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El primer Beato cubano

A la Beatificación del Fray José Olallo Valdés asistió el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro

Autor:

Juventud Rebelde

CAMAGÜEY.— A la Beatificación del religioso cubano Fray José Olallo Valdés, de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, acontecida en horas de la mañana de este sábado en la ciudad de Camagüey, Patrimonio Cultural de la Humanidad, asistió el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, General de Ejército Raúl Castro Ruz.

La ceremonia de Beatificación, celebrada por primera vez en Cuba, y acontecida en la Plaza de la Libertad de esta provincia, contó con la presencia del Prefecto Emérito de la Congregación para la Causa de los Santos, Cardenal José Saraiva Martins, celebrante principal, quien dio lectura a la Carta Apostólica firmada por el Papa Benedicto XVI que aprueba la Beatificación de Fray José Olallo Valdés.

En la celebración se descubrió una imagen del nuevo Beato, las campanas sonaron y se soltaron globos y palomas ante la presencia de miles de cubanos de todo el país y visitantes del exterior.

La misa concluyó con la procesión que trasladó los restos del Beato a dos kilómetros de distancia, hasta la Iglesia de San Juan de Dios, donde reposan desde el 2004.

La declaración religiosa adquiere especial interés entre los seguidores del Beato Olallo, porque a partir de ahora se le puede rendir culto local.

La actuación humanitaria del joven Olallo, que con solo 15 años de edad arribó a Puerto Príncipe como religioso profeso de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, permitió que aquella sociedad lo nombrara, entre otros calificativos ganados: el «Padre de los pobres».

Fray Olallo desde su llegada a tierra principeña reforzó y asistió a esta institución como Enfermero Mayor, cargo que ocupó casi desde sus inicios en el Hospital, por la proximidad de una epidemia de cólera morbus que azotaba a gran parte del país por el año 1835.

Su labor asistencial también sobresalió durante la Guerra de Independencia, conocida como de los Diez Años, curando a mambises capturados por las tropas españolas, y resguardando los cuerpos de los caídos.

Fue este religioso quien recogió y limpió el rostro ensangrentado y enlodado del más grande de los hijos del Camagüey, el Mayor General Ignacio Agramante y Loynaz, arrojado por los soldados españoles el 12 de mayo de 1873 en la Plaza San Juan de Dios.

José Olallo Valdés nació de padres desconocidos el 12 de febrero de 1820, fecha recogida a partir de una nota que acompañaba al pequeño José, y fue expósito de la Casa Cuna de San José de La Habana, lugar donde definió su vocación como Hermano Hospitalario de San Juan de Dios.

Murió el 7 de marzo de 1889 tras alcanzar gran fama y veneración entre la población camagüeyana que hasta hoy reconoce sus virtudes y amor al prójimo.

Al inicio de la misa de Beatificación el Presidente cubano Raúl Castro recibió, de manos del Diácono Miguel Ángel Ortiz, de la Iglesia La Soledad de Camagüey, una Biblia políglota, obsequiada por Monseñor Juan García, Arzobispo de esa ciudad.

Al concluir la ceremonia Raúl saludó a las autoridades eclesiásticas y a otros miembros del clero, monjas, laicos y al pueblo camagüeyano que lo aclamaba.

A la ceremonia de Beatificación asistieron además, los miembros del Buró Político del Partido Comunista de Cuba Esteban Lazo y Ramón Espinosa Martín, jefe del Ejército Oriental y Héroe de la República de Cuba; Caridad Diego, Jefa de la Oficina de Asuntos Religiosos del Comité Central, y Eusebio Leal Splenger, Historiador de la Ciudad de La Habana.

Participaron también, Julio César García Rodríguez, miembro del Comité Central y Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba en Camagüey, y Jesús García Collazo, Presidente de la Asamblea Provincial.

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