Frank tenía que verla

En 1955, Frank País conoció a América. Ella no solo sería su compañera en el amor, sino también su cómplice de ideales en la Revolución

Autor:

José Luis Cuza Téllez de Girón*

Cuando andaba clandestino, Frank País tenía que verla de algún modo. Aunque fuera a través de sus prismáticos, desde sus escondites, como ocurrió cuando estuvo junto a Léster Rodríguez oculto en la casa de Reloj y Santa Rosa, en su Santiago de Cuba natal. Entonces el jefe de Acción del movimiento 26 de Julio se subía a la azotea porque le había pedido a su bella novia, América Domitro Terlebauca, que se parara en la esquina para adorarla desde lejos.

No fue en Santiago donde nació América, el 25 de noviembre de 1935, hace ya 80 años, sino en Guanabacoa, donde se instalaron los Domitro Terlebauca, de origen rumano, cuando llegaron a Cuba, en 1931. Dos décadas después la familia se trasladaría a Florida, Camagüey.

La belleza de la jovencita América era tal que se convirtió en la Reina del Liceo de la localidad. Y esa fue la razón de que el entonces senador Fulgencio Batista, presente en los carnavales del pueblo, requiriera su presencia, por medio de dos secuaces que se dirigieron a buscarla a su casa, donde encontraron como respuesta: «Si fuera Eduardo Chibás quien requiriera mi presencia, sí acudiría a saludarlo».

Ello explica por qué la familia se vio obligada a mudarse para San Luis, Oriente, donde Iván, el padre, montó una fábrica de embutidos. Fue en esa tierra donde América sufrió su primera prisión, por una denuncia del teniente Jesús Sosa Blanco, quien descubrió que no solo era amiga de un joven de apellido Canetti, militante del Partido Socialista Popular, sino que además le ayudaba en la distribución de propaganda.

De modo que nuevamente la familia tuvo que hallar otro sitio donde radicarse. El escogido fue el Caney, donde Iván puso otra fábrica de embutidos, a la que nombró Empacadora Siboney. Justo el lugar que el joven maestro de la religión bautista, Frank País García, visitaba asiduamente.

En el Caney Frank impartía docencia en la Escuela Bautista, pero tocaba el piano en la iglesia y amenizaba las fiestas que organizaba semanalmente el pastor Eliseo González, con los muchachos del poblado. Así fue cultivando amistad con los jóvenes de la zona: los Jordán, Roberto Lamelas, Orlando Fernández Badell, Salvador Rosales, Graciela y Mirta Aguiar, Amador Ramos, Francis Martínez Hinojosa, y otros como Taras Domitro, el hermano de América, quienes rechazan la dictadura implantada por el general Fulgencio Batista.

Ya habían comenzado las labores insurreccionales de Frank con el golpe de Estado del 10 de marzo de 1952. De hecho,  en ese mismo año creó el Bloque Revolucionario Estudiantil Normalista (BREN), en unión de Pepito Tey, Agustín País, Armando Colomé, Alberto Fernández Montes de Oca, Pedro García Lupiáñez, y otros estudiantes de la Escuela Normal.

Luego fundaría la organización clandestina Decisión Guiteras, en mayo de 1953, y poco más tarde la Acción Revolucionaria Oriental (ARO) para llevar adelante la lucha insurreccional.

Por ese tiempo, en 1955, fue que Frank conoció a América, por medio de su amigo y compañero de ideales y en sus tareas revolucionarias, Taras Domitro, quien se convertiría en su chofer, escolta y su lugarteniente, para ocupar el puesto, en 1957, de cuartel maestre nacional del Movimiento Revolucionario 26 de Julio.

Compañera de amor y de lucha

A finales de 1955, América y Frank formalizaron su noviazgo, y el 24 de febrero de 1956, él le regaló un anillo de compromiso. Un compromiso que traspasaría la pasión, porque ella no solo sería su compañera en el amor, sino también su cómplice de ideales en la Revolución.

Por ello no extraña que la valiente América tuviera a su cargo el traslado de parte de las armas y uniformes que se necesitaban para el levantamiento del 30 de noviembre de 1956. Por ello se hallaba entre las muchachas que transportaron para la casa de los esposos Hortensia Torres, «Tata» y Felipe Guerra Matos, «Guerrita», en Manzanillo, a los jóvenes revolucionarios que integrarían el primer refuerzo que se internaría en la Sierra Maestra, en marzo de 1957, enviado por Frank País a Fidel Castro.

Cuando el 9 de marzo de 1957, apresan a Frank País en la avenida Yarayó, en Santiago de Cuba, la Dirección del 26 de Julio y la resistencia cívica se movilizaron inmediatamente para evitar que lo asesinaran. América, en compañía de Doña Rosario, la madre de su prometido, y su amiga Graciela Aguiar, se entrevistó con el jefe del regimiento 1 de la Guardia Rural. Solo de ese modo consiguió verlo dos días después, confinado en los calabozos del cuartel Moncada. Fue a América a quien él le transmitió las órdenes para su segundo al mando, Carlos Iglesias Fonseca, «Nicaragua».

Boda malograda

Los deberes patrios le ponía, obstáculos, pero la joven pareja deseaba formar una familia. Por eso en aquellos días de visiones en la distancia, acordaron por teléfono contraer matrimonio en la clandestinidad. De hecho, la tarde nefasta del 30 de julio de 1957, América se hallaba comprando algunas prendas para su ajuar de bodas en compañía de su amiga Graciela, cuando sintió una balacera no lejana.

