Calma en el aeropuerto

El primer día de entrada en vigor de las nuevas disposiciones aduaneras transcurrió sin contratiempos, así lo comprobó un equipo de este diario que visitó la terminal 2 del Aeropuerto Internacional José Martí

Autor:

Ana María Domínguez Cruz

Nada cambió este lunes la rutina de la terminal 2 del Aeropuerto Internacional José Martí, pese a difíciles presagios. Los 226 pasajeros de los tres vuelos matutinos de este lunes que arribaron a nuestro país, procedentes de EE.UU., coexistieron en el Salón de Aduana con los que llegaron en días anteriores y solo sufrieron el retraso de su equipaje, por cuestiones asociadas a la línea aérea en la que viajaron a Cuba.

De los primeros, según informó Walter Sardiñas Rodríguez, jefe de Aduana de la Terminal 2 —y así lo pudimos constatar— 168 transitaron libremente por el Canal Verde, pues solo traían consigo sus efectos personales, artículos y productos no sujetos a regulaciones específicas ni por encima de los límites establecidos para su exención.

Al filo de las diez de la mañana de ayer llegamos a la mencionada terminal para ser testigos de lo que sucedería a partir de la puesta en práctica de las Resoluciones 206, 207 y 208 de la Aduana General de la República, relacionadas con el nuevo límite establecido para las importaciones sin carácter comercial de las personas naturales por cualquier vía, el nuevo listado de valoración en Aduana para estas importaciones y la alternativa valor-peso para la determinación del valor en Aduana de los artículos que clasifiquen como miscelánea.

«Solamente 58 viajeros debieron acudir al Sistema Automatizado para el despacho de pasajeros, es decir, a la pesa, y solo uno debió presentarse en el Banco de Revisión, por medidas habituales de seguridad», apuntó Sardiñas.

Ciertamente, la mayoría de los viajeros que debieron dirigirse a la zona de despacho y someter sus pertenencias a la revisión física fueron los que volvieron a recoger sus equipajes demorados en llegar, en los que sí fue evidente, en muchos casos, un exceso de peso.

Antes del 1ro. de septiembre el trabajo fue muy intenso, explicó a JR Joel Pardo Sánchez, auxiliar de Aduana en la pesa 38 de la batería de balanza. «En días anteriores llegó al país una gran cantidad de pasajeros muy “cargados”, y por eso se nota la diferencia entre los equipajes de los que arriban hoy y los que se quedaron retrasados, a los que se les aplica la ley vigente anteriormente».

Hoy no se han dado situaciones complejas, añadió Leyanis Vigoa, también auxiliar de Aduana en la batería de balanza. «Hemos atendido más pasajeros por los despachos complementarios, es decir retrasados, y sí hemos tenido que explicar ciertas cuestiones esenciales de las resoluciones sin que ello implique una demora excesiva en el despacho aduanero».

Lo importante es estar informado y hacerlo a través de la prensa cubana, afirmó Silvio Provedo, residente en Estados Unidos. «Allá todo lo relacionado con Cuba lo tergiversan y los rumores y comentarios en las mismas agencias de viaje te asustan, y por eso ves aquí los exagerados equipajes de los que llegaron antes».

Apruebo las nuevas disposiciones y la verdad es que no afectarán a quienes, como yo, venimos a ver a la familia y traerle algunas cosas, agregó. «Para mí todo sigue igual, porque el que vive de su trabajo allá o en cualquier otro país no puede venir con 20 pares de zapatos o 30 pantalones, porque la vida allá también es cara. La cosa es diferente para el que quiere hacer negocio a costa de la escasez que padece Cuba».

María de los Ángeles Andrés, cubana que visitó a su hija, y Abey Hernández, quien por razones personales viajó a Cuba con su madre y su tía, aseguraron haberse informado bien por las vías oficiales antes de viajar. «Lo que cambie en Cuba hay que conocerlo por la propia Cuba y no hacer caso de lo que otros digan», añadió María de los Ángeles, a quien se le unió Abey al decir que la suscripción electrónica a la Gaceta Oficial o la consulta por Internet de la página digital de la Aduana (www.aduana.co.cu) son las mejores vías para conocer lo dispuesto y cumplirlo. «No he tenido problemas; no vengo “pasado” y por eso todo ha sido muy rápido por el Canal Verde».

¿Qué traje y no podía traer?

