Convocan las Brigadas Técnicas Juveniles a incrementar y preservar áreas boscosas - Cuba

Convocan las Brigadas Técnicas Juveniles a incrementar y preservar áreas boscosas

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Las BTJ cumplen 44 años con un llamado a reforestar y restañar las 375 000 hectáreas de bosques que los huracanes arruinaron

En noviembre de 2007 el castaño de Ana Frank estuvo a punto de fenecer. Luego de contagiarse con un hongo que lo debilitaba y convertía en amenaza pública decidieron talarlo, pero la lucha de muchos, entre ellos ecologistas y pacifistas, lo libraron de la sierra.

Felizmente al árbol, que respaldaba el edificio donde la familia judía Frank se refugió, durante la ocupación alemana a Holanda, se le hicieron injertos y pronto habrá un castaño joven que reemplace al original.

No todos hemos estado ligados a un árbol tan íntimamente como Ana Frank, pero todos tenemos uno o más, aunque no lo sepamos. No hay un solo ser humano que no le deba a estos amigos verdes «que nos dan oxígeno y sombras», como dijo José Raúl Moreno, un pionero, que sábado tras sábado hace algo a favor de incrementar la floresta.

La madera acompaña nuestras vidas desde el mismo momento en que nacemos: la cuna, el caballo «de palo», el lápiz con que garabateamos antes de ir a la escuela, incluso el ataúd donde marchamos al otro mundo están hechos de fibra vegetal.

Ana Frank se identificó con aquel. Nosotros busquemos el nuestro.

Celebran en la urgencia

Tras el paso de los huracanes Gustav y Ike, en Pinar del Río, Isla de la Juventud, Camagüey, Las Tunas y Holguín se perjudicaron 375 000 hectáreas de bosque, con una incidencia directa en 997 000 metros cúbicos de especies madereras y 285 000 palmas reales.

Esta realidad ha movilizado a las organizaciones juveniles y estudiantiles encabezadas por la UJC, a través de las Brigadas Técnicas Juveniles (BTJ), agrupación que celebra este sábado el aniversario 44 de fundada, acometiendo obras concretas y perdurables, como contribuir a incrementar y preservar las áreas boscosas.

Ana Judith Area Sarmiento, presidenta de las BTJ, explica que dentro de la UJC son los coordinadores y reguladores de la actividad científico-técnica, y que tienen el antecedente de haber asumido, con la Comisión Nacional de Reforestación, otras campañas, como Plantemos por el planeta, y Planta tu árbol.

«Lo novedoso es ampliar el concepto de cómo participamos en la reforestación del país, y establecer una sinergia que permita una cultura que vaya más allá de sembrar. Para eso todos los organismos que lideran la actividad trabajamos con los niños, jóvenes y estudiantes en acciones productivas, educativas y de divulgación».

Ana Judith considera necesario que los jóvenes conozcan los términos técnicos, especies y ciclos de la actividad forestal. También que aprendan el manejo, cuidado y protección de los árboles, lo que implican para la economía y el medio ambiente.

Para lograr la cultura forestal a la que aspiramos contamos, según dijo, con especialistas de la Agricultura, el CITMA, profesores universitarios y de otras enseñanzas. También nos apoyamos en la divulgación, para que la labor educativa se extienda, a través de los medios de difusión, sistemas de Video Club y Joven Club con todo su mecanismo digital.

«Las coordinaciones para asumir este compromiso se han colegiado en todo el país; solo falta la Isla de la Juventud. Trabajaremos en dos etapas. La primera inició el 1ro. de noviembre hasta el 8 de enero, fecha en la que desarrollamos la jornada de esfuerzo decisivo Todo por la Revolución, en saludo al aniversario 50.

«Tenemos acciones muy concretas en 69 municipios, donde se han recuperado bolsitas de yogur en las secundarias, para plantar las semillas recolectadas. También se reaniman los viveros alrededor de las escuelas y se siembran los linderos de los preuniversitarios y politécnicos.

«Estamos engranando el sistema para cuando arribemos a una segunda etapa, que comprende todo el año 2009. En ese momento trabajaremos no solo en las labores productivas, enfatizaremos en lo educativo y lo divulgativo».

