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De los primeros en dar el Sí (+ Video)

Refrendar la nueva Constitución de la República es suscribir para Cuba, su Revolución y su pueblo, un futuro de derechos, oportunidades y sueños posibles. No hay cliché ni eslogan, lo decimos desde la convicción más profunda de que la Carta Magna se hizo para que perdure en el tiempo, afirman jóvenes diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular

Autores:

Liudmila Peña Herrera
Laura Brunet Portela
Odalys Riquenes Cutiño

Estuvieron entre los primeros en dar el Sí. Así fue. Lo hicieron en el pasado diciembre, en la última sesión ordinaria del Parlamento cubano. En su condición de diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular, Suniel, Yaquelín y Daimara —muy jóvenes los tres— votaron por el proyecto de país y la prosperidad a la que aspiran para los hijos que tendrán, y por un futuro de justicia, oportunidades y sueños posibles. Respondieron con un Sí a la pregunta de si ellos aprobaban la nueva Constitución de la República de Cuba, luego del intenso debate, allí mismo, en el Palacio de Convenciones de La Habana, y antes, en la consulta popular.

Jóvenes de su tiempo, llenos de ímpetu y motivaciones, comprometidos con sus raíces, vivieron un momento singular, histórico, decisivo para el presente y futuro de la Patria. En ese ejercicio martiano de construir entre todos y para todos una Carta Magna de avanzada, confiesan, han crecido mucho como ciudadanos… y como patriotas. Hoy, con más cultura sobre estos temas, suscriben un Sí por una insuperable herramienta que les permitirá seguir retando el día a día, con todo el vigor y energía de sus años, en pos de un mañana mejor.

La constitución de la juventud

A sus 24 años Suniel Jhonson Valenciano es la viva expresión de cuánta virtud y entrega habita entre los nuevos. De niño se le vio brillar en el mundo de la esgrima y durante nueve años de vida deportiva varias medallas de diferentes colores poblaron su pecho como corona al esfuerzo.

Años más tarde, esa inclinación que desde pequeño tuvo hacia el arte de curar, unida a la enfermedad de una tía, lo llevaron, después de vencer satisfactoriamente los exámenes de ingreso y cumplir con su Servicio Militar Voluntario, a matricular la carrera de Medicina.

Desde 2013, en que comenzó sus estudios universitarios, ha ocupado varias responsabilidades en la Federación Estudiantil Universitaria hasta llegar —desde hace dos años— a presidente de la organización en la Universidad de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba.

Por si fuera poco, en las últimas elecciones generales, a propuesta de su organización, Suniel, quien hoy cursa el sexto año de su carrera, fue elegido como diputado al Parlamento en su novena legislatura. Con ello el espectro de sus responsabilidades se extendió a la comunidad.

Vincular los estudios de Medicina con tantos compromisos, que demandan a la vez de su tiempo, es bastante complejo. Pero para este espigado muchacho, con una sonrisa siempre a flor de labios, la clave, dice, está en saber balancear: «Saber decidir cuándo uno tiene que priorizar una actividad, cuándo dedicarle tiempo al estudio, cuándo cerrar por completo una etapa para comenzar otra; solo así se puede conseguir un equilibrio entre todas las responsabilidades y el necesario tiempo de descanso».

 

Suniel Jhonson Valenciano

En los últimos meses Suniel ha sumado a sus ocupaciones la de departir con pobladores del área por la que fue elegido, que conforman los tres consejos populares cercanos al reparto Municipal, donde reside: Flores, Veguita de Galo y Chicharrones; gente franca y abierta que en cada encuentro le demuestra su agrado de que un joven universitario les represente en el Parlamento.

Ser fiel a esa confianza que han depositado en él motiva a Suniel Jhonson. «Desde los recorridos previos a las elecciones siempre me han mostrado su aceptación; muchos se acercaban y me decían: “Ustedes son la continuidad”; por eso siempre que la carga docente y de las otras actividades me lo permiten, participo en las rendiciones de cuenta, en las reuniones de los consejos populares de estas zonas, un área de un amplio desarrollo cultural, pero con muchas afectaciones en el orden infraestructural y con personas necesitadas de atención».

Por todas estas razones que sustentan su andar de entrega y compromiso, Suniel sostiene que la Constitución por la que dio el Sí como parte de los diputados tiene mucho que ofrecer a los jóvenes: «Esta es la Constitución del pueblo, pues más del 60 por ciento de sus artículos fueron reformulados con los criterios recogidos de la consulta popular; por tanto tenemos una Carta Magna más genuina y más parecida a los tiempos actuales, y esos son poderosos motivos para dar el Sí este 24 de febrero.

«Pero esta es también la Constitución de la juventud. Más allá del artículo 6, en el que se reconoce a la UJC como vanguardia política de las nuevas generaciones, en todo el nuevo texto subyace el reconocimiento a los jóvenes y su papel en la transformación de la sociedad; en sus párrafos y títulos se nos dice que se cuenta con nosotros como continuadores del proceso revolucionario cubano, que es a la vez la única garantía de contar con derechos, muchos de los cuales incluso antes no se recogían en nuestra Ley de leyes, y ante eso no podemos fallar».

