Con Fidel al teléfono

El domingo 9 de octubre, Juventud Rebelde publicó Extraña desconexión, un reportaje realizado por estudiantes de la Facultad de Comunicación sobre las problemáticas asociadas al uso de las nuevas tecnologías en las universidades. Lo menos que imaginaron fue que aquel material les depararía una de las grandes sorpresas de sus vidas


19 de Noviembre del 2011 20:11:41 CDT

En los últimos días, algunos amigos se han molestado conmigo porque supieron por terceras personas algo que, según dicen, debí decirles yo misma. Probablemente tengan razón. He tratado de explicarles mi actitud con palabras como discreción, falta de tiempo, etcétera. Pero la verdad es que he preferido quedarme callada porque cuando hago el cuento, me parece que van a pensar que estoy bromeando…

El domingo 9 de octubre, Juventud Rebelde publicó Extraña desconexión, un reportaje realizado por un equipo de estudiantes de la Facultad de Comunicación, del cual formo parte, que trató las problemáticas asociadas al uso de las nuevas tecnologías en las universidades. Al día siguiente me sorprendió una llamada inesperada.

—Buenas tardes, ¿es Luisa María?

—Sí.

—Un momento que le van a hablar.

—…

—Luisa, te habla Fidel.

Esas cuatro palabras me dejaron petrificada. ¿Del otro lado de la línea estaba Fidel? ¡Fidel! No podía ser cierto. Mi mente no logró retener con exactitud lo que sucedió en los minutos siguientes. Sí recuerdo cuando me dijo que su llamada se debía al reportaje Extraña desconexión: «Me pareció muy bueno, muy crítico, sobre todo porque son capaces de criticarse a ustedes mismos, los estudiantes».

En los primeros momentos de la conversación, enfatizó acerca de su interés por el problema planteado en el trabajo periodístico, es decir, en la situación tecnológica de las universidades y las necesidades estudiantiles. Comentó acerca de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones en la sociedad contemporánea y recordó los esfuerzos realizados en el país desde hace varias décadas para, a pesar de las difíciles condiciones, no quedar rezagado con respecto a los adelantos del mundo.

Sin embargo, me dijo Fidel, sabemos que lamentablemente el estado de muchos centros de Educación Superior no es el mejor, «por eso yo quiero que tú me cuentes cuál es la situación, quiero escucharte, y que me digas cómo ves las cosas desde tu posición de estudiante. Vamos, tienes la palabra».

¿Qué decir? De las mil ideas que atacaban mi mente, ¿por dónde empezar? Tres o cuatro segundos de silencio me delataron, así que del otro lado de la línea, un caballero me dijo: «Arriba, no te pongas nerviosa, dime lo primero que se te ocurra».

Comencé, ¿por donde más iba a hacerlo?, por el inicio.

«Mire Comandante, la situación tecnológica de las universidades no es la mejor. En estos momentos hay muy pocas computadoras para la demanda de uso que tienen. Los estudiantes tenemos una gran cantidad de actividades docentes que requieren el uso de ordenadores. Además, los que hay son bastante obsoletos y suelen descomponerse con frecuencia».

Enseguida me interrumpió, como haría en innumerables ocasiones, para preguntar: «¿Cuántos estudiantes hay en el país? ¿Cuántas computadoras hay? ¿Qué cosas hacen ustedes en las computadoras con más frecuencia?».

Eran torbellinos de interrogantes. Me preguntó acerca de los costos de las computadoras, de los dispositivos adicionales como impresoras y escáneres, de la calidad del equipamiento actual, entre otras cuestiones relacionadas. Así que dialogamos sobre gigabytes, memorias ram, discos duros, microprocesadores, en fin.

En algún momento del intercambio, el Comandante comentó la importancia de las tecnologías para mantenerse informado acerca del acontecer internacional. Creo que esa es una de sus obsesiones más recientes.

