Jóvenes plásticos crean proyecto para la defensa del medio ambiente

Coto de pesca, obra de dos jóvenes talentos de Cienfuegos  establece un espacio artístico a favor del entorno marino

Autor:

Julio Martínez Molina

Foto: Milagros Hidalgo CIENFUEGOS.— Coto de pesca, obra de los jóvenes creadores Rómel Romero y Mariano Basulto, que mereciera el premio del Salón de la Ciudad 2006 de Cienfuegos, impactó a especialistas y público, debido a su grado de originalidad.

Pero el sentido de la obra y esta misma ganaron en dimensión, al punto de que hoy Coto de pesca es un proyecto de creación artística, que el par de laureados plásticos sureños asume en la comunidad citadina costera de Los Basultos, a bordo de un viejo barco que resulta, a la vez, objeto artístico y taller de trabajo.

Rómel comenta que la idea consiste «en crear a partir del objeto encontrado (como decían los dadaístas franceses); o sea, hallar un objeto y conferirle un sentido artístico, para, a partir de este, configurar un espacio crítico donde el espectador se siente menos espectador.

«Esto, agrega, porque lo hacemos partícipe directo de la obra y de nuestras inquietudes como artistas o personas».

«El propósito —complementa Mariano—, es establecer un espacio a favor del entorno marino, conformar un ambiente sobre la base de elementos estructurados o piezas que fueron recreándose en la concepción expresiva de una embarcación».

La crítica ha dicho de Coto de pesca que sus autores delimitan el espacio natural y ofrecen a los espectadores una posibilidad de integración cultural y física.

Apunta Rómel que se trata de «un alegato artístico a favor del espacio natural que procura formas discursivas más a tono con el pensamiento posmoderno y vanguardista, salido de la integración naturaleza-arte, en aras de la preservación del medio ambiente».

Para poder llevar a vías de hecho este proyecto interactivo, se ha creado un equipo de trabajo donde ambos artistas se apoyan en un curador e investigador, un camarógrafo-editor y un productor.

Trabajamos con recursos naturales que proporciona el medio, incluido el paisaje natural, y concebimos las obras respetando la historia, tradiciones, mitología y leyendas de este sitio, afirma Mariano.

Y añade: «Utilizamos los códigos de la escultura y el videoarte para introducir a los habitantes de esta comunidad, y a todos los espectadores, unas veces pasivos, otras activos, en las técnicas del performance y la instalación».

«Nuestro objetivo, enfatiza Rómel, es crear una memoria visual que, junto a los diseños y bocetos, permitan socializar este trabajo y hacerlo aplicable a otros entornos marinos, dentro y fuera de Cuba».

Sus autores están convencidos de que este proyecto de creación artística puede resultar provechoso por varias razones: por su adaptabilidad geográfica, su carácter instalacionista; por redimensionar, recontextualizar objetos encontrados y conferirles valores artísticos, estéticos, y por hacer que el espectador cada vez lo sea menos, en tanto partícipe del proceso creativo.

Artistas y ecologistas

RÓMEL, de 20 años, se graduó en la Escuela Provincial de Artes Plásticas, en la especialidad de pintura; mientras que Mariano, creador autodidacta de 33 años, es promotor cultural de la comunidad costera que coincidentemente lleva su apellido, en la localidad de Reina. Ambos han sido fervientes defensores de la preservación medioambiental en sus obras, desde que fundieran sus inclinaciones artísticas.

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