Con Fidel se piensa en la futuridad

Siempre ha reclamado que los jóvenes sean personas de su tiempo, que no dejen a un lado los principios. Ha aspirado a que estos no se muevan dogmáticamente, sino por conciencia, por conocimiento, que piensen con cabeza propia y, además de ello, que sean buenos. Estas fueron ideas abordadas, durante más de tres horas, en el taller Fidel Castro en las políticas de Juventud en Cuba

Autores:

Yuniel Labacena Romero
Yoerky Sánchez Cuéllar

Algunos estuvieron muy cerca de él desde los inicios de la lucha revolucionaria o lo acompañaron en sus batallas más recientes por la verdad y la justicia. Otros apenas habían nacido cuando escribió su Proclama al pueblo de Cuba, el 31 de julio de 2006. Pero todos los que estaban en la sala del Palacio de Convenciones este viernes 1ro. de abril llevaron a casa una idea común: la excepcionalidad de Fidel.

Durante más de tres horas un reconocido panel abordó con profundidad facetas de su vida y obra ante estudiantes de distintas enseñanzas y jóvenes delegados al Congreso Internacional de Investigadores sobre Juventud, en un taller especial titulado Fidel Castro en las políticas de Juventud en Cuba.

Para Abel Prieto Jiménez, asesor del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros y quien durante 15 años fuera titular de Cultura, «Fidel siempre está pensando en términos de futuridad y ¿cómo hacerlo sin tener en cuenta a los jóvenes y sin considerar las políticas de la juventud?».

Es una fuente verdaderamente inagotable, de mucha riqueza, a la que siempre debemos volver. Uno regresa a su pensamiento y siempre encuentra ideas nuevas. Este encuentro es para retornar a sus conceptos, a su ejemplo y a su obra. Hay que leerlo constantemente, expresó Abel.

Señaló, además, que Fidel nunca ha sido superficial, jamás ha acudido a la retórica. La política como show no tiene nada que ver con él. Según su concepción, la política es una misión de entrega, de servir a los demás.

Abel también se refirió a que, martiano y marxista por excelencia, el líder cubano no quiere un pueblo de fanáticos, sino de gente revolucionaria, a partir de la cultura, de la conciencia. Y supo combinar sus discursos y sus entrevistas con la participación.

Por eso fundó la UJC, la Federación de Mujeres Cubanas, los Comité de Defensa de la Revolución y las diferentes organizaciones de nuestra sociedad civil revolucionaria. Y  en poco tiempo logró que la mayoría del pueblo fuera a luchar a Girón por el socialismo, cuando durante mucho tiempo le dijeron que el socialismo era el infierno.

Fidel siempre ha tenido en cuenta a los jóvenes —enfatizó Abel— y puso como ejemplo la campaña de alfabetización. «No la hicieron unos tecnócratas, no la hicieron los metodólogos o un grupo de gente en un laboratorio; fue una tarea llevada a cabo por jóvenes que se fueron a vivir con los campesinos y mientras los enseñaban descubrían, a la vez, un país inexistente para ellos».

Fidel ha realizado un trabajo de educación política excepcional, recordó Abel. Fue el primer político que usó la televisión con una intención educativa, de análisis, con la idea martiana de que sin cultura no hay libertad posible. Y es esencial el concepto de que Revolución es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos.

Igualmente, resaltó el asesor del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros que, como Martí, Fidel sabe lo que significa la colonización cultural, de ahí la importancia que le concede al conocimiento de la historia. En sus encuentros con los jóvenes les ha hablado de episodios complejos de la Revolución, comparte con ellos testimonios de momentos difíciles y la importancia de mantener la unidad, que la historia se estudie con alegría, con gusto, ve en ello un momento de placer, para que la juventud entienda que sus desafíos son difíciles. Él vive los hechos de las guerras de independencia como si hubiera estado en ellos. «Su relación con la historia no es académica, sino de un protagonista, de un combatiente, y quiere que los jóvenes la disfruten y aprendan así», precisó Abel.

Durante el conversatorio, se refirió a las ideas de Fidel sobre no olvidar el pasado, frente a las tergiversaciones que se pretender hacer en este campo.

Fidel —dijo— siempre se coloca al lado de los marginados. Cuando habla de la conquista parece un hijo de azteca, de un inca o de un esclavo traído de África. Se pone siempre al lado de los humillados, los maltratados, los ofendidos, y quiere que los jóvenes también hagan el ejercicio ético de colocarse al lado de los pobres de la tierra.

Al final de su intervención, Abel Prieto retomó la idea de que Fidel va al futuro y lo explica, convencido de que no hay transformación de la sociedad sin transformación del ser humano, de la conciencia.

Sostén espiritual

En otro momento del taller, Luis Morlote Rivas, vicepresidente primero de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, también se refirió a las ideas de Fidel sobre la cultura, para contribuir a la educación y formación de un mejor ser humano. Desde Palabras a los intelectuales, en 1961, el líder histórico de la Revolución Cubana expresó la idea de la dimensión cultural del progreso humano, en el que la cultura integra, como sistema, todas las expresiones del hombre y la sociedad y la posibilidad de expresarse a plenitud.

