Extraña desconexión en las universidades

Las dificultades para el acceso a las nuevas tecnologías de la información en las universidades exige mayor organización en el uso de los laboratorios existentes, así como más racionalidad y creatividad pedagógicas sin renunciar al máximo de calidad en la enseñanza

Autores:

Luisa María González
Nadia Herrera
Ibis Frade
Héctor González
Ana Lidia García

9:00 A.M.

—¡Ufffff, hummm, hoy es el último día que me queda! Mira eso, mañana tengo que entregar el trabajo final de Filosofía y el laboratorio está repleto. ¡De madre! Siempre me pasa lo mismo…

Ernesto se impacienta cada vez más. El barullo de quienes esperan su turno para entrar al salón de informática no cesa. El calor es insoportable incluso en el local de las máquinas, donde el aire acondicionado no funciona. Son las diez de la mañana y aún no ha podido sentarse ante una computadora. De las 15 cuartillas que exige el profesor, solo tiene tecleadas las siete primeras.

En momentos como estos siempre recuerda las anécdotas de sus padres acerca de las largas horas en la biblioteca y las noches escribiendo trabajos a mano o tecleándolos en aquellas máquinas de escribir que hoy nos parecen piezas museables. Sin embargo, no se imagina viviendo en esos tiempos. Prefiere esperar su turno y sentarse frente a un ordenador.

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Las generaciones actuales de niños, adolescentes y jóvenes han crecido en un contacto mucho más directo con las nuevas tecnologías y por ello se conocen como nativos digitales. Se relacionan con ese mundo desde los grados primarios y a través de un proyecto de socialización tan valioso como los Joven Club de Computación y Electrónica, que denotan la importancia que nuestra sociedad le concede a su desarrollo y a la democratización de su acceso en las condiciones de un país subdesarrollado.

Lo cierto es que para un estudiante universitario el vínculo con estas herramientas se hace cada vez más necesario. Además de espacios de entretenimiento y comunicación, constituyen instrumentos de estudio e investigación.

No pocos académicos hablan de la trascendencia de esa relación. Educación y sociedad modernas están ligadas estrechamente a las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC), asegura Alina Ruiz, directora de Informatización de la Universidad de La Habana (UH).

El criterio lo corroboró este equipo entre más de 60 alumnos sondeados en el territorio nacional, quienes además de hacer uso frecuente de estas las consideran importantes en su formación.

Al respecto Yaimara Rizo Ulacia, de la Universidad Central Marta Abreu, explica que «la carrera de Automática, por sí sola, exige al estudiante un dominio básico de las tecnologías de impacto existentes hoy en el mercado, por lo que se necesita tener acceso a bibliografías digitales, a foros, a artículos y a publicaciones mediante las TIC».

También desde el centro del país el estudiante de Comunicación Social, Antonio Morales Arboláez, opina: «Es bueno que mi carrera fomente su uso; sin embargo se convierte en un obstáculo cuando la disponibilidad de máquinas no alcanza. Las exigencias por parte de los profesores no se reducen, a pesar de que conocen la situación existente».

Según la exploración mencionada un importante grupo manifiesta que su carrera necesita del uso de computadoras y otros dispositivos como memorias flash, impresoras, cámaras fotográficas, escáneres, instrumentos de medición, etcétera. Otros señalan que sus profesores suelen orientarles bibliografía digital y que, en la mayoría de los casos, ello no se corresponde con las posibilidades reales de poderlas consultar.

Si bien es cierto que una parte del estudiantado tiene algunas facilidades de acceso tecnológico, dada la posesión de computadoras en sus casas o de ordenadores portátiles, la mayoría depende casi por entero de los laboratorios de sus facultades. En cuanto a Internet, se trata de un recurso al que se accede, casi exclusivamente, desde las facilidades creadas en las universidades, que están limitadas como las del resto de las instituciones del país, como consecuencia del bloqueo norteamericano.

De igual forma, un sondeo entre docentes universitarios demuestra que el uso de las computadoras se va haciendo cada vez más frecuente en el proceso educativo. No pocos refieren que la bibliografía de su asignatura se encuentra principalmente en formato digital, aunque la mayoría alega que existe un balance, es decir, una parte se halla en soporte electrónico y otra en materiales impresos.

