¿Se caen los pantalones?

La moda de llevar los pantalones caídos con la intención de dejar ver la ropa interior se ha extendido. Otro capítulo en el debate sobre los límites entre la moda y la ausencia de pudor

Ana María Domínguez Cruz
digital@juventudrebelde.cu
28 de Febrero del 2012 22:07:30 CDT

Desde que montó en la guagua, Elizabeth se fijó en él. Confiesa que le llamó la atención su pelado, sus ojos y su seriedad. Mientras avanzaba por el pasillo, ella, sentada en uno de los últimos asientos, lo miraba sin discreción. Alto, trigueño, con una mochila —seguro era estudiante como ella, pensó—, vestía una camisa negra de mangas cortas, jeans y unos tenis.

Elizabeth buscaba el pretexto para hablarle: confundirlo con alguien o preguntarle la hora. Pero cuando el muchacho, que ya había avanzado hasta el final del ómnibus, se detuvo y se acomodó en el lado contrario, dándole la espalda, ella no tuvo mejor idea.

—Oye, súbete el pantalón, que parece que se te zafó el cinto —le dijo, al verle su calzoncillo Puma al descubierto.

—No, niña no… Eso está bien así, es como se usa. ¡Qué chea tú eres! —le dijo él.

«¿Chea yo?, comenta Elizabeth, no lo creo. Sé que es esa la forma en la que llevan los pantalones la mayoría de los muchachos hoy, pero creo que más que una moda es una falta de respeto. Yo soy joven también y no entiendo cuán bonito puede ser mostrar el calzoncillo hasta la mitad, con el trasero incluido, sea en el lugar que sea. Me parece más bien una payasada».

No tanto como una payasada, simplemente es una moda que se ha extendido en los últimos tiempos entre los varones, refiere Ana Paula, quien acompañaba a Elizabeth. «Lo que sucede es que muchos ya no solo muestran el elástico o una parte del calzoncillo, sino que llevan el pantalón muy abajo y por eso sus glúteos quedan a la vista. Puede que les resulte cómodo, pero, a veces, parece que tienen cuerpos deformes».

Sin embargo, Carlos Alberto, uno de los muchachos entrevistados que se inscribe en esa tendencia, considera que además de sentirse cómodo, luce bien y está «en lo último».

Un pantalón ancho o ajustado, una camiseta, un pulóver, una camisa, da igual, lo que sí no puede faltar es un calzoncillo modelo boxer —añade—, de esos que semejan pequeños shorts elastizados y que en la faja muestran la marca.

«Cualquiera puede usarlo, no solo los jóvenes, y no importa si se es “emo”, “miky” o “freaky” (las llamadas tribus urbanas, grupos de jóvenes que se identifican, entre otras características, por sus preferencias musicales y estéticas). Es una moda, y para no quedarse atrás hay que formar parte de ella. Enseñar más o menos, eso lo decide cada cual, pero es otra forma de pertenecer a algo, ¿no?», nos dice.

De un tiempo hasta acá pueden verse en los espacios públicos a jóvenes, varones sobre todo, que dejan caer sus pantalones y dejan ver parte de su calzoncillo. ¿Cómo llegó hasta nosotros esa costumbre de mostrar una zona de la vestimenta tan ligada a la intimidad del cuerpo? ¿Qué hace interesante esa moda?

La reafirmación de una identidad, el simple gusto o sentirse aceptado por los demás, es decir, formar parte de un grupo o de una tendencia, como refiere Carlos Alberto, es de las motivaciones más frecuentes que alegan los jóvenes entrevistados, de ambos sexos, en cuanto al uso de esta moda.

Sin embargo, ninguno de ellos manifestó conocer su origen, desde el punto de vista sociocultural, tal como ha sucedido en el caso del uso de determinados atributos, accesorios o indumentarias que conforman la imagen visual de muchos jóvenes.

