«Los jóvenes son los mismos, los que cambian son los tiempos»

Amalia Catalá Álvarez, fundadora de la Unión de Jóvenes Comunistas, narró sus experiencias y dejó un mensaje a la joven generación

Autor:

Rouslyn Navia Jordán

«Mi familia era humilde, pero tenía sólidas convicciones patrióticas y revolucionarias. Esa fue mi primera influencia política: mis hermanos, miembros del Partido Socialista y del Movimiento 26 de Julio y un primo que pertenecía al Frente Obrero Unido y era militante del Partido Comunista. Con esas premisas me inserté en la lucha estudiantil en la escuela profesional de comercio. Participaba en las manifestaciones donde Sergio Saíz era un líder de indiscutible prestigio, poseedor de una gran capacidad de convocatoria. Recuerdo que partíamos desde la Escuela Normal recorriendo toda la calle principal hasta llegar al preuniversitario, donde él pronunciaba unos discursos apasionados, emotivos, coherentes, capaces de enardecer a las masas.

«También tuve el privilegio de conocer a Lidia Doce y a Clodomira Acosta, valiosas combatientes y mensajeras de la guerrilla, meses antes de que fueran asesinadas. Recuerdo que tras aquella conversación tuve la certeza de que a la tiranía batistiana le quedaban horas. Especialmente Lidia tuvo un gran impacto en mi vida: cuando la Caravana de la Victoria hizo su entrada triunfal a Pinar del Río, yo encabezaba el desfile sosteniendo una de las puntas de nuestra bandera y, al ver a Fidel, pensé de inmediato en ella, en su entusiasmo al hablarme de la Sierra, en su modo de describirmela estatura del líder revolucionario, sus manos, su calidad como ser humano».

Así cuenta Amalia Catalá Álvarez, una pinareña que afirma que no tuvo dificultades para comprender, aceptar y apoyar los cambios que empezaron a producirse tras el triunfo de la Revolución en enero de 1959.

Amalia también participó de la génesis del Ejército Juvenil de Trabajo. Foto: Rouslyn Navia Jordán.

«Me incorporé de inmediato a la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR),cuando se hizo un llamado a la unidad y se pidió que las organizaciones juveniles se fundieran en una. Así, asistimos al nacimiento de unanueva AJR el 21 de octubre del año 1960*. Pienso que, no importa la etapa por la que transite la Revolución, la clave será siempre la unidad, es lo que nos hace fuertes», dice Amalia.

La primera tarea de la AJR fue la formación delos comités de base, no solo en los centros estudiantiles, sino en la esfera obrera y campesina.

«Muchas veces teníamos que conversar con los padres, que no entendían las razones para que su hijo se incorporara.Igual sucedió con los pioneros. Viene a mi mente el caso de un niño muy patriota al que sus padres no le permitían ser pionero y la maestra tenía que recoger su pañoleta a la salida del colegio y devolvérsela al día siguiente. Supe que, al crecer, ese muchachito llegó a ser oficial de las FAR.

«Vivíamos en constantesmovilizaciones: para defender la nacionalización, celebrar las fechas históricas, denunciar las acciones enemigas… prácticamente no dormíamos. Los jóvenes jugaron un papel muy protagónico, no existía el actual PCC todavía. Durantela campaña de alfabetización,la AJR se ocupó de un plan asistencial paralelo, organizando actividades diversas de modo que,mientraslos maestros se encontrabanalfabetizando fuera de las escuelas, los niños no estuvieran ociosos y se sintieran partícipes de aquel momento histórico.

«En 1962 me casé. Tuve un solo día de luna de miel porque al día siguiente se declaró la Crisis de Octubrey me dieron la misión de visitar los puestos de observación de Pinar del Río para detectar cualquier intento de ataque enemigo. Recorrí así lugares intrincadísimos como la Loma de Quiñones, que la tuve que subir amarrada con un cinto. Te cuento que siempre eran jóvenes los guardianes de aquellas unidades del ejército. Fue una experiencia hermosa ver que, incluso en las condiciones más precarias, existía combatividad y disposición».

