Cómo amar lo que no se conoce

Planteamientos de pioneros camagüeyanos en la Asamblea V Congreso Pioneril expusieron la contradicción entre la necesidad de fortalecer oficios y profesiones como carpintería, albañilería, agronomía, veterinaria y magisterio, y la escasa preparación vocacional

Autor:

Yahily Hernández Porto

CAMAGÜEY.— «Los círculos de interés no funcionan como deben ser. Esto se ha planteado en nuestras asambleas y no hemos tenido respuesta», dijo Yudesi Estrada, pionera de la escuela Luis Fernández Quiroga, del municipio de Nuevitas.

Y lo descrito por la jovencita de solo 11 años no es un problema exclusivo de su colectivo. Tal criterio estuvo presente en varias intervenciones de los delegados nueviteros a la asamblea municipal V Congreso de la OPJM, y además fue tema debatido en igual encuentro pioneril del vecino territorio de Minas.

Los planteamientos expusieron la contradicción entre la necesidad de fortalecer oficios y profesiones como carpintería, albañilería, agronomía, veterinaria y magisterio, y la escasa preparación vocacional.

Yudesi pensó en alta voz una alternativa, que podría ser implementada de inmediato en centros educacionales. «Igual que la UBPC nos donó el terreno para la nueva escuela, ¿por qué sus campesinos, que tanto saben de la tierra y sus secretos, no nos enseñan a amarla?», expresó.

Otros niños hablaron de padres veterinarios, albañiles, carpinteros, vaqueros, herreros… y sin embargo nunca han sido convocados a una charla con sus amiguitos del aula.

¿Por qué esperar por una directiva de los ministerios de la Agricultura, el MINAZ, o Educación y hasta por reparaciones capitales de palacios de pioneros para que especialistas lleguen a las escuelas, si la solución está en las manos de la familia, del profesor y consejos de dirección del centro?», expresó la presidenta de los pioneros provincial, Miyannis Torres Rodríguez.

Motivos tienen los pioneros para exigir un cambio, porque varios de los delegados de Minas y Nuevitas afirmaron que «los círculos de interés no funcionan en su mayoría, ni dentro de la escuela ni afuera, ni en el Palacio de Pioneros, y que las empresas o unidades productivas tampoco asumen su responsabilidad en atender la formación vocacional de cada colectivo».

Cierto lo que expresó el pequeño de quinto grado, Arturo Adán Hernández, de Minas, acerca de que «no se puede amar lo que no se conoce, y no es lo mismo un veterinario que un profesor hablando de veterinaria…. Si mi escuela es rural y nadie va, ¿por qué la escuela no “asalta” a las cooperativas más cercanas?», insistió Arturo, de la escuela Rural Marcelo Salado, ubicada en la comunidad Las 90.

En este sentido, Eliecer Milanés Aliaga, funcionario de la presidencia nacional de los Pioneros, apuntó que debemos transformar este escenario cuanto antes, porque el país necesita que gran parte de los jóvenes se vinculen a carreras u oficios técnicos.

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