Casa de Alba en La Habana: expresión de un nuevo espíritu

La Habana acoge la primera de las instalaciones que se prevé abra en los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, en aras de convertirlas en un espacio donde fomentar el conocimiento y la divulgación de las raíces culturales que unen y distinguen a los pueblos latinoamericanos

Autor:

Amaury E. del Valle

Amarilla, muy amarilla. Con ventanas pintadas de un rosa intenso que al darle el sol parece un rojo fuerte. Alta, de puntal elevado. Está ubicada en una de las zonas más céntricas de la capital cubana, en la calle Línea entre C y D, en pleno corazón del Vedado. Así, a simple vista, se puede describir la nueva Casa del ALBA Cultural de La Habana.

Dentro, con un estilo neoclásico que ahora viene a verse superado por las formas modernas de lámparas y mobiliario proporcionado por el Fondo ALBA Cultural, alberga un centro de documentación, teatro, galería de arte, sala multipropósito, librería y otros espacios más consagrados a difundir lo mejor de la cultura de la América Nuestra.

Es la primera de las Casas del ALBA Cultural que abre sus puertas, y próximamente lo hará la de Caracas, pero aun sin haber estado inaugurada oficialmente, según explica su director, Alejandro Rojas, ya ha sido escenario de puestas en escena de obras teatrales, eventos teóricos, exposiciones y coloquios internacionales.

La Casa del ALBA, como ya muchos la llaman, quizá porque ese es el letrero en rojo sobre un fondo amarillo que se deja ver a través de sus verjas cuando uno pasa por su frente, sirvió como subsede del recién finalizado Festival Internacional de Teatro de La Habana, y en sus salones se efectuó el evento teórico de esa cita.

«También se ha realizado una docena de puestas en escena de obras teatrales. Acogimos el concierto Canto de Todos, proyecto en homenaje a Che Guevara encabezado por los trovadores Vicente Feliú y Pepe Ordaz, así como un ciclo de conferencias por el bicentenario de las gestas independentistas en América Latina.

«Fuimos subsede de la VII Bienal de Arquitectura del Caribe. En nuestros salones se reúnen los integrantes del espacio Confluencias, dedicado a reunir a poetas consagrados y jóvenes que incursionan en este género, además de acoger en la galería diversas exposiciones, como la actual muestra de fotografía Hermanos, un ensayo que fuera en 1981 premio de Fotografía Contemporánea y del Caribe de Casa de las Américas, y que ofrecía una mirada única a la naciente Revolución Sandinista en Nicaragua».

Todo ello lo enumera con voz lenta, pero firme, el director de la Casa del ALBA, Alejandro Rojas, mientras reflexiona sobre la importancia de contar con un espacio más, que multiplicando la experiencia que por más de 50 años ha desarrollado su hermana mayor, la Casa de las Américas, sirva para reunir a lo mejor de la intelectualidad y el arte latinoamericanos.

«No queremos suplir funciones de nadie, sino ser un espacio más de promoción cultural, pues para eso se concibieron estas Casas como parte del Fondo ALBA Cultural, entendiendo que la cultura es precisamente uno de los elementos más fuertes para lograr la verdadera integración de nuestros pueblos».

Quizá por ello, entre amarillos, rojos y toques azules, colores pensados por ser los más comunes que identifican a las naciones integrantes de la Alternativa Bolivariana para la Américas, la Casa del ALBA Cultural de La Habana, desandando ahora sus primeros pasos, promete desde ya ser —en medio del bullicio capitalino— un espacio único donde encontrar las raíces culturales que nos hacen sentirnos habitantes de la América Nuestra.

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