión, no es una quimera. Ahora, ustedes saben que lo primero que uno debe hacer, así lo aprendí yo de niño; de niño, mi padre, mi madre, mi abuela, y después jugando al béisbol, aprendí de buenos entrenadores; yo fui boy scout, yo no dejé cosas en que no me metiera. Yo no recordaba eso, yo fui boy scout: ¡siempre listo!, por allá en Sabaneta, éramos cuatro o cinco muchachos. Pero las cosas comienzan ocurriendo primero aquí (Señala) en la mente de nosotros, del colectivo, y luego, de allí van o no van a convertirse en una realidad, como este edificio, alguien lo proyectó, lo pensó; las obras humanas, pues, primero ocurren aquí, y luego un plan.

Entonces, yo sí creo que nosotros podemos convertirnos, en el marco del principio de la agregación, la unión, para ser más exactamente bolivariano, martiano, mirandino, en una región potencia, el Caribe, Suramérica. Venezuela, ustedes saben, tiene esa particularidad geopolítica de que tiene el pecho al Caribe, tiene el flanco derecho en la Amazonía y el flanco izquierdo sobre los Andes, tiene fachada en el Atlántico y fachada en el Caribe; y Cuba, bueno, la ubicación geográfica estratégica, el potencial de Cuba, que lo conocen ustedes mucho más que yo, y el potencial de Venezuela, juntemos esos potenciales, vayamos acercándolos mucho más, y luego otros países de Suramérica, del Caribe. ¿Qué es un país con un territorio pequeñito? Qué nos importa, es la agregación. El agua hierve a 100 grados, si tú la tienes a 99,9 no pasa al estado gaseoso, por un pelito, ¿eh? Así que a veces los tamaños son tan relativos, y a veces un mínimo espacio es lo que nos hace falta para el salto, para trascender a una nueva situación, a un nuevo estado, para dejar atrás una situación de transición. Pero creo que nosotros estamos en las mejores condiciones que nunca hubo jamás en estos últimos 500 años en Cuba y Venezuela para avanzar en esa dirección, un proceso unitario. Y estos proyectos y estos emprendimientos, bueno, son parte de ello.

Ayer conversábamos con Lage, ahora con Raúl, sobre este tema, con Fidel antier. Hay un conjunto de lineamientos que pueden orientarnos allí, un conjunto de figuras, de ideas. Definir objetivos, por ejemplo, es fundamental, porque se trata de que tengamos un solo proyecto, con las particularidades de cada país, con la soberanía de cada país, eso queda intacto, pero es sumando los potenciales. Establezcamos proyectos, proyectos únicos, proyectos conjuntos en lo social. Ya algunos los tenemos, y yo creo que no solo algunos, bastantes, y están funcionando, solo que creo que hay que darles un nuevo tipo de articulación más plena, y avanzar de manera más agresiva, por decirlo de alguna manera, más rápida, en lo social, en lo económico, en lo científico, en lo tecnológico, en lo militar, incluso; elaborar proyectos comunes, conjuntos.

Por ejemplo, la producción de alimentos —ya Raúl lo decía ahora—, eso es vital para nosotros. Y Fidel se la pasa escribiendo de eso, y antier me habló como una hora y tanto de los alimentos: “Chávez, mira el precio de la leche por donde va, mira el precio del pollo, el precio del café”, el precio de todo. Y van a seguir incrementándose los precios de los alimentos, y nosotros, tanto Cuba como Venezuela, tenemos un alto grado de dependencia alimentaria, riesgosísimo, muy riesgoso; deberíamos darle a esto máxima prioridad y concentrar a los mejores investigadores, que los tenemos, los mejores científicos, buscar las mejores tierras, acelerar la fabricación, adquisición de materiales, de herramientas, de maquinaria, modernizar nuestros parques y nuestras maquinarias, las semillas, los fertilizantes, la organización de los productores pequeños, medianos en cooperativas, en unidades estatales, unidades mixtas, diversas formas productivas, pero hay que producir alimentos, alimentos y más alimentos. Esa sería, Raúl, una de las líneas gruesas de mayor carga, de mayor peso.

