Mariel se encadena: la fábrica

JR indaga y propone en tres entregas un dossier sobre el impacto en la rama tabacalera de la fábrica de cigarrillos que la empresa mixta Brascuba construye en la ZEDM

Autores:

René Tamayo León
Dorelys Canivell Canal

El más «interesante» encadenamiento productivo hacia el interior de la economía que han generado hasta el día de hoy los usuarios de la Zona Especial de Desa- rrollo Mariel (ZEDM) involucra a una «sencilla» y hasta hace poco casi anónima base productiva agropecuaria de Pinar del Río.

Medios nacionales y extranjeros han informado prolijamente en los últimos meses sobre la siembra y cosecha de tabaco Virginia en la unidad básica de producción cooperativa (UBPC) Julián Alemán, de Consolación del Sur, y de las visitas del Segundo Secretario del PCC y Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, José Ramón Machado Ventura, y el Primer Vicepresidente Miguel Díaz-Canel, entre otros dirigentes y personalidades del país.

Las producciones del tabaco también conocido como Rubio (que se habían vuelto escasas y de mala calidad) estarán destinadas a la fábrica de cigarrillos que construye la empresa mixta Brascuba en la ZEDM. Es un programa de desarrollo agrícola, preindustrial e industrial denominado Proyecto Virginia.

Fuente: Brascuba. Infografía: Eliecer A. Torres Batista

De una u otra forma, con mayor o menor impacto, con más o menos dinero en «juego», todos los usuarios asentados en la Zona están —o estarán— vinculados con la economía nacional y algunos hasta con las cadenas globales de producción; pero el caso de Brascuba, al implicar a una «ignota» base productiva tabacalera, generar hechos y resultados «contantes y sonantes», y constituir una iniciativa que se extenderá a varias empresas, cooperativas y productores de Vueltabajo, muestra con claridad qué es y qué debe ser la ZEDM.

Pese a sus falencias y limitaciones, el sector agropecuario nacional no ha perdido el potencial multiplicador hacia el resto de la economía. Su capacidad de generar profundos, eficientes y efectivos encadenamientos productivos al interior del país (hacia atrás y hacia adelante) e incorporarse —como otro eslabón más— a las cadenas globales productivas.

JR indaga sobre estas conexio-nes y propone en tres entregas un dosier sobre el impacto del proyecto. Contactó para ello con los vegueros de Pinar del Río, con directivos de Brascuba y con el área de Comunicación de Tabacuba, la organización que dirige integralmente la actividad tabacalera en todas las fases de su cadena, desde la agricultura a la comercialización interna y externa. Hoy estamos en la fábrica.

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Fundada el 21 de abril de 1995 en edificios del populoso barrio habanero de Luyanó, Brascuba es una empresa mixta (50/50) entre la compañía brasileña Souza Cruz (actualmente filial de la British American Tobacco, segunda empresa mundial en el giro) y el Grupo Empresarial de Tabaco de Cuba (Tabacuba).

El socio extranjero aporta capital de inversión, tecnología, capacitación a los trabajadores cubanos, marcas exclusivas, acceso a mercados internacionales y líneas internacionales de crédito. Renovó su contrato por 40 años.

La parte cubana aporta tierras, edificios, abastecimiento de tabaco de calidad y marcas de cigarros cubanos. Para la instalación de Luyanó laboran más de 500 nacionales.

El principal mercado de Brascuba es el local. El grueso de sus producciones corresponde a cigarrillos negros, el preferido por los fumadores cubanos —y los suyos son los mejores que se fabrican en el país. No obstante, y sin echar a un lado este perfil, con la puesta en marcha de la instalación en la ZEDM la firma prevé una transformación en su portafolio.

«Tenemos una carpeta de cigarrillos negros y rubios, pero con el Mariel queremos emigrar, ampliar el portafolio a partir del tabaco Virginia, principalmente para la exportación. Con este cambio nos proponemos obtener la primacía nacional e internacional de alta calidad con marcas de calidad», comenta Lourdes Vázquez, vicedirectora de tabaco de Brascuba.

