Por dónde empezar en el campo cubano

Para lograr desatar los nudos de la eficiencia en la agricultura se debe implementar y consolidar un modelo de gestión que concrete los 38 Lineamientos de la Política Económica y Social referidos al sector, aprobados en el VI Congreso del Partido

Autor:

Marianela Martín González

Gustavo Rodríguez Rollero, ministro de la Agricultura, lanzó una interrogación que invitaba a los presentes en el IX Encuentro de Agricultura Orgánica y Sostenible —entre ellos estudiantes de Agronomía, productores e investigadores jóvenes— a participar activamente en la transformación del campo cubano.

¿Cómo nos preparamos para la agricultura de hoy y la de los próximos años, en medio de condiciones económicas difíciles, escasos insumos, suelos degradados y cambio climático? Esa fue la pregunta, con dimensiones de madeja, que días antes los participantes en el evento trataron de desenredar.

El titular dijo que para poder consolidar una agricultura basada fundamentalmente en principios orgánicos y sostenibles se debe resolver definitivamente el problema con la semilla. Recordó que el potencial de los rendimientos recae en la calidad de la simiente. Cerca de un 50 por ciento depende de sus cualidades, por lo que constituye un reto certificar todas las que se les proporcionan a los productores.

Manejo adecuado de los suelos y producciones más sanas

En una lista de nueve acciones, entre estas la ya mencionada, Rodríguez identificó como otra de las urgencias en el sector, establecer como cultura permanente el adecuado manejo de los suelos. «A veces no tenemos mucha conciencia sobre cómo usar este recurso natural. Hacemos prácticas agrotécnicas incorrectas. Nuestros suelos son jóvenes, según los especialistas, pero los hemos maltratado».

Explicó que existe un movimiento de polígonos de suelo que desde hace dos años se viene consolidando. «Allí nos han permitido aplicar las buenas prácticas, orientadas y asesoradas por especialistas del Instituto de Investigaciones de Suelos».

Como otra de las prioridades enumeró la producción y aplicación de bioplaguicidas, bioestimulantes y biofertilizantes de manera más habitual. Se trata de una alternativa viable económicamente, ambientalmente sana y socialmente muy justa, porque permite producir alimentos más sanos y frescos para la población.

«Es una manera de sustituir los volúmenes innecesarios de agroquímicos, sin tener que renunciar rotundamente a estos últimos, porque también son necesarios. El país tiene ciencia bien hecha para llevar a la práctica la combinación de biofertilizantes y químicos de modo equilibrado, sin poner en juego la salud ambiental», apuntó.

Para salir adelante en la producción de alimentos, de manera armoniosa con el medio ambiente, se refirió a la importancia del programa de tracción animal. Precisó que no se trata de sustituir totalmente la maquinaria, pero hay actividades que, sobre la base de un programa integral, se pueden hacer con ese medio que, está demostrado científicamente, ayuda a proteger los suelos, además de prescindir de combustible.

Usar mejor el agua y otros desafíos

En medio de los asuntos por reordenar dentro del ramo, el Ministro dijo que sin dilación es necesario rescatar la voluntad hidráulica que animó la creación de embalses y otras obras con el fin de ahorrar y garantizar el agua, de manera muy intencionada, para la producción de alimentos.

«Somos los mayores consumidores de agua en todo el país. Debemos usar ese recurso sobre las bases de la racionalidad. Como garantía para poder ahorrar, el país desarrolla técnicas de riego por pivote central, goteo y otras técnicas que estarán a disposición de los productores».

El país esta abocado a eliminar la importación de alimentos para la ganadería, según explicó. Es impostergable la siembra de pastos para el ganado y aprovechar los residuales de las cosechas como fuente de alimento animal.

Otro de los filones con que cuenta el Ministerio de la Agricultura, y aún precisa de un fuerte empuje para lograr la eficiencia, es el potencial que se esconde en los derivados de la industria, a decir de su titular.

Llamó la atención sobre una fortaleza que pudiera ayudar a planificar mejor los recursos, tanto humanos como económicos.

«Hay todavía dentro de la agricultura quienes no aprovechan los estimados que se hacen a partir de los pronósticos de los compañeros del Departamento de Agrometeorología. Debemos incorporar esas previsiones a las decisiones y planes».

Otro derrotero para poder avanzar en la rama ganadera es el de rescatar el papel de la genética animal en general. Al respecto abundó que Cuba tiene muy buenas bases en esa materia; es otra de las fortalezas con que se cuenta.

Y por último, pero no menos importante, aclaró, se debe intensificar la siembra de forestales y manejo de los bosques. Ese ecosistema esconde un valor incalculable; garantiza, entre otros beneficios, la presencia del agua, porque estimula la ocurrencia de lluvia.

Los productores en el centro del cambio

Luego de enumerar las directrices principales para dar el salto que nuestra agricultura requiere, se refirió de manera sucinta a los cómo, ese recodo donde a veces algunos se detienen a pensar tanto que quedan paralizados… O van tan de prisa que no da tiempo a recordar que cada pedacito de tierra es un misterio y hay que tratarlo con deferencia para que dé frutos.

Dijo que es esencial para avanzar en la producción de alimentos y manejo sostenible, el desarrollo de un movimiento fuerte de enseñanza y capacitación que debe ser directamente con los productores. «Contamos con cerca de 5 000 investigadores. Tenemos ciencia, pero el método de llevarla al productor a veces no es efectivo».

El papel de investigadores, productores y decisores consideró que debe cerrar el ciclo productivo. Contamos con productos y tecnología excelentes, que tienen que llegar realmente al surco, al productor.

Un reto también resulta dirigir el trabajo de la colaboración hacia aquellos renglones que recuperen los fondos exportables, sustituyan importaciones y contribuyan al desarrollo local, indicó.

Finalmente hizo un llamado a consolidar y avanzar mucho más en las premisas y principios de la agricultura urbana y suburbana. Además de aplicarlas, es necesario estudiar estas modalidades. «La práctica ha demostrado que son la forma más sencilla y económica de lograr el autoabastecimiento local. Contamos con 158 proyectos aprobados».

Para lograr desatar los nudos de la eficiencia —subrayó— debemos implementar y consolidar un modelo de gestión que concrete los 38 Lineamientos referidos a la política agroindustrial, que fueron aprobados en el VI Congreso del Partido.

«Trabajar con ese modelo debe ser nuestra plataforma programática a todos los niveles. No es tan fácil armonizar y hacer realidad todo lo que exige. No se podrá hacer todo a la vez, pero su contenido debe diariamente ocuparnos, porque se trata de un asunto estratégico, del cual depende la soberanía alimentaria que queremos alcanzar», remarcó.

Comparte esta noticia

Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.