Ayer veíamos una caña muy buena, yo le decía a Lage: “Oye, esa caña se ve muy buena”, ahí en la vía hacia Cienfuegos, y me decía Lage que sí, que se ha venido recuperando la producción de caña por hectárea, por la mejoría en algunas condiciones.

Nosotros allá tenemos también una mejoría en algunos rubros; el maíz, por ejemplo, este año la cosecha ha sido muy buena. Por ahí está el ministro Jaua, ¿no, Elías?, de 2 000, 3 000 kilos por hectárea, hemos pasado en algunas zonas hasta a 8 000 kilos por hectárea. Estamos ya autoabasteciéndonos en maíz blanco.

Pero, bueno, todo lo que es pollo, carne de res, leche, pescado... Hemos firmado hoy un compromiso para una empresa mixta pesquera, ahora, que eso no se nos quede un año en el papel. No. ¡Guerra contra la burocratización!, decía el Che y decimos nosotros, que no se retarde nada, ¡nada!, que no se retarde nada.

Nos llamamos, Raúl, tú me llamas: “Mira, Chávez, está retardado”; yo te llamo: “Mira, Raúl, está retardado esto”; nos mandamos un papel, los embajadores son muy activos, los ministros. Bueno, en verdad ya hemos conformado un sólido equipo, con la confianza para decirnos: “Mira, está retardado esto; mira, que falta esto”, para que nada se detenga, para que nada se frente; todo lo contrario, para que aceleremos y convirtamos estos planes en planes agresivos, redoblados, como la marcha redoblada. ¿Ustedes usaban en la guerrilla ese término, Raúl, la marcha rápida? (El General de Ejército le dice que forzada), forzada, marcha forzada.

Nosotros, tropas regulares, hablamos de marcha redoblada, y ustedes, tropas irregulares, hablan de forzada. Alí, tú hablabas de forzada también, ¿no? Marcha forzada, pues, a marcha forzada, Elías, los alimentos.

Nosotros estamos ahora en mucho mejores condiciones. Miren, hace ocho años, cuando yo llamaba al Instituto Agrario Nacional, y unos mapas grandotes que mandé a poner allá en una pared, y le dije: Bueno, presidente Elías, dígame dónde están las tierras. Porque allá había una conseja de que el Estado era el mayor terrateniente que había. Era mentira, no teníamos tierra. ¡Ah!, bueno, las tierras inundables que pasan ocho meses bajo las aguas en el Alto Apure, y donde no hay caminos, o las selvas, o las montañas allá arriba a 4 000 metros, donde hicimos el monumento al Che, ¡cuatro mil metros, Raúl, sobre el nivel del mar!, en el Pico El Águila, el pico más alto de Venezuela (Le aclaran que de los que accede por carretera). Por ahí pasó el Che con Granados, venían en autobús de Bogotá para Caracas, y en el diario él registró: “Aquí estamos en el Pico El Águila, 4 000..., tal, un frío, no sé qué”, y dice, bueno, “no teníamos dinero para comer y el chofer del autobús nos vio en tal estado de indigencia que nos invitó a su mesa y comimos bastante”. Creo que comieron más que Felipe ese día (Risas), más que Felipe y Nicolás juntos allá.

Ahora, alimentos. Vamos a hacer un esfuerzo muy grande.

Ayer yo vi unos galpones de pollo, vi un ganado, buen ganado, se ve gordo; ha llovido bastante, hay buen pasto, pasto natural, porque en muchos casos no ha habido recursos, igual nos pasa a nosotros allá, pasto natural; pero hay que llevar la mecanización, la tecnología, el mejor pasto, el cruce genético.

Pronto creo que va para allá la primera oleada de ejemplares de la raza Siboney, para Venezuela; estamos cruzando genéticamente, levantando la producción de carne, de leche. Las plantas de procesamiento de leche, la agroindustria, pues.

