Ningún soldado debe virar sus armas contra el pueblo

Recuerda Chávez en La Habana ese precepto de Simón Bolívar, al evocar los principios del movimiento cívico militar del cual nació la revolución que encabeza. El mandatario intervino en el acto por los diez años del Convenio de Cooperación Integral Cuba-Venezuela, al que asistió Raúl Castro

Autor:

Juventud Rebelde

Estábamos cansados de ser utilizados los soldados contra el pueblo, defendiendo aquel imperio. Y por eso dijimos, como Simón Bolívar: «Maldito sea el soldado que vire las armas contra su propio pueblo», manifestó el presidente venezolano Hugo Chávez, en el acto por la celebración de los primeros diez años del Convenio de Cooperación Integral entre Cuba y su país.

Chávez recordó que en su última proclama Bolívar expresó: «Los militares deberán empuñar su espada para defender las garantías del pueblo, no de la oligarquía».

«Jamás nos arrepentiremos de eso. Nuestra Revolución nació de aquellos estertores del pueblo. Aquello era dictadura de la burguesía, de las clases pudientes —política, económica, militar, de todo tipo— disfrazada hábilmente de democracia. Era una falsa democracia».

El líder bolivariano, quien estuvo acompañado por el Presidente Raúl Castro en la jornada de recordación —en la que se trazaron las líneas de la cooperación entre ambas naciones para los próximos diez años— desgranó parte de sus recuerdos sobre las visitas de Fidel a Venezuela.

«Luego Fidel volvió, en 1994 y más tarde en 1999. Fue a nuestra toma de posición, por quinta vez, y el 2000 fue su sexta visita en el siglo XX. Y en esa visita fuimos por el llano, a mi tierra natal. Yo venía manejando. Fidel iba de copiloto, y el jefe de seguridad del Comandante casi me fractura la clavícula», recordó jocosamente.

«Yo manejaba y saludaba al pueblo, hacía las dos cosas. Y el pueblo se acercaba al carro. El jefe de seguridad me golpeaba el hombro y me decía que mirara para adelante.

El mandatario dijo que esta lluvia de recuerdos se la motivaban los diez años de aquel convenio de Caracas firmado por el él y Fidel. Aquella firma la catalogó como la piedra fundante que luego se convirtió en una columna, que seguiremos logrando en los diez y en los cien que vienen.

Y continuó su relato: «Así llegamos a Guanare. Llegamos a una asamblea con la gobernadora, Antonia Muñoz, recién electa. Fuimos a un gimnasio y el pueblo, campesinos, en el estado Portuguesa. Vino una mujer, con su niño, corriendo. Ya yo estaba acostumbrado a cómo corría el pueblo para saludarnos. Se lanzaba la gente al vehículo.

«Eran los pobres. Me recuerdan a Los Miserables, de Víctor Hugo. Los excluidos de toda la vida, la mitad de la población y en miseria extrema casi un cuarto de la población, el desempleo».

Chávez también subrayó la voluntad de su gobierno de no permitir que fuerzas extrañas descarrilen la mejoría de las  relaciones que comienza a ocurrir con Colombia.

Estamos obligados a entendernos, con respeto mutuo. Como proclamó el presidente Santos. No nos van a descarrilar. Porque el imperio tratará de ponernos a pelear. ¡Que nadie crea que el imperio le ha perdido el interés a América Latina!, y más ahora cuando se reagrupan viejas potencias. Estamos obligados a seguir avanzando en esta unidad, acotó.

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