Discurso pronunciado por Kenny Anthony, Primer Ministro de Santa Lucía - Cuba

Discurso pronunciado por Kenny Anthony, Primer Ministro de Santa Lucía

Expresó su agradecimiento por la ayuda solidaria que Cuba ha brindado a su país y su profundo respeto y admiración por el Comandante en Jefe, Fidel Castro

Autor:

Juventud Rebelde

Palabras pronunciadas por Kenny Anthony, Primer Ministro de Santa Lucía, en el acto de conmemoración del 60 aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en la Plaza Mariana Grajales, Santiago de Cuba, el 26 de julio de 2013, “Año 55 de la Revolución”.

(Versiones Taquigráficas - Consejo de Estado)

Comandante y Presidente Raúl Castro;

Compañeros presidentes de Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Uruguay;

Primeros Ministros colegas de Antigua, Dominica y San Vicente y las Granadinas;

Ciudadanos de Santiago; pueblo de Cuba:

Mucho me honra que me hayan considerado amigo de Cuba y poder participar en esta ocasión especial (Aplausos).

El ataque al Moncada representó una poderosa semilla, una semilla que con el tiempo germinó y produjo entonces la revolución más importante y trascendental de la humanidad en este siglo.

Muy a menudo me pregunto qué ha propiciado de diferente la Revolución Cubana para su pueblo y para el mundo. Hoy día hablaré acerca de lo que Cuba ha hecho por el mundo.

Y cuando les hablo de lo que ha hecho Cuba por el mundo, tengo que también decirle a mi amigo Nicolás que el espíritu de Chávez está presente en todos nosotros en el día de hoy (Aplausos).

¡Chávez nos ha ayudado a concluir un camino, un recorrido del que Cuba fue la iniciadora y jamás lo olvidaremos!

¿Cuáles han sido los ejemplos que Cuba nos ha dado?

Cuba nos enseñó a todos nosotros que no debíamos tener miedo y que teníamos que mostrar coraje; y Cuba también nos enseñó que el poder no importa, sino que lo que importa son los principios y la disposición (Aplausos).  ¿Cómo lo hacen ustedes?  A pesar del embargo cruel e injusto al que Cuba ha sido sometida, Cuba ha sobrevivido.

¡Cuba está viva y Cuba está bien!  Y no hay otro ejemplo mayor de coraje de un pueblo como el que ha mostrado Cuba ante este embargo.

Los países deben practicar lo que predican.  ¡Cuba siempre ha acompañado su discurso con sus hechos!

Hay países que predican la humanidad; hay países que predican la compasión y predican la preocupación por los marginados y los desposeídos, por los pobres, pero esas son solamente palabras, muy pocos practican eso; muy pocos practican lo que indican esos principios.

El humanismo prevalece en las políticas cubanas comoquiera que sean expresadas.  Y es por ello que en el epílogo del terremoto que sacudió a Haití, Cuba fue a la ayuda de ese país y brindó cientos de médicos para ayudar al pueblo haitiano (Aplausos).  Cuba entiende el sentido del sacrificio.

Como mis colegas Ralhp Gonsalves y Skerrit han manifestado, Cuba ha derramado la sangre de sus hijos e hijas y Cuba fue a respaldar a los luchadores revolucionarios de África; pero hay un elemento que aun falta ahí:  En nuestros tiempos y en nuestras generaciones, ¿cuántos países del mundo han ido a respaldar y a asistir a los negros dondequiera que ellos se encuentren?  Y ese es el elemento que falta, puesto que Cuba fue a ayudar a los negros de Angola y de Sudáfrica (Aplausos).

¿Cuáles son los valores entonces que animan a este mundo?  Cuba ha cambiado la calidad de la vida y ha propiciado la transformación de otros países y hoy día nosotros en el Caribe somos ejemplos vivos de ello.

Yo provengo de un pequeño país, un país cuya población es de 160 000 habitantes, unas 230 millas cuadradas; pero tenemos problemas monumentales.

Ahora, ¿cómo Cuba ha cambiado la calidad de vida de mi país?

Mucho me enorgullece decirles aquí, en el día de hoy, que mi país en estos momentos es autosuficiente en enfermeras y, por lo tanto, no tenemos que importar enfermeras de ningún lugar del mundo, y si tengo que expresar alguna emoción al respecto, lo hago con entera libertad, porque esto fue el resultado de una conversación que sostuve con Fidel (Aplausos).

Mi país es autosuficiente no solo en enfermeras, sino que también mi país es autosuficiente en ingenieros y en médicos, y es así como se cambian a los países.

A los países hay que darles las cosas, a los países uno los hace más fuertes para que los países puedan pararse por sus propios pies.

Ningún país del mundo ha hecho por Santa Lucía lo que Cuba ha hecho (Aplausos), y estoy entonces, Raúl, eternamente agradecido de usted y del pueblo cubano.

Cuba entiende su deber internacional y es por ello que Cuba fue a África, porque Cuba consideraba que tenía una responsabilidad con los pueblos oprimidos y sojuzgados del mundo.

Pero hay algo más profundo en la personalidad y en el carácter del pueblo cubano:  La revolución determina que se debe actuar con humanismo; pero Cuba comprende el valor de la amistad.  Los amigos no siempre están de acuerdo los unos con los otros, siempre habrá diferencias.  ¿Y por qué entonces la amistad que mantenemos con Cuba es tan diferente y tan importante para todos nosotros?  Es porque Cuba comprende el sentido de esta palabra tan sencilla:  respeto.  Cuba respeta la opinión de sus amigos y Cuba siempre ha sido leal a ese principio.

Amigos míos, la celebración de hoy día es una victoria de las ideas.  La inspiración que nos legó el Moncada jamás morirá y vivirá eternamente.  Y si quieren mirar más allá de las fronteras de su país, todos los líderes del Caribe actual, todos esos dirigentes de este Caribe nuestro se sintieron inspirados por esta generación de cubanos:  nosotros somos los hijos de ustedes (Aplausos).

Comandante Raúl, le pido que trasmita un mensaje a Fidel:  No voy a negarle, compañero, que lo extraño; pero entiendo.  Lo único que le pido es que le trasmita a Fidel esa admiración y mi respeto, mi agradecimiento y mi afecto que nunca morirán (Aplausos).

¡Viva Raúl! (Exclamaciones de:  “¡Viva!”)

¡Viva Fidel!  (Exclamaciones de:  “¡Viva!”)

¡Viva Cuba!  (Exclamaciones de:  “¡Viva!”)

(Aplausos.)

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