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El enlace de la vida

Una llamada a veces marca la diferencia. Una joven guantanamera puede contar cómo, en medio de la emergencia del huracán, fue salvada gracias a una serie de acontecimientos desencadenados por uno de los 53 radioaficionados activados aquí

Autores:

Haydée León Moya
Lilibeth Alfonso Martínez

GUANTÁNAMO.— Difícilmente los nombres de José, Rivas, Ernesto, Zaida, Alexei, Omara o Maikel, le digan algo ahora mismo a Yanelis Claro Pérez, de 31 años, vecina de Buena Vista, en Palenque de Yateras, a unos 50 kilómetros de la ciudad de Guantánamo.

Entendería mejor si le decimos: el intensivista que en el hospital rural diagnosticó un embarazo ectópico, la enfermera que una y otra vez la reanimó tras dos desmayos, la pareja de paramédicos del SIUM que la rescató y el equipo médico que ya la esperaba en el salón del Hospital General Docente Agostinho Neto.

A casi todos los ha visto después, mientras se recuperan las heridas y el susto.

Quizá solo José Rosabal Pérez falta en esa lista. No es médico, pero la vio bajarse de un jeep, y adentrarse al centro médico pálida y sudorosa, con el labio roto. Entonces no pudo imaginarse que su sapiencia de radioaficionado acostumbrado a los apuros, sería clave para aquella muchacha que, hasta el sol de hoy, no ha vuelto a ver.

«Por aquí Juliet papa romeo, ¿me escuchan?»

A veces todo depende de que la persona esté en el sitio y la hora correctas. Y de que sea ella misma la que se necesita. Rosabal, que en tiempos regulares es uno de los especialistas del grupo electrógeno Los Güiros, aquella tarde del 9 de septiembre reunía todas esas cualidades.

«Yateras está sin electricidad, y un par de cortes de la fibra óptica dejan aislado al municipio por vía telefónica. Mi radio es el único enlace con el exterior, así que cuando se me agotan las baterías, en la madrugada del día en que decretan la Alarma Ciclónica, pido permiso al Consejo de Defensa Municipal (CDM) para instalarme en el Hospitalito, que trabaja con un grupo electrógeno. Me ubican en el segundo piso. Desde ahí, la veo llegar».

Entonces, no sabía el ajetreo que le esperaba, que solo minutos después tendría el peso de toda una vida sobre sus espaldas, pendiendo del corazón de su radio Yaesu-FT 77 de fabricación japonesa y las ondas de una antena bipolo para 40 metros.

Enfermeras suben y bajan. Sueros, jeringuillas, plasma. En algún momento, alguien comenta en el pasillo que era la segunda vez que la joven se desmayaba.

Una doctora toca a su puerta y le informa. La muchacha tiene la hemoglobina en ocho y la tensión arterial bajísima. Está consciente, pero tiene dolor y frío. Es urgente contactar al SIUM. En el hospital rural, hay dos ambulancias y un equipo quirúrgico que normalmente se envía a sitios propensos a incomunicarse durante eventos hidrometeorológicos, pero Yanelis necesita una ambulancia especializada en urgencias. El camino es largo, abrupto, fangoso y está por medio la loma de la Sierra, una pendiente zigzagueante y empinada, de las más peligrosas de esta parte de la isla. Y ella está muy débil.

«Con esa información llamo a Rivas, mi enlace en el Consejo de Defensa Provincial. Fue todo muy rápido. En menos de cinco minutos contacté con él, y en otros cinco, ya me había confirmado que una ambulancia del SIUM estaba en camino. A bordo, andan una enfermera intensivista y un paramédico integral, que también es el chofer», cuenta Rosabal.

Son diez minutos, pero dice el radioaficionado que son lentos, interminables. Lo que se articula fácil no lo es tanto. Mucha técnica, siglas y éter median entre las palabras que viajan de un lado al otro.

En la red de radioaficionados, Rosabal no es Rosabal sino Charlie Mike Ocho Juliet Papa Romeo (CM8JPR), el indicativo con el que su voz viaja por las ondas de la radio. Del otro lado, está Roberto Rivas, presidente de la filial provincial de la Asociación de Radioaficionados de Cuba y coordinador de la Red de Emergencia aquí, bajo el indicativo Charlie Oscar Ocho Romeo Hotel (CO8RH).

La comunicación comienza más o menos así. —«Charlie Oscar Ocho Romeo Hotel de Charlie Mike Ocho Juliet Papa Romeo. Traigo un QSP (mensaje para ti) de urgencia» —«QRX (silencio) a todas las estaciones. Adelante con el QSP de urgencia».

Todo ha conspirado a favor. Como resguardo, Rosabal tiene varios colegas en línea de Moa, Matanzas, Imías, República Dominicana y el Centro de Huracanes de Miami…, dispuestos a servirle de enlace en caso de que la comunicación no «caiga» donde se espera, a fin de cuenta transmite en la frecuencia 7 103.3 kGz de la banda de 40 metros, que envía la transmisión a la ionosfera y desde ahí se refracta hacia la tierra: entre montañas, no existen antenas que puedan «verse» directamente. Pero las alternativas no son necesarias.