«La gente no puede vivir sin saber lo que está pasando en el mundo. ¿Tú crees que es posible vivir tranquilo sin saber de los desastres que están ocurriendo por todo el planeta: la guerra en Libia, las grandes huelgas. Y no tenemos ningún espacio en televisión que se dedique a hablar de estas cosas. Está la sección Hilo Directo, de Granma. Te voy a leer lo que publicaron hoy».

Leyó todos los titulares de ese día, lunes 10 de octubre, y enseguida inquirió: «¿Te parece que con eso sea suficiente? No, ¿verdad? El pueblo necesita saber mucho más».

Hablamos mucho sobre la situación internacional, la cual le preocupa, hasta que regresamos al tema inicial. Me preguntó por mis compañeros:

—Mañana, sobre esa hora, ¿estarán todos reunidos?, es que me gustaría hablar con todos.

—Sí, Comandante, mañana estaremos juntos todo el día.

—Bueno, entonces hablaremos mañana. Muchas gracias por el tiempo.

—Gracias a usted por haber llamado.

—Hasta mañana.

—Hasta mañana.

Al día siguiente, martes 11 de octubre, a las tres de la tarde, estábamos todos en la sala de mi casa. No podíamos descifrar qué había querido decir Fidel con «sobre esta hora», si a la que habíamos comenzado a hablar, las cuatro y treinta de la tarde, o a la de la despedida, las seis. Creo que no es necesario apuntar que cada vez que el teléfono sonaba, todos pegábamos un brinco y se hacía un silencio sepulcral.

Los minutos pasaban lentos… y pasaban. Sobre las seis menos diez, empezábamos a inquietarnos y a dudar si finalmente llamaría.

A las seis en punto: Riiiiiiinnnnggggg.

Era él, otra vez. Por mi cara, mis amigos entendieron que por fin había llegado la llamada. Muy familiar, Fidel me preguntó qué noticias le tenía. Le dije que todos estábamos ahí, listos para conversar y que ya estaban al tanto de nuestro intercambio del día anterior. Además, le comenté sobre nuevas informaciones que habíamos recopilado.

Él también había averiguado muchas cosas nuevas, y me las fue explicando una a una: dialogamos sobre los costos de las computadoras, de por qué es mejor usar para laboratorios ordenadores de escritorio y no portátiles.

Y entre una cosa y otra, no sé cómo, llegamos al tema de la agricultura.

—Sabes —contó— en estos días he estado reuniendo información sobre cultivos de gran valor económico, que pueden influir en los niveles de alimentación y de salud de nuestro pueblo.

Habló con detalle sobre la situación agrícola del país y del mundo. Yo lo escuchaba y me parecía estar oyendo a un experto en problemáticas actuales de esa actividad. Una vez más quedé pasmada, definitivamente Fidel se las sabe todas. Todavía no he conseguido asimilar la experiencia de esos días, probablemente jamás logre hacerlo.

Cuando terminaron nuestras conversaciones, yo me recordé niña, pionerita. En aquellos días en que la vida parece una aventura, tuve el privilegio de asistir al tercer Congreso Pioneril que se celebró en el 2001. En la plenaria, el Comandante estuvo todo el día con nosotros, escuchando atentamente lo que decíamos unos niños que apenas comenzábamos a vivir. Pronunció un formidable discurso, de aquellos a los que nos tenía acostumbrados. Nunca he olvidado los instantes finales: sus ojos felices de padre orgulloso, su mano firme diciendo adiós, y aquella sonrisa radiante. Yo quedé con lágrimas en lo ojos y miedo de que aquella fuera la última vez. Pero no. ¡La vida tiene cada sorpresas…!

Quería saberlo todo. Hasta el más mínimo detalle

Para cualquier joven cubano, conversar con el Comandante en Jefe Fidel Castro, además de un honor, significa una inmensa alegría; sobre todo cuando el motivo de la conversación resulta un tema de alta sensibilidad para los estudiantes universitarios, como la importancia de las nuevas tecnologías en nuestra formación y las posibilidades que, en un país subdesarrollado como Cuba, tenemos de utilizarlas en toda la magnitud necesaria.

