La realidad que no queremos para nuestros jóvenes

Más de cuatro toneladas de droga se han incautado este año en el país, y siguen siendo los adolescentes y jóvenes los más vulnerables ante este flagelo, trascendió este viernes en la Mesa Redonda

Autor:

Ana María Domínguez Cruz

El escenario a nivel internacional es complejo pero en Cuba, afortunadamente, el rechazo de la población al tráfico y consumo de drogas es mayoritario y la política de Tolerancia Cero se mantiene.

Este año se incautaron más de cuatro toneladas de droga en el país, y el 92 por ciento proviene de los recalos en nuestras costas, pues cuando se frustran operaciones de tráfico en el mar por acciones policiales, los narcotraficantes lanzan los paquetes a las aguas, explicó en la Mesa Redonda de este viernes, el coronel Juan Carlos Poey Guerra, jefe de la Dirección Nacional Antidroga del Ministerio del Interior.

Agregó que los traficantes de personas que arriban al país han introducido la droga en su accionar y que se ha incrementado el número de traficantes cubanos que la traen en lanchas rápidas. Acotó que la entrada de cruceros y embarcaciones de recreo se ha multiplicado y muchos de ellos, antes de llegar a puertos cubanos, hicieron escala en países potencialmente peligrosos en este sentido.

La tendencia a la legalización de las drogas en el mundo, específicamente en 12 países, de los cuales siete son de nuestra área, ha complejizado el escenario y ha propiciado la flexibilización de las sanciones. «No es el caso de Cuba, pues las medidas penales son severas y, desde el punto de vista administrativo, procedemos al decomiso de las tierras, viviendas y bienes adquiridos de quien se involucra en el delito asociado al tráfico y consumo de drogas, además de que se mantiene un control riguroso en el sistema penitenciario para asegurar el cumplimiento de su sanción».

Poey Guerra explicó que la Mayor de las Antillas ha demostrado que sus contenedores salen del territorio sin este tipo de sustancias en su interior, que evidentemente son colocadas en otros países en los que hacen escalas.

Puntualizó que se han incrementado los intentos de introducción de droga al país por la vía aérea con apoyo de residentes cubanos, en especial de cocaína, aunque también se registran casos asociados a la marihuana y los cannabinoides.

El oficial enfatizó en la necesidad de potenciar estrategias integradas entre los organismos de la administración central del Estado, las organizaciones de masas, la comunidad y todos los factores correspondientes para lograr un equilibrio entre las acciones preventivas y el enfrentamiento directo.

Perfeccionar los modos de actuación y fortalecer la capacidad de descubrimiento e investigación son metas constantes para eliminar las causas y condiciones facilitantes del tráfico y consumo de drogas en el país, acotó Poey Guerra.

Aunque el mayor número de este tipo de casos se detecta en el Aeropuerto Internacional José Martí, destacó que se ejecutan ejercicios prácticos en todos los aeropuertos del país para lograr el entrenamiento efectivo en el personal que labora en frontera.

Se mantienen, además, los acuerdos de cooperación internacional con la Organización Mundial de Aduanas (OMA), la Interpol y otras entidades para el intercambio de información y asistencia oportuna.

Poey Guerra destacó que este año se han detectado más de 62 000 plantas de marihuana y 92 000 semillas.

Recalcó que «a sangre y fuego se lleva a cabo el enfrentamiento a las drogas», pues al tiempo que se incrementan las acciones delictivas de este tipo, aumenta el enfrentamiento y la respuesta al fenómeno, «porque la principal misión es consolidar la concepción del rechazo a las drogas y evitar que asociaciones criminales con fines de lucro por esta vía se basifiquen en Cuba o utilicen al país como puente para ello».

En este combate frontal y decidido ante el consumo de drogas, el sector más vulnerable son los adolescentes y jóvenes, a quienes el Ministerio de Salud recibe en cada una de sus consultas y centros asistenciales de salud mental para propiciarles la rehabilitación y reincorporación a la sociedad.

La siquiatra infanto-juvenil Idelys Clavero Ariz lamenta que en muchos casos la familia no reconozca que el adolescente o el joven están consumiendo drogas, «porque a medida que pasa el tiempo resulta más difícil lograr su deshabituación».

