No hay cambio sin entendimiento

La cooperativa de asesoría económico-financiero-contable Scenius es un visor de las bondades de esta nueva forma de gestión y de sus propósitos pendientes

Autores:

José Alejandro Rodríguez
Susana Gómes Bugallo

«Somos la infantería del cooperativismo», sentencia el abogado Alfonso Larrea Barroso, director comercial de Scenius, primera cooperativa de las cuatro que existen en el país para brindar servicios económicos, contables y financieros. Lo remarca con un tanto de orgullo y otro de pasión, pues cuando nadie pensaba en una propuesta así, ellos les pisaban los talones a los Decreto-ley 305 y 306 aprobados por el Consejo de Ministros en diciembre de 2012, para validar esta forma de gestión económica.

«Creemos en las cooperativas», dice Luis Alberto Dueñas en nombre de Scenius. Foto: Roberto Suárez.

Fue una propuesta bastante atrevida, según el ingeniero mecánico Luis Alberto Dueñas Casal, presidente de la cooperativa. Y Scenius remite en su semántica a un escenario de creatividad, donde proliferan el  aprecio mutuo, un rápido intercambio de ideas y técnicas, y la tolerancia a las novedades y a la gente nueva.

Buena parte de sus 42 socios radican en la casa matriz en La Habana, pero tienen tres en Villa Clara, cinco en Camagüey y cinco en Holguín. La mayoría eran trabajadores por cuenta propia en la actividad de tenedor de libros, cuando propusieron en enero de 2013 al Consejo de la Administración Municipal de Playa la constitución de la cooperativa, que se hizo realidad en octubre de 2014.

Alfonso Larrea defiende que en la capacitación adecuada está el futuro del cooperativismo. Foto: Roberto Suárez.

Los servicios de Scenius abarcan todo el espectro del análisis y la asesoría económico-financiero-contable de cualquier organización, ya estatal, cooperativa o negocios por cuenta propia. Aunque en el lenguaje hiperbólico de Alfonso, asesoran hasta a un ama de casa.

Son una babel de profesiones: economistas, contadores, sociólogos, informáticos, abogados, ingenieros y comunicadores sociales. Pero los une el brindar un servicio de excelencia para elevar en sus clientes la efectividad. Se toman muy en serio su trabajo, porque en él va el futuro de cada proyecto que asesoran. Les obsesionan la limpieza y el rigor que dejan  a su paso, y el hecho de que en esas entidades verificadas por Scenius los órganos de control estatal, incluida la Contraloría General de la República, puedan encontrar debilidades manifiestas.

Una cooperativa no se constituye para apartarse de la sociedad; todo lo contrario. Lisbeth Zayas, licenciada en Contabilidad, manifiesta que la autonomía y la autorregulación de esa forma de gestión, les permiten emprender cada proyecto, y ver después los frutos de su asesoría en la clientela y su desarrollo profesional sin trabas desde arriba y con beneficios personales.

Cuando alguien solicita asesoría, un socio especialista visita al cliente para realizar el diagnóstico. Se calcula plan de gastos según la duración del trabajo, la transportación y la alimentación. El especialista sugiere el precio del servicio; el mayor porciento va a su bolsillo y el resto para los socios indirectos y la cooperativa. No hay un salario específico, a la usanza estatal. Todo es negociación con el cliente y a lo interno de Scenius, sin olvidar los estatutos y las normas, pues ha habido que expulsar a quienes no asimilan el  estilo de trabajo donde la autorregulación es esencial.

«Compartimos los criterios y tomamos decisiones en conjunto; no hay conflictos, sino intercambios de intereses», comenta Lisbeth apoyando la idea de que en la cooperativa se han vuelto una familia donde la falta de humanidad no cabe. «Aunque haya que ayudar a Luis y a Alfonso cuando tienen criterios errados —bromea como muestra de la confianza que han cosechado—, los elegimos para ser nuestros líderes porque han sabido incorporarnos a sus sueños».

Y de eso se trata todo: de concebir el sueño que los anima. Esta nueva realidad va más allá de la economía individual, dice el Presidente. Algunos llegan desde temprano en la mañana y a las  diez de la noche no se han ido. Porque para proyectar un futuro común no hay horarios.

