Sin crecimiento en la producción agrícola no habrá riquezas en el país

La primera jornada del XI Congreso de la ANAP estuvo presidida por José Ramón Machado Ventura, Segundo Secretario del Partido Comunista de Cuba y Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros

Autor:

Marianela Martín González

«Si queremos garantizar la producción de alimentos hay que poner los recursos en el momento adecuado, porque de lo contrario se dilapidan los que ya se han invertido y en lugar de generar ganancias se va a pérdidas».

Con esa aseveración, el vicepresidente del Consejo de Ministros y jefe de la Comisión de Implementación de los Lineamientos, Marino Murillo Jorge, puso el dedo en la llaga que más le duele al sistema agrícola cubano, cuando se las ve cara a cara con sus hectáreas.

La afirmación fue hecha en la primera jornada del XI Congreso de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), la cual estuvo presidida por José Ramón Machado Ventura, Segundo Secretario del Partido Comunista y Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros.

Murillo reconoció que en el país se viene cambiando la estructura del uso de la tierra sin modificar la estructura de propiedad, lo que garantiza que el pueblo representado por el Estado siga siendo el dueño de este patrimonio. Pero advirtió que todavía quedan pendientes asuntos relativos al aseguramiento de los recursos, los cuales no pueden ser distribuidos por asignación, sino de acuerdo con la demanda objetiva de cada productor, y que no tienen que ser necesariamente subsidiados por el Estado.

«No nos puede temblar la mano a la hora de tener que comprar los equipos y recursos como tractores, machetes, limas… que garantizarán sustituir importaciones. Hay mucho que hacer para producir en Cuba todo lo que es posible, pues cada año se gastan cerca de 2 000 millones de dólares en la compra de alimentos en el exterior».

Precisó que se han entregado más de 1 700 000 hectáreas en usufructo y que todavía quedan algunas ociosas. Informó que a 43 000 usufructuarios se les rescindió el derecho al uso de la tierra por no utilizarla correctamente.

Murillo expresó que no todo lo que se importa se puede producir en el país, pero sí un grupo de alimentos que equivalen a una inversión cercana al millón de dólares anualmente. Asimismo admitió que faltan fuentes de financiamiento para programas a largo plazo, como la ganadería.

El Vicepresidente del Consejos de Ministros precisó que anualmente se importan 40 000 toneladas de leche en polvo, y que para dejar de hacerlo sería necesario producir el doble de lo que hoy se logra, sin que eso represente un aumento de la oferta y se cubran las necesidades en torno a ese vital alimento.

De congreso a congreso

El también Ministro de Economía dijo que en el X Congreso de la ANAP se propuso crear una comisión de Gobierno para darles seguimiento a los acuerdos que en ese cónclave emanaron y que así se hizo.

Recordó que en aquel entonces se calificó de muy rígido el modo de comercialización de la producción agrícola, sobre todo en las provincias de La Habana, Artemisa y Mayabeque, una situación que no se ha resuelto del todo, pero con la diversificación se ha dejado atrás lastres de aquellos momentos. Señaló que hay estructuras estatales que no han hecho las cosas como deberían, para que esta comercialización fluya mejor.

En su diálogo con los delegados al XI Congreso de la ANAP, Murillo reflexionó sobre los planteamientos del anterior congreso y dijo que los cooperativistas coincidían en sus reclamos con casi todos los asuntos recogidos en los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, aprobados en el VI Congreso del Partido.

«Aunque se ha avanzado en la solución de muchas de las dificultades planteadas, los problemas todavía son complejos, sobre todo por incumplimientos y violaciones en la contratación y la llegada impuntual de los insumos».

También se refirió al crecimiento planificado del PIB en el presente año, el cual debe ser de un cuatro por ciento, pese a todas las presiones financieras existentes. Al analizar el contexto para poder alcanzar la producción necesaria, recalcó a los productores la necesidad de una mayor eficiencia, pues desde hace años prevalece una tendencia decreciente del sector agropecuario en su aporte a este indicador.