Verde que te quiero verde

Ante los daños ocasionados a la floresta por los huracanes, se impone plantar la mayor cantidad de posturas. El Programa Forestal de Cuba tiene su base en el existente en cada municipio del país, elaborado con la participación de los factores que integran el Sistema de Reforestación. «Desde el mismo 1959, ha sido una tarea primordial cambiar la irracional actitud de los gobiernos anteriores que solo se dedicaron al saqueo de las riquezas forestales, dejándonos una herencia de solamente el 13,4 por ciento de cobertura boscosa», considera Elías Linares Landa, director nacional forestal. El país crece en su área forestal de forma constante, situación que no es la del mundo, donde anualmente se pierden más de 13 millones de hectáreas de bosques por diferentes causas. En Cuba, de una superficie total de 11 086 000 hectáreas, un 25,3 por ciento está reforestada y para el 2015 se aspira a que tengamos el 29 por ciento.

Linares Landa recuerda que durante la etapa del 1961 al 1980 se produjeron un promedio de 158 incendios, y a partir de esa fecha la tendencia ha ido en aumento, por la influencia fundamental de la sequía, los cambios climáticos, el incremento de la cobertura forestal y otros factores.

Ante los daños ocasionados en la floresta por los huracanes que azotaron la Isla en la pasada temporada ciclónica, el funcionario insiste en el aprovechamiento racional de los recursos afectados, sobre todo en los bosques productores, los de protección y conservación.

Señala que es necesario restaurar las áreas afectadas y plantar toda la disponibilidad de posturas existentes, así como extremar las medidas para proteger contra incendios estos bosques, que producto de los ciclones tienen residuales altamente combustibles, como las ramas secas.

Elías le concede gran importancia a la preparación para la próxima campaña de plantaciones, la cual contempla un programa especial de siembra de palmas que duplicará las que perdimos.

Recalca que no debe autorizarse la tala de árboles en pie, y que debe desarrollarse una campaña para el cuidado del árbol y el amor al bosque.

El especialista apunta que nos imaginemos qué hubiera sido de nosotros si no hubiésemos fomentado bosques. ¿Cómo hubiésemos asumido, por ejemplo, la reparación de las casas para la cura de tabaco?

Consciente de cuánto tenemos pendiente con la floresta, reconoce que siempre ha existido un presupuesto para la reforestación.

«Estamos plantando unas 60 000 hectáreas de bosques anualmente; eso es ejemplo en el mundo. Mientras en América Latina cada año se pierden más de 10 000 000 de hectáreas, Cuba crece, a pesar de las afectaciones, y la falta de cultura sobre el tema».

Debe desarrollarse una campaña para el cuidado del árbol y el amor al bosque. En todo este programa de las BTJ junto a otras instituciones, Elías considera que lo fundamental es que la gente le tome amor a ese árbol que plantó. «No es lo mismo lo que tú oyes que lo que haces. Plantar un árbol es como dice esa popular frase, junto con escribir un libro y tener un hijo, una muestra de realización personal.

«El problema no es que hoy tú vayas a sembrar, lo importante es que mañana lo haga tu hijo y que en la familia se difunda el compromiso con los árboles».

Aclara que se están plantando ocujes, barías, acacias y otras especies de rápido crecimiento. Son también diseminadas las coníferas, por la importancia económica que tiene esta especie al ser productora de madera a corto plazo.

«Las meliáceas, como las caobas y el cedro, que son tan típicos de la campiña cubana, también tienen prioridad. Fíjate si es importante sembrar cedro que las cajas donde se embalan los tabacos para la exportación se hacen con la madera de ese árbol», apunta.

En esta gran campaña a favor de la vida se está fomentando la siembra de almácigo y piñón florido, los cuales se usan como postes vivos para limitar linderos, y se está evitando la plantación del piñón mexicano, porque es una especie alta consumidora de agua, que no es melífera y está considerada astringente para los animales.

Antes de poner término a nuestra conversación, este hombre con más de 40 años de experiencia en la diseminación de bosques por toda la Isla, insiste en cómo tratar a esos amigos que nos regalan aire puro a cambio de respeto:

«No debemos pintar los árboles: son seres vivos, y la cal u otras sustancias le obstruyen la respiración. Tampoco es saludable cortarles gajos, ni machetearlos, ni escribir sobre ellos, ni clavarlos de manera injustificada. Un clavo en su corteza es lo mismo que una espina en nuestra piel.

«No es prudente plantar especies de árboles en suelos incompatibles. Los de raíces profundas se deben sembrar en suelos profundos. Asimismo debemos evitar sembrar fuera del calendario silvícola, para que las especies sobrevivan.

«En la campaña de recolección de semillas debemos recolectar las mejores. Simientes de un árbol jorobado, darán vástagos torcidos».

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