Primer Congreso Nacional de Educación Rural

A 55 años del Primer Congreso Nacional de Educación Rural el país se apresta al inicio de un nuevo curso escolar en situación muy diferente

Autores:

Acela Caner Román
Eugenio Suárez Pérez*

Dentro de pocos días se inicia el nuevo curso escolar y esto nos hace recordar cuán distintos eran los problemas que enfrentaba la enseñanza cubana hace 55 años atrás. El Primer Congreso Nacional de Educación Rural que sesionó en La Habana, el jueves 27 de agosto de 1959, nos permite valorar esas diferencias y reconocer el sacrificio y la valía del magisterio cubano.

En el teatro del Palacio de los Trabajadores se inició la importante reunión de los maestros cubanos, con la presencia de Fidel Castro. Esa memorable noche, el Comandante en Jefe les hizo la extraordinaria propuesta de crear 10 000 aulas con el presupuesto destinado a la creación de 5 000 para poder garantizar la enseñanza de los niños al convertir en recurso de la nación la capacidad, el civismo y el entusiasmo de los maestros.

Al dialogar con los presentes, Fidel destacó cómo la Revolución triunfante encontró un número extraordinario de maestros que no tenían trabajo, mientras aproximadamente medio millón de niños carecían de escuela y el Gobierno Revolucionario carecía de recursos económicos para dar una solución a esta problemática.

«Nosotros teníamos al triunfar la Revolución, por un lado la escasez de recursos, por otro lado millares de maestros preparados para la enseñanza. No teníamos dinero, pero, en cambio había entusiasmo, y tuve entonces una idea: la idea de convertir en recurso de la nación la capacidad con que contábamos y el entusiasmo con que contábamos.

Fue así como hice un intento para lograr movilizar el mayor número de maestros, en un esfuerzo por llevar con toda urgencia la educación a los campesinos».1

Fidel recordó que meses atrás —el 2 de febrero de 1959 en Guayabal de Nagua—, se había reunido con los campesinos de la Sierra Maestra, y con un grupo de maestros a los que había convocado para llevar con toda urgencia la educación a las zonas rurales, y dijo: «fue tal el entusiasmo con que respondieron los maestros que allí se reunieron aquella tarde casi tantos maestros como campesinos».2

Al cabo de varios meses, ese primer esfuerzo rindió sus frutos, y un total de 1 800 maestros se encontraban dando clases en los campos. Sin embargo, la cifra era insuficiente ante la necesidad de brindarles enseñanza a todos los niños cubanos.

Ampliamente, Fidel explica a los maestros cómo el Gobierno Revolucionario, haciendo un gran esfuerzo, había logrado presupuestar los recursos necesarios para crear 5 000 aulas. Pero, eso sería menos de la mitad de las aulas que necesita el país; el resto de los niños y maestros cubanos tendría que esperar años, hasta que la economía contara con los recursos suficientes para volver a crear otras 5 000 aulas más. Por ello, Fidel propone una fórmula generosa, de sacrificios, pero de honra para el magisterio cubano:

(…) «lo que quiero proponerle a los maestros, es que con los mismos recursos que tenemos para crear 5 000 aulas, creemos las 10 000 aulas; que con los mismos recursos que tenemos para dar empleo a 5 000 maestros, demos empleo a 10 000 maestros».3

Los maestros aceptaron la proposición del Comandante en Jefe. A partir de ese momento, con la creación de 10 000 aulas, en Cuba no quedó ningún niño sin escuela, ni maestros sin aula.

Esta decisión tomada en el Primer Congreso Nacional de Educación Rural, fue crucial para los destinos de la Patria, pues como expresó Fidel:

«... la concreción de los intereses, de todos los intereses de la nación, del maestro y del niño con un poco de sacrificio hoy, con una compensación futura en lo económico, pero sobre todo algo que no se logra con todo el oro del mundo, la satisfacción de haber servido a su Patria en esta hora. (…) que no solo resolveremos el problema terrible de la educación a una parte de los niños campesinos, sino a todos los campesinos, y los maestros estarán hoy dando un ejemplo digno de imitarse, que este ejemplo de sacrificio empiece por los maestros; que esta lección de que tenemos que sacrificarnos hoy, si queremos tener felicidad mañana, empiece por los maestros y que los maestros se pongan a la cabeza del civismo del país con un poco de esfuerzo».4

* Director de la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado

1 http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1959/esp/c270859e.html

2 Ibídem

3 Ibídem

4 Ibídem

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