Allá todavía tenemos un monopolio de los sectores privados en buena parte de los sectores agroindustriales; pero, bueno, tenemos que quebrar esos monopolios, tenemos que instalar un nuevo sistema y en ese camino vamos. Pero, en fin, alimentos, agroindustria, telecomunicaciones —ahí está Ramiro que me comentaba de esto ayer—, esa es como una punta de lanza de nuestro modelo combinado, conjunto de desarrollo, las telecomunicaciones. ¡Ah, qué maravilla!

¿Cuándo empezamos a tender el cable submarino? (Le dicen que está previsto para enero, si se logra cerrar el crédito con los chinos de 70 millones.)

Bueno, y si no lo logran tenemos que buscarlo de otra manera, no podemos frenarnos porque no se consiguió por aquí o por allá, ese recurso hay que conseguirlo. Ahí está Rafael Ramírez (Risas). Claro, el petróleo hoy subió de 85, noticia fresca, por ahí la tenemos. Me dijo Lage: “Mira, malas noticias para ti.” Y yo dije: “¿Qué pasó?” Dice: “No, el petróleo en 85.” Por aquí está, a ver, ¿ese no es? No, ese no es el papelito, por ahí lo tenía (Le dan el papel). Este es, correcto.

Noticia fresca, Fidel, ¿qué tal? Fíjate, mercado: petróleo. “Petróleo marca récord por encima de 85 dólares el barril”, y esto va a seguir subiendo, porque es que el petróleo se acaba en el mundo, pues. Por una parte descienden los inventarios y por la otra cada día hay más consumo.

“Londres, Reuters: El petróleo marcó el lunes un récord por encima de los 85 dólares el barril, impulsado por la fuerte demanda de materias primas en mercados emergentes y nuevos temores geopolíticos.” Noticia de hoy. Entonces, nosotros, que nos hemos liberado... Miren, para darles un ejemplo nada más, Raúl, un ejemplo: las empresas transnacionales operaban en Venezuela y prácticamente no pagaban impuestos hasta hace muy pocos años. Nosotros comenzamos a cambiar el sistema impositivo, a exigir más y recuperamos los campos petroleros que estaban manejados por las transnacionales, la llamada apertura petrolera que les entregó el petróleo a transnacionales y PDVSA estaba minimizada. Mientras PDVSA reducía la producción propia, incrementaban su producción las transnacionales. Pagaban 1% de regalía, ¡uno por ciento!, imagínate lo que es producir, como producían, 600 000 —Soberón, tú sí eres matemático— barriles diarios pagando 1% de regalía. Bueno, no era regalía, era regálame, estábamos regalando el petróleo.

Nosotros cambiamos la regalía y la fijamos en un 30%; luego un impuesto de extracción que la llevó a 33%. No pagaban impuesto sobre la renta; bueno, maquillaban cifras y papeles y al final ni dividendos, se llevaban los dividendos a las casas matrices. Esa es la trampa del neoliberalismo, ese es el instrumento del coloniaje del imperio económico.

Hace unos días estuvo Joseph Stiglitz, buen amigo de Cuba también, allá en Caracas y conversamos un rato. Ahora nosotros, cambiando los impuestos de regalía, el impuesto sobre la renta, los que pagaban... Las empresas pagaban impuesto sobre el petróleo como si pagaran impuesto sobre la renta, en el área de textiles, por ejemplo, pagaban 34%, los que pagaban. Ahora no, ahora es 50%, que es el impuesto petrolero sobre la renta, establecido hace mucho tiempo en Venezuela; pero violaban la Constitución, violaban las leyes, y, bueno, convenios firmados por los antiguos congresos de la república, entregando el país.

En resumen, el año pasado, solo por ese cambio en el modelo impositivo colonial que había, Venezuela logró incrementar los ingresos petroleros en cerca de 8 000 ó 10 000 millones de dólares en un año, solo por impuestos, no es que hubo más producción; no no, los impuestos.