Si a esto le agregamos la relevancia de que una personalidad de reconocimiento internacional como Fidel se interese por un aspecto de la sociedad con el cual, por cuestiones generacionales, no ha estado demasiado vinculado, pues el hecho gana singularidad. Ese mundo de gigas, bytes, redes, software y hardware que, para los llamados nativos digitales forma parte de la vida cotidiana, resulta un aspecto novedoso para quienes como él crecieron y se formaron entre grandes enciclopedias, libros y máquinas de escribir.

Escucharlo fue como tenerlo enfrente y, aunque pueda parecer extraño, sentí que habíamos hablado muchas veces. Todavía ahora parece increíble que me haya llamado por mi nombre, Ana Lidia, que me causaran risas sus ocurrencias y que conversáramos de temas cotidianos que enfrenta el pueblo cubano y en particular las nuevas generaciones. Quería saberlo todo. Hasta el más mínimo detalle.

¿Cómo aprovechamos los recursos disponibles, cómo hacemos nuestros trabajos de clases y para qué utilizamos Internet? Una ráfaga de preguntas. Apenas alcanzamos a responder. En ese momento recordé las muchas veces que en la televisión había visto a Fidel preguntando y preguntando. Nunca imaginé que algún día estaría en esa posición. Pero, a pesar de la tensión, logramos transmitirle nuestras preocupaciones más inmediatas, las reales carencias y las vicisitudes que enfrentamos para formarnos como profesionales a la altura de un mundo cada vez más digital.

También conversamos acerca de los intereses laborales de los estudiantes cubanos de Periodismo y hasta se asombró por la frecuencia con la que nos reunimos para trabajar en equipo, a pesar de vivir en puntos muy distantes de La Habana. «¡Oye La Lisa, Alamar, Párraga y el Vedado son zonas bien lejos entre sí!».

De repente cambió de tema: le preocupa la insuficiente información que en cuanto a política internacional tiene el pueblo cubano. Por ello indagó acerca del impacto y la utilidad de programas como Dossier, conducido por el periodista venezolano Walter Martínez, y otros incluidos en la selección de la programación del canal Telesur que diariamente se transmite en la televisión nacional.

Luego comentó la necesidad de abordar en la prensa temas actuales de vital importancia como la agricultura. Fue entonces cuando se refirió a las investigaciones de nuestros científicos para buscar alternativas de alimentación en consonancia con la situación medioambiental y las condiciones económicas de Cuba.

Curioso hasta el final, agudo como siempre en sus comentarios. Con la visión de futuro que siempre lo ha caracterizado, una vez más Fidel se interesó por asuntos de carácter nacional e internacional y por las necesidades más cotidianas de quienes, día a día, asisten a las aulas universitarias para formarse como profesionales cubanos.

De la Loma de la Cruz hasta F y 3ra

¡Tremendo notición! Cuando el martes 11 de octubre salí para la Facultad, jamás imaginé que viviríamos semejante historia. Ni en sueños lo esperábamos.

Estábamos ansiosos por terminar las clases. Teníamos que llegar lo antes posible a la casa de Luisa, la parada de 23 y F estaba repleta y no había ni un atisbo de que la situación cambiara pronto, así que a dividirnos… Ibis y Anita en botella, Luisi esperaría algo, mientras que Héctor y yo decidimos llegar por nuestros propios pies (de 23 y F hasta ¡15 y 24!).

A las seis llamó. Ya era imposible no creerlo, del otro lado del auricular ¡estaba Fidel, nuestro Comandante!, compartiendo ideas con nosotros, un equipo de periodistas novatos, aún estudiantes.

