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Empleo juvenil: buscar y ¿encontrar?

Lo vivido por este diario en varias direcciones municipales de Trabajo y Seguridad Social de La Habana demuestra que con la llegada de la Tarea Ordenamiento no pocos jóvenes han decidido incorporarse al mundo laboral

 

Autor:

Monica Lezcano Lavandera

Cuando Daimanis Hernández Aguirre acudió a la dirección municipal de Trabajo y Seguridad Social de Playa a buscar empleo estaba dispuesto a asumir cualquier puesto. El joven de 26 años, quien se había mantenido «realizando cositas por cuenta propia», notó que de esta forma no podía seguir, porque no le alcanzaba el dinero con los nuevos precios, por lo que decidió trabajar en una institución estatal.

Jóvenes y no tan jóvenes capitalinos han sacado la misma conclusión, de ahí que las direcciones de Trabajo y Seguridad Social de todos los municipios estén colmadas de personas solicitando oportunidades, ya sea por los beneficios del salario, porque consideran que es hora de poner en práctica sus habilidades o porque estos nuevos tiempos demuestran que «el que no trabaja no come».

Pero Daimanis sabía que, con su nivel de escolaridad, 9no. grado, no podía aspirar a grandes puestos. No obstante, salió contento con su asignación a un curso de agente de Seguridad y Protección, en la Empresa de Servicios Especializados de Protección (Sepsa), en el cual comenzará a recibir un pago desde que inicie los estudios.

En el mismo municipio, Misael Vaillán Pérez hace la fila para solicitar una plaza. «Vengo a ver las ofertas, y a incorporarme a la que más me atraiga, aunque no puedo ser muy exigente porque solo tengo 9no. grado», expresa el muchacho de 23 años, quien sí había tenido vínculo laboral con el Estado en otras ocasiones.

Para vivir del trabajo

En recorrido por varios municipios, Juventud Rebelde pudo constatar la demanda de empleos que existe desde el comienzo de la Tarea Ordenamiento. Hasta la dirección municipal de Trabajo y Seguridad Social de Playa han acudido en lo que va de año más de 600 personas a buscar empleos, de las cuales alrededor de la mitad han salido con una oferta que les satisface.

«Hemos dirigido muchas personas a la constructora que radica en 1ra. y 70, también como auxiliares de limpieza, trabajos vinculados a la producción, al área económica, entre otros», explica Julia Argüelles Valdés, directora de la entidad.

Mientras, en Marianao, dice Carmen Fuentes, especialista de la subdirección de Empleo estatal del municipio, «entregamos las plazas en correspondencia con los requisitos y las necesidades de la población, pero no todas las personas que vienen tienen altos niveles de escolaridad, y algunos no tienen ningún tipo de experiencia laboral».

En esta entidad se ofertan plazas a personas de otras zonas de residencia, incluso, de otras provincias. Hasta el momento, sobresalen como las más demandadas por los jóvenes las vinculadas al Ministerio del Interior y a Sepsa. Igualmente, los trabajadores sociales van hasta los consejos populares para explicar cuáles son las principales convocatorias y para llegar hasta las familias vulnerables, explica la especialista.

Por otra parte, en La Lisa se hacen largas filas para hacer las solicitudes. «En este municipio sí hay ofertas», comentan los interesados. Elena Reina Méndez Valdés, directora de la entidad, explica que el ordenamiento ha motivado a las personas a trabajar, pues algunos vivían de trabajos por cuenta propia y ahora ven en el sector estatal un mayor beneficio salarial.

En lo que va de año, han acudido más de 800 personas y para todos ha existido una respuesta, aunque no siempre coincide con sus expectativas, comenta. «Resalta la cantidad de trabajadores que ejercían por cuenta propia, muchos como personal contratado en cafeterías, bares, restaurantes, peluquerías, y que ahora su fuente de empleo cerró por la pandemia.

Los centros y empresas del municipio desempeñan un rol fundamental, pues son los que comunican a la dirección de Trabajo y Seguridad Social las plazas vacantes que poseen, las convocatorias a cursos, así como los requisitos que existen.

