Se recupera la producción salinera en Cuba

En 2010 el país cubrió con su producción la demanda de sal en el mercado cubano, señales inconfundibles de la recuperación y crecimiento de ese vital renglón

Autor:

Lisván Lescaille Durand

CAIMANERA, Guantánamo.— Recuperación, estabilidad y crecimiento son signos con los que se identifica por estos días la producción salinera cubana, el condimento dietético, al que se le atribuyen más de 400 usos.

Según el ingeniero Juan Leyet Oconor, director general de la Empresa Nacional Salinera (ENSAL), adscrita al Grupo empresarial GEOMINSAL, del MINBAS, a finales de 2008, debido a las afectaciones del huracán Ike y otras adversidades meteorológicas, el país tuvo que importar unas 30 000 toneladas a un costo aproximado de nueve millones de dólares.

«Sin embargo en 2010 —afirma— se extrajeron unas 270 000 toneladas del producto, de las cuales alrededor de 150 000 fueron beneficiadas en las fábricas del país para el consumo social, la canasta familiar normada y la producción industrial.

«Esas cifras reflejan un crecimiento en más de 6 000 toneladas sobre lo previsto en los planes de extracción y procesamiento de sal fina, y el incremento en mil toneladas de lo estimado para envasar en bolsas de un kilogramo.

«No se trata de un resultado puntual, sino de estrategias de producción sostenibles, que garanticen la realización de zafras salineras más eficientes a partir de un sólido espíritu integracionista entre las cinco unidades productoras del país», afirma el director general de la ENSAL.

En los últimos nueve meses hay otros resultados tangibles en la producción y gestión de la empresa, argumenta Leyet, y cita, entre otros, la entrega con tres meses y medio de adelanto de las asignaciones de la canasta normada, la estabilidad en el suministro para el consumo social y el cumplimiento a tiempo de otros compromisos.

Mencionó también el aporte de los salineros cubanos al programa de sustitución de importaciones, «por el cual dejamos de importar este renglón y se abasteció el mercado de las Tiendas Recaudadoras de Divisas con unas 500 toneladas en los últimos cuatro meses; el compromiso es satisfacer toda la demanda mensual a estas tiendas con un producto de calidad, al tiempo que se sobrecumplieron las ventas al turismo e industrias asociadas».

Salarse la vida

Resultados de investigaciones nacionales y foráneas advierten que una dieta excesivamente salada tributa a los factores de riesgo asociados a la hipertensión arterial, un serio problema de salud a nivel mundial que afecta por igual a los países, con independencia de su desarrollo sanitario.

Se tiene la certeza, por ejemplo, de que de una quinta a una tercera parte de todos los adultos de América sufren de hipertensión, causante de cardiopatías, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia renal. El tratamiento de la hipertensión consume cerca del diez por ciento de todos los gastos en salud en todo el mundo.

El asunto alcanza consenso en el seno de las organizaciones Panamericana y Mundial de la Salud, instancias que han pedido a los Gobiernos instrumentar medidas para reducir el consumo de sal, lo cual requiere una inversión de entre 4 y 32 centavos de dólar por persona al año. Esta es una de las acciones más eficaces con vistas a reducir el costo de las enfermedades crónicas, sostienen.

Cuba, además de las mencionadas regulaciones, estableció en 2002 la obligatoriedad de la yodación de la sal para consumo humano e instrumentó en 2005 un programa con este fin, además de promover diversas campañas sobre los beneficios de ese proceder.

Inversiones y crecimientos

Entre los salineros sobresale el optimismo por los resultados de la última etapa. Eso describen las palabras de Osvaldo Rodríguez Rodríguez, con 44 años de trabajo en la fábrica de Caimanera, y que ahora dirige una brigada de reparaciones allí. «Hay mejoras tecnológicas que incrementan los volúmenes productivos, pero además la gente gana buen dinero».

Con seis años en esa industria, el joven ingeniero Johander Aldana Calderón dirige hoy la producción salinera y no solo le satisface lo realizado, sino las perspectivas de crecer en este renglón de la economía. «Aquí hice mis prácticas labores, la tesis para hacerme ingeniero y ahora doy mi contribución al país», apunta.

En la mira de todos está el propósito de asegurar los volúmenes que requiera el país. Para ese empeño la ENSAL materializa un amplio programa de inversiones que abarca a la industria y a los campos de extracción de sus fábricas, ubicadas en Guantánamo (Joa y Caimanera), la de Puerto Padre, en Las Tunas; la camagüeyana El Real, y la matancera Bidos.

El director adjunto de la empresa, Santiago Anaya Reyes, se refirió al montaje de nuevas bombas, más eficientes y con capacidad suficiente para cubrir el sistema de bombeo de salmuera, como parte del programa de desarrollo de esta industria en la salina matancera, mientras se trabaja para restablecer y completar la de Caimanera y Las Tunas.

De igual forma ejecutan labores de rehabilitación en los campos salineros en las cinco unidades productivas que conforman la empresa de la sal.

Anaya Reyes mencionó también la adquisición y montaje de estaciones meteorológicas con tecnología de avanzada en todas las salinas —excesivamente dependientes del comportamiento del clima—, las cuales permiten optimizar recursos y adoptar decisiones más eficaces durante todo el año.

La inversión en esta industria también contempla el rescate de las plantas de lavado y apilado de la sal en Matanzas, una tarea concluida, mientras se trabaja con igual propósito en Camagüey, y posteriormente se extenderá a Las Tunas y Guantánamo. Estas y otras acciones apuntan a la elevación de la producción y la calidad de la materia prima, significó el funcionario.

«En 2009 —argumentó el ingeniero— el monto de inversiones de las empresas salineras que actuaban de forma independiente fue de alrededor de dos millones de pesos, mientras que el pasado año, como bloque financiero unificado, esa cifra se elevó a casi seis millones de pesos».

Los directivos de la ENSAL aseguran que está garantizado el financiamiento para las inversiones de 2011, lo cual, si no ocurren eventualidades climatológicas importantes, les aseguraría incrementos en casi todos los indicadores productivos, una muestra de la definitiva recuperación, estabilidad y crecimiento de la actividad salinera en el país.

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