«Es que son imprescindibles… Los programas de estudio están en formato digital y las prácticas de laboratorio se realizan con multimedia digital. Sin embargo, hay limitaciones con las computadoras y no está instalada la red. Para impartir clases según el nuevo modelo pedagógico en Medicina, el cual se ha instituido en los policlínicos universitarios —Policlínico Principal de Urgencia (PPU)—, todo se encuentra en discos compactos (CD), tanto la bibliografía básica como la complementaria. Hay orientaciones impresas para profesores y alumnos, pero la clase se realiza con la multimedia», asevera Maricela Iglesias Camejo, profesora de Microbiología y Parasitología en la Universidad de Ciencias Médicas de Mayabeque.

Para la realización de tareas extraclase y trabajos de curso es muy necesaria la utilización de computadoras; así lo corroboran todos los profesores consultados, y muchas veces también se requiere de búsquedas en Internet.

El profesor Miguel Ernesto Gómez Masjuán, de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana expresa que «resulta complicado impartir una asignatura como Periodismo Digital, que obligatoriamente necesita Internet, con las limitaciones que tenemos. Esto nos exige ser más creativos, traer al aula ejemplos actuales y realizar evaluaciones en las que los alumnos pongan en práctica la teoría, aunque sin depender exclusivamente de Internet».

12:00 P.M.

—¡Al finnnn, una computadora! Está lentísima, pero es más que nada ¿eh? Ahora debo aprovechar el tiempo para organizar el contenido que tengo y terminar de escribir.

Desde que le orientaron el trabajo Ernesto ha utilizado el tiempo de máquina, esencialmente, buscando información en Internet. En la biblioteca de su facultad no existen los libros que debe consultar y en otros centros de información a los cuales ha acudido tampoco encontró la totalidad de los materiales que necesita. Internet representa su mejor opción: puede consultar los textos clásicos y además los artículos más actualizados sobre el tema que investiga.

Sesión en red

Las TIC se han desarrollado a velocidad meteórica desde la segunda mitad del siglo XX y han implicado una revolución en el planeta. Las formas de vida y estructuras de pensamiento de los seres humanos han cambiado de manera impresionante.

En un universo de constantes transformaciones, donde Internet asegura comunicación mundial instantánea y flujo de enormes cantidades de información, la educación universitaria deviene escenario protagónico.

La Directora de Informatización de la Universidad de La Habana comenta el impacto de este fenómeno en la docencia a partir de dos componentes. Uno se refiere al elemento educativo fundamental de enseñarlas asociadas al perfil de cada carrera.

«En las universidades se forman profesionales que deben estar preparados para lanzarse a un mundo cada vez más tecnologizado y, por tanto, la enseñanza tiene que incluir la preparación para su utilización en cualquier esfera de la vida y, en particular, lo que se usa en la especialidad. Por ejemplo, para los periodistas es fundamental el periodismo digital, las redes sociales, la web 2.0; son temas que se estudian hoy en la cerrera porque dibujan un escenario profesional muy diferente al de hace 20 años», explica Alina Ruiz.

El otro componente sería la parte de las tecnologías dirigidas al servicio, «porque ya vivir desconectado es casi imposible y menos en el mundo académico. La academia toda la vida ha sido un espacio de intercambio enorme de información. Así que es imprescindible en estos momentos usar las computadoras y las redes para intercambiar información y por tanto aprender y obtener conocimientos», recalca Ruiz.

Cuando se les preguntó a los estudiantes para qué usaban las tecnologías, las respuestas arrojaron casi 45 utilidades diferentes. De manera general, las más frecuentes suelen ser la consulta de bibliografía digital; la realización de búsquedas en Internet y la revisión del correo electrónico; así como la redacción de tareas extraclase, trabajos investigativos y de curso, informes de laboratorio y de prácticas laborales, proyectos de todo tipo, etcétera. También para comunicarse con los profesores mediante correo electrónico y estar al tanto de la actualidad noticiosa nacional e internacional.

Asociado a profesiones específicas, por ejemplo, estudiantes de Informática y computación refieren que les resultan imprescindibles las computadoras para programar y producir software; los de Meteorología las necesitan conectadas a Internet para ver la salida de los diferentes modelos meteorológicos, estar al tanto del parte del tiempo en diferentes regiones del planeta, buscar corridas de modelos meteorológicos y descargar imágenes de radares y satélites.