Si el viajero no transita por el Canal Verde y sí por el Rojo, pues trae consigo equipos o artículos sujetos a regulaciones específicas o está por encima de los límites establecidos, deberá dirigirse al Banco de Revisión para evaluar su importación y luego a la batería de balanza para fijarle el impuesto aduanero que deberá abonar.

Laura Escobar García, inspectora de Aduana que labora en el Banco de Revisión, explicó que el pasajero cuyo equipaje fue «marcado» luego de someterlo a la técnica radiológica, debe dirigirse a esta área, en la que se procede a la revisión del contenido en su presencia.

No solo atañe al personal aduanero la supervisión de las importaciones no comerciales, cuyos límites y valoraciones se modificaron con estas nuevas regulaciones, subrayó Aniuska Rodríguez Argote, jefa de turno de la terminal 2. «En el Banco de Revisión no solo se procede al conteo de los artículos ante una presunta importación comercial que viola lo establecido, sino también se analiza la posesión de un arma, por ejemplo, o se revisa con rigor la posible introducción al país de productos de contrabando o de drogas y otras sustancias estupefacientes, actividades prioritarias para nuestro órgano de control».

Insistió Rodríguez Argote en que la selección de los pasajeros para este tipo de revisión es de carácter objetivo y racional, pues no es factible llevar a control a todos los pasajeros. «El empleo de técnicas no intrusivas como el equipo de rayos X, los escáneres intra y extracorporal y otros medios facilitan mucho nuestro trabajo, que solo llega a la revisión física cuando se presume una infracción cometida o es menester efectuar el decomiso ante un exceso de kilogramos importados».

El análisis de las importaciones de origen vegetal y animal es realizado también en esta área por especialistas del Ministerio de la Agricultura, lo que no es una medida nueva, pues es habitual en el trabajo aduanero en correspondencia con las normas internacionales. La importación de alimentos debe ser supervisada, aclaró la inspectora fitosanitaria Ana Beatriz Rodríguez, quien especificó que los viajeros no pueden importar alimentos frescos y que el chequeo de los granos, los condimentos y otros productos es vital, ya que no siempre los traen en sus envases originales.

En el Banco de Revisión, donde además se examina el equipaje cuyas dimensiones superan lo establecido y se debe comprobar la veracidad de lo manifestado por el propietario, se procede a separar los medicamentos de la miscelánea en los casos en los que estos estén mezclados, pues no están sujetos al peso, como también sucede con aquellos equipos duraderos que tampoco están sujetos al peso, pero sí al valor.

Documentarse al detalle de las regulaciones aduaneras para conocer lo que se modificó y lo que se mantiene incólume debe ser una prioridad para los viajeros, añadió Escobar García, quien demoró casi media hora en efectuar su labor con el pasajero Guillermo González. «Confundir los kilogramos con el valor de los equipos y pensar que se trataba de cosas independientes me trae problemas ahora, porque tengo 63 kilogramos de peso en exceso y debo seleccionar lo que debo importar, porque el resto será decomisado».

Quienes arriben al país deben conocer sus derechos en lo concerniente a un atraso en el equipaje, añade Sardiñas Rodríguez. «Cuando un pasajero llega a Cuba y no todo su equipaje llegó en el mismo vuelo, tiene derecho a importar en ese momento los 30 kilogramos exentos del pago de impuestos, y luego podrá completar su despacho cuando arribe el resto de su equipaje».

Muy pocos pasajeros acudieron a consultar a Yuselys Quiñones, supervisora de Aduana, cargo que usted puede identificar por el uso de un chaleco rojo. «Mi responsabilidad es explicarles a las personas lo que no entiendan sobre las disposiciones aduaneras y recoger además las reclamaciones y apelaciones».

Jorge Luis Bubaire Quintana, jefe de Aduana del Aeropuerto Internacional José Martí, insiste en que este órgano de control enfrenta con rigor cualquier caso de abuso, maltrato y corrupción que realice cualquiera de los 920 aduaneros de la instalación.

«Contamos con la Unidad de Supervisión Interna, subordinada al órgano central, en la que se declara cualquier situación vivenciada y se procede a su investigación. Posteriormente se determinará la medida administrativa y penal correspondiente, no solo para el aduanero sino también para el corruptor.

«Nuestro personal se prepara constantemente y velamos porque prime la transparencia en su actuar. Sin embargo, el desconocimiento de las legislaciones es lo que más atentará contra nuestro trabajo y ocasionará con mayor frecuencia experiencias desagradables para los pasajeros».

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