Pensando lo peor, ambas se dirigieron a las calles San Germán y Corona, donde se unieron con Doña Rosario, quien ya había oído por la radio sobre la muerte de su hijo mayor. Josué, el más pequeño de los tres, había caído combatiendo el 30 de junio: exactamente un mes antes.

El teniente coronel José María Salas Cañizares y su pandilla de asesinos se ensañaron con Frank y su fiel compañero Raúl Pujol Arencibia. Veintidós impactos de bala tenía su cuerpo; en total 36 perforaciones que después en el necrocomio, junto a la valerosa madre, América, Graciela, Marinita Malleuve y el buen amigo Carmona, se dieron a la tarea de taponar.

Frank y Raúl fueron acompañados a sus últimas moradas no con llantos, sino con una combativa manifestación del pueblo de Santiago de Cuba, decidido a acabar con la dictadura asesina y ladrona de Fulgencio Batista.

Amor por la patria

Por disposición de la Dirección del Movimiento 26 de Julio, América fue enviada a La Habana. En la capital de la República, trabajó bajo las órdenes de Faustino Pérez, con Marcelo Salado, Oscar Lucero, Arnold Rodríguez, Manolito Suzarte, Agustín Navarrete, Virginia Amador, Emiliano Corrales, Ramonín García y otros heroicos revolucionarios, como compañeros en la lucha clandestina.

Así participó en la huelga del 9 de abril en La Habana y luego, al lado de Thelma Bornot, realizó el chequeo del asesino coronel Esteban Ventura, con el objetivo de realizarle un atentado durante los viajes que este efectuaba a su finca de recreo El Rosario.

El 18 de julio América fue tomada prisionera junto a Pedro Moreno y Ramonín García Gutiérrez, y al matrimonio de Angélica Vallejo y José Balado. Ocurrió cuando las fuerzas represivas bajo el mando del teniente coronel Orlando Carratalá asaltaron la casa clandestina en la calle Ayestarán No. 569, apartamento 11, donde les ocuparon granadas, municiones y dinamita; medios destinados al alzamiento de fuerzas revolucionarias comandadas por Agustín Navarrete (Alberto), en Pinar del Río.

Durante su cautiverio, América sufrió torturas y vejaciones. «Ahora llama a Frank País para que te defienda», le dijo Ventura, a lo que ella respondió rápidamente: «A Frank lo mataron ustedes, pero aun después de muerto ustedes le tienen miedo, cobardes».

Para amedrentarla se la llevaron, con Angélica Vallejo, a la zona del Laguito, lugar de aparición de cadáveres de los revolucionarios. Ante sus valerosas actitudes, las despojaron de sus ropas, las amarraron a unos árboles y las golpearon brutalmente. Sin embargo, ¡nada pudo resquebrajar la entereza y dignidad de ambas hermanas de ideales patrios!

Once días después, el 29 de julio, la condujeron al Buró de investigaciones, donde fue oficialmente fichada por «el delito contra los poderes del Estado». Y allí en la parte del documento donde se señalaba el «estado civil», hicieron constar: «Novia de Frank País».

América cumplió prisión en la cárcel de Mantilla, donde conoció a la intachable revolucionaria guantanamera Elia Frómeta. Al salir con libertad provisional el 19 de noviembre, con ayuda de documentación falsa y transformado su bello rostro, tomó un avión comercial rumbo a Santiago de Cuba.

Ya en Santiago, la organización clandestina la trasladó al Segundo Frente Oriental Frank País, en compañía de Idis Rodríguez Lambert. Las recibieron Miriam Cuza Cala y Carlos Aldana Suárez, quienes las llevaron hasta la Comandancia, donde la aguardaban Vilma Espín, el entonces Comandante Raúl Castro y demás compañeros del frente guerrillero.

Al triunfo de la Revolución, América Domitro Terlebauca desempeñó diversos cargos en el Departamento de Divulgación del Ministerio de Defensa y de Asuntos Generales del Ministerio de Relaciones Exteriores, junto a Raúl Roa García. El 13 de noviembre de 1960 contrajo matrimonio con su querido compañero de la lucha clandestina en La Habana, Ramón García Gutiérrez, Ramonín.

Durante los días del desembarco mercenario por Playa Girón, su delicado estado de salud conllevó a que fuera atendida en la Clínica Modelo en el Cotorro. Allí unos miserables contrarrevolucionarios le hicieron un atentado. Fue herida de dos balazos, por lo que tuvo que ser intervenida quirúrgicamente durante cinco horas, perdiendo su primer embarazo.

El 6 de agosto de 1963 nació su hija Diana García Domitro. A partir de entonces, América se dedicó a la atención de su familia hasta que falleció, a los 35 años de edad, el 3 de marzo de 1971, herida por una salud quebrantada por los azares de la lucha clandestina, las torturas y prisiones: todo el precio que estuvo dispuesta a pagar por una patria libre.

América Domitro Terlebauca fue, además del gran amor de Frank País García, una heroica, ejemplar y extraordinaria combatiente por la Revolución cubana.

*Contralmirante (r). Capitán del Ejército Rebelde, jefe de la Compañía B Pedro Sotto Alba, Columna 19 José Tey, Segundo Frente Oriental Frank País

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