Ciencia joven para Cuba

Las Brigadas Técnicas Juveniles constituyen uno de los baluartes de la investigación y la innovación científico técnica del país desde las nuevas generaciones

Autor:

Mayte María Jiménez

Con más de 300 000 jóvenes de todo el país, las Brigadas Técnicas Juveniles (BTJ) trabajan e investigan cada día desde el conocimiento básico de las ciencias exactas, técnicas, naturales y sociales, para dar explicación a fenómenos de la vida y buscar soluciones a problemáticas que puedan aparecer en diferentes sectores de la sociedad, aseguró a JR Lizette González, presidenta de las BTJ.

A propósito de la celebración este 15 de enero del Día de la Ciencia Cubana, la dirigente juvenil comentó que esta organización se agrupa actualmente en 15 000 brigadas con representación en todos los espacios de la sociedad.

La convocatoria llega a los centros educativos y laborales para llevar los principios de la comunidad científica joven, y de esta manera organizar y concebir actividades como los Festivales de Ciencia y Tecnología, con el coauspicio de los organismos de la Administración Central del Estado, organizaciones estudiantiles y programas de la Revolución.

Lizette señaló que desde su creación las BTJ se convirtieron en un mecanismo de trabajo con los jóvenes técnicos. «Han sido, por sus objetivos y funciones, baluarte de los criterios más novedosos y prácticos de la ciencia y la técnica en el país», destacó.

Cada joven, al vencer sus años como estudiante e incorporarse a un centro laboral, es atendido por este movimiento, garantizando la continuidad en torno a su superación, promoviendo acciones dirigidas a la creación y el talento científico-técnico en función de dar solución a diversos problemas de su entorno laboral, agregó.

Como parte de la relación entre la ciencia y la juventud, las BTJ priorizan la inserción en proyectos más relacionados con la actividad creadora de los jóvenes estudiantes y trabajadores en los planes de generalización e introducción de resultados y en la transmisión de experiencias nacionales en torno a la aplicación del método científico.

Uno de los objetivos es el logro de una cultura medioambiental y la implementación de acciones de educación y gestión ambiental con intervención de la comunidad, a través de cursos de verano de medio ambiente. Estos se diseñan con el coauspicio del Centro de Información, Gestión y Educación Ambiental del Citma y han graduado en dos años a más de 30 000 líderes ambientales de sus comunidades y coordinadores principales de proyectos en sus zonas de residencia.

«Las BTJ han apoyado, junto al resto de las organizaciones juveniles y estudiantiles, las políticas asociadas a la investigación, la innovación, la generalización y transferencia de resultados de la ciencia, desde la estimulación y reconocimiento del quehacer científico técnico del país y la formación de valores de la joven generación», significó.

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