Fórmula cubana para rescatar el ozono

Aunque el país ha logrado reducir drásticamente las emisiones de sustancias agotadoras de esa capa, aún queda trabajo por hacer

Autor:

Mayte María Jiménez

A partir de 2014 Cuba se convertirá en el primer país de América Latina con un proyecto en funcionamiento para la destrucción de los hidroclorofluorocarbonos (HCFC), una de las sustancias más nocivas para el ozono que, además de agotar la capa protectora de la atmósfera, es un potente gas de efecto invernadero.

Así lo aseguró Nelson Espinosa Pena, director de la Oficina Técnica del Ozono (OTOZ), a propósito de la jornada  por el Día Mundial para la Protección de la Capa de Ozono, que se celebra cada 16 de septiembre en todo el planeta.

El especialista explicó que el próximo año el país implementará una red de recogida, transporte, almacenamiento y destrucción, o regeneración, de estas nocivas sustancias. «En este momento la parte constructiva del proyecto está terminada. Ya está llegando el equipamiento, de modo que se podrá iniciar todo el proceso en la fecha señalada», indicó.

Pero, ¿cómo funcionará este programa? ¿En qué momento se encuentra Cuba en el cumplimiento del Protocolo de Montreal? ¿Cuánto han disminuido en el país estos gases contaminantes?... fueron algunas de las interrogantes que motivaron el diálogo con el director de la Oficina Técnica del Ozono en Cuba —que ya arriba a 18 años de funcionamiento—, con un plan de acciones que compromete no solo a los organismos e instituciones del país en la responsabilidad de eliminar las Sustancias que Agotan el Ozono (SAO), sino a cada uno de los cubanos y cubanas que habitamos este archipiélago.

El Doctor en Ciencias explicó que este proceso de destrucción de los HCFC se realizará en la fábrica de cemento de Siboney, en la provincia de Sancti Spíritus. Allí el horno alcanza una temperatura de 1 200 grados Celsius, lo que permite descomponer las moléculas de cloro, haciendo que los gases eliminados no sean dañinos para la capa.

El experto significó que el mayor peligro de estas SAO es que no solo afectan la capa de ozono, sino que son a su vez gases de efecto invernadero.

Espinosa Pena señaló que estas sustancias son empleadas con frecuencia en sistemas de refrigeración y climatización, así como en la fabricación de equipos con espumas, aerosoles, extinguidores y solventes para la limpieza de los mismos.

De los números a la acción

Según cálculos estimados por la OTOZ, en 2030 Cuba habrá eliminado totalmente la emisión de HCFC a la atmósfera, aunque en el mundo está previsto que esto suceda para el 2040.

Significó que una de las líneas de trabajo implementadas es el perfeccionamiento de la legislación del país, para controlar y evitar el empleo de los mismos en los procesos industriales.

Para ello se aprobó la ejecución del programa nacional de reconversión de instalaciones de refrigeración comercial, climatización; la recuperación y reciclaje de refrigerantes; el uso de alternativas libres de HCFC; la capacitación de técnicos, mecánicos e inspectores de Aduana y acciones regulatorias, comentó.

Explicó que el cronograma de eliminación prevé, para el cierre de este año, el congelamiento del consumo de los HCFC; mientras que en 2015 se espera la reducción de un diez por ciento; en 2020 la disminución será de un 35 por ciento y en 2025 de 67,5 por ciento, hasta que se complete en 2030.

Comentó que desde enero de 2013 se inició la aplicación del sistema de cuotas para la importación de SAO en Cuba; entre estas se hace especial énfasis en los HCFC, y se avanza en un proyecto de capacitación de los inspectores de Aduana, en técnicas para la detección en frontera de esas sustancias agotadoras.

Territorio libre de CFC

La primera acción realizada en Cuba como parte de su responsabilidad en el Protocolo de Montreal (tratado internacional firmado por 197 países que se comprometen a disminuir la producción y consumo de las SAO para proteger la capa de ozono) fue la eliminación total de los clorofluorocarbonos (CFC), sustancias con una capacidad de supervivencia en la atmósfera de 50 a cien años, que con el correr del tiempo alcanzan la estratosfera. En esta franja son disociados por la radiación ultravioleta, lo que libera el cloro de su composición, y comienza así la destrucción del ozono.

El experto recordó que en el país se eliminaron los CFC en la refrigeración doméstica y comercial y los aerosoles farmacéuticos e industriales.

Hoy en Cuba no existen extintores de incendios que contengan alones, ni se fumigan los almacenes con bromuro de metilo; mientras que los pesticidas para los productos agrícolas también están exentos de esta última, agregó.

Sin embargo —precisó— aunque en Cuba se han capacitado más de 9 000 especialistas de diferentes sectores para afrontar el reto de eliminar las SAO utilizando alternativas novedosas y viables, económicas y amigables con el medio ambiente y la capa de ozono, estos deben ser recapacitados, y entrenados en la reconversión de los equipamientos que siguen usando las SAO, indicó.

Alertó que otras de estas sustancias utilizadas en el país son los poliuretanos, empleados en la construcción de techos, con una alta capacidad de agotamiento del ozono. Para contrarrestar esta situación se van a sustituir las plantas que emplean esta sustancia por otras espumadoras que empleen un hidrocarburo que no afecte, apuntó.

En 2014 se verán los primeros resultados, pero debemos entender que estos se consiguen a largo plazo, pues la acumulación negativa en la atmósfera se mantiene por varias décadas.

No obstante, estos son logros que debemos mantener, como parte de los resultados alcanzados en la primera etapa para la eliminación de las SAO, signados en el Protocolo de Montreal, aclaró.

Subrayó que tras ser eliminados los CFC, el país está empeñado en la erradicación de la fabricación de espumas con polioles premezclados; del consumo de HCFC en la fabricación de equipos de refrigeración, del uso y consumo de sustancias tipo R-22 como solvente en la limpieza de sistemas y equipos de refrigeración y acondicionadores de aire.

El experto precisó que de las más de 1 600 toneladas de sustancias agotadoras consumidas en Cuba en los años 90 del pasado siglo, especialmente los CFC; se han logrado reducir drásticamente las emisiones, estimándose en 2013 un total de 280 toneladas.

Las acciones no pueden detenerse, ni podemos conformarnos con lo que se ha alcanzado, pues estas sustancias tienen un efecto acumulativo, y lo que se reduzca hoy permitirá un futuro más saludable para el planeta. «Recordemos siempre que solo si tenemos capa de ozono tendremos vida», aseguró el Doctor Espinosa.

Cuba celebra día mundial para la protección de una capa «mágica»

Bajo el lema Una atmósfera saludable es el futuro que queremos, Cuba se suma a la jornada de acciones por el 16 de septiembre, día mundial para la protección de la capa de ozono. Desde el 1ro. del presente mes en el país se impulsan diversos programas, con actividades infantiles, jornadas de limpieza y embellecimiento, maratones deportivos y otras iniciativas de recreación y en equilibrio con la Naturaleza.

¿Cómo está el agujero?

Flotando entre unos 10 y 16 kilómetros sobre la superficie del planeta, la capa de ozono filtra las peligrosas radiaciones ultravioletas del Sol. Desde la detección en los años 70 del pasado siglo del agujero en la capa, que llegó a alcanzar unos 30 millones de kilómetros cuadrados en 2006, todos los países han reconocido la necesidad de eliminar las SAO para contribuir así a la recuperación del ozono en la atmósfera.

Se estima que el agujero comienza a cerrarse, aunque no se esperan cambios significativos al menos hasta 2070.

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