Llegó mi turno y durante los primeros minutos de la conversación, creía que no podía sostener el diálogo, pero la cálida voz resultó demasiado familiar y me sentí tan cómoda que hubiera estirado el tiempo más que un elástico. Él, por su parte, también se encontraba a gusto: «Siento mucha alegría por poder conversar con estudiantes de quinto año que casi culminan su carrera y comienzan su vida profesional como periodistas».

Quizá por ello la ocasión fue propicia para que, durante la charla telefónica, abordáramos temáticas muy variadas de carácter nacional e internacional, aunque también hubo un aparte para asuntos personales:

—¿Y tú, Nadia, de dónde eres?

—De Holguín, Comandante.

—Pero, ¿de qué parte?

—Del centro de la ciudad, cerca del parque San José.

—Ahí hace poco hubo un evento importante de danza.

Percibo que le concede vital importancia al hecho de estar bien informados. En ese sentido, él no se circunscribe solamente a los noticiarios y los grandes medios de comunicación masiva, sino que aprovecha toda posible fuente de información a su alcance. Pregunta, comenta, sugiere, emite juicios de valor y es capaz de centrar el interés en lugares distantes, sin perder por ello el más mínimo detalle. En ese afán, como coterráneos ausentes, nos remitimos a un símbolo de nuestra ciudad: la Loma de la Cruz.

Una vez situados en el escenario, las interrogantes no cesan: «¿En cuántas ocasiones has subido? ¿Cuándo fue la última vez? ¿Cuánto tiempo te demoras en llegar a la cima?» Incluso no deja de lado aspectos muy puntuales y aguza los sentidos en un intento de aproximarse a la respuesta. «Es una loma alta, ¿cuántos escalones tiene? Deben ser alrededor de 500...».

Luego se interesa por el lugar donde vivo actualmente, la residencia estudiantil Lázaro Cuevas, ubicada en F y 3ra. en el Vedado. Entonces intenta ubicarse, alude a lugares de referencia y calcula distancias. Según las direcciones, se coloca en el lugar de los estudiantes y diseña un posible recorrido hasta la Facultad. Me sugiere que esa caminata sería como hacer ejercicios. Sin embargo, su tono demuestra reproche cuando le explico que la mayoría de los becados toma el P2 para llegar a la Universidad, a solo unas cuadras de distancia.

Por lo cual, en otro momento de la conversación me hace una propuesta que nos remonta al inicio: «Si caminas de la beca a la Universidad y luego subes la Colina es casi como si hubieras ascendido la Loma de la Cruz».

—Comandante, yo creo que no tengo que ir tan lejos porque todos los días subo las escaleras de la beca.

—¿Y en qué piso tú vives?

—En el 13

—Pues alégrate porque los que están en el piso dos no hacen ejercicios.

Reímos. Desde entonces cada vez que subo las escaleras de la beca recuerdo sus palabras, y en mi rostro aparece una sonrisa como la de aquella ocasión.

Creo que Fidel siempre está pensando en futuro

Un tono grave, familiar y pausado, eso fue lo primero que escuché cuando apenas podía comprender sus palabras. Una voz cautivadora y cordial. ¿Cómo hablar? ¿Qué hacer? ¿Qué decir? Estaba atónita y emocionada, clavada en el asiento, con la respiración entrecortada. «¿Cómo está Comandante?» fue la única frase coherente que logré articular.

Pero a los pocos minutos la tensión cedió y me parecía que continuaba una vieja conversación que había quedado inconclusa tiempo atrás. Me preguntó: «Bueno Ibis, ¿y dónde tú vives?». ¡Me resultaba increíble que Fidel supiera dónde queda Párraga, que bromeara sobre su lejanía y se interesara por las rutas de guaguas que se dirigen hacia allá! Y admiré aún más su capacidad de abordar desde los grandes temas hasta los sucesos cotidianos, aquellos de la rutina de todos los días.

