¿El barbero en activo más longevo del mundo?

Durante ocho décadas de servicio, el nonagenario holguinero José Azzé Yunes ha pelado decenas de miles de cabelleras y afirma «lo seguiré haciendo mientras me queden fuerzas» 

Autor:

Juventud Rebelde

¿Será Pepito Azzé el barbero  en activó más longevo del mundo? HOLGUÍN.— «Ahora con una máquina en las manos, cualquiera te dice que es barbero. A los que empiezan, en solo tres meses les entregan las tijeras. Yo me formé mirando, y fui aprendiz de oficio durante 18 meses, en la barbería de Alberto García. De eso hace ya... ¡más de 80 años!», expresa José Azzé Yunes, mientras aplica talco sobre la nuca de uno de sus clientes.

Y uno se vuelve a asombrar tras una nueva pregunta al fígaro. Existen al menos dos buenas razones: Pepito el moro, como también le llaman, tiene 95 años de edad cumplidos y no ha parado de cortar cabellos, nada menos, que... ¡desde el año 1927!

Lo otro es que aunque la conocida Barbería Azzé se encuentra ubicada en una céntrica zona de la ciudad de Holguín, en la calle Peralejo 37, en el oriente de Cuba, es curioso que no todos los holguineros lo conozcan, y por ello, lo veneren.

Tal vez se trata de que no los aparenta, o los disimula muy bien. Tampoco él se ha puesto a pregonarlo por las esquinas. Lo cierto es que si se pudiera elegir una estampa para lucir, por supuesto, para pasados los noventa, muchos se decidirían por encontrarse como Pepito.

«¿Que a cuántos clientes he pelado? Bueno, esa cuenta nunca me he puesto a sacarla. Una vez un cliente lo intentó, basándose en que si yo en un día pelo como mínimo a cinco clientes, serían decenas de miles en 80 años. Pero hay días en que no paras, y otros que no viene nadie. Es así.

«Creo que en los tiempos que más hombres seguidos he pelado fue cuando los primeros llamados al servicio militar. Nos contrataban a la vez a muchos barberos, y pelábamos a los soldados hasta en los cañaverales, tanto de día como de noche», continúa diciendo.

Y no es que no sepa también usar las modernas máquinas para cortar el cabello, pero sentencia que la mayoría de sus colegas de hoy prefieren evitar las tijeras. «Hay muchos estilos. Lo más lindo del corte es el repelado, pero eso ya no se hace», comenta.

«Una vez un joven entró en mi barbería y me preguntó si yo sabía pelar moderno. Yo le respondí que lo único que sabía hacer era pelar. Pero él no me entendió nada, y se fue».

El moro Azzé es dueño de una voz firme, más bien grave. Su hablar es pausado, pero siempre directo. Le acompaña, además, ese humor fino y socarrón del cubano, tal vez no le falte a esa edad algún que otro resabio, pero a Pepe se le desborda en los ojos que es, por antonomasia, una persona amable y respetuosa.

«Yo no uso espejuelos ni cosa que se le parezca, y puedo hasta enhebrar una aguja», nos demuestra con sus manos, como para que no queden dudas de ello, sentado en el sillón de su casa-barbería, donde lo rodea un ambiente que parece detenido en la segunda mitad del siglo XX.

El lugar es punto de reunión cotidiana para muchos de sus contemporáneos. También para sus vecinos, quienes, al pasar, aprovechan para vocearle cariñosamente alguna que otra broma a manera de saludo.

Según nos precisa, nació el 19 de marzo de 1913, en la calle Pepe Torres, entre Frexes y Aguilera. Sus padres fueron Antonio Azzé y Teodora Yunes, una pareja de libaneses, quienes llegaron muy jóvenes a Cuba, buscando un mejor porvenir. Vinieron huyéndole a una guerra, aunque no recuerdo exactamente cuál, intenta rememorar Azzé.

«¡Barberos más viejos que yo!, que va. Yo conocí a casi todos los barberos más o menos de mi edad en Holguín. Además de que la vida está cara, yo no me canso de pelar. Tengo muy buena clientela. Lo único malo es que algunos se me han muerto...», expresa con cierto pesar reflejado en el rostro.

Renueva el tijereteo, como adelantando el trecho que las palabras han demorado. Pero, de repente, se muestra como ensimismado en profundos recuerdos. «Mire, periodista, yo sigo pelando para no aburrirme, pero también es porque, después de la muerte de mi señora, ya no tengo felicidad. Estuvimos siete años de novios, y 63 de casados. Hace cuatro años que falleció. Figúrese», confiesa.

Sin embargo, el único nieto varón de Azzé, y quien se ha mantenido atento a nuestra conversación, le ofrece unas buenas razones para espantar al pasajero gorrión: Abuelo tiene ya tres nietas, un nieto y cinco biznietos.

—Pero, ¿usted no es de los barberos que conversan incesantemente mientras pelan?

—Que va. Yo más bien soy callado. Hablo solo lo necesario con el cliente. Siempre he sido así. Pero es porque no me gustaría molestar o interrumpir. Ah, sí, siempre atiendo a lo que necesiten.

Acerca de su proverbial bondad y, sobre todo, de su confianza desmedida en cada nueva persona que conoce, se lamenta su nieto: algunos clientes se han aprovechado de él, y lo han timado. Creo que abuelo es demasiado bueno y confiado, afirma.

Las razones nos las expone el propio Pepito: «Una vez alguien me pidió un vaso de agua, y cuando regresé al sillón, me había llevado dos navajas y dos tijeras. Estuve dos días cerrado. Tuve que comprar unas tijeras en 200 pesos. Pero la verdad es que mamá siempre decía, has siempre el bien y no mires a quien», señala.

—¿Y qué otras cosas «raras» le han pasado delante del sillón?

—Bueno, una vez me cayó esa viga del techo encima, mientras pelaba a un cliente. Por suerte no fue nada serio. Lo que pasa es que esta es la misma casa en que vivo desde el año 1954, sabe.

—¿Algún consejo?

—Que va, creo que no tengo ninguno. Yo he bebido, todavía fumo, he disfrutado, pero siempre he sido de poco comer. Eso sí.

—¿Y ya tiene el relevo?

—Creo que no. Mi único nieto es pintor. Cuando era estudiante le dio por pelar a sus amigos de la escuela, pero lo que hizo fue muchas cucarachas.

«¿Jubilarme?, que va. Ahora se está hablando mucho de ese tema. Pelar es un arte. Es lo único que aprendí a hacer, y lo que más me gusta en la vida, y lo seguiré haciendo mientras me queden fuerzas». Y este periodista se pregunta: ¿Será nuestro Pepito Azzé el barbero en activo más longevo del mundo?

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