Es una moda pasajera, ya se subirán los pantalones, me dice un amigo. Aunque no deja de ser cierto que luego, con el tiempo, se olvide, por ahora es una interrogante común por qué algunos asumen esta estética y qué hacer para que, al menos, se respete el reglamento escolar o las normas elementales de educación en determinados lugares.

Desde la cárcel… a ritmo de rap

Desde siempre el tema de la moda nos ha incluido a todos, ya sea como sus partidarios o en calidad de detractores. No es un secreto que, en el caso de los jóvenes, casi siempre se trata de llamar la atención, de romper con las normas sociales y, sobre todo, de ser originales, diferentes.

El fenómeno comercial que imponen las marcas en el mundo muchas veces ha sido un catalizador, en la medida en que resulta garantía de aceptación en un grupo o se le otorga más valor a alguien por el hecho de llevar una pieza de marca reconocida. Tal vez por ello ahora se exhibe también la del calzoncillo.

En el caso de Cuba, añade la licenciada en Historia del Arte Gladys J. Gómez, especialista en cultura del vestir y directora artística de la revista Pionero, lo más frecuente es que los orígenes de una tendencia se pierdan, se desconozcan, porque convertimos en moda lo que nos gusta, venga de donde venga.

«Ha sucedido con los tatuajes, con los piercings, con las expansiones en las orejas, con determinados atuendos y peinados y con algunos atributos que, dotados de una significación a nivel mundial, nos llegan y, aun así o sin saberlo, los usamos.

«Tal es el caso de los pantalones caídos que propician la visualización de la ropa interior, muy común entre los varones, aunque algunas mujeres se inscriben en ella, sobre todo si gustan de usar ropa interior masculina. Sucede entonces que tampoco podemos establecer, categóricamente, todas las características que definen a los integrantes de las diferentes tribus urbanas que conocemos, porque aunque hay elementos distintivos por excelencia, lo cierto es que la moda tiene criterios universales y, en no pocas ocasiones, nos incluye a todos», explica.

No es de asombrar, detalla Gladys Gómez, que ni unos ni otros, jóvenes y no tan jóvenes, formen parte de esta oleada sin saber cuál es la raíz estética, que se remonta a las cárceles de Estados Unidos.

«Aunque existen distintas versiones, las más conocidas son las que se refieren a la obligación de los reos de caminar así, con los pantalones caídos, pues se los entregaban sin cintos para evitar agresiones, y aquella otra que argumenta que llevarlos bien abajo, mostrando el calzoncillo, era la señal para dar a entender, sin que los guardias lo supieran, que se estaba disponible para el acto sexual.

«Luego esa moda, si podemos llamarla así, de los saggy o baggy pants (pantalones caídos) se extendió por la comunidad afroamericana, específicamente en cultores del hip hop, y dentro de este, del rap», acota la especialista.

Este género musical cobra auge en los años 90 en Estados Unidos —precisa—, como expresión contestataria contra la discriminación racial y como instrumento de denuncia de la situación económico-social del entorno marginal y segregado en el que vivían. Era la mejor manera de decir, con un ritmo de golpe seco y directo, lo que pensaban al respecto.

«Los iniciadores del género, en su mayoría provenientes de barrios marginales, comenzaron a usar esa indumentaria ancha, extratalla, por una cuestión de necesidad económica, pues era la que más tenían a su alcance. Con el tiempo este código visual, compartido a nivel mundial, incluyendo a nuestro país, se ha consolidado como el sello distintivo de los representantes y seguidores de este tipo de música, junto al uso de accesorios exagerados, pantalones a la altura de las caderas y con sus tiros hasta las rodillas, ropas superpuestas y otros elementos que conforman esa moda urbana o callejera, como se le conoce».

En nuestro país, insiste Gladys, aunque el discurso hip-hopero no ha sido el mismo, debido a las diferentes circunstancias, el vestuario trascendió como identitario y, como en este caso, perduró y se ha individualizado.