Aunque el Proyecto Virginia    comenzó en la campaña tabacalera anterior (2015-2016), cuando dio muy pocos resultados debido a las condiciones climatológicas que afectaron al cultivo, fue en esta campaña en la que comienza su desarrollo.

Al llegar a la fábrica y conocerse que hablaríamos con «Vázquez» sobre el Proyecto Virginia, alguien nos comentaba que ella fue quien prohijó la idea. Lourdes llevaba varios años trabajando en las bases del proyecto, nos recalcan.

Con 32 años de experiencia en el ramo, para Lourdes Vázquez, vicedirectora de tabaco Brascuba, el Virginia es uno de los proyectos que ha tenido la suerte de nacer con cabeza. Foto: Roberto Ruiz

Interrogada sobre su «madrinazgo», ella dice: «Andábamos intentando hacer, trazando ideas, sobre todo para el uso del tabaco Virginia producido en Cuba en la confección de los cigarrillos Cohíba predilecto, destinados a la ex-portación».

Con 32 de años de experiencia en el ramo, considera que el Virginia es uno de esos proyectos de la rama tabacalera que ha tenido «la suerte de nacer con “cabeza” y un cuerpo fortalecido con el apoyo de muchas empresas y especialistas».

«La recuperación del tabaco Rubio, el Proyecto Virginia, estaba concebida antes de las negociaciones de Brascuba para instalar una fábrica en la ZEDM; pero el Mariel, a partir de la intención del socio extranjero de desarrollar el tabaco Rubio aquí, y con las mejores calidades, nos dio a nosotros y a Tabacuba —que es la instancia que rige los financiamientos— el elemento adicional para «poder hacer».

El proyecto Virginia ha mejorado el entorno de la población, ha dado trabajo, electrificación y abasto de agua los asentamientos y se han arreglado los viales. Foto: Dorelys Canivell Canal

—¿Cómo se inició el proyecto?

—Previo a su inicio, en Brascuba se hicieron varias reuniones de preparación con las personas involucradas; luego miembros de la UBPC Julián Alemán viajaron a Brasil, donde se les entrenó en los objetivos por alcanzar.

«El tabaco lleva muchos años deteriorándose. Ha disminuido en calidad, tanto el Negro como el Rubio y el Burley. Y la calidad lo es todo. De la planta se utiliza “todo”. Cada parte tiene un destino y debe poseer la calidad para el uso dispuesto, pero es el hombre quien le da un nivel superior o no».

—¿Por qué a Brasil?

—Ellos tienen herramientas y resultados excelentes. Brasil y Souza Cruz están entre los mayores productores y exportadores de tabaco Virginia en el mundo. El curso fue muy transparente y abierto, y los miembros de la UBPC salieron motivados a lograr algo parecido acá, con nuestro tabaco. Souza Cruz continúa con el apoyo.    Se preocupan por lo que vamos logrando, nos asesoran técnicamente y emiten certificaciones sobre los resultados. Nos explican mucho «los porqués de los porqués».

—Cuba es un país con experiencia suficiente en el tabaco...

—En el Virginia la calidad es una sola, pero existen diferentes grados. Está el fillers, que es el factor de relleno (calidad 3); el flovours, que da más sabor (calidad 2), y el fulll flovours (calidad 1), que da el lleno del sabor.

«No tenemos disponibilidad de la 1 y de la 2. Debemos importar flovours y fulll flovours. Nuestra agricultura no llega a esas calidades, que exigen muchas condiciones, como el tipo de variedad, el suelo y las prácticas agrícolas. Con la asesoría de los brasileños estamos trabajando en eso: en el marco de plantación, el desbotonado y otras rutinas agrotécnicas.

