Reconocen validez de experimento de venta liberada de insumos agrícolas

Entre las dificultades figuran la poca variedad de ese alimento e insatisfacciones con la distribución y ventas a productores, quienes sugirieron transformar esa gestión en una apuesta por perfeccionar el experimento de cara a su generalización en el país

Autor:

Roberto Díaz Martorell

NUEVA GERONA, Isla de la Juventud.— El experimento de venta liberada de insumos agrícolas en Isla de la Juventud es una oportunidad que los porcicultores locales aprovechan para incrementar sus rendimientos productivos y eficiencia; sin embargo, todavía persisten dificultades.

Según se conoció en una reciente plenaria del ramo, tal contradicción se debe a un temporal desabastecimiento del pienso, recurso de mayor demanda, a causa de carencia de materias primas y demora de los suministradores para cumplir lo pactado, de acuerdo con la Gaceta Oficial Extraordinaria No. 26, que norma la garantía de los insumos, equipamientos y servicios en respaldo a los niveles de actividad planificados.

Entre las dificultades figuran la poca variedad de ese alimento e insatisfacciones con la distribución y ventas a productores, quienes sugirieron transformar esa gestión en una apuesta por perfeccionar el experimento de cara a su generalización en el país.

Los principales planteamientos apuntaron hacia un mejor reparto del pienso de acuerdo con los planes de entrega, las zonas de mayor potencial productivo y la venta exclusiva a las personas o entidades que se dediquen a la actividad porcina.

La propuesta cobró mayor fuerza cuando José Ramón Rives, presidente de la CCS José Martí, explicó que en La Fe se produce el 70 por ciento de la carne de cerdo de la Isla de la Juventud, en Gerona el 20 y el diez en la zona de La Demajagua; entonces, aseguró, «no es posible que se reparta la misma cantidad de pienso, cuando la producción no es igual».

La idea fue respaldada por porcicultores y presidentes de cooperativas, quienes recordaron que dos meses antes de terminar el 2014, entregaron la planificación de las producciones a fin de demandar los recursos. «Y lo hicimos a partir del número de animales que debemos entregar», acotaron.

Ese dato permite al territorio conocer la demanda de pienso para la actividad porcina, realidad que ofrece a la cooperativa una oportunidad para brindar el servicio de compra y entrega de ese alimento al campesino, quien hoy pierde mucho tiempo en las tiendas.

En ese sentido, José Ángel Corría, director de la UEB Porcina de la empresa ganadera en Isla de la Juventud, reconoce que en aras de perfeccionar la distribución del pienso, que se vende de manera liberada a personas con certifico de tenedores de tierra, críen cerdos o no, debe ser destinado a los productores de esta carne, cuyo eslabón fundamental es la cooperativa.

Esa pudiera ser una forma de evitar riesgos en el cumplimiento de los planes, aunque la siembra de cultivos para los animales también es una alternativa para momentos de vacíos de suministros. No obstante, la mejor garantía es mantener una oferta estable y un control eficiente que permita, al final de la jornada, evaluar la eficacia del experimento a partir de la conversión pienso-carne.

Los resultados desde que se inició en junio de 2014 este programa en Isla de la Juventud, se validan con la producción de unas 421 toneladas de carne más que lo logrado para esta fecha el año anterior. Además, aumentó el peso promedio de la entrega, superior a los 106 kilogramos, y los productores tuvieron acceso a insumos y medios de trabajo.

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