Morlote referenció ideas de Fidel acerca de cómo se debía enfocar la futura sociedad, entre ellas, las relacionadas con la emancipación, la necesidad del amplio acceso, independientemente del lugar donde se viva, la extensión cultural, y la creación de un sistema de enseñanza artística abierto a hombres y mujeres, además de la organización de numerosas instituciones que encauzaran las expresiones culturales, sin obviar la protección del patrimonio.

Recordó la fundación de tres organizaciones que tuvieron un papel fundamental y resultaron esenciales en acompañar al movimiento artístico intelectual y a los promotores.  Una de ellas es la brigada Raúl Gómez García, que agrupó en esos años a los instructores de arte, a los técnicos de la cultura. Con esa iniciativa se demostraba el valor que para Fidel tiene preparar a la gente para que enseñaran a apreciar las artes en todos los espacios posibles.

«Existe otro elemento, expresión de la banda sonora de la Revolución, que es el Movimiento de la Nueva Trova —comentó Morlote—, el que estuvo muy vinculado a la Unión de Jóvenes Comunistas, y por último una organización que fue la Brigada Hermanos Saíz, para promover el quehacer de los jóvenes escritores y artistas cubanos.

Todas surgieron con el apoyo de Fidel y hacia el año 1986 se funden como una organización de la cultura del pueblo, que se encargó de encaminar las políticas de juventud en la esfera de la cultura y de la resistencia ante la banalidad. Esta es la Asociación Hermanos Saíz, que al decir de Fidel «se justifica ahora y siempre» porque «ustedes son el futuro», recordó Morlote.

Previamente, el Doctor Fernando Vecino Alegret, quien durante más de 30 años fuera ministro de Educación Superior, recordó el cariño hacia los maestros por parte de Fidel y leyó fragmentos de la intervención del líder cubano durante el Cuarto Congreso de Educación Superior, en 2004. En ese discurso Fidel se refirió a la triste realidad del mundo, en el que las universidades eran para los de élite, mientras nuestro país avanzaba en la universalización de la enseñanza y desarrollaba transformaciones radicales, de impactos tremendos a partir del uso de las computadoras y métodos que convierten las posibilidades en infinitas.

Vecino también recordó que desde los primeros días de la Revolución, Fidel acudió a las universidades a reunirse con los estudiantes.

Voluntad perenne

Durante el taller, la escritora y periodista Katiuska Blanco Castiñeira dijo que hoy estamos hablando de un hombre que a los 90 años sigue siendo joven por sus ideas, por su espíritu revolucionario, por su perenne voluntad de trasformación propia y para los demás. Con esas motivaciones y con solo 19 años de edad inició la Revolución y triunfó con la idea de construirla de alguna manera con la justicia para todo el planeta.

Él ha visto a los jóvenes como sujetos de derechos y como protagonistas. No llevan   las dificultades y las malas costumbres de antes, sino que son sanos y puros, dispuestos a luchar y a hacer valer lo bueno.

Luchó desde los inicios por los accesos de la juventud al empleo, a la recreación sana, limpia, la práctica del deporte. Fidel piensa a la juventud como destino de todos los derechos que se conquisten.

Cuando comienza la Revolución una de las primeras acciones de Fidel fue «bombardear» la Sierra con juguetes, para ir borrando el trauma que la población infantil y adolescente joven  tenía; fue llevar helado a las montañas, pues los campesinos de la Sierra nunca habían conocido eso, es algo muy sensible.

Durante muchos años se preocupó Fidel por las políticas públicas de la juventud, comentó Katiuska. «Él examinó puntillosamente cada uno de los aspectos que tenían que ver con la juventud, su acceso a la educación, a las más modernas tecnologías, su pensamiento revolucionario siempre tomando en cuenta cómo las condiciones cambian y también tiene que cambiar nuestra mentalidad».

Fidel siempre ha reclamado que los jóvenes sean personas de su tiempo, cambiantes, sin dejar a un lado los principios. En esa vocación de cercanía a la juventud también le ha dado un papel extraordinario a desarrollar la vocación social, el sentido de Patria, de justicia, de que la Patria es el hombre, que el sentido de la educación y la cultura debe ser para legarle a los demás algo, que el disfrute de la vida no es para uno, sino para los demás, y que solo el hombre llega a su plenitud en esa vocación de integrarse a la sociedad, señaló la tenaz investigadora.

Fidel siempre ha aspirado a que los jóvenes no se muevan dogmáticamente, ni esquemáticamente, ni guiándose por manuales; que los jóvenes se muevan por conciencia, por conocimiento, por una sabiduría que esté basada en estar informados para que se piense con cabeza propia y, además de ello, en que sean buenos.

«La juventud cubana, expresó la escritora, tiene la capacidad de aprehender, de conocer, de ser rebelde, de crear y de integrar saberes, y esas son cosas que tienen pocas personas en el mundo. Eso solo podemos agradecérselo a Fidel y lo que ha forjado con nuestra Revolución, ese es el legado más importante de un hombre como él», concluyó Katiuska su intervención en el taller, que estuvo moderado por la Doctora Keyla Estévez, investigadora del Centro de Estudios sobre Juventud (CESJ), institución que organiza el evento.

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