Los futuros ingenieros usan los ordenadores, entre otras muchas cosas, para hacer diseños de planos con el programa Autocad o cálculos estructurales con el software SAP, así como para construir gráficos.

Y aunque para algunos las computadoras son únicamente para sentarse a revisar el correo o navegar por Internet, la realidad es que son mucho más útiles.

En cuanto a ello podemos mencionar el contenido brindado por las bibliotecas virtuales, los repositorios, las plataformas para la educación como Moodle para los cursos online. Estos elementos todavía no son populares en la comunidad universitaria y, de serlo, podrían tener mucho más impacto y funcionarían como complementos a la docencia que imparte el profesor en el aula.

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—Ya se me está acabando la hora de tiempo de máquina; voy a tener que volver a hacer la cola. Ya no podré imprimir en el trabajo de mi mamá, así que me hace falta que el profe acepte el ensayo digital.

Ernesto llegó desde muy temprano a la universidad; sin embargo no pudo pasar en los primeros tiempos de máquina. El laboratorio de su facultad es pequeño para la matrícula total y algunas de las PC se encuentran deshabilitadas. Además de eso, los estudiantes de quinto año tienen prioridad para redactar sus tesis.

Problema al cargar la página

El estado tecnológico de las universidades cubanas dista de lo ideal, explicó Francisco Lee Tenorio, director de Informatización del Ministerio de Educación Superior (MES), donde se viven las mismas restricciones que en el resto del país como consecuencia de la situación económica y las limitaciones que impone el bloqueo.

«No todas la universidades tienen las mismas condiciones, ni los mismos servicios, ni los mismos niveles de tecnología; y aunque el MES ha tratado de igualarlas, esto no ha sido posible. Hay universidades que tienen más salida a Internet que otras, y la verdad es que esa situación no la hemos podido corregir. No obstante, hemos ayudado a los centros que menos desarrollo tenían».

Ernesto Zárate Trujillo, estudiante de Ingeniería Industrial del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría, señala que en el laboratorio de su facultad hay una cantidad insuficiente de computadoras; solo algunas funcionan periódicamente, pues el resto suelen estar rotas y el acceso a Internet es regular.

Desde que el mundo comenzó a usar estas tecnologías, en el país se hizo un gran esfuerzo para dotar a las universidades de computadoras y redes que les permitieran no atrasarse con respecto al nivel internacional.

Sin embargo, para adquirir la tecnología informática, como en muchos otros sectores, estamos limitados por las restricciones que impone el bloqueo. Así que tenemos que comprar más lejos y más caro, y a veces ni podemos comprar», comenta Alina Ruiz, quien ha transitado por diversas responsabilidades en universidades del país.

«Nos gustaría que el parque de computadoras en nuestras universidades fuera más moderno; nos gustaría sobre todo contar con redes de mayor velocidad en el acceso a Internet. Desde el punto de vista de la conectividad entre las universidades del país, sí se han tomado medidas y entre nosotras y con otras redes del país nos vemos a muy buena velocidad. Pero a nivel de ver hacia afuera, es decir Internet, ahí sí estamos bastante limitados, como estamos limitados en toda Cuba».

Francisco Lee argumenta que los principales problemas a nivel nacional están relacionados con la cantidad y la calidad de las máquinas, los equipos de red y el mantenimiento de estos. «Actualmente hay una computadora por cada cinco estudiantes, aunque la cifra varía en dependencia de la universidad en específico.

«Además tenemos un problema organizativo grande, que va desde cómo hacemos un mejor uso de las máquinas y un mejor uso de los laboratorios colectivos. También tenemos un tercer problema de orden cultural; por ejemplo, ya llevamos varios años con el llamado canal ICT (Información Científico Técnica) y todavía hay estudiantes que no lo conocen», asegura el directivo.

Con la intención de paliar las desigualdades de acceso en las diferentes universidades cubanas, se creó un canal centralizado que está conectado a cerca de 2 000 revistas internacionales y 14 bases de datos. Se trata de un recurso concebido para el trabajo científico-investigativo. «Tiene una limitación. Sin embargo, el canal ICT no se está usando en el grado en que debería usarse y no es por deficiencias del estudiante, sino porque el profesor no está orientando su uso», afirma Lee.

