Dando la nota: nuevo programa de participación de la Televisión Cubana

Autor:

Randol Peresalas

La emisión televisiva reclama de habilidad y conocimiento. Ocupa el espacio de las noches de domingo, durante el verano

Los programas de participación cuentan con larga tradición en la Televisión Cubana. Desde aquellos que buscaban sencillamente entretener mediante juegos muchas veces absurdos y frívolos, hasta los más arriesgados que defendían la posibilidad de instruir con amenidad. Sin embargo, en aras de priorizar esta segunda variante, no han sido pocos los que han fracasado al perder de vista las leyes del espectáculo, que para nada están divorciadas de la expansión del conocimiento, por ser esta una necesidad irrecusable del televidente, el cual, consciente o inconscientemente, la reclama como parte de su orgullo sano y creador.

Dando la nota, el nuevo espacio que estrena Cubavisión en sus noches de domingo, pretende compartir con la audiencia este criterio durante el verano. La Unión de Jóvenes Comunistas, cuya participación ha sido medular, estuvo al frente de la convocatoria que se hizo llegar a todo el país y a la que respondieron estudiantes de 13 provincias, según explica Ever Chang, el conductor así como el encargado de escribir el guión junto a Gretel Medina.

«Después del llamado hubo una eliminatoria y quedaron ocho concursantes, los cuales van a transitar por diferentes disciplinas, como comunicación, conocimiento de las Leyes, sobre todo las del tránsito; soluciones prácticas para el hogar; deportes; cultura artística, arte culinario, imagen...

«Este es un programa competitivo, pero donde no hay enfrentamiento entre los concursantes, sino que cada uno de ellos va en busca de su nota. ¿Qué se requiere? Destreza, habilidad y conocimiento. Todo sucede sobre la base del juego».

La competencia se estructura de la siguiente manera: de los cien puntos a acumular, el jurado (uno para cada especialidad, que a su vez tiene que tener preparada diversas variantes) tiene 90 puntos a su favor y el público da diez a través del correo electrónico dandolanota@jovenclub.cu o del teléfono (lunes y martes), si están en casa; o mediante una boleta para quienes asisten al teatro (se graba cada miércoles, a partir de las 6:00 p.m., en el Teatro Astral, en la capital, con entrada libre).

Dando la nota les permite a los participantes demostrar todo lo que saben y lo que pueden aprender pero ante la cámara, lo cual es muy difícil, porque la gente se cohíbe, agrega Gretel, quien se desempeña, además, como asesora.

«Claro, los concursantes, quienes decidieron olvidar cualquier plan para las vacaciones y centrarse solo en esto, reciben previamente una preparación por parte de un especialista; un adiestramiento en la semana en dependencia de la disciplina que corresponda, para que puedan enfrentarse satisfactoriamente a un juego determinado.

«El programa es acumulativo, pero individual, hasta la última edición (7 de septiembre), en la que se sacan los tres primeros lugares», informa Ever, quien asegura que Dando la nota es, desde el punto de vista de producción, sumamente complejo, «porque se ha hecho una convocatoria para todo el país entre los estudiantes universitarios de diversas carreras, quienes tienen que residir en La Habana durante estos dos meses.

«Dramatúrgicamente también es complicado, porque hay que estudiar cada tipo de juego para que la curva de interés no decaiga, es decir, para que las “emociones” sigan arriba. Porque, indiscutiblemente, hay juegos que tienen el factor sorpresa más agudo que otros, y eso sí lleva un análisis de guión para ver dónde se va colocando, de modo que sea un espectáculo tanto teatral como televisivo», dice Chang, quien en esta empresa está acompañado por un equipo perteneciente, en su mayoría, al Canal Habana, así como por la unidad de remoto de la Televisión Cubana.

El joven Juan Carlos Travieso es el director de Dando la nota. Cuando él se sumó al proyecto, este no estaba totalmente perfilado. «No tenía pensado hacer programas de este tipo por el momento», asegura este miembro de la AHS, el cual lleva las riendas de espacios como Coordenadas y Secuencia, del Canal Habana; además de Paréntesis, del Canal Educativo 2. «De hecho lo asumí como un reto. No estamos conformes todavía, creo que el programa irá tomando cuerpo paulatinamente. En verdad no es fácil, porque, por sus propias características, no podemos grabar en bloques, o sea, cuatro o cinco programas de un tirón, sino que sale al aire, escuchamos las opiniones, rectificamos...».

En Dando la nota siempre hay dos invitados. «El apoyo al conductor, señala Travieso, está en los músicos invitados y en el jurado. Estamos pensando, sobre todo, en artistas jóvenes, aunque pueden estar los consagrados. No obstante, estamos haciendo hincapié en presentar propuestas nuevas al televidente, de manera que conozca otros talentos que no salen en este horario habitualmente».

El camagüeyano Mario Israel Salgado Martínez, estudiante de 4to. año de Medicina, es uno de los concursantes. Para él, lo bueno de estar en Dando la nota «es la oportunidad de que millones de cubanos te vean, te evalúen, y eso es un privilegio, aunque también una gran responsabilidad, porque la forma en que uno va a hablar, a comportarse, te va a convertir inconscientemente en una especie de modelo, de paradigma que puede seguir la juventud».

A decir de Mario Israel todos los competidores (hay representantes de Las Tunas, Holguín, La Habana, Camagüey, Pinar del Río, Guantánamo, Santiago de Cuba y Cienfuegos) se llevan perfectamente bien. «Nos alojamos juntos, y también salimos a pasear todos». Así también lo constata la pinareña Lisett D. Páez Cuba, quien piensa que Dando la nota ha sido un gran desafío.

«Es cierto que ha implicado “sacrificar” las vacaciones, pero ha valido la pena utilizar mi tiempo libre en otras cuestiones desconocidas. Desde un principio me pareció muy buena la idea, pero ha resultado mejor de lo que yo creía, pues he tenido la posibilidad de compartir con personas maravillosas», afirma esta muchacha de 20 años que cursa el 4to. año de Derecho, y quien confiesa que la disciplina que más le intimida es Tránsito, «le tengo muchísimo miedo; la teoría sí, pero la práctica... Eso de meterme en el simulador me aterra.

«Estoy pasando un verano como lo esperé siempre, aprendiendo y eso se queda siempre en uno».

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