Lo mismo está ahora enfrentando el presidente Correa, no le pagaban el impuesto, se llevaban toda la ganancia; lo mismo está haciendo Evo Morales. El año pasado, con algunas medidas que tomó Evo en el control de impuestos y el manejo del petróleo y el gas, me dijo Evo que por primera vez, en no sé cuántos años, Bolivia tuvo un pequeño excedente presupuestario en el año 2006.

Por eso decía, ahora que tenemos el banco del ALBA, no pongamos a depender esto; traten ustedes de conseguir el financiamiento por allá en Asia, ¿en China dijiste? (Le ratifican que en China.)

Bueno, vamos a trabajar duro eso; pero si no hay que ir previendo. Uno nunca puede tener una sola opción. Busquemos desde ahora mismo la segunda y la tercera opción para el financiamiento del cable submarino: 1 550 kilómetros desde Maiquetía, Venezuela, hasta Siboney en Cuba. ¿Ahí no es que hacen esa buena bebida espirituosa? (Risas), Siboney, o lleva ese nombre al menos, ¿no?

Bueno, aquí está el trazado, miren (Lo muestra), y, además, con ramificaciones. Luego habrá ramificaciones o posibilidades de ramificar el cable hacia Haití, Jamaica, y más allá está Dominicana y más allá está Centroamérica, ¿eh? Bueno, esto es independencia tecnológica.

Nosotros ahora con fibra óptica, que hemos nacionalizado CANTV, los teléfonos, eso estaba privatizado, ahora estamos conectándonos con Colombia y con Brasil, y por ahí hacia Suramérica.

Las llamadas que uno hace de Caracas a Bogotá, por ejemplo, pasan por Europa; van a Europa y regresan, o a Estados Unidos. Es increíble, es la dependencia. Por eso este proyecto, que cuesta 70 millones de dólares rompe, además, el bloqueo comunicacional que le tienen a Cuba, y el nuestro también, pero es que no nos damos cuenta allá. Es un bloqueo silencioso, una dependencia terrible.

Es un tramo de fibra óptica submarina de 1 550 kilómetros, interconectado en las redes nacionales de ambos países y con posibilidades de expansión hacia terceros países del Caribe.

Entonces, alimentos, tecnología, telecomunicaciones, energía, y yo colocaría la energía después de los alimentos y antes de telecomunicaciones. Alimento y energía, he allí las dos líneas gruesas que, desde mi modesto punto de vista, habría que seguir trazando. Luego, sí, ciencia y tecnología, pero que tienen que ver también con la energía y con los alimentos, la tecnología es necesaria para producir alimentos o es imprescindible, igual con la energía.

El mundo entra a una crisis energética. Ustedes saben que por causa de la naturaleza Venezuela tiene una reserva de petróleo muy muy grande, de forma tal que cuando uno se pone a ver los números, las reservas de los países del mundo y se proyecta, según la producción y el consumo y tal, hacia el futuro, uno consigue que cuando se acabe el petróleo en medio mundo, en Venezuela habrá petróleo todavía para 200 años. Esa es una de las causas del desespero de mister Dánger y del imperio, porque al imperio se le acaba, a Estados Unidos se le acaba el petróleo, no le queda sino para muy pocos años su propio petróleo. Cada día dependerá más de petróleo importado y de gas importado. De ahí la invasión a Iraq, de ahí las amenazas contra Irán, de ahí el golpe contra Venezuela. Todo eso tiene factura petrolera, energética.

Yo decía hace unos días que el imperio, Estados Unidos, está ahorita con un desespero peligroso, parecido al que pudiera tener el conde Drácula, por una calle de La Habana, a las 5:00 de la mañana, por ahí, que el sol comienza a salir y no ha chupado (Risas), anda desesperado. Así está Estados Unidos: se le acaba, ya llega el sol y no tiene reservas de sangre pues; por eso anda endemoniado y desesperado, invadiendo pueblos, amenazando pueblos, etcétera. Esa es una de las causas fundamentales, y va a ser causa de futuras crisis en el mundo el petróleo, la energía.