El panorama no es el mismo en toda la provincia. Para quienes acuden lunes y viernes a la dirección de Trabajo y Seguridad Social del Cerro, la cartilla de opciones es escasa y poco diversa.

«La demanda de la población es cuantiosamente superior a las ofertas que tenemos para ellos. Al comenzar el día tenemos que explicarles a los interesados que apenas existen vacantes disponibles, pues las entidades que radican en el municipio no necesitan nuevos trabajadores» argumenta con pesar Maribel Acosta, subdirectora de Empleo.

Se han enviado informes a las instancias superiores, pero la situación sigue siendo la misma. En el Cerro no hay muchas opciones, por lo que la población debe buscar en otros municipios.

Centro Habana no escapa de esa realidad. Cuando este equipo de prensa llegó hasta su sede, solo se ofertaban plazas para tabaqueros y paramédicos, ambos con la exigencia de un título afín a esas profesiones. La población susurraba con decepción, pues la gran mayoría —como en el resto de la capital— son personas con bajo nivel de escolaridad y sin un currículo extenso.

«Este es un municipio sin grandes fábricas, ni espacios para la agricultura, la mayoría de las entidades son del sector presupuestado y estas no nos informan ninguna vacante. Aunque la situación ha fluctuado, la mayoría de las veces tenemos que decirle a la población que no podemos ayudarlos a buscar un lugar para trabajar», expresa Gerardo Torriente Moré, especialista de Empleo.

El 9no. grado pesa

Habana Vieja, lunes, 10:30 a.m. Se asoman a la puerta y preguntan. Ansiosos, esperan conocer qué opciones existen para ellos, pues con la subida de los precios y la situación económica en su casa, no les quedó más remedio que incorporase al trabajo.

Kevin Jordan Aguilera Rodríguez y Jean Paul Pérez Santos tienen 20 y 18 años respectivamente. Son mejores amigos, y se enteraron en el barrio que en la dirección de Trabajo y Seguridad Social están ofertando cursos y plazas para muchachos como ellos.

«Me propusieron pasar un curso como chofer del Cuerpo de Bomberos, eso está bueno, pero a mí el que me gustaba era de Panadería Dulcería, lo que pasa es que con mi 9no. grado no cumplía con los requisitos», indica Jean Paul.

A Kevin Jordan le interesó mucho su oferta, de ayudante de construcción en las empresas del Turismo. Ahora debe dirigirse a la entidad constructora, y realizar los trámites para poner manos a la obra.

También en el sector turístico encontró oferta Elianis Aldama. A la joven de 25 años, con título de bachiller, le pareció interesante la vacante de ama de llaves en algún hotel del municipio, aunque sabe que existen limitaciones impuestas por la pandemia en el flujo de visitantes extranjeros. «Tengo que trabajar, no me queda opción, además, los nuevos salarios ayudan a la economía familiar».

Un poco más atrás en la fila, Juventud Rebelde conversó con Daniela Carransa, de 21 años. Ella es graduada de técnico medio en Epidemiología, y tras la búsqueda en varios centros por una vacante —muchos de los cuales estaban cerrados o con la plantilla llena—, decidió dirigirse a la dirección de Trabajo para encontrar dónde completar su servicio social.

Cuando trabajar importa

Desde que comenzó 2021 el empleo estatal se ha convertido en una opción más interesante debido al incremento salarial, el aumento de los precios y la eliminación de subsidios generales. Para la población —y sobre todo para los jóvenes— resulta de gran aceptación la posibilidad que les brindan en las direcciones de Trabajo y Seguridad Social, pero las ofertas aún no son suficientes.

Ahora, con la proyección de 32 000 nuevos empleos —según informó recientemente la Central de Trabajadores de Cuba—, con la flexibilidad en el sector cuentapropista al eliminar la lista de oficios establecidos, y opciones como la aplicación Ofertas de empleo, se espera crezcan los puestos laborales en el país, en tiempos en los que trabajar se ha vuelto una máxima para todas las familias cubanas.

Los números actuales demuestran que se ha incrementado en la población el interés por vincularse al mundo laboral. El reto está en que cada persona interesada pueda acceder a una opción, sin que esto se traduzca en plantillas infladas o en que los cubanos comenten que no trabajan porque no tienen donde prestar servicios.

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