«El cubano elige usar lo que le gusta y construye su imagen a partir de las influencias de los medios de comunicación, de lo que se comercializa en las tiendas y de lo que percibe en foráneos, guiándose más por la atracción estética y no por la conceptual. Con frecuencia, interpretamos y asumimos las modas según nuestras necesidades y el contexto en el que nos desenvolvemos y, lamentablemente, algunos tienden a exagerarlas.

«En esos casos no hay límites en cuánto de la ropa interior pueden mostrar, ni en hacerlo con el uniforme —el cual obedece a un reglamento institucional formal— o con ropa de salir, y menos en cuanto a las exigencias que imponen determinados lugares. Hay que tener cuidado no comencemos a rozar la indecencia o la falta de sentido común, porque entonces, más que los pantalones podemos llevar “caído” el pudor, en su dosis imprescindible y elemental, que no necesariamente debe regirse por algún decreto o ley», enfatizó la también fundadora del programa Cuba de moda, del canal Cubavisión Internacional.

La moda no es algo superficial, insiste, y así debemos asumirla. Tampoco se trata de levantar cruzadas en su contra, pero sí de adecuarla a determinados contextos y no pecar por el desconocimiento o la exageración.

Moda baja, multas altas

En un país supuestamente tan liberal como Estados Unidos se han dictado leyes y sanciones pecuniarias en función de eliminar esta moda, al menos en los centros educativos y en las calles.

—Casi 4 000 dólares en multas en menos de un año se han recaudado en Albany, capital del estado de Nueva York, luego de la ordenanza que prohíbe dejar caer pantalones o faldas a más de siete centímetros por debajo de la cintura en lugares públicos, a expensas de abonar 25 dólares en una primera multa por lo que califican como «exhibicionismo indecente» y hasta 200 por reincidencia.

—En Delcambre, Lousiana, los saggy-pants son ilegales, por lo que quienes se atrevan a llevarlos pueden ser condenados a pagar una multa de hasta 500 dólares o enfrentar seis meses de prisión.

—En la ciudad de Mansfield, Texas, ante una ley similar, la pena es más leve: hasta 150 dólares de multa o 15 días de cárcel.

—En el estado de la Florida la prohibición se circunscribe, por ahora, al ámbito escolar, en el que se determinan diez días de suspensión al estudiante. Decisiones similares existen en las ciudades de Dallas, Texas, y Atlanta, Georgia.

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  1. 61

    black - 1 de Marzo del 2012 14:46:44 CDT

    NO LO VEO COMO UNA SIMPLE MODA NI UNA TENDENCIA, EN MI CASO LO USO ASI SIMPLEMENTE POR COMODIDAD, NO SOPORTO LOS PANTALONES POR ENCIMA DE LA CINTURA.

  2. 62

    Edgar - 2 de Marzo del 2012 13:14:17 CDT

    Desgraciadamente, nosotros aqui en Cuba, no sabemos utilizar los médios de difusión masiva para lograr un efecto determinado en la ciudadania. Se debiera hacer un spot televisivo donde se ilustre lo que el reportaje explica y además pasarlo por la televisión educativa en nuestras escuelas. Aún queda pudor en nuestros jóvenes, nosotros, los adultos tenemos el deber de explicarles el por qué de las cosas y ya verán como ellos abandonan esa moda asquerosa.