Nosotros hemos firmado hace poco un acuerdo con China para llevar el suministro de petróleo a China; venimos desde cero. Hace cuatro años Venezuela no le enviaba pero ni un barril de petróleo a China, ya hoy estamos como en 300 000, por ahí andamos, barriles diarios de petróleo; pero la meta es llegar a un millón en pocos años, un millón de barriles diarios a China.

Hace poco firmamos con Portugal otro convenio, nunca Venezuela envió petróleo a Portugal, a Europa; ellos ya están reconociendo una realidad pues: hay que mirar hacia Venezuela, porque hay una garantía allí de largo plazo.

Bueno, Cuba ha estado consiguiendo yacimientos de petróleo. PDVSA está aquí, con CUPET y otras empresas, explorando al norte y al noroeste, y se han conseguido buenas perspectivas. Yo lo he dicho a título de broma hace varios años, que Cuba va para la OPEP, ¡ojalá! El incremento de producción de crudo y de gas de Cuba ha sido notable en los últimos años, y ahora con estas exploraciones seguro que se va a incrementar; pero en todo caso, si Cuba no consiguiera grandes reservas de petróleo y de gas que le aseguraran energía para este siglo, ese petróleo y ese gas para los cubanos y las cubanas de este siglo y el próximo, si aquí no hubiera más, está allí cruzando el gran lago. Ahí está el petróleo de Cuba, ahí está el gas de Cuba, para el desarrollo social, económico, de esta patria hermana, amada y querida (Aplausos).

Ayer estábamos muy emocionados preinaugurando la refinería de Cienfuegos y estábamos haciendo los planes que vienen inmediatamente. La refinería va a poder refinar diario, a partir de diciembre, 65 000 barriles de petróleo, que traeremos de Venezuela una parte, otra parte pudiera ser de aquí, del petróleo cubano.

Ahora, allí en esa hermosa bahía, ese hermoso lugar, creo que perfectamente podemos ir pensando desde ahora mismo en un complejo mucho mayor: refinería y petroquímica. Una planta de fertilizantes creo que quedaría ahí muy buena, Raúl, mi modesta opinión; pero los técnicos nos dirán, ¿verdad?, siempre es bueno tener varias opciones. La ubicación geopolítica de Cienfuegos ustedes la conocen mejor que yo, casi en el centro de la isla.

La petroquímica; fertilizantes, que ustedes saben es petroquímica. Cuba no debería importar fertilizantes en el futuro, producir todo lo que requiera Cuba y, además, exportar a otros países del Caribe, de Centroamérica y a otras partes del mundo, con la producción derivada de la petroquímica.

Todos esos botellones de plástico eso es petroquímica, ropa, ropa deportiva, jeringas desechables, material desechable, todos los plásticos habidos y por haber, hasta viviendas, que se me ha ocurrido que vayamos planificando, le dije a Saúl Ameliach, presidente de la petroquímica (PEQUIVEN), que ahí en Cienfuegos pudiera montarse en el futuro no lejano, cercano, una fábrica de petrocasa. Viviendas con este material, el PVC, policloruro de vinilo, que sale de la petroquímica, estamos ya haciéndolo en Venezuela, viviendas de un plástico muy fuerte y muy frescas.

¿La diferencia cuánto es, Saúl, 9 ó 10 grados? (Le dicen que 10 grados). Diez grados. Yo entré a una vivienda en Carabobo, zona calurosa, además la hora, era al mediodía, andábamos bien acalorados. Cuando entro a la casa, pensé que había aire acondicionado; luego me doy cuenta de que no, es que ese plástico, el PVC, retiene calor; y se arma en bloques, en moldes, y se pueden hacer hasta edificios de cuatro pisos. Aquí habría que considerar el tema de los huracanes, considerar eso; pero eso es válido para todo, para la refinería, para las viviendas, para los pollos, para todo.