A punto de graduarse como médico y consecuente con la idea de que el alumno ayudante debe formarse en la especialidad con la que ha contribuido en seis años, Suniel afirma que cursará Medicina General Integral. «Detrás —explica— quisiera realizar una segunda especialidad quirúrgica, enfocada hacia la ortopedia y en la que pueda vincular elementos de la cirugía, la oncología y el deporte», dice, y esos anhelos, promesas y pasiones que le han traído hasta aquí, influyen en tal aspiración.

Ya graduado, está seguro, podrá seguir superándose, porque en eso también la nueva Constitución le ofrece garantías. A dondequiera que vaya, él, como todos los nuevos cubanos, asegura, tienen en la nueva Carta Magna una insuperable herramienta para ser mejores ciudadanos y cumplir mejor con sus responsabilidades como individuos y como profesionales.

Una carta magna que perdurará

Yaquelín Luis Coba nació en Guantánamo, pero echó raíces en el centro sur de Cuba hace más de dos décadas. Su familia se asentó en el municipio de Rodas, al norte de la provincia de Cienfuegos, donde esta joven de 32 años, ya diputada a la Asamblea Nacional, representa a su pueblo.

Del otro lado de la autopista, «carretera adentro hasta Santiago de Cartagena», como nos cuenta la muchacha, hasta hace poco se le vio desandar las calles diariamente, porque «el presidente de un consejo popular tiene que tocar hasta los lugares más intrincados de su demarcación.

«Trabajar para el pueblo es tarea hermosa pero compleja. A veces las personas quieren que cuando les tramiten un planteamiento todo se resuelva al instante. Y no siempre puede ser así; en muchas ocasiones no depende de nosotros, lo que no podemos hacer es dejar de darles una respuesta, de mantenerlos al tanto del proceso», manifiesta Luis Coba.

Abandonar el ejercicio pedagógico en la escuela primaria que la acogió desde su graduación fue dejar lo que la había inspirado hasta aquellos tempranos veintitantos. «Pero decidí asumir la tarea», en la que ya han transcurrido dos mandatos.

Como actual Vicepresidenta de la Asamblea Municipal en Rodas —en el cargo desde hace seis meses— Yaquelín todavía prefiere tocar con la mano cada consejo popular, tener un diagnóstico comunitario propio de cada asentamiento.

Reconoce la importancia de dar más autonomía a los municipios, «de poner en manos de quienes viven y conocen el lugar, las decisiones que atañen a ese territorio», una de las razones por la que ha dicho Sí a la nueva Constitución. «No se trata solo de cómo manejar el presupuesto y la contribución territorial, por ejemplo, sino de hacer al pueblo partícipe de cuanto se determine; que cada trabajador conozca, dice, de forma desglosada, cuál es la utilización del presupuesto del Estado y el de cada una de las entidades.

«Existen varias cuestiones en el municipio que nos preocupan y queremos resolver. Los planteamientos de los electores son nuestra brújula para identificar las prioridades». En Rodas persisten las inquietudes sobre la reparación de viales —común a todos los consejos populares, según declara Yaquelín—, los salideros y la vivienda.

«Pero nuestros pequeños Gobiernos en los municipios tienen que identificar sus potencialidades para generar recursos que se reviertan en la solución de esos problemas», declara la joven, quien percibe muchas oportunidades de crecimiento en la inversión extranjera con respeto a las disposiciones cubanas. 

Yaquelín Luis Coba

«Tenemos que evaluar qué somos capaces de producir con la calidad suficiente para clasificar como producto exportable, porque eso es una entrada segura de divisas». En este sentido destacó al carbón como renglón destacado en su territorio para el mercado internacional. Potenciar los proyectos de desarrollo local es otra de las estrategias en las que confía Yaquelín para impulsar la economía de Rodas y ofrecer un mayor aporte al país.

Dedicada a tantos empeños como Vicepresidenta de la Asamblea Municipal de Rodas, muchos anhelos de su vida personal han sido postergados. Nos dice que ya añora la maternidad y que superarse como maestra también es muy importante, «pero ocupar cargos de este tipo requiere de mucha dedicación».

Cuando lleguen los hijos, Yaquelín tendrá muchas anécdotas que contar, podrá colgar en su pecho el orgullo que ya demuestra por ser parte de la historia de Cuba, en este proceso renovador en el que otros jóvenes como ella apoyarán la nueva Constitución en el referendo popular del próximo 24 de febrero.

«Digo Sí por la Constitución porque es un sí por la Revolución y por Cuba», nos expresa desde la sinceridad de su amor a la Patria, que la formó como profesional y ser humano. Sin hacerse eco de clichés ni eslóganes, Yaquelín explica que esta Carta Magna «se hizo acorde con lo que está viviendo hoy nuestro país, con una visión de futuro, para que perdure en el tiempo».

Junto al pueblo, día a día

Bastó subir un fragmento de esta entrevista en su versión audiovisual a la red social Facebook, para que los comentarios sobre la joven diputada Daimara Reyes Brizuela confirmaran el carácter afable y sensible que deja entrever desde el primer saludo, y esa actitud de responsabilidad y consagración al trabajo que la definen desde pequeña.

