La continuidad de la Escuela Cubana de Piano está segura

Noveles músicos emplean tiempo y preparación para medirse en concursos foráneos, obteniendo lauros importantes que avalan los resultados y la tradición de esa prestigiosa institución

Autor:

Yelanys Hernández Fusté

Cuba cuenta con una prestigiosa escuela de piano, labrada por las enseñanzas de maestros que trascienden por el dominio de la técnica, y por el empeño de virtuosos estudiantes. Los alumnos Danae Álvarez González yDarío Martín García (a la derecha), junto a los profesores Mercedes Estévez Trincherías y Víctor Díaz Hurtado (izquierda), son protagonistas de los logros obtenidos. Foto: Roberto Meriño

Jóvenes artistas cubanos participan frecuentemente en competiciones de rigor, tanto en la nación como en el extranjero, y tienen el reto de asumir estos encuentros con la misma seriedad, sabiduría y dominio de la técnica que los atletas.

Con nervios de acero, estos muchachos se muestran muy seguros de sí mismos. Son incontables las variantes de concentración que emplean antes de llegar a escena para interpretar a clásicos como Ludwig van Beethoven, Federico Chopin o Franz Liszt, por solo citar a algunos renombrados compositores.

El verdadero secreto radica en la entereza que poseen y en la preparación que reciben. Los resultados no se han hecho esperar. Este año ha sido noticia que varios jóvenes pianistas cubanos han obtenido lauros en concursos en América Latina y Europa. Detrás de esos éxitos se esconden las enseñanzas de maestros, los esfuerzos personales, el amor por la música, los sueños profesionales...

Historias de competencias

La primera experiencia de Danae Álvarez González en certámenes foráneos fue el V Concurso Internacional de Piano María Clara Cullel, de Costa Rica. Esta muchacha matancera de 17 años, que acudió del 20 al 25 de octubre pasado a la nación centroamericana, confiesa que en la competencia se creó una relación muy bonita entre los asistentes.

«No fue la cara competitiva la que primó, sino el compañerismo», asegura Danae, quien se agenció el segundo lugar en la categoría intermedia del certamen. Ella destaca como saldo positivo que pudo observar otras formas de tocar el instrumento mediante el intercambio con pianistas del sur del continente latinoamericano, del centro y del Caribe.

«Allí causó asombro el nivel que tiene la Escuela Cubana de Piano en comparación con instituciones similares del área. Tanto los participantes como el jurado nos lo hacían saber», dice Darío Martín García, estudiante de segundo año del Instituto Superior de Arte (ISA) y ganador en la categoría avanzada.

«Ellos resaltaron nuestra manera de interpretar las obras y de relacionarnos con el instrumento», explica el joven, que además trajo a casa el premio a la mejor interpretación de una obra costarricense: Tlanéhuatl, de Alejandro Cardona.

El año del piano

En 2008 los nuevos pianistas han dado mucho de qué hablar. Marcos Madrigal resultó ganador del premio europeo de interpretación en el Tercer Concurso Internacional Pianístico Citta di Avezzano (Italia).

En el Viejo Continente, Jorge Emilio González también deslumbró, a sus 13 años, al público de la Ciudad Luz, al obtener «Las Llaves de Oro» de París (Francia) en la categoría superior.

Con el sabor de la noticia, Jorge Emilio escribió en junio último, vía correo electrónico, a JR: «Este premio es una recompensa al trabajo de mis profesores y a mi estudio».

En el mensaje, González detallaba su dedicación a la práctica diaria del instrumento: «de tres a cuatro horas cada jornada y seis entre sábado y domingo». Su decisión de ser músico viene desde los siete años, cuando comenzó en la Escuela Alejandro García Caturla, de la capital.

A Jorge Emilio le gustan especialmente los clásicos, de ahí que en la cita parisina mostrara su destreza con Un Sospiro, de los tres estudios de concierto de Franz Liszt, y Nocturno (Opus 27, número 2), de Federico Chopin.

Por esas fechas y del otro lado del Atlántico, una grabación de Willany Darias aguzó los oídos del jurado del Concurso Internacional de Piano Bradshaw and Buono en la ciudad estadounidense de Nueva York. Esta muchacha fue merecedora del primer premio de la justa en el apartado de 15 a 18 años.

«No lo podía creer cuando me lo comunicaron», expresó Willany a nuestro diario en aquella ocasión. Estudiante de la Escuela Nacional Arte, Darias mira integralmente las posibilidades melódicas que ofrece el piano. «Es una manera de expresarme desde que comencé a estudiarlo a los siete años en el Conservatorio Manuel Saumell hasta ahora».

Enseñanzas de maestros

Mercedes Estévez Trincherías ve en la do-cencia esa savia necesaria para vivir. Alumnos ha tenido muchos en estos casi nueve lustros en el ejercicio del magisterio. Sus vivencias con su discípulo Darío Martín García validan ese preciso trabajo en equipo.

Así le sucede a Víctor Díaz Hurtado, el joven profesor de nivel medio de la Escuela Profesional de Arte de Matanzas, que tuteló a Danae Álvarez González. Aunque es estudiante de primer año del ISA y solo tres años mayor que Danae, Díaz Hurtado expresa que entre ellos existe mucho respeto.

«Para enseñar hay que tener deseos de hacerlo, ser paciente, tolerante, porque una obra no se aprende en un día, se madura, se pule con la práctica», puntualiza Víctor.

Es que los maestros conocen a sus alumnos como a sus hijos. «Mis estudiantes me hacen sentir feliz y orgullosa», afirma la destacada educadora Teresita Junco.

«Wilanny Darias es una buena concursante y eso es importante a la hora de participar en estos eventos. Jorgito (González) es un niño muy talentoso, inteligente. Marcos Madrigal, desde que ganó con 18 años nuestro Concurso Internacional de Piano Ignacio Cervantes, ha obtenido varios galardones. Los tres tienen muchas perspectivas», agrega Teresita.

Una tradición nacional

Cuba cuenta con una prestigiosa escuela de piano. La historia de la institución transita por muchos ejemplos que van desde Nicolás Ruiz Espadero —que enseñó a Ignacio Cervantes—, hasta César Pérez Centenat, quien pasaba la línea de la instrucción, para ayudar a sus alumnos a vincular el instrumento a sus vidas.

Mercedes Estévez Trincherías, profesora del ISA, manifiesta que la nación ha contado con maestros que han sido técnicamente una maravilla, con ejecutantes destacados y otros que aprendieron de las tradiciones familiares.

Algo que no se puede pasar por alto, al decir de la maestra Andrea Mesa, es la influencia de la escuela soviética. Mesa, quien es especialista del Centro Nacional de Escuelas de Arte (CENEART), subraya además el enriquecimiento musical que han brindado virtuosos como Ernesto