La petroquímica. Estamos estudiando una fórmula para un mejorador del petróleo cubano, mejorar un petróleo pesado, con mucho azufre. Allá tenemos la experiencia y la tecnología de los mejoradores, que convierte un petróleo superpesado, de 8 grados API, en petróleo liviano de 28, de 30, de 32 grados API. Toda esa tecnología la tenemos allá, porque se llevaron el lomito; el imperio se llevó los petróleos livianos y ultralivianos durante 100 años, y la mayor parte de nuestro petróleo es pesado, superpesado.

Igual pasó con nuestro hierro. Hace poco estábamos inaugurando una primera etapa de una planta de concentración de mineral de hierro, ¿por qué? Porque se llevaron casi toda la reserva que teníamos de hierro de alto tenor y lo que nos queda es hierro de bajo tenor, entonces hay que inyectar más recursos para poder industrializarlos. Tenemos grandes reservas, pero el colonialismo se llevó el lomito igual en el hierro.

Bueno, Raúl, Fidel, tú que nos estás viendo allá, aproveché este acto de cierre de esta nueva visita a Cuba querida, Cuba hermana, Cuba amada, dentro de esta intensa jornada que hemos cumplido en función de la unión de nuestros pueblos, primero de esa unión espiritual que es fundamental, la unión moral, cultural, ese amor, ese frenesí; he ahí la fuerza más grande que puede haber, es una bomba atómica ese amor que se ha sembrado entre nuestros pueblos, porque tengan ustedes la seguridad que... Y ya lo vimos; pero si en este momento Fidel, Raúl, ustedes fueran por unas calles de Caracas o por unas calles o carreteras de los llanos de Venezuela o de los Andes, y la gente supiera que allá viene Fidel, no lo dejarían caminar, se le tirarían al carro: “¡Fidel!” Fidel es un padre para nuestro pueblo. Cuba es un ejemplo para nuestra Revolución. Venezuela ama a Cuba, nuestro pueblo ama al pueblo cubano y tiene mucho que agradecerle al pueblo cubano (Aplausos).

Sigamos pues adelante a marcha forzada, para continuar consolidando esta unión, que va a ayudarnos a ser cada día más fuertes y más libres; porque ahí está, desde mi modesto punto de vista, una fórmula sencillita: solo la unión hace la fuerza y logra la fuerza necesaria para ser libres; separados y desunidos somos débiles, y, por tanto, dominados.

La independencia plena necesitamos, no solo la política y la cultural, la independencia económica, científica, tecnológica, independencia alimentaria, independencia energética. ¡Vamos por ella, Raúl! ¡Vamos por ella, Fidel! Juntos lo lograremos.

Simón Bolívar le escribía a Mariano Montilla, en 1829, algo que refleja lo que ya él sentía en el alma, estaba por morir Bolívar, un año después moriría; pero ya él veía cómo se hundía el sueño de la unión, y escribía y decía, y deliraba, y lloraba.

Oigan esto, Mariano Montilla, general venezolano, que era gobernador de Cartagena, la Heroica, y fue gobernador hasta que murió Bolívar, Mariano Montilla acompañó a Bolívar en Santa Marta hasta su último día. Dicen que era un hombre muy rudo, pero que lloró a cántaros cuando le cerraron los ojos a Bolívar, allá en aquel cuartico. Bolívar murió en la hacienda de un español y murió oyendo el canto de los esclavos. ¡Vean cómo moriría aquel hombre!

