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Un hijo: el mundo adentro y el corazón afuera

La noticia del abandono en la Zona 10 de Alamar de una bebé recién nacida se publicó en las redes sociales el pasado 24 de noviembre, y junto a ella las historias de solidaridad y empatía del personal del policlínico 13 de Marzo donde le dieron los primeros auxilios 

 

Autor:

Liudmila Peña Herrera

«Cuando se tiene un hijo, toda risa nos cala, todo llanto nos crispa, venga de donde venga. Cuando se tiene un hijo, se tiene el mundo adentro  y el corazón afuera».

Andrés Eloy Blanco, poeta venezolano

La opinión pública, dentro y fuera de Cuba, está horrorizada y no escatima improperios contra una mujer de la que se desconoce casi todo: nombre, edad, situación sicosocial, culpabilidad… Lo que sí saben es que, desde hace seis días, su bebé recién nacida ha estado bajo la protección de personas humanitarias, sensibles y responsables; entre ellos, los especialistas de Neonatología del hospital ginecobstétrico América Arias, conocido popularmente como Maternidad de Línea, donde se encuentra estable y recibiendo tratamiento médico.

La noticia comenzó a darle la vuelta al mundo el 24 de noviembre último, a partir de una publicación de la usuaria Magdaleine González, en la red social Facebook, cuando publicó el siguiente texto:

«Bebé que aparece abandonada en la zona 10 detrás de la funeraria fue encontrada por un joven, quien llamó a la Policía y la trasladaron para el policlínico 13 de Marzo, donde le dieron los primeros auxilios. La bebé estaba conectada todavía del cordón umbilical a la placenta. La doctora de Estomatología que se encontraba de guardia, que aún lacta a su bebé, pudo darle el pecho…».

La publicación generó disímiles comentarios que se mueven entre la solidaridad hacia la recién nacida, el deseo de adoptar a la pequeña, así como la vergüenza ante el acontecimiento, los insultos y hasta las maldiciones hacia la madre. En particular, no creo que un hecho tan lamentable, penoso y preocupante sea motivo para desatar los peores sentimientos, cuando tenemos ante nosotros un gesto de humanidad tan instintivo como el de la estomatóloga de guardia, al darle el pecho a una bebé ajena. Los videos, que hoy día no entienden de recato ni intimidad, realmente muestran la sensibilidad de Yudelsi Céspedes, de 35 años, en el instante en que la alimentaba.

La joven es trabajadora del policlínico docente Mario Escalona, de Alamar, y se encontraba de guardia ese día en el policlínico 13 de Marzo, adonde fue llevada la bebé para prestarle los primeros auxilios. Juventud Rebelde logró conversar con la muchacha, quien narró:

«Yo había ido a buscar unos antibióticos a la farmacia, ahí mismo dentro del 13 de Marzo. De pronto, la doctora del cuerpo de guardia le pregunta a una paciente si conoce a alguien que hubiese parido, porque habían encontrado una bebé y tenía mucha hambre. Ahí es cuando yo me “desprendo” para allá a alimentar a la niña. Yo había estado lactando a mi pequeño hasta el día antes. Al ver a la bebé, no lo pensé dos veces. La posibilidad de salvarle la vida era para mí una obligación moral».

La acción de la joven estomatóloga, madre de dos niños, nos pone de frente a los contrastes de la vida humana: a la sensibilidad, la compasión y la caridad se contraponen el salvajismo y la desnaturalización de alguien que fue capaz de desamparar a un ser humano indefenso, exponiéndose incluso a responder por el delito de abandono de menores, incapacitados y desvalidos, el cual aparece en el Código Penal cubano, en su título VIII, que hace referencia a los delitos contra la vida y la integridad corporal. Entre los aspectos que trata, resulta llamativo lo siguiente: «Si, como consecuencia del abandono, se pone en peligro la vida de la víctima o se le causa lesión o enfermedad grave, la sanción es de privación de libertad de dos a cinco años».

Pero creo importante insistir en que esa acción vergonzosa y detestable no es expresión de la sociedad en que vivimos, como sugirieron algunos internautas, ni siquiera de la pérdida de valores de la que tanto se habla en los últimos tiempos. Hay causas subyacentes, que rozan todavía las fronteras de la suposición, hasta que se conozca la identidad de la madre y todos los detalles de los hechos. Así lo explicó la doctora Roxanne Castellanos Cabrera, profesora titular de la Facultad de Sicología de la Universidad de La Habana, quien alerta que pueden existir varias explicaciones posibles, de ser la madre la responsable. Entre ellas, el ocultamiento de un embarazo y la extrema juventud de la madre desconocida, un desajuste mental o una mujer completamente disocial que no quería afrontar su maternidad. De todas maneras, esto aún está en el campo de las probabilidades y la última palabra será dada por los especialistas competentes, tanto de Salud Pública como de la Policía Nacional Revolucionaria.

Por eso, más que juzgar anticipadamente a una persona de la cual no conocemos detalles, ni siquiera su participación en el abandono de la bebé, deberíamos realizar una mirada profunda y crítica hacia nuestros entornos hogareños, porque aunque esta no sea una práctica usual en nuestro país, desde la comunicación, el respeto, el apoyo y la confianza familiar estaremos contribuyendo a que ningún bebé cubano sea abandonado a su suerte.

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