Luego oí un lejano ruido de papeles y lo imaginé sentado frente a una gran mesa atestada de hojas y libros. Entonces su voz cambió y sonó más grave. Me dijo que estaba leyendo unas informaciones sobre México y que le preocupaban los altos índices de violencia que existen en ese país, porque las cifras iban en ascenso cada año y la situación escapaba del control de las autoridades. Además, se refirió a las constantes migraciones de los empresarios del campo hacia las ciudades, fundamentalmente, hacia el Distrito Federal; y las graves consecuencias que podría acarrear para la economía de la nación.

Hablamos también de cómo esos escenarios de violencia se repiten con muchísima frecuencia en varios países de América Latina. Y un tono de alarma se hacía evidente en su voz al señalar que miles y miles de personas mueren a causa de actividades delictivas como el narcotráfico. Pero su inquietud no se limitaba solo al problema, sino que iba más allá: a la búsqueda de soluciones. Creo que Fidel siempre está pensando en futuro y de forma global; y luchando porque ese pensamiento se torne en formas de acción que favorezcan a las mayorías.

Hablar con Fidel fue como dialogar con una parte de nuestra historia (y cuando digo nuestra, hago parte a toda América Latina). Creo que ahora entiendo verdaderamente el sentido de esa frase que tanto gustó a Tomás Borges: ya sé que toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz.

Nos vemos pronto

Por mi mente comenzaron a pasar, como en filme, imágenes de toda mi vida: los lugares donde he estado, las cosas que he hecho; todo mientras extendía mi mano para tomar el auricular del teléfono. ¡Por fin era mi turno!

Todos nos mirábamos. Las imágenes que no cesaban. Me vi cuando fui montador pailero naval, ponchero, fumigador, custodio y, de repente, ¡todo se congeló al escuchar su voz! Tan familiar. La misma voz que generaciones de cubanos han escuchado por décadas…

—Hola Héctor, ¿cómo te sientes?

—Comandante, estoy emocionado, es que nunca pensé hablar con usted.

A lo que respondió con esa sabia picardía:

—¡Ah, mira!, yo tampoco pensé nunca hablar contigo...

No pude hacer otra cosa que echarme a reír como lo hace uno con un amigo cuando le cuenta una broma. Y ahí estaba Fidel, el Comandante, el hombre de las mil batallas, del otro lado del teléfono preocupándose y preguntando por cosas de mi vida en las que ni siquiera yo reparo: se interesó por si veía televisión y durante qué tiempo. Aunque centró su interés en el tema de los Cinco Héroes, del cual hablamos ampliamente.  Quizá muchos no entiendan y hasta critiquen mi asombro, ese terco asombro que borró las ideas, preguntas, e inquietudes de mi mente y que me hubiera gustado compartir con él. Pero, ¡vamos! No todos los días uno recibe llamadas del líder histórico de su nación.

Con toda la prudencia del mundo e indicando el fin de nuestra charla me dijo:

—Bueno les he robado mucho tiempo hoy… Pero no pienses que se van a escapar de mí.

—No se preocupe Comandante, nos vemos pronto.

envíe su comentario

  • Normas
  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio
  1. 1

    José Antonio - 20 de Noviembre del 2011 0:57:44 CDT

    Ustedes son privilegiados muchachos, me imagino su alegría. Sanamente, con sincero cariño, los envidio.

  2. 2

    Raisa - 20 de Noviembre del 2011 6:40:01 CDT

    Muchas Felicidades a estos estudiantes que han logrado ese gran mèrito de hablar con el hombre mas maravilloso del Mundo y del cual los cubanos nos sentimos tan orgullosos. Me ha gustado tantìsimo este artìculo y hasta las làgrimas se me asomaron a los ojos, cuanto los envidio!!!!, mi deseo mas profundo serìa poder abrazar un dìa a Fidel y decirle cuanto lo amamos los cubanos, cuanto me hace aprender con sus Reflexiones y cuan orgullosa me siento al decir soy cubana y tenemos a Fidel, Lo amo tantìsimo y le deseo que Dios le dè mucha salud y tenerlo muchos años mas con nosotros, Dios lo bendiga.