«También se están haciendo pruebas de laboratorio al tabaco que se obtiene. Recogemos muestras a todo lo recogido, se envían a Brasil, ellos mandan los resultados e informamos estos a la UBPC, porque el objetivo no es lograr este o aquel volumen de tabaco, sino obtenerlo con la calidad que se requiere.

«El proceso del tabaco, sin embargo, no se acaba con la cosecha, lo preindustrial es tan crucial y abarcador como aquella. Cuba tiene un gran desarrollo en la parte agrícola, sobre todo en el tabaco Negro, mas no ocurre así en la vital área de la preindustria, en la que los conocimientos son empíricos y cuando alguien que los tiene fallece, se lleva consigo los "porqués”. Tenemos muy pocas cosas escritas al respecto, pero los brasileños han trabajado con hondura este tema».

—¿Cómo va «el hacer»?

—Para esta campaña se planificaron y sembraron 101 hectáreas (ha) del Virginia en la UBPC Julián Alemán, pero se cosecharon 90 ha, el resto fue afectado por enfermedades. Ahora la producción estimada será de unas 126 toneladas (t), para un rendimiento de 1,4 t/ha, es decir, según se planificó.

«El “hacer” nos ha demostrado que seguimos con problemas. En la primera campaña (2015-2016) los resultados fueron poco visibles, por las lluvias que afectaron al cultivo, pero desde entonces comenzamos a rectificar la carta tecnológica.

«Entre las deficiencias por resolver están las semillas que debemos lograr que sean certificadas, de alta calidad y las enfermedades, que debemos trabajar en variedades resistentes. También tuvimos atrasos en la cosecha, ahijamientos, y no hemos logrado completar la infraestructura que nos hemos propuesto.

«Logramos, no obstante, el desarrollo de la producción, de 30 hectáreas en 2015-2016 pasamos a 101 en la actual temporada; hoy podemos trabajar con la técnica conocida como de semillas peletizadas, y mejoramos en equipamiento agrícola, solo nos van faltando las cosechadoras. Y con la asesoría de Brasil estamos progresando en la cura del tabaco.

«Compramos équidos de alta calidad; trabajamos para disponer de agua, que antes esca-seaba; y avanzamos en los sistemas de riego, aunque estos son de enrolladores, por cañón, que a mi parecer pueden lesionar las hojas y, por tanto, la calidad, por lo que debemos ir al riego por goteo.

«El Proyecto Virginia también ha mejorado el entorno humano, ha dado trabajo, electrificación y abasto de agua a los asentamientos; se han arreglado los viales. Además, la iniciativa aplica el concepto de sustentabilidad: no solo es tabaco, sino también —entre cosechas— frijol, sorgo y cultivos que aportan alimentos a las comunidades aledañas».

—¿Cómo se comportan los costos?

—Además de que aún no es un tabaco de alta calidad, los costos del Virginia en Cuba están muy por encima de los estándares internacionales. Es propósito detectar y detener las deficiencias del proyecto y buscar mayor rendimiento, a través, por ejemplo, de la mejora del suelo y el aumento del marco de plantación. Eficiencia y       productividad son quienes determinan, con ellas obtendremos costos y precios adecuados.

—¿Cuánta materia prima nacional utiliza Brascuba?

—El 80 por ciento de la producción actual de Brascuba es con tabaco Negro, fundamentalmente de Pinar del Río y una parte del centro del país. Usamos también tabaco Rubio, tabaco Burley, tabaco común y subproductos. El 90 por ciento de esos surtidos se adquieren en el país. El Virginia y el Burley representan el siete por ciento, y el Negro, el 83 por ciento. El resto de los productos —diez por ciento— se importa.

En la UBPC Julián Alemán, de Consolación del Sur, Pinar del Río, se han obtenido 1,4 toneladas de tabaco Virginia por hectárea. Foto: Dorelys Canivell Canal

—¿Qué retos quedan?