  3. 63

    rino luis - 3 de Marzo del 2012 20:03:18 CDT

    Tomado de Wikipedia este articulo podria ilustrarnos cuan lejos estamos de lo que actualmente se piensa y opina de este fenomeno, sin saberlo siquiera: "En 2004, el diputado por el estado de Luisiana Derrick Shepherd hizo la propuesta de ley n.º 1626, también conocida como Baggy Pants Bill (‘Proyecto de Ley de las Bragas Anchas’) que afirma: «Será ilegal que cualquier persona aparezca en público llevando los pantalones por debajo de la cintura y exponiendo así su piel o ropa interior.» Los infractores, según la propuesta de ley, se expondrían a tres jornadas de ocho horas de servicios a la comunidad y una multa de hasta 175 dólares. En Opelousas (Luisiana), llevar pantalones bajos que revelen los glúteos o la ropa interior se considera un delito menor y conlleva una sanción máxima de 500 dólares y hasta 6 meses de prisión. La tendencia de llevar vaqueros que revelen la cola de ballena empezó a disiparse en la segunda mitad de la década de los 2000 cuando los diseñadores de moda estadounidenses desviaron su atención de los pantalones de tiro bajo y las barrigas al aire hacia los pantalones de cintura alta y los cárdigan. Aunque las tangas siguen suponiendo el 25% de los 2500 millones de dólares anuales que suponen el mercado de ropa interior femenina, su crecimiento se detuvo a finales de 2004. Para 2007, suponían solo el 12% del mercado de bragas. Trinny Woodall, presentadora del programa de la BBC What Not to Wear (‘Qué no ponerse’), describió a las mujeres que llevaban tangas visibles por encima de sus pantalones como «desagradables», mientras Jodie Marsh, modelo y estrella de telerrealidad, dijo: «Enseñar la tanga está ya un poco anticuado.» Además, Cartner-Morley afirma que la cola de ballena y el muffin top, «crímenes gemelos de la moda moderna», también han llevado al declive en la popularidad de los vaqueros de tiro bajo. Jessica Kaminsky escribió: «Odio que las chicas dejen que sus “colas de ballena” escapen de sus pantalones»." Fin de la cita

  4. 64

    Pedro Ford - 6 de Marzo del 2012 3:57:37 CDT

    Estupendo artículo sobre tan horrorosa, irrespetuosa e incómoda moda. Gracias, Ana María. Escribo desde Nueva York, donde esta moda también hace ola. Saludos...

  5. 65

    Ana M Dominguez Cruz - 6 de Marzo del 2012 18:10:17 CDT

    Vivo en Los Angeles California,desde hace varios anos,tengo el criterio,que esta moda entre los jobenes barones y hembras,nacidos aqui,de padres indocumentados Mexicanos,fueron los primeros en introducir este modelo los pantalones bajos,para emitar a ""CANTINFLAS"",por aca viven milllooonesss de estos jobenes que tambien han introducido,los aretes en las orejas,los labios,el ombligo y,sabe dios se mas abajo,en cuanto a los presos,no olviden que la mayoria son de decendencia Mexicana y,Afro-Americano.

  6. 66

    Simpson - 7 de Marzo del 2012 12:14:44 CDT

    Escribo en este foro con la seguridad (absoluta) de ser un inexpereto en el asunto que trato. Solo esgrimo mi punto de vista sobre la prática extendida entre una parte no despreciable de los jóvenes cubanos, de usar los pantalones caídos. Para resumir las ideas que me sugiere esta moda que se ¨universaliza¨ en Cuba, señalo algunos elementos que pueden ser el alimentao de semejante gusto. -El origen marginal de la costumbre provoca la imitación en los jóvenes, dado el espíritu rebelde de este grupo etario. -La búsqueda de la aceptación en los grupos, ganándose las simpatías de la membresía para estar a la altura de ella. -La transgresión de las normas, la ruptura de las convenciones, llamar la atención... -Mostrar el calzoncillo de marca, lo cual ahorra palabras a la hora de hablar del poder adquistivo de quien lo lleva (difícilmenete se expone una prenda de las de $30.00 MN). -Parecerse a una estrella de la música, del cine, un deportista. Así, pueden ser diversas las razones que mueven a los jóvenes que deciden vestir a medio bóxer y más. Ahora, creo que con las dificultades económicas que durante años hemos padecido suelen justificarse el abandono de ciertos comportamientos sociales quizás para suplir otras libertades o beneficios que pudieran acarrear la bonanza y el esplendor, con los que tal vez esta moda pasaría sin penas ni glorias, y también para no encerrar a los jóvenes -reserva moral de la nación- en un espacio donde no cabrían las muchas inquietudes que llenan sus actos en el camino de la conformación de su personalidad. Pienso que si se quiere suprimir el uso de los pantalones caídos deben buscarse fómulas tan criollas como las condiciones que condujeron a su establecimiento, sin copiar recetas foráneas. !Una tarea harto difícil!