Todo coach tiene una mirada

«Todo campeón tiene un coach», es el eslogan que defienden para resumir su sentido de asesoría. Y todo coach tiene una mirada sobre los procesos que acompaña. La de los socios de Scenius la estampa su Presidente: «Creemos en las cooperativas», dice, y lo respalda en su afirmación de que es la primera vez que un modelo de gestión avanza tanto y transforma las vidas.

Luis piensa que en ello incide la posibilidad de autoempleo, emprendimiento y creatividad, además de la importancia que se le da al desarrollo local y a crear espacios para las actividades sin atender. «Los trabajadores ganan lo que producen y han mejorado algunos lugares, aunque estoy seguro de que algunos procedimientos tendrán que cambiar por la fuerza de la evidencia».

El cálculo de Alfonso es elocuente: «Si hablamos de un grupo de 12 000 cooperativas no agropecuarias (CNA) para el 2016, con un promedio de diez socios en cada una, son casi 120 000 socios. Y pensando en la familia tradicional, serían 480 000 personas involucradas directamente con esta forma de gestión. Estaríamos hablando de casi medio millón de cubanas y cubanos cerca de las CNA. ¿Cómo no va a ser importante conocer sobre cooperativismo?», razona.

Sin embargo, uno de los mayores problemas es la falta de capacitación de socios y entidades estatales a fin de que puedan interactuar con las CNA. Asesoramos cooperativas en las que los últimos en enterarse del cambio son los socios, cuenta Alfonso, y ejemplifica con el sector de comercio y gastronomía, donde priman las cooperativas inducidas estatalmente. «No se puede aceptar lo que no se conoce. El verdadero conocimiento garantiza la voluntariedad del proceso».

El Director comercial de Scenius, con el conocimiento que le dan sus estudios de Derecho, se ha preocupado por plantear a autoridades sindicales la necesidad de que los trabajadores negocien sus condiciones antes de convertirse en socios. «No debe ocurrir que las empresas que se convierten en CNA hagan sus propuestas al organismo sin que lo sepan los involucrados».

Otro problema lo ven en el hipercooperativismo, la tendencia excesiva de crear cooperativas no agropecuarias, aun cuando «algunos prefieren ser obreros y no romperse la cabeza con otro modelo de gestión, y otros tienen la voluntad pero no la preparación». Se yerra también en reproducir esquemas estatales innecesariamente.

«No estar capacitados trae consigo que se endeuden antes de surgir y pidan créditos», comparte Alfonso y explica que Scenius estudió las malas experiencias y ayudó a que muchas CNA nacieran solo a partir de la fuerza de trabajo.

Porque otra traba puede aparecer en las instituciones bancarias si las cooperativas no agropecuarias solicitan crédito. Aunque estos especialistas salvan a la capital habanera como un ejemplo positivo, comentan que en no pocos lugares exigen a las CNA garantías para otorgar los fondos, cual si se tratara de personas naturales.

Si las cooperativas no agropecuarias no están en los planes económicos del Estado, no pueden operar con sus ingresos porque carecen de liquidez financiera. Este es un mal señalado por los especialistas de Scenius como paso que se viola en la constitución de las CNA que no son inducidas, y que, según ellos, influye tanto en las limitaciones como la falta de licencia para importar.

Potenciar la gestión solidaria

Según criterios de los socios de Scenius y de estudiosos consultados por JR, se hacen imprescindibles, para el fomento de esta forma de gestión no estatal que nació como un experimento nuevas regulaciones y una entidad que asesore, respalde y apoye la consolidación del cooperativismo en Cuba.

Mientras, Scenius instrumenta proyectos de entrenamiento contable hacia nuevas formas de gestión económica en Cuba, e insiste en las universidades, porque «los verdaderos empresarios se están formando allí». Por esa razón, potencian que los jóvenes educandos cuenten entre sus posibilidades la de vincularse de alguna manera a esta forma de gestión.

Alfonso rememora sus años mozos cuando afirma que urge frenar el éxodo al exterior de los nuevos profesionales y hacer que retornen entusiasmados a la construcción de un socialismo más pleno y diverso.

Como hemos recalcado, cooperativas viene de cooperar. Y esa conjugación verbal, tan necesaria para los nuevos vientos económicos que aireen sobre Cuba, tendrán que  asumirla no solo los que inicien este camino, si no quienes desde el Estado, sus instituciones y toda la sociedad, deben facilitar esta revolución hacia la autonomía y la gestión solidaria.

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