«En 2002, el 5,7 por ciento de las riquezas del país las aportaba el sector agropecuario y, desde el 2007 y hasta el presente año, apenas contribuye con el 3,7 por ciento», subrayó.

Se detuvo en aspectos como el consumo de agua en la agricultura, el cual no siempre está respaldado con altos rendimientos. Señaló que el 45 por ciento del balance de dicho recurso lo consume este sector, que está obligado no solo al ahorro, sino a ser más previsor para los desafíos que impone el cambio climático.

Para ilustrar cuán importante es esta rama, Murillo recordó que de los 313 Lineamientos, 176 tienen vínculos directo con la esfera agroalimentaria. Se refirió como pasos de avance en el sector a la actualización del balance de tierra, la política para la consolidación del proceso de entrega de tierras ociosas, las ventas directas al sector turístico y las medidas inmediatas para resolver las ataduras que limitan el funcionamiento y la gestión de las UBPC.

También aludió a que las políticas y programas de las bases productivas no beneficiarán a una en relación con otras (UBPC, CPA, CCS y Granjas Estatales), sino que pondrá a todas en igualdad de condiciones.

Estandarización de precios

Marino Murillo anunció que a partir del 1ro. de junio comenzará en el país la venta de productos e insumos con precios estandarizados, lo cual también se aplicará en el acopio de los productos del agro. El experimento realizado en la Isla de la Juventud y otros estudios precedieron esta decisión, explicó.

Eso significa, por ejemplo, que el petróleo estará a tres pesos para todos. «No como antes que se lo vendían a unos más caro que a otros, y eso solo conducía a violaciones y trapicheo. Los productos que menos tasas de utilidad tendrán será del 30 por ciento y los que más del 50 por ciento», ejemplificó.

Murillo aclaró que la miel de abeja se pagará a 17 900 pesos la tonelada. Los productores de leche también serán beneficiados con la compra del litro a 4.50 y hasta cinco pesos la de más alta calidad.

En el caso del café, dijo, aunque se eliminan los subsidios para el tratamiento de plagas y enfermedades, casi se les triplicó el precio a todas las categorías del grano.

El frijol se comprará a nueve pesos la libra y se venderá subsidiado al pueblo en la canasta básica.

Al referirse globalmente a lo que significará esta medida, alegó que ante todo pretende estimular a los productores y que para eso el Presupuesto del Estado aportará 9 000 millones de pesos para subsidiar aquellos productos que llegan a la población mediante la libreta de abastecimiento, como la leche a los niños menores de siete años, el arroz  y el frijol del consumo de la canasta básica.

Acotó que con los bioproductos se hace un sacrificio fiscal de 22 millones de pesos para estimular su uso por todo lo que significan para el cuidado del medio ambiente. Consideró que esta medida no puede afectar a los precios minoristas, pues se ha comprobado que el 75 por ciento de los ingresos de la población se emplea en el agro.

Caña es más que azúcar

José Carlos Santos, vicepresidente de Azcuba, intervino en el plenario para explicar el proceso de transformación que se produce en el sector, en el cual antes del reordenamiento cerca del 30 por ciento de las unidades productoras tenían una situación financiera deficiente, debido fundamentalmente a las inadecuadas administraciones.

Recordó que entre el 2010 y 2011 se duplicó el precio de la caña y este se relacionó con el del azúcar en el mercado internacional.

Como parte de estas transformaciones, en Azcuba se aplica el esquema cerrado de financiamiento en divisas, lo que ha posibilitado un mayor aseguramiento de los recursos, reconoció.

Asimismo dijo que se renegociaron las deudas con un plazo de 20 años para su pago en todas aquellas bases productivas que estaban quebradas financieramente.

