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Falacias que indignan

Era de esperar que un día como hoy la mentira y la manipulación provenientes del imperio yanqui, en voz de su despiadado presidente, se enfocaran en Cuba. Es 20 de mayo y el pueblo cubano recuerda que hace 118 años se constituía una forma de gobierno que trajo consigo casi 60 años de opresión, dominación y empleo de un nuevo yugo ensangrentado por parte de los EE.UU.

Autor:

Juventud Rebelde

Era de esperar que un día como hoy la mentira y la manipulación provenientes del imperio yanqui, en voz de su despiadado presidente, se enfocaran en Cuba. Es 20 de mayo y el pueblo cubano recuerda que hace 118 años se constituía una forma de gobierno en la isla que trajo consigo casi 60 años de opresión, dominación y empleo de un nuevo yugo ensangrentado por parte de los Estados Unidos. Nacía una República, es verdad, pero de espíritu torcido, con un basamento neocolonial y un carácter entreguista al servicio de los intereses de los Estados Unidos.

Como el cuerpo humano es el de las naciones, aprendimos de Martí, pero cuando la imprudencia lo lastima o la indignación lo levanta ahí está el corazón, presidiendo y guiando. El corazón de la Patria se levanta hoy y son millones de voces las que han de callar al César americano de turno, el patán Donald Trump, quien ha trasladado un insultante mensaje a propósito de la fecha en cuestión. Miente Trump cuando saluda el supuesto «día de la independencia» ¿De qué libro de historia tomó Trump tal desvarío? Nuestra independencia en 1898 fue frustrada por la intervención norteamericana en la guerra necesaria Y la posterior ocupación militar de las fuerzas militares yanquis implantaron en Cuba.

Es muy probable que el presidente de los Estados Unidos no sepa absolutamente nada de historia pero la verdad es preciso decírsela, con la elocuencia de nuestra historia. El Maine fue el pretexto, el imperio mañoso provocó la explosión para aludir un motivo e intervenir en la contienda cubana. Para el gobierno de Estados Unidos se había madurado la fruta, doctrina que sostenían para apoderarse de nuestra nación; y se entrometieron al punto de utilizar y manipular a los mambises cubanos, y después sacar las garras criminales e impedir a Calixto García y su tropa entrar victorioso en Santiago. Con la intervención norteamericana se iniciaba la primera guerra imperialista.

España pactó con el norte revuelto y brutal, y Cuba pasó a manos del imperio. Tres años de ocupación militar y luego, la imposición de la denigrante Enmienda Platt y el vil tratado de reciprocidad. Nacía, sí, una república pero dependiente del imperio. ¿ De qué independencia habla Trump? Eso es una falacia; Cuba fue independiente de verdad el 1 de enero de 1959, cuando triunfó la Revolución y alcanzamos soberanía y plena libertad. A Fidel, a los bravos combatientes y al pueblo heroico gracias por la libertad. El 20 de mayo es una triste página que no se repetirá jamás.

Miente Trump cuando habla de libertades y democracia para los cubanos. Cuba es libre, soberana y construye el Socialismo. No admitimos ni admitiremos injerencias, somos dueños de nuestro destino. Defendemos el derecho que tenemos a elegir el sistema político, económico y social que nos distingue. El pueblo cubano hizo una elección; el 16 de abril de 1961 asumimos el carácter socialista de la Revolución y el 10 de abril de 2019 proclamamos la nueva Constitución donde refrendamos nuestro sistema político y reafirmamos el Socialismo en Cuba. Eso solo pudo ser posible porque lo decidió el pueblo, no fue la apetencia mezquina de un grupo, sino la unidad de un pueblo orgulloso de su historia y tradición de lucha.

Decía Martí: «lo que un grupo ambiciona cae, perdura lo que un pueblo quiere». Y en Cuba el pueblo, que por sus propios métodos ha labrado su camino, ha querido democráticamente el Socialismo, por eso perdurará y se hará más fuerte, próspero y sostenible. Miente Trump cuando alude a una falsa democracia para los cubanos. No necesitamos de la falsa democracia burguesa, representativa y al servicio de los ricos. No necesitamos una democracia que represente los intereses de los magnates y discrimine a las mayorías oprimidas. La democracia cubana es auténtica y original, forjada en la lucha contra la injusticia, definida por su legitimidad, legalidad y apego a los intereses del pueblo.

Ahí está el Poder Popular en Cuba, muestra fehaciente de nuestra democracia, que se corresponde con el sistema social socialista que hemos construido con sacrificio y consagración a un ideal justo. Nuestra batalla ha sido siempre jurídica y la significación que ello tiene para el pueblo es que hoy Cuba es un Estado de derecho y de justicia social, que nuestra Constitución refrenda los derechos humanos de los cubanos así como las garantías para el ejercicio y defensa de los mismos.