Una vez veníamos de lejos y llamamos a Fidel. Venía Felipe con nosotros; hubo que abastecer no solo de combustible al avión, sino de pan (Risas). Porque imagínense ustedes Felipe en un avión, en un vuelo de nueve horas (Risas). Es una amenaza (Risas). Hubo que meter reserva logística, refuerzo logístico. Veníamos comiendo pan —a él le gusta mucho el relleno ese— y hablando, y le dije: “Vamos a llamar a Fidel, chico.” Veníamos de África, ¿verdad, Felipe? Y veníamos para acá. Estábamos estrenando el avión nuestro, el Airbus, que tiene teléfono, entonces llamo a Fidel, y pregunta: “¿Y dónde están ustedes?” “No, estamos a no sé cuántos pies de altura.” “¡Ah!, tú estás en el avión.” Dije: “Sí”. Entonces él me ofendió, me dijo: “Solo tú y Bush pueden hacer eso, llamar del avión por teléfono” (Risas). Solo tú y Bush.

Pero esa vez nos pusimos a leerle a Fidel—veníamos leyendo de unos libros que uno carga por ahí— sobre Bolívar, una de las últimas cartas de Bolívar, poco conocida. Poco conocida, porque a nosotros nos contaron una historia al revés, pues. A nosotros nos dijeron en la escuela: Simón Bolívar nació en Caracas, libertó a Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia, Panamá y, bueno, fueron felices toda la vida. Colorín, colorado (Risas). Pero nunca nos dijeron por qué Bolívar murió en Santa Marta. Lo expulsaron de Venezuela, la oligarquía criolla; casi lo matan en Bogotá y lo echa también la oligarquía bogotana. Ahí mataron a Sucre, el Gran Mariscal de América, cuando tenía apenas 35 años. ¡Esa oligarquía que hoy odia a Evo, nos odia a nosotros! Pero pobre de ella, esa oligarquía llena de veneno y de odio. Es la misma, 200 años es nada; ha pasado nada, ha pasado un segundo en los siglos y los tiempos. Es la misma batalla, es la misma.

Entonces, le leíamos a Fidel un fragmento de esa carta donde Bolívar le dice al general Urdaneta, venezolano también, que le pide que regrese, que regrese, que vuelva, que van a rehacer el gobierno —Bolívar había renunciado y se fue, además enfermo ya—, y Bolívar le dice: Mire, general Urdaneta, no vuelvo. Le explica. Y voy a agregar algo más, dice: “Yo no tengo patria a la cual hacer ningún sacrificio, mis enemigos me quitaron la patria, ¡qué puede hacer un pobre hombre contra el mundo!”

Fidel estaba oyendo en silencio y recuerdo que me dijo, después de unos breves segundos de silencio: “Chávez, eso es muy duro; Chávez, es muy duro.” Me dijo: “No pensé que Bolívar había escrito eso, no me imaginaba nada.” Dije: “Bueno, así murió Bolívar, Fidel”, porque un mes después estaba muriendo. ¿Y sabes qué me dijo Fidel al final, Raúl?, ya para despedirnos: “Chávez, ni tú ni yo moriremos así. No moriremos así” (Aplausos prolongados).

Ese Bolívar, en 1829, le escribía a Mariano Montilla —él estaba en Guayaquil, enfrentando rebeliones internas—: “Si la América, nuestra América, no se llama al orden y a la razón, bien poco hay que esperar respecto a la consolidación de sus gobiernos y un nuevo coloniaje será el patrimonio que leguemos a la posteridad.”

Esto fue lo que ocurrió; pero esto no volverá a ocurrir. Hagamos una sólida unión y lograremos legarle a la posteridad ese orden y esa razón, ese orden libertario y esa razón profunda, ese proyecto hermoso que se llama socialismo. ¡Unidos lo lograremos! ¡Es tiempo de lograrlo!

Nosotros no nos iremos de este mundo dejando a nuestros descendientes un nuevo coloniaje; dejaremos una patria, una gran patria: Nuestra América unida, desarrollada y libre. Y tanto en Venezuela como en Cuba, decimos socialismo. Ese es el camino para salvar nuestras patrias, nuestros pueblos, y más allá, para salvar la humanidad toda.

Fidel, ¡hasta la victoria siempre!

Raúl, ¡hasta la victoria siempre!

Cuba, ¡hasta la victoria siempre!

¡Patria, Socialismo o Muerte!

¡Venceremos!

(Ovación).

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