Como retos del sector señaló la diversificación de las producciones teniendo en cuenta que la caña es mucho más que azúcar. Por lo que cuentan con el programa cañero y azucarero que abarca desde la multiplicación de variedades hasta llevar la gramínea al basculador, mientras que el programa de desarrollo de derivados contiene la mejoría de la calidad del azúcar y producir energías, fundamentalmente.

Santos señaló que tienen como desafío en estos programas la producción de alimento animal a partir de la caña, pues de este subprograma depende en gran medida el desarrollo de la ganadería.

Precisó que con las inversiones en Azcuba la agricultura y la mecanización han sido los frentes más potenciados, y que los problemas mayores estriban ahora en la industria. Dijo que hay que convertir las fábricas de azúcar en fábricas de alimentos.

Señaló que es preocupación aún en el sector el completamiento de la maquinaria para cada una de las atenciones culturales que requiere el cultivo. Aseguró que entre 2015 y 2016 se obtendrán los tractores que garanticen la preparación de suelos y la fertilización del cultivo.

Destacó que gracias a la recuperación y montaje de sistemas de riego, se han incrementado los rendimientos cañeros. Se refirió a las políticas relativas a la maquinaria y el transporte. Puso como ejemplos de eficiencia el central Rabí, donde se hace el corte mecanizado totalmente y se tira directo al basculador.

Dijo que se trabaja en el completamiento de las brigadas de arreglo de caminos, pero que esto se acometerá en la medida en que los lugares justifiquen esa inversión porque se produzca suficiente caña.

El Vicepresidente de Azcuba se refirió a las políticas industriales, las cuales incluyen todo el desarrollo para elevar la producción de azúcar y la eficiencia de los centrales.

«Estas deben coadyuvar a la estandarización de los sistemas y equipamiento, así como a la introducción de tecnologías para asimilar el incremento del tiro directo al basculador, a través del montaje de mesas alimentadoras, viradores de camiones e instalación de dobles centros en el batey».

Apuntó que existe un programa de bioeléctricas y que tres centrales han venido trabajando en la concreción de estas estructuras que darán a la caña un alto valor agregado.

Hay otro programa —expuso— destinado al almacenaje y las transportaciones de las mieles y otros productos.

Anunció que en 2015 se están aprovechando al 74 por ciento las capacidades de las destilerías y se reactivan las plantas de tableros y la producción de rones y gases para la industria.

En cuanto a la producción de pienso para el ganado, aseguró que en todos los centrales existen estas plantas que favorecen la producción de carne de cerdo.

No obstante lo planteado para esbozar los avances del sector, el funcionario indicó que hay cuatro aspectos en los que se deben seguir trabajando: completar las áreas vacías, rescatar en un entero el rendimiento de la caña, a partir de una mejor composición y manejo de las variedades. También concretar los programas de las bioeléctricas, y obtener tecnologías que hagan más eficiente los rendimientos azucareros.

El MINAG asume

El ministro de la Agricultura Gustavo Rodríguez Rollero, en su intercambio con los delegados al X Congreso de la Anap, reconoció que como resultado del proceso de balance en las cooperativas se desprendieron 22 problemáticas que atañen particularmente a la Agricultura y que deben resolverse.

Expresó que hay algunas ya solucionadas y otras están en proceso, como la relacionada con los altos precios de los insumos y los bajos precios a que se compran por Acopio el café, la leche y la carne vacuna.

Rodríguez Rollero señaló que se acaban de aplicar 34 medidas para impulsar el Programa del Café y se trabaja en 28 subcentros comerciales, ubicados en los macizos montañosos, para venderles los insumos a los productores cafetaleros.

Anunció que a partir del 2016 se garantizaran 25 herramientas de trabajo para los cafetaleros. Se refirió igualmente a las 288 fincas que se recuperan para la compra y ceba del ganado.

Ante el reclamo de los productores por la insuficiente aprobación de créditos para el desarrollo ganadero y los plazos cortos para su devolución sin que den frutos las inversiones —principalmente el mular—, comentó que el Minag ha sostenido intercambios con autoridades del Banco para solucionar esas incoherencias, y que tendrán solución porque se le dará seguimiento al problema.