  3. 3

    OSCAR HERNANDO AVELLANEDA DUEÑAS - 20 de Noviembre del 2011 6:50:07 CDT

    Sin duda FIDEL ha sido un gigante universal, un guia para todos los pueblos de America y el mundo. Felicidades !

  4. 4

    Ramón Pérez Vazquez. - 20 de Noviembre del 2011 7:26:37 CDT

    Excelente trabajo que pude ver por internet aqui en Angola, nuestro Comandante en Jefe siempre al tanto de los mas minimos detalles, palpando el sentir de los jóvenes y de nuestra población. He podido percatarme a traves de la información de muchos problemas mundiales, sobre el estado de la economía mundial, las catástrofes alimentarias en algunos paises, todo lo que tenemos que conocer. Es muy conveniente estar bien informados.He tenido oportunidad de ver la televisión brasileña y hay un programa que trata de la agricultura muy instructivo, sale temprano en la mañana se habla de agricultura, producciones, entrevista a campesinos, innovaciones etc. En ese sentido podriamos hacer mas para mantenernos bien actualizados.Gracias

  5. 5

    israel - 20 de Noviembre del 2011 7:56:21 CDT

    Muchachos, realmente los envidio, me alegra saber, como nuestra juventud, admira y respeta a nuestro comandante, saludos desde Canada,y exitos en su carrera.

  6. 6

    Michel Arrieta - 20 de Noviembre del 2011 8:05:16 CDT

    Hola, Esto para mi también ha sido una sorpresa este reportaje, que interesante que el comandante dialogue con los estudiantes para saber sus necesiades y problemáticas que afectan al estudiantado cubano.Fidel hizo referencia ha algo que yo toda una vida he criticado,a la muy poca información internacional que se ofrece en los medios de prensa y televisión en Cuba.Es tan insuficiente que apenas te enterás de lo que pasa en el mundo.Cuando se habla en el pais de avance y desarrollo debemos pensar en que la prensa también necesita un cambio!!Muchas Gracias!!

  7. 7

    juan - 20 de Noviembre del 2011 9:52:56 CDT

    Pero, ¡vamos! No todos los días uno recibe llamadas del líder histórico de su nación. No todos los días se recibe una llamada de un líder mundial.Una reserva moral de la humanidad. felicitaciones chicos

  8. 8

    Nuria Barbosa León - 20 de Noviembre del 2011 9:57:25 CDT

    El mayor sueño de mi vida ha sido tener a Fidel Castro de cerca, esos jóvenes cubano lo han logrado. Aún no se qué le diría. No me saldrían las palabras ante tamaña estatura. Eso si, sólo le agradecería

  9. 9

    Ramón Uffo Hernández - 20 de Noviembre del 2011 10:11:53 CDT

    Ea muy reconfortante saber como nuestro Comandante en Jefe siempre está al tanto de los más mínimos detalles o problemas que puedan afectar a los cubanos y a la humanidad. Hablar con él personalmente debe ser una experiencia inolvidable. Felicito a ese pequeño colectivo de futuros periodistas y estoy seguro que lograrán vencer todas las dificultades que hoy los abruman con el apoyo de nuestro invencible comandate

  10. 10

    Jose Alvarez Garcia - 20 de Noviembre del 2011 10:37:32 CDT

    Sensacional,les envidio de veras compatriotas. Una vez mas esta ahi presente, y segun leia el articulo parecia que me hablaba a mi nuestro comandante. Felicidades.