A través de aquellos años Amalia pudo apreciar el modo en que el puebloganaba conciencia, a pesar de que no existía gran cultura política, algo posible, estima ella, por la capacidad de liderazgo de Fidel, «por su manera de convocarnos, de estar presente. No hubo circunstancia, incluso peligrosa, en la que él no fuera el primero en llegar. Además, debe recordarse que salíamos de una tiranía sangrienta que acabó con parte importante de la juventud cubana y nos motivaba a la creación de un presente mejor».

La AJR crecía como organización política. Al celebrarse el primer congreso, se acordó cambiar su nombre por el de Unión de Jóvenes Comunistas. «La juventud transitaba así a una fase superior. Fue un paso de valentía eldeclararnos comunistas y colocar en nuestro emblema las figuras de Julio Antonio Mella y Camilo Cienfuegos, fue un acto de madurez del cual nos sentíamos orgullosos».

En la UJC siempre resultó fundamental mantener una estrecha comunicación y vínculo con la base. «Visitábamosconstantemente los municipios, pero no contábamos con dinero para alojamiento y alimentación, de modo que comíamos con los militantes en sus casas, donde también nos hospedábamos.  Por las mañanas, cuando salíamos de recorrido a construir los comités de base, marcábamos los lugares donde habíaárboles de mamoncillos y mangos que serían luego nuestro almuerzo; a veces teníamos suerte y encontrábamos a un campesino solidario que nos ofrecía un plato de harina o malanga, que era lo que había en aquel momento.Fue una época de desprendimiento tremendo, y éramos felices porque sentíamos que la nuestra era la obra más grande y hermosa del mundo.

«Mientras transitábamos por el tercer aniversario del triunfo de la Revolución íbamos ganando conciencia sobre lo que habíamos conquistado. Vestíamos de manera modesta: de milicianos, y la mezclilla azul que nos identificaba, no por moda, sino porque era lo que estaba nuestro alcance. La emoción de haber participado en la ruptura de una vieja sociedad y comenzar a construir una nueva le llenaba la vida a mi generación. En aquel entonces no se pensaba en salarios, modos de vida, en quién tenía más o menos… solo nos animaba la pasión de ser actores y protagonistas de un proceso sin límites en nuestra Historia. Atrás iba quedando la discriminación, el desempleo, la enajenación, y un sentido de pertenencia se iba apoderando de nosotros: por primera vez éramos dueños de nuestro destino.

«Me enerva cuando escucho decir que la juventud de hoy está perdida, no creo eso. En todas las etapas han existido jóvenes apáticos pero siempre las vanguardias han sido más fuertes.

«Tras el paso delhuracán Gustav, los jóvenes se movilizaron hacia Isla de la Juventud paraayudar en las tareas de recuperación, del mismo modo en que lo hicieron los jóvenes de1966tras el paso del ciclón Alma por el mismo territorio.

«Ninguna generación es superiorala anterior, los jóvenes son los mismos, lo que cambian son los tiempos. A esta generación le toca la tarea más difícil de la historia de la Revolución. La mía fue muy abnegada y sacrificada, pero disfrutábamos de la alegría de haber roto con un pasado que los jóvenes de hoy no conocen.

«Un filósofo francés, sobreviviente de la Revolución Francesa llamado (Alexis de) Tocqueville,dijoalgo acerca de que las revoluciones triunfantes, cuando resuelven las causas fundamentales que las originaron, se tornan incomprensibles: los pobladores ven como normal lo logrado. ¿Qué se puede entonces decir de aquellos que no traen las marcas del capitalismo?

«Por eso los jóvenes de hoy tienen la tarea de no permitir que caigan las banderas de la Revolución e inculcar a los que vienen detrás en el amor a la Patria, sus símbolos, su Historia, y enseñarles que vale la pena arriesgar todo antes que claudicar, algo que sería muy duro para los que tuvimos el privilegio de contribuir, de manera modesta, a la construcción de esta sociedad».

*La Asociación de Jóvenes Rebeldes se constituyó por inspiración del Che. Existe un documento, fechado el 30 de agosto de 1959, donde aparecen las primeras ideas para crear una organización integrada por jóvenes de 13 a 18 años y que podría llamarse Asociación de Jóvenes Rebeldes. Este documento fue elaborado en las oficinas del Departamento de Instrucción del Ejército Rebelde, que entonces dirigía el Comandante Ernesto Che Guevara. En 1960, todas las organizaciones juveniles existentes en Cuba se fusionaron bajo el nombre de la ya existente AJR. (Fuente: EcuRed)

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