—Varios. Uno de ellos es el proceso preindustrial. No hacemos nada con obtener   producciones deseadas, con las calidades óptimas, si carecemos de una resecadora que arroje buenos resultados, porque la que hoy tiene el país es «algo» obsoleta, con pérdidas de alrededor del 36 por ciento.

«El tabaco Rubio, por sus     características, tiene un gran porte y la vena de la hoja es gruesa, lo cual afecta el proceso industrial, por lo que esa vena (tallo, talo) hay que quitarla para poder llevar el tabaco a la fábrica.

«Nuestra futura fábrica en la ZED Mariel tiene dentro de sus objetivos reutilizar la vena, que bien tratada una parte de ella puede incorporarse a la producción, por eso pienso que el país debe dotarse de una resecadora nueva».

—¿Cuáles son los planes para la ZEDM?

—En Mariel vamos a fabricar cigarrillos negros —según la marca que se decida—, pero queremos ampliar el portafolio con el Virginia, principalmente para la exportación.

«Esto requiere de un tabaco muy bueno, y si lo tenemos en Cuba, entonces tendríamos más beneficios, con costos y precios inferiores. No es nuestro interés tener una cartera de productos con tabaco importado, pero para eso el cubano tiene que tener una alta calidad. Solo así podrá dar respuesta a las marcas que representa; de lo contrario, la marca se destruye».

Brascuba Cigarrillos S.A. en la ZED Mariel


Maqueta de la fábrica de cigarrillos que Brascuba construye en la Zona Especial de Desarrollo Mariel

—Colocación de la primera piedra de la fábrica: 1ro. de noviembre de 2016. Es uno de los 24 usuarios presentes en la ZED Mariel hasta ahora, según las últimas informaciones públicas.

—Ventajas de la ZEDM para Brascuba: disminución de costos por las ventajas arancelarias que ofrece la Zona, lo que permite producir cigarrillos más competitivos en el mercado internacional.

—Capacidad anual de producción: 8 000 millones en una fase inicial, para luego extenderlo progresivamente y alcanzar mayores volúmenes.

—Inversión estimada: cien millones de dólares.

—Área a ocupar en la ZEDM: 10,8 hectáreas, incluye instalaciones y amplias áreas exteriores y jardines.

—Generación de empleo: unos 600 puestos de trabajo.

—Diseño de la fábrica: Respetuoso del medio ambiente y de las regulaciones establecidas en el país acerca de la seguridad y salud del trabajo. Contará con un sistema que evita la emanación de polvo de tabaco y una central propia para el tratamiento de los residuos y el agua, que será       reutilizada.

—Aportación del socio extranjero: capital, know how y maquinaria. La tecnología a instalar es de la más moderna del mundo en la industria de cigarrillos.

—Encadenamiento productivo: A través de la fábrica de la ZEDM, Brascuba se propone un encadenamiento con la agroindustria nacional y una asistencia técnica que elevará la producción del tabaco Virginia, materia prima para el cigarro rubio.

—Meta: Satisfacer la demanda en el mercado interno, incluido el turismo —con variedades adaptadas al gusto y las preferencias de consumidores extranjeros—, y la exportación.

—Exportaciones estimadas: 20 por ciento de la producción total, incluye la ampliación del mercado en Brasil, España y Japón.

—Producción de la fábrica de Luyanó: 4 000 millones de cigarrillos.

—Mercado externo: Exporta a varias decenas de países, entre estos, España, Brasil, México, naciones del Medio Oriente, Rusia y Panamá.

Fuentes:

«Inicia construcción de fábrica de cigarrillos en el Mariel»,  en www.granma.cu, Yudy Castro Morales, 1ro. de noviembre de 2016.

«Industrias en expansión», en www.opciones.cu, Raquel Sierra, 18 de agosto de 2016.

«Mariel: en el vórtice del desarrollo económico cubano», en  www.granma.cu, Arlin Alberty Loforte, 14 de enero de 2016.

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