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—Es la segunda vez que hago esta cola en el día. Por suerte ya casi llega mi turno. Y mira para eso, casi la mitad de los que están ahora en las máquinas están en el chisme en Facebook, chateando, viendo fotos y descargando boberías. ¡Qué pérdida de tiempo! Y uno con trabajo serio que hacer…

Mostrar todas las conexiones

«El horario de trabajo del laboratorio se acortó por falta de personal de trabajo y por la inestabilidad en la asistencia de los estudiantes en la noche. En ocasiones solo venían dos o tres y en la mayoría de los casos utilizaban el Internet para recrearse y no para estudiar y/o realizar trabajos orientados por los profesores. Las computadoras que no tenían acceso a Internet permanecían, en estas circunstancias, subutilizadas», comenta el técnico de Laboratorio de la facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana Adrián Lebriego.

Sucede que en ocasiones, a las tecnologías disponibles no se les da el uso más adecuado, si se tiene en cuenta que las computadoras en las universidades existen para apoyar el proceso educativo. Con más frecuencia de lo imaginado, al llegar a un laboratorio encontramos a la mayoría de los usuarios realizando actividades que nada tienen que ver con el estudio, como escuchando música, viendo películas o chateando.

Entre los principales problemas para acceder a las tecnologías, Antonio Morales, de la Universidad Central Marta Abreu, señala que mucha gente usa las computadoras para cosas que no son la docencia, además de que el laboratorio suele estar lleno de estudiantes de otras facultades. Estas actividades desconcentran a quienes intentan estudiar, consumen tiempo de máquina que otros podrían aprovechar y ocupan conexión a Internet.

Inclusive hay quienes opinan que para determinadas tareas se está sobreutilizando la tecnología. En Holguín, de la Universidad de Ciencias Médicas Mariana Grajales Coello, el profesor de Morfofisiología Luis Alfonso García piensa que «se hace un uso excesivo de las nuevas tecnologías según los programas actuales, pues todas las actividades docentes, incluyendo las conferencias, se realizan a través de programas preelaborados con el uso de computadoras. O sea, siento gran preocupación porque existe la tendencia marcada de desplazar a un segundo plano el papel del profesor en el aula, mientras que el primer lugar lo ocupa la computadora».

Para Dianamary Brito Herrera, estudiante de Medicina, «el contacto con las nuevas tecnologías es muy impersonal; es imposible establecer una interacción con los profesores que imparten las videoconferencias y, por lo tanto, no se pueden evacuar todas las dudas. Aunque se han buscado alternativas, como la presencia de un profesor en el aula mientras se observa la conferencia en el televisor o en la computadora, no hay manera de superar la relación directa conferencista-alumno».

6:00 P.M.

—Esta máquina está mejor que la de hace un rato. Espero adelantar más. Hace falta que el laboratorio cierre tarde porque hoy, aunque salga de aquí a las diez de la noche, voy a terminar.

Cerrando sesión

La imposibilidad de revertir en un corto tiempo el actual panorama demanda optimizar al máximo el uso de los laboratorios existentes y de potenciar la creatividad y racionalidad pedagógica, sin renunciar a la calidad en el aprendizaje.

Francisco Lee argumenta que las proyecciones son muy complejas debido a que las inversiones no son las necesarias, ante la complejidad económica del país, que prioriza los sectores que las devuelven en ingresos.

«El foco de atención está en reparar más lo que tenemos, dar un mantenimiento más efectivo, hacer innovaciones y organizar más las cosas que tenemos hechas para lograr un mayor acceso para todos», subrayó.

Ante dicha circunstancia, la articulación de todos los eslabones de una larga cadena pudiera reducir los contratiempos tecnológicos de los jóvenes que intentan cumplir con sus obligaciones como universitarios y superarse profesionalmente. La comprensión de los profesores en sus exigencias, la responsabilidad de los técnicos de laboratorio ante las condiciones y el servicio en los locales de computación, la gestión por parte de las autoridades universitarias en cuanto al mejoramiento del equipamiento existente, así como el correcto aprovechamiento de los recursos disponibles en el caso de los estudiantes, pudieran constituir paliativos ante este fenómeno.

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