  11. 11

    ANGEL - 20 de Noviembre del 2011 11:30:37 CDT

    Privilegiados que son ustedes, solo tienen el deber de estar a la altura de este sencillo y a la ves gran momento que les dio la vida y NUESTRO COMANDANTE, Los felicito, Angel desde 100FUEGOS

  12. 12

    Mirtha - 20 de Noviembre del 2011 12:24:41 CDT

    Como me gustaría tener la misma experiencia, hablar de las cosas que nos preocupan con tanta familiaridad con el Comandante Fidel debe ser una experiencia fascinante. No obstante deseo para los jóvenes que empiezan en la vida profesional sepan capitalizar estos diálogos para seguir siendo fieles a la Revolución. Desde Córdoba, Argentina los felicito y los aliento a seguir trabajando por el futuro de la digna Cuba. Mirtha

  13. 13

    rene - 20 de Noviembre del 2011 12:54:45 CDT

    muchas felicidades por la gran suerte que han tenido de poder hablar con nuestro Comandante en Jefe, él siempre tan preocupado por los problemas de todos principalmente los jovenes y los estudiantes, MUCHAS FELICIDADES.

  14. 14

    Pablo - 20 de Noviembre del 2011 14:47:52 CDT

    Fidel es el mejor lider que he visto, Tenemos un gran tesoro en latino america.

  15. 15

    Jhoannis Jacinto Rodríguez Avalos - 20 de Noviembre del 2011 15:32:39 CDT

    Es real la situación de las Nuevas Tecnologías en las universidades cubanas,los estudiantes necesitaríamos más ancho de banda para acceder más rápido a la intranet,la realidad cubana es que las redes y la conexión es difícil.Quisiera tener el honor de hablar con el Comandane en Jefe.Saludos Jhoannis Jacinto Rodríguez Avalos,Universidad de Ciencias Pedagógicas Capitán Silverio Blnco Núñez de Sancti Spíritus,Especialidad Marxismo Leninismo e Historia.Email javalos@fe.ucp.ss.rimed.cu

  16. 16

    Piedad - 20 de Noviembre del 2011 15:44:57 CDT

    No mas de imaginar ese sublime momento se me enchina la piel.Fidel:Maximo exponente mundial sobre lo que es la dignidad humana.Nunca terminare de admirarlo!

  17. 17

    Osmaira - 20 de Noviembre del 2011 17:38:26 CDT

    Qué linda e inolvidable experiencia, me alegro por ustedes.

  18. 18

    pedro - 20 de Noviembre del 2011 17:58:09 CDT

    saludos Luisa Maria me gustaria saber la respueta que uste di sobre las condiciones de la computadora,costos y condiciones que devan tener para poder alludar muy bueno su reportage saludos desde miami

  19. 19

    Ernesto Melian - 20 de Noviembre del 2011 18:45:08 CDT

    Me ha llamado mucho la atención este artículo, al hecho que he buscado el citado escrito del día 9, el cual encontré muy interesante, y más aun los comentarios añadidos. Se los recomiendo... Por cierto, felicitaciones a los autores de este material, han tenido una oportunidad única en la vida, cuánto diera por tener la misma suerte de hablar con mi Comandante.

  20. 20

    ruben Gomez Neyra - 20 de Noviembre del 2011 19:41:50 CDT

    ohhhh por favorr que honorrde veras ese hombre es unico, es como un padre consejero, felcito a eso estudiantes que recibieron un regalo tan bellode fin de año, hablar con fidel y recibir sus consejos es tambien establecer un compromiso de ser cada dia mejor persona y ser humano que son dos cosas distintas, el y solo el se preocupa de todo, los otros tambien por supuesto pero su mente viaja a la india y luego esta en suramerica, sube al norte llega al polo y acaba en la china, !!!!!cuanto nos hace falta que siga ahi!!!! siempre consejero padre, comandante. grcais por este comentario de veras. ruben.merida.mexico

Fidel en el Palacio Central de Computación. El proyecto de los Joven Club de computación y eléctrónica se expandió por iniciativa suya. Foto: Cortesía de la Institución

Noticias relacionadas

del autor

en esta sección