Un hombre inmune… al desamor (+ Fotos)

Llegó feliz a Cuba. Y aquí, donde se abrazó tiernamente a su familia y a otros millones que le alentaron para vencer los demonios del ébola, ha dicho que vuelve junto a sus compañeros en Sierra Leona, a terminar lo que comenzó

Autor:

Alina Perera Robbio

Cuando el médico Félix Báez Sarría comenzó a hablar frente a los micrófonos, lentes, celulares y cuanto andamiaje mediático pudimos acomodar en una salita blanca del aeropuerto internacional José Martí antes de su entrada, se mostró el hombre sencillo, de lenguaje directo, de expresión diáfana por cuyas hendijas asomaba un corazón limpio.

«Muy contento de haber regresado aquí a la Patria, de estar con todos; muy agradecido con todos y cada uno de aquellos que estuvieron preocupados por mí desde el primer momento…». Fueron sus primeras palabras a los periodistas, seguidas de «…como un cubano más, como uno de esta tierra…». Se entendía lo que quería decir: de lo grande, de lo entrañable, no se habla con estridencias, ni largamente.

Felix junto a su esposa Vania, su hijo Félix Alejandro, y el Doctor Jorge Pérez.

A las 6:10 p.m., en la pista de la terminal aérea, Félix había sido recibido por el ministro cubano de Salud Pública Roberto Morales Ojeda. Al rato entró a la salita blanca, vestido con un pullóver azul, un obsequio del Hospital Universitario de Ginebra, allí donde libró, apoyado por médicos y enfermeras que ya son sus amigos para siempre, una lucha a todo o nada contra el virus del Ébola.

El médico cubano Félix Báez Sarría.

Félix, más alto de lo que yo lo había imaginado, y definitivamente sereno, dio las gracias a los cubanos que están en Sierra Leona y que, dijo, estuvieron al tanto de él desde los primeros momentos. «Estoy agradecido con todos…», y eso incluye también al Gobierno de Sierra Leona, al personal del hospital inglés de Kerry Town —donde el cubano recibió, a partir del diagnóstico, la primera atención médica —, a la OMS, al Hospital Universitario de Ginebra, al Gobierno de Suiza que se ofreció voluntariamente para brindar la mejor atención especializada, a todos los que han estado preocupados, pendientes, y dando ánimos.

Llegó a Cuba el doctor Félix Báez Sarría.

Félix, comentó, sabía que su pueblo lo estaba esperando, y siente que tiene «un compromiso muy grande con esta Revolución». A   punto de terminar sus declaraciones dijo: «Estoy muy feliz de estar aquí». Y leyó unos versos que le regalaron los compañeros de la Misión cubana en Ginebra, allí donde se habla de los días de lucha por recuperar la salud, de incertidumbres, y de victoria contra todo pronóstico oscuro, de cómo un hombre venció a la muerte «con firmeza de muralla».

A su lado, mientras el internacionalista excepcional se expresaba, escuchaba atento otro hombre que ya es parte, así lo siente Félix y así lo dijo, de su familia: el Doctor Jorge Pérez Ávila, director del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK), quien fue designado por la dirección del Ministerio de Salud Pública para ir a Ginebra y ocuparse personalmente de todo el itinerario de lucha por la mejoría de Félix.

«Me sentí muy honrado, muy orgulloso», dijo Jorge Pérez de todas las jornadas vividas en el hospital. También él está transido de gratitud y este sábado volvió sobre el principio de un humanismo que le da sentido a nuestra suerte: «Aquí estamos al lado de Félix, precisamente demostrando que la Revolución no abandona a sus hijos».

«Yo lo visitaba y hablaba con él diariamente —narró el Doctor Jorge—; en los primeros días Félix no me conocía, conocía a las personas momentáneamente y después no estaba en sí, y yo lo vi mejorando realmente después que le administraron los medicamentos. Su cara cambió. Al segundo día de hablar con él me dijo: “Yo me voy a poner mejor; y yo vuelvo a Sierra Leona…”.

El Doctor Roberto Morales Ojeda, ministro de Salud Pública, dio la bienvenida al internacionalista.

«De más está decir que no hay ninguna presión. Ellos fueron para allá voluntarios, regresarán voluntarios, él vuelve voluntario… Tiene todas las prerrogativas de hacer lo que quiera, porque en definitiva es una persona que ha pasado, como se dice cuando se trata de una situación difícil, el Niágara en bicicleta».

En Suiza, Jorge encontró «un colectivo de personas muy unidas, que hicieron una relación muy bonita con Félix. Yo llegaba allá y cuando lo hacía veía que las enfermeras y los médicos enseñaban un cartelito con el nombre de ellos, para que el paciente supiera quiénes estaban trabajando ese día».

Félix volvió a la carga con una oración definitoria: «Yo vuelvo a Sierra Leona; y yo termino lo que empecé». Entonces se dejó atrapar, serenamente, por una avalancha de obturadores. Lo hizo abrazando a su linda esposa, y a su hijo, alto como él, quien habló a la prensa de sus sentimientos de gratitud hacia todos los que apoyaron e hicieron algo en pos de la salvación de su padre.

—¿Se va a casa?, indagó esta reportera.

Y él: «Voy a recuperarme ahora, por completo, en mi estado de salud».

Me pregunto si ahora Félix es inmune al virus del Ébola. Ojalá sus días de convalecencia lo hayan blindado. Lo que no discuto es que él y sus colegas de batalla por la vida están inmunizados contra el desamor o el olvido de sus semejantes.

Sí… Félix es alto, mucho más alto de lo que pude habérmelo imaginado antes de verlo en primer plano.

Doctor Félix Báez Sarría.

Libre del virus

Félix Báez regresó a La Habana después que los médicos dictaminaron que estaba libre del virus, informaron autoridades sanitarias suizas.

Una declaración del Hospital Universitario de Ginebra (HUG) apuntó que «la mejoría, que fue confirmada por exámenes de laboratorio muy especializados, permite que el paciente deje el país y viaje sin ningún temor de que haya un contagio».

Los últimos análisis, que fueron realizados esta semana y sometidos a una doble confirmación, mostraron que el paciente se curó de la enfermedad y podía dejar el hospital, informaron el centro médico y la Oficina Federal de Salud Pública, en el comunicado divulgado por medios de prensa de Suiza.

Cifras del humanismo

En los países más afectados por la epidemia del Ébola en África Occidental se enfrentan a ese mal 256 médicos de nuestro país. El último parte de la Organización Mundial de la Salud apuntó que ya suman 6 113 los muertos por el virus, de los 17 256 casos diagnosticados. En Sierra Leona son 165 los internacionalistas de la Isla, 53 en Liberia, y 38 en Guinea.

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