Levanta críticas espacio de aventuras de la Televisión Cubana

El Guardián de la piedra es el nombre de la serie que transmite uno de los canales cubanos y que no ha cumplido las expectativas de los televidentes Guardianes de piedra

Autor:

Juventud Rebelde

 Actores de la serie El guardián de la piedra «Les escribo para saber cuándo ustedes van a comentar sobre el espacio Aventuras y, en especial, de El guardián de la piedra, una serie que ha levantado tantas expectativas y, al final, me parece una burla a los jóvenes».

Este reclamo de Carlos Four, estomatólogo guantanamero de 27 años, no es el único que ha llegado a la redacción de JR que, continuando una práctica que se va haciendo habitual, le da la palabra, una vez más, a lectores como Erick Hernández Darias quien escribió preocupado por el contenido de la programación infantil de la Televisión Cubana.

El vecino de San Agustín, en el municipio capitalino de La Lisa, teme por el excesivo uso de la «propaganda comercial subliminal. Y esto me inquieta por ser un espacio producido por nuestra TV para los niños», afirma, y ejemplifica:

«Durante un desplazamiento de la cámara por el “pueblito” donde se desarrolla la trama, se puede ver en una pared un gran cartel anunciando el detergente OMO. Sus habitantes toman alegremente refrescos TuKola —muy bien colocadas las laticas para que la marca se vea en la dirección donde está la cámara. En el almacén de una taberna, mientras los actores conversan de cualquier cosa, se va descargando gran cantidad de cajas de productos cárnicos con la etiqueta bien visible. (...) Aquí también la cámara en ocasiones realiza un desplazamiento suave sobre la pared del bar, donde se muestran propagandas de productos comestibles disímiles y bebidas alcohólicas».

Tras ese razonamiento, Erick Hernández se pregunta: ¿Acaso todos estos ejemplos son casuales o forman parte de una utilería inocente que intenta mostrarnos cómo sería un país imaginario (que consume productos bien reales y disponibles en la tienda de la esquina de cualquier barrio cubano)? No lo creo. ¿Es necesario este proceder para obtener recursos financieros que permitan alcanzar una supuesta mayor calidad de un programa de televisión? A esta última pregunta de antemano le pongo una gran duda por el resultado práctico que nos muestra el programa en cuestión que, por demás, hace uso de una violencia explícita, también sin advertencia, que no debería aparecer en un programa infantil».

Por su parte, el Dr. Raúl González Leal, especialista de Segundo Grado en Pediatría y Cuidados Intensivos Pediátricos, de Santa Clara, Villa Clara, insiste en que El guardián... carece de mensajes para los niños y adolescentes. «No me explico cómo se gastan recursos y cómo actores que son admirados aceptan un papel y un guión tan desafortunado. Escucho constantemente a los padres de mis pacientes hablar sobre esta serie, pero eso no se refleja en la crítica de su periódico».

El televidente Airel Pérez Suárez también se muestra insatisfecho con El guardián..., sobre todo, porque piensa que se podía «hacer llegar a la pantalla un producto de mejor factura, y no lo que actualmente se está transmitiendo, pues, aunque en verdad la historia está MUY BUENA, no ha sido bien expresada ni bien actuada.

«Esta es otra aventura en la que nos enfrentamos a peleas que en lo absoluto han sido coreografiadas para que parezcan creíbles (...). Creo que el trabajo de prefilmación debería ser más exigente, sé que a veces no tenemos el tiempo para hacer como los actores de películas extranjeras que durante seis meses o un año se dedican a entrenar kárate, equitación y otras cosas para lograr un nivel de credibilidad alto. Pero nos merecemos ver que quien va en el caballo o pelea con la espada es un “verdadero” jinete o espadachín y no un improvisado que es más lento que un niño con espada de palo.

«¿Cuándo recuperaremos la calidad que teníamos cuando en la pantalla se pasaban aventuras como El León de Damasco, El cautivo del rey, Rebelión, Orden de ataque... Podría seguir enumerando aventuras “viejas” que todavía son queridas por los televidentes cubanos y que, a falta de nuevas propuestas de calidad, nos hacen volver a recordar los tiempos de antaño».

Para Oscar Méndez Durán, administrador de Red DIONE Artesanía Industrial, en Granma, «El guardián de la piedra, eso es algo que ni mi niño, que tiene ocho años, se lo cree: peleas constantes que ni sabes por qué son, en un lugar que no es ningún lugar, donde un solo hombre es capaz de enfrentarse a guardias armados con M-16 y AK-47 y, aun así, derrotarlos. Mi niño me pregunta y no sé qué contestarle.

«Sé que se pueden hacer aventuras como Dos hermanos, Tres amigos, El Halcón, Rebelión..., realizadas cuando no teníamos tanta tecnología ni conocimientos como ahora, pero no llegan. Entonces, ¿qué pasa?».

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