Según su experiencia en consulta, alrededor de los 13, 14 años se inicia el consumo, dijo, debido a la curiosidad propia de la edad, la presión grupal, el desconocimiento de los daños que estas sustancias pueden provocar y sobre todo, el creer que nunca les sucederá algo malo.

«La droga activa los mecanismos de gratificación a nivel cerebral, por eso los muchachos reinciden en el consumo».

Clavero Ariz insistió en que la marihuana, legalizada incluso en muchos países y considerada una droga «leve» por muchos adolescentes y jóvenes, es muy peligrosa. Se asocia su consumo con episodios de esquizofrenia, tenga o no la persona alguna predisposición genética.

«La capacitación del personal de salud desde la atención primaria hasta todos los niveles es esencial. Se debe realizar pesquisa activa en las comunidades para detectar personas vulnerables y, además, se debe insistir en la fiscalización de los medicamentos que se prescriben por nuestros profesionales y que son expendidos en las farmacias».

Cada vez más debe prepararse la familia para saber qué hace su hijo, con quién se reúne, a dónde va y, sobre todo, saber detectar los signos y síntomas delatores del consumo de drogas, para actuar de manera rápida y oportuna.

La doctora Irene Rivera Ferreiro, viceministra de Educación, aseveró que el cumplimiento del Programa Educativo dirigido a la prevención del consumo de drogas en el sistema nacional de educación es de estricto cumplimiento en todos los centros educacionales.

Abundó sobre el proyecto Luces para la vida, que no solo aborda esta temática, sino que ofrece, en sentido general, las pautas con el fin de desarrollar habilidades para la vida, y detalló la aplicación para móviles que ofrece la oportunidad de aprender sobre el tema mientras se juega.

La funcionaria del Mined se refirió a los más de 37 000 estudiantes de la enseñanza media y media superior que se han convertido en promotores de salud.

Rivera Ferreiro adelantó, además, lo que será la tercera temporada de la serie Camino equivocado: las drogas, otra iniciativa para transmitirles el mensaje a quienes, por probar algo nuevo, se enredan en turbios caminos. «Aunque las cifras de estudiantes vinculados al consumo de drogas es insignificante en comparación con la matrícula del país, ya la existencia de al menos un caso es motivo de preocupación».

En otro momento de la Mesa Redonda de este viernes, Susely Morfa González, primera secretaria de la UJC, afirmó que la organización continúa trabajando en la formación integral de altos valores éticos y morales en adolescentes y jóvenes del país.

Alertó en torno al consumo de series y programas televisivos provenientes de otros países, que asocian un cómodo estatus económico con el negocio sucio de las drogas. «No es esa la realidad que queremos para nuestros jóvenes, por eso hay que incentivar acciones estratégicas que nos permitan conectarnos con ellos y sus inquietudes, para alejarlos de esos falsos ideales»,  subrayó.

 Asimismo, destacó el trabajo de las organizaciones estudiantiles, que no solo se han sumado a la lucha contra las drogas, sino que son hoy  las protagonistas de este combate.

 Comentó que en la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM) existen hoy 10 000 estudiantes capacitados que actúan como promotores, y que a partir de los códigos y lenguajes propios de la edad transmiten conocimientos sobre el tema al resto del grupo y a sus amigos. «Ellos se prepararon con las direcciones de Salud Pública y Educación, y además de a los centros educacionales, han llegado a las familias y comunidades», precisó.

Morfa González se refirió también a las ventajas que ofrece el sistema cubano a niños, adolescentes y jóvenes que  no los deja desamparados, ya que las terapias y asistencias médicas en casos de adicción a las drogas se dan de forma gratuita. Hoy se diseñan programas de reinserción social para que los jóvenes se reincorporen a la sociedad, ya sea estudiando o en un centro laboral.

Insistió en  la importancia de potenciar una experiencia de vida positiva y una recreación sana entre las nuevas generaciones. Hay que seguir pensando integralmente, desde la concepción y el horario de los centros recreativos, hasta los mensajes que se difunden en nuestros medios, dijo.

 Ponderó el alto compromiso que tiene la UJC con la educación de los niños, adolescentes y jóvenes por la salvaguarda de la salud y la vida por encima de todo.

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