La ambulancia está en camino, pero las tensiones no bajan. «Pido un voto de confianza a la directora de la institución. Me lo da, pero nadie me pierde ni pie ni pisada. Todos están pendientes, miembros del CDM, la dirección de salud. Miro el reloj y a la carretera por donde deben entrar los paramédicos. Treinta y tres minutos después, llegan».

Los mensajes no se detienen. CM8JPR insiste en la radio para que CO8RH informe cuando la ambulancia llegue por fin al Hospital General Docente Dr. Agostinho Neto. Media hora después, arriba la confirmación de que Yanelis está en el quirófano. Rosabal, la familia, los médicos, los enterados, respiran.

La red de radioaficionados está atenta. La estación Charlie Lima ocho Delta Charlie Sierra (CL8DCS) da el aviso a Juventud Rebelde. La primera entrevista con Rosabal es por radio, a través de Rivas, son las ocho de la noche y aún es el único enlace de Palenque con el exterior: «Es mi deber. No pedí la responsabilidad, me tocó. Mi mayor premio es que ella está viva».

Un día después, el singular héroe está de regreso en casa. «Aquí la que debería llevarse la medalla es mi esposa, que se queda sola con nuestras tres hijas en los peores momentos. No creo que lo que hice merezca una felicitación, sí el médico intensivista que, primero, diagnosticó el caso y luego, tuvo la visión de negarse a trasladarla en los medios disponibles en Palenque y solicitar al SIUM».

Sus últimas palabras a la prensa, resumen todo el espíritu de sus actos: «Solo fui solidario. Cuando de solidaridad se trata hablar de altruismo es egoísta»

La hora del SIUM

Ernesto Carracedo Jiménez, 32 años, licenciado en Enfermería y jefe de la guardia en el SIUM, recibe la llamada a las 5 y 29 de la tarde del 9 de septiembre. La comunicación es clara. En otras circunstancias el sistema busca confirmar la información, pero los radioaficionados son una fuente confiable, así que mandan un equipo con todo lo necesario.

Zaida Ramos Pérez, 35 años, licenciada en Enfermería y emergencista, va al frente del equipo. La paciente está lista para ser traslada. Tiene las venas canalizadas y le suministran riger lactato para mejorar la tensión arterial, que entonces es de 70 con 40. La joven enferma es maestra, tiene dos niños, y no sabía de su estado. El diagnóstico: un embarazo ectópico roto con hemorragia interna, confirmado a través de un ultrasonido.

Alexei Írsula Casals, 30 años, paramédico integral y chofer, dice que el camino está difícil. La carretera está mojada, y con un río crecido que da paso, un tramo de terraplén mojado y fangoso cerca de Palenque. Mientras se trasladaban, a través de la radio de la ambulancia hicieron las coordinaciones con el banco de sangre, el jefe de la guardia y el especialista que practicaría la cirugía. Ya en Guantánamo, fueron directo al salón de operaciones. Desde los custodios hasta los médicos, todos los esperaban.

Salvada por la eficiencia

La operación dura 45 minutos. Ha sido un día difícil para los especialistas en Ginecobstetricia, Omara Falcón Pereira y Maikel Rodríguez Cobas, jefe del servicio de Preparto y al frente del equipo de guardia.

«Llegó después de cinco días de dolor, con el abdomen distendido, la presión arterial ya compensada, pero pálida, fría y sudorosa, y golpes causados durante sus desmayos en el hombro derecho, la clavícula y la cara, uno de ellos un corte abierto que requirió sutura», explica el joven especialista.

Ya adentro, confirman el diagnóstico inicial. Un embarazo ectópico ovárico derecho roto con gran cantidad de sangre en la cavidad abdominal. Se estima que las pérdidas de ese tejido fueron de 2 500 mililitros, más de la mitad de toda la sangre que tiene una persona adulta.

Se repone la sangre perdida y se le extirpa la trompa derecha (salpingectomía total derecha), donde se había alojado erróneamente el óvulo fecundado. La trompa y el ovario izquierdos quedan intactos, así que si lo desea, Yanelis puede ser madre por tercera vez. Durante el proceder, un maxilofacial sutura la herida del labio superior.

La mañana siguiente, Yanelis está estable pero se mantiene en terapia intensiva. El drenaje de la herida debe mantenerse por otras 60 horas. «La operación fue un éxito y debe evolucionar bien. La clave fue un diagnóstico certero, la intervención del SIUM y la rapidez con que fue asistida, empezando por esa primera llamada del radioaficionado del que todos hablan. Eso le salvó la vida», coinciden los doctores.

Yanelis escucha la conversación. Pena por las heridas y al hablar suspira de dolor. No han transcurrido ni 24 horas desde la cirugía, y tratamos de no alterarla. Ella, confirma, no conoce a José Rosabal, «pero quisiera conocerlo».

Yanelis puede agradecerle la vida a una larga cadena de circunstancias favorables. A su lado, los obstetras Maikel y Omara, eslabones fundamentales. Foto: Lilibeth Alfonso

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