Miente Trump al aludir que: «el pueblo cubano merece un gobierno que promueva las libertades individuales, los derechos humanos básicos y las oportunidades para prosperar» ¿Cómo se atreve a hablar de derechos humanos quien constantemente los viola en su país y en el mundo? Hay que ser verdaderamente indigno e impúdico para sostener una aseveración como la Trump. El mayor vulnerador de los derechos humanos en el mundo acusa a otros sin piedad. Qué equivocado está el Calígula del siglo XXI. ¿Cómo no menciona el genocida bloqueo recrudecido por él contra nuestro pueblo?, ¿cómo no se refiere a las innumerables agresiones, amenazas y ataques perpetrados contra Cuba?

Los «paladines de los derechos humanos», los que preconizan una democracia verdadera, una democracia real, una democracia ejemplo o paradigma, los que se abrogan el derecho de decir que en Cuba hay un sistema unipartidista y que ellos tienen una democracia pluripartidista desconocen la verdadera esencia de Cuba, su realidad, su sistema; ellos mismos no la conocen, no son capaces de entender nuestra esencia humanista, ética y antiimperialista.

No puede responder Trump, un ser de alma baja que no le importa la vida de su gente, que prefiere millones antes que la vida de un ser humano, que ataca con el gran garrrote y destruye lo que a su paso va dejando atrás. Miente Trump al referirse al sistema socialista cubano como un modelo de "socialismo fallido". Aquí lo fallido es el capitalismo incapaz de resolver los problemas de la humanidad, al contrario, los agudiza y reproduce. ¿Fallido nuestro socialismo?  ¿Cómo se explica que tras el triunfo de la Revolución, comenzó a cumplirse el programa del Moncada, se tomaron medidas revolucionarias y radicales como la ley de reforma agraria y las nacionalizaciones, y Cuba recuperó su honor y dignidad?

Decenas de miles de cubanos dejaron atrás la discriminación, la explotación al campesino y al obrero, la persecución a líderes revolucionarios, los desalojos, el analfabetismo, la falta de una verdadera y garante atención médica, el analfabetismo entre muchos otros males que mantenían a Cuba padeciendo de mecanismos de dominación y una alarmante pobreza extrema. Todo esto y más gracias al modelo socialista.

No se confundan señor Trump y su pandilla, ni somos terroristas como ustedes, ni somos injerencistas, profanadores de símbolos, denigrantes vecinos, arrogantes criminales. No somos de su calaña; tenemos dignidad y nos sobra machete para defender la verdad y las ideas socialistas, con raíz martiana y praxis revolucionaria legada por Fidel, con el ejemplo de Raúl, la coherencia y entrega del presidente Díaz Canel, y la heroicidad y patriotismo del pueblo cubano.

Aquella vil República no era martiana, no fue lo que soñó el Apóstol. Hoy vivimos en una República con todos, y para el bien de todos, donde prevalecen la ética, el humanismo, políticas públicas al servicio del pueblo, la igualdad y justicia social. Así es la Revolución Cubana, y su carácter socialista, proclamado en abril de 1961, nos hace fuertes; y por eso resistimos, tenemos una tradición de lucha, vocación de justicia, como sol del mundo moral; somos antiimperialistas. No admitiremos injerencias en nuestros asuntos internos, no traicionaremos jamás uno solo de nuestros principios, abogaremos por mantener un clima de diálogo respetuoso sobre la base incólume de no interferencias en la soberanía, independencia y autodeterminación de nuestro pueblo. Así continuaremos defendiendo la obra revolucionaria, luchando en Cuba por tener más socialismo, por continuar siendo faro de combate, bandera y símbolo de la resistencia antiimperialista.

Como expusimos en una ocasión: «Al pueblo heroico de Cuba le dio Fidel armas ideológicas fuertes para salvar la cultura y las ideas, para enfrentar la guerra de pensamiento que se nos hace de manera desenfrenada, mezquina y carente del más mínimo respeto. Gracias Fidel por la libertad, no necesitamos otra, somos hijos de la Revolución, la vivimos, la empujamos como empuja el poeta su país para que sea mejor; la vivimos en su intensidad y la defenderemos tan decorosos como la llama del Perú que se echa en la tierra y se muere, cuando el indio le habla con rudeza, o le pone más carga de la que puede soportar o el elefante que no quiere tener hijos cuando vive preso; tan hidalgos como el Quijote y tan heroicos como el Che».

No es Trump más que un falaz que indigna. Miente y ofende a los cubanos que con total firmeza y convicción decimos: ¡Aquí no se rinde nadie...! ¡Patria, Socialismo o Muerte! ¡Venceremos!

Tomado del sitio oficial de la Unión de Jóvenes Comunistas

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