A sus 28 años, esta granmense graduada de Licenciatura en Turismo en la Universidad de Holguín, se siente hija adoptiva de la tierra que la ha visto crecer como profesional, que es testigo de sus desvelos y voluntad para desempeñar mejor su labor como directora general del Complejo Hoteles E Holguín, conformado por dos instalaciones hoteleras y cuatro extrahoteleras.

Decirlo parece sencillo, pero escucharle contar cómo logra cumplir, además, con sus responsabilidades como miembro del Comité Provincial de la UJC      —también es militante del Partido— y la misión de acompañar los procesos más importantes que ocurren en el municipio de Rafael Freyre, por donde es diputada, inducen a la admiración por esta muchacha que encuentra espacio —no sin dificultades, aclara— para departir con su familia y su pareja, distantes geográficamente.

«Mi familia está bastante lejos de mí, en Granma, pero incluso así es mi mayor fortaleza. Si estoy aquí es por todo el apoyo que he recibido de ellos. No puedo negar que se me hace un poco difícil, porque a veces hay momentos en que quisiera tenerlos cerca para conversar, escuchar un buen consejo, pero sé que están ahí, que me apoyan y que puedo contar con ellos».

Además de su disposición ante el trabajo, y su vida puesta en función de desarrollar lo que verdaderamente ella disfruta o se propone como meta, su interés por la satisfacción de los trabajadores, a quienes llama «familia Complejo Hoteles E Holguín», muestra la sensibilidad que posee esta profesional que, con tan corta edad, lleva tanta responsabilidad con una sonrisa en su rostro.

«Siempre tratamos de buscar espacios en los que podamos interactuar, y aunque estamos claros de que tenemos un sinnúmero de carencias, tratamos de no dejar pasar una fecha especial, al menos con un detalle, una nota, una flor, algún presente, para que el trabajador se sienta reconocido».

Pero el privilegio, y a la vez el reto de Daimara, va más allá de ser una joven administrativa del sector del Turismo. Su mirada tiene que extenderse mucho más lejos del entorno laboral: también se debe al pueblo. ¿Cómo lo logra?

«Tengo varios hogares. Nativa de Granma, vivo en Holguín, mi pareja es de Gibara y soy diputada por Rafael Freyre. Jocosamente digo que soy internacionalista dentro de mi país. Este ha sido un año de muchos cambios, muy intenso, y trajo aparejada la necesidad de hacer modificaciones en mi vida laboral y personal. He tratado de crear un espacio para cada una de las responsabilidades, para encontrar un balance», explica.

¿Y lo has logrado?, pregunta Juventud Rebelde

«Creo que todavía no lo he conseguido del todo; estoy en un proceso de acomodarme, porque sé que una de las prioridades es intercambiar opiniones con la comunidad a la cual represento, tratar de estar en las actividades y los momentos claves del municipio, y que las personas sepan que pueden contar conmigo», confiesa. 

Daimara Reyes Brizuela

La conciencia de que ser diputada es estar atenta ante cualquier opinión, preocupación, duda… de los cubanos, en cualquier parte de la nación, ya es, para ella, una actitud ante la vida.

«Tenemos la claridad de que representamos al pueblo, y el hecho de que podamos participar, dialogar con las personas, da la medida de que caminamos junto al pueblo, de que vamos al Parlamento a representar lo que estamos escuchando y observando como parte que somos del pueblo cubano», asegura.

Fueron esa mirada, esa expresión, ese pensamiento, los que Daimara encontró durante cada una de las etapas de la consulta popular que se realizó sobre el Proyecto de Constitución. Fue esa la razón fundamental que la movió a dar su voto por el Sí a la nueva Ley de leyes en el último período de sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

«Creo que debemos ver todo el proceso relacionado con la Constitución no solo para la actualidad, sino pensando también en el futuro. Tuve la posibilidad de estar en varios escenarios durante la consulta popular y escuché de primera mano lo que pensaba el pueblo, cuáles eran los cambios que consideraban que debían hacerse.

«Desde el primer momento en que se presentó el Proyecto sabíamos que habría unos cuantos temas que serían muy debatidos y luego serían valoradas todas las opiniones, como en efecto sucedió y se puede constatar en el texto impreso que está circulando en el país», explica la diputada.

Por eso no necesita pensarlo cuando hablamos de las campañas extranjeras que intentan desacreditar el proceso, y afirma convencida:

«Mi voto por el Sí a la nueva Constitución es porque me veo representada en ella. A los diputados nos dieron un texto donde venían explícitos todos los cambios que se habían realizado y yo enseguida pensé en el pueblo y en todos sus planteamientos, porque estaba muy claro todo lo que se había quitado, agregado, modificado, para que las personas vieran que sí se había tenido en cuenta su opinión. Digo Sí a la Carta Magna porque considero que se verán representados el pueblo de Freyre, el pueblo de Holguín, el pueblo de Cuba y toda aquella persona que comparte con nosotros el día a día». 

 

 

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