¿Un pingüino en la llanura del Cauto?

Un gallo que nació con sus dos patas en uno de los extremos del cuerpo ha hecho una vida normal

Autor:

Osviel Castro Medel

RÍO CAUTO, Granma.— El animal sorprendió a todos los visitantes. Estábamos trabajando en la intrincada comunidad de Malacó, en la profundidad de la llanura del Cauto, cuando Ángela Figueredo se apareció con su mascota, un gallo con sus dos patas ubicadas demasiado «atrás», al que ella llama, por su forma, Pingüino.

El ave nació unos 14 meses atrás con esa malformación. Eso lo ha llevado a erguirse más de lo que hubiese querido y ha tenido una vida bastante normal, aunque con tristes privaciones, que no han excluido el canto ni peleas ocasionales con algún gallo intruso.

«Lo único que no hace es “trepar” a las gallinas; trata, pero se cae», dice esta mujer campesina, quien agrega que Pingüino vino al mundo junto a otros tres hermanos “normales”».

Su nieto, Yuniel Torres, tiene delirio con este plumado de jactancioso caminar. «Una vez —acota ella— vino una gente y daba por él 200 pesos más dos gallos, y mi muchacho no aceptó la oferta».

Cuando le preguntamos si algún día el raro bípedo será llevado a la olla, Ángela encogió las cejas y disparó: «¡Qué va! Se morirá de viejo. Nosotros ni lo dejamos salir del patio; le tenemos mucho cariño».

El animal entonces tiene toda una vida por delante, porque un gallo puede durar hasta diez años o más. Claro, eso si lo dejan en el trópico. Porque Pingüino ha crecido en esta descampada comunidad de 543 habitantes, rodeada de cultivos de arroz, a seis kilómetros de la carretera, donde las temperaturas parecen derretir la piel; por ende, no aguantaría la frialdad absoluta en la que viven, sabrosamente, otros.

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