Explicó que se han adoptado medidas y destinado recursos para erradicar las insatisfacciones de algunos productores por el método que aplican las empresas lácteas para muestrear la calidad de la leche.

También se refirió a la firma, recientemente, de un acuerdo cuatripartita entre la ANAP, la Organización de Bufetes y los ministerios de Justicia y de la Agricultura, para dirimir y solucionar los problemas generados, entre otras razones, por el insuficiente asesoramiento jurídico.

El impago a los productores fue otro de los sambenitos señalados por el Ministro de Agricultura como uno de los reclamos de los cooperativistas. Comentó que pese a los  análisis periódicos de la junta económica del Minag para que esta tendencia no prevalezca, quedan tres provincias con problemas: Camagüey, Artemisa y Mayabeque.

Rodríguez Rollero luego de analizar cada planteamiento y explicar las medidas para solucionarlos, se refirió a las transformaciones que se dan en el sistema de la Agricultura tanto en la estructura estatal como empresarial.

Apuntó que se trabaja en la separación de las funciones estales de las empresariales, y que en el sistema empresarial están en proceso de extinción 139 empresas.

Añadió que en el sistema cooperativo se producen transformaciones que apuntan a lograr la eficiencia. Hasta el momento se han extinguido 320 UBPC y hay otro grupo en proceso, al igual que algunas CPA que no tienen resultados redituables y sostenibles.

«Hasta el 2020 hay en el Minag un programa de desarrollo dirigido a alcanzar la seguridad alimentaria, según el concepto que promueve la FAO. Dispondremos en ese período de 5 000 millones de pesos para acometer las principales inversiones, dirigidas fundamentalmente a lograr la eficiencia en aquellos rubros que permitan la sustitución de importaciones».

Especificó que para el Programa del Arroz se asignaron 370 millones de pesos, y 120 millones para producir frijol, maíz y sorgo.

Además, explicó que la ganadería, la rama de peores resultados, cuenta con un programa de inversiones dirigido a la recuperación de granjas típicas, losas sanitarias, reparación de caminos y gradualmente la reproducción.

Señaló que el programa porcino con un monto de 121 millones de pesos ha permitido crecimientos que se sostienen año tras año, mientras el avícola ha tenido un estudio de factibilidad que debe ser respaldado con más de 56 millones de pesos. Para los bioproductos —precisó— se invierten 35 millones, mientras que en la industria del pienso las inversiones previstas ascienden a 15, 9 millones de pesos.

Rodríguez Rollero reconoció que quedan deudas materiales para que los productores puedan tributar todos los alimentos que el pueblo necesita, pero señaló a la superación de los operarios como una acción importante para optimizar y conservar los equipos que se adquieren por medio de créditos externos o por el Programa Más Alimentos, promovido por Brasil.

El campesinado es clave

Rafael Santiesteban Pozo, presidente de la ANAP, leyó a los delegados el informe que contenía los logros y desafíos del campesinado cubano. Dijo que el sector, en alianza con la clase obrera, conoce el papel que le corresponde en este momento histórico en que actualizar el modelo económico de la nación es decisivo para defender el socialismo.

«Como en todas las ramas de la producción, hay que trabajar en el campo de forma sistemática, con planificación, organización, disciplina y control, para obtener los resultados que requiere una sociedad empeñada en construir un sistema justo, sostenible y próspero».

Durante el primer día del X Congreso de la ANAP, se eligieron los miembros del Comité Nacional de la organización campesina, el cual sostuvo en ese marco su primera reunión de trabajo.

También se reconocieron cooperativistas que por su labor se destacan en la producción de alimentos, entre ellos Héctor Delgado, presidente de la CPA matancera 28 de Septiembre, quien recibió el título de Héroe del Trabajo. Se entregaron cinco órdenes 17 de Mayo, 13 medallas Romérico Cordero y 32 distinciones Antero Regalado.

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