  7. 67

    Graciela Pena - 8 de Marzo del 2012 9:34:31 CDT

    Esa moda tan extravagante,ridicula y fuera de fashon y del sentido del buen gusto y la buena estetica de la moda, mas bien pertenece a los afroamericanos y aqui mismo se ha criticado bastante;porque realmente es obsena y ridicula;parecen anormales con esos pantalones semi caidos;que pena que algunos cubanos en lugar de seguir manteniendo sus preferencias por el buen gusto al buen vestir se dejen influenciar por esta ridicula anormalidad ;contando con el desarrollo y nivel educacional conque cuenta el pueblo cubano;sean mas creativos y si van a copiar algo de otra persona, que siempre sea lo positivo;da verguenza que hayan jovenes en cuba con la mente tan pequenita aun en estos tiempos;realmente es vergonzoso que algo asi pueda suceder dentro de la juventud cubana;imiten lo bueno por favor,y no desprestigien la preferencia por el gusto al buen vestir que siempre ha caracterizado a todos los cubanos.

  8. 68

    Mary - 8 de Marzo del 2012 13:38:16 CDT

    Este tema es más complejo de lo que pensamos, creo que todo parte de la información que le demos a los jóvenes sobre las modas y su repercusión. Yo también tengo un hijo adolescente al que trato de mantenerlo informado sobre estos menesteres. Pero como bien dice uno de los comentarios cada época ha tenido sus especificidades en cuanto a moda. Hay cuestiones que no admiten negociación como el respeto a las normas de uso del unforme escolar, a las normas de educación formal, el respeto a las personas mayores, a las normas de convivencia, entre otras. No se puede valorar a las personas por la ropa que vistan o la moda que sigan, si no por quienes son y como se comportan; y de eso, los padres y maestros somos responsables.

  9. 69

    Jesús Raydel Sánchez Rodríguez - 9 de Marzo del 2012 6:24:19 CDT

    Vivo en Miami y desde hace años veo esa moda por todos lados. Ciertamente comenzó con los afroamericanos -al menos en la calle- y hoy se ha extendido como una plaga. Hace poco estaba en Bayside por la noche y unos jóvenes afroamericanos mostraron el trasero desnudo sin ningún pudor y se empezaron a reir. ¡Qué asco! Al menos a mi sobrino de 18 años en Santos Suárez todavía no se le ha ocurrido empezar a salir con el pantalón caído, ni creo que mi hermano se lo permita tampoco. Las modas indecentes deben ser reguladas.

  10. 70

    Pihira - 1 de Noviembre del 2012 16:27:49 CDT

    ¿Y como nadie dice nada de los escotes que usan las mujeres?Son todas unas atrevidas.

  11. 71

    indira - 11 de Diciembre del 2012 13:57:18 CDT

    Respeto las opiniones de cada pero ahora las personas mas los jovenes se ponen lo que le gusta lo que los hace felices o lo que ven porla televicion los pantalones por debajo de los gluteos es algo que se ve feo a mi no me gusta porque para ver ropa interior mejor voy a una tienda ademas los calzoncillos son prendas intimas y no para el exhivicionismo publico.

La reafirmación de una identidad, el simple gusto, formar parte de un grupo o de una tendencia son las motivaciones más frecuentes que alegan los jóvenes seguidores de esta moda de usar los pantalones caídos, dejando ver su ropa interior. Foto: Pepe Curtis

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