En la bandera martiana de combate*

El 28 de enero de 1995, fue presentado por el intelectual cubano Cintio Vitier, el primero de una serie de cuatro Cuadernos Martianos en los que se incluían una selección de textos del Apóstol concebidos para acompañar a las nuevas generaciones de cubanos

Autor:

Paula María Luzón Pi

El pasado miércoles 20 de enero asistí al Memorial José Martí, sitio en que se entregaría a un grupo de prestigiosas instituciones así como a amigos martianos los reconocimientos La utilidad de la virtud y Honrar, honra, ambos otorgados por la Sociedad Cultural José Martí.

En ese momento y lugar recordé que casi 15 años antes, el 28 de enero de 1995, fue presentado por su compilador, el intelectual cubano Cintio Vitier, el primero de una serie de cuatro cuadernos en los que se incluían, de acuerdo con los distintos niveles de enseñanza, una selección de textos del Apóstol.

La idea de los Cuadernos Martianos, como fueron bautizados, se debió a una solicitud que hiciera el Ministerio de Educación con el propósito de compilar algunos escritos de Martí para ser estudiados en las enseñanzas primaria, secundaria, media superior y universitaria. Esta petición se realizó al finalizar la inolvidable conferencia titulada Martí en la hora actual de Cuba, pronunciada el 5 de septiembre del difícil año de 1994, en la que el maestro Cintio expuso lo siguiente: «Hoy nuestro pueblo no solo tiene grandes problemas y afronta graves peligros, sino que es un pueblo en carne viva. A las escaseces de todo tipo se suma el desgarramiento de los que se van y de los que, incluyendo niños, han muerto en ese intento. Sabemos de sobra quiénes son los principales responsables de ese éxodo masivo, pero hay un hecho implacable que está más allá de toda explicación o argumento: los que se van, asumiendo mortales riesgos, son cubanos a quienes la palabra de Martí no ha llegado. ¿Culpa suya o culpa nuestra? No importa ya. Nuestro deber es que eso no siga ocurriendo, porque Martí vivió para ellos y murió también por ellos».

Más adelante nos invitó a imaginar la experiencia de un ciudadano de origen humilde que a través de las lecturas martianas no podría sino convertirse en un patriota; la amplia relación de estas lecturas está sin duda en la génesis de los Cuadernos.

Para las personas reunidas aquella tarde en la sede del Centro de Estudios Martianos estas palabras representaron una clarinada. Era incuestionable que una vinculación real, o al menos más efectiva, entre la educación cubana y la obra de Martí, se hacía cada vez más necesaria y urgente. Sin embargo, a este deseo parecía oponerse la dura realidad del período especial. El financiamiento para la publicación de los Cuadernos Martianos constituyó un desafío para el pueblo cubano, cuyo generoso donativo, en la recaudación de fondos realizada por las organizaciones estudiantiles y de masas, unió a niños, jóvenes, trabajadores, artistas, intelectuales y amigos de otros países.

Los cuatro cuadernos de la colección fueron finalmente publicados entre los años 1995 y 1997. Tenemos que agradecer también que en el financiamiento del Cuaderno Martiano dedicado a la enseñanza preuniversitaria estuvieran presentes, junto a instituciones como el Fondo de Desarrollo para la Cultura y la Educación y el Centro de Estudios Martianos, personalidades de nuestra cultura como Abel Prieto, Roberto Fabelo y el propio Cintio Vitier, quien además cedió todos sus derechos sobre la compilación y prólogo de esta valiosa obra.

Como una representación de lo mejor de nuestra sociedad y correspondiendo a sus esfuerzos para favorecer la publicación del Cuaderno dedicado a la universidad no podría dejar de mencionarse a instituciones como el Ministerio de Educación Superior, el Ministerio de Educación, el Ministerio de Salud Pública, el Ministerio del Interior, el Ministerio de Cultura, la Oficina Nacional de Diseño Industrial, el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación y el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente.

Sin embargo, nada sería nuestro admirable sacrificio si no estamos preparados desde la familia, la escuela y las instituciones culturales para la bella tarea de educar a los niños y jóvenes en la luz de estas páginas. Los Cuadernos Martianos fueron concebidos para acompañar a las nuevas generaciones de cubanos sin ninguna excepción posible, ya que estos no se comercializan sino que están en cada uno de los centros educacionales del país, al alcance de todos, como un amigo más.

Estos textos fueron pensados también para los maestros cubanos, martianos de corazón, que no los verán nunca como una imposición a sus programas docentes sino como un regalo a la hora de educar. El mejor consejo a nuestros profesores, con el que quisiera terminar este artículo, fue dicho por Cintio Vitier, cuya sabiduría y sensibilidad hizo posible este proyecto, en el VIII Congreso de los trabajadores de la Educación: «Lo decisivo será el uso vivo, fresco, conversacional y original que los maestros sepan dar a los textos en torno a los cuales organicen sus convivios. Dondequiera que aparezca una gota de formalismo, de “manualismo”, de burocracia pedagógica, de monólogo repetitivo, de rigidez y tedio, nuestra obra estará fracasada».

*Título inspirado en las palabras pronunciadas por Cintio Vitier en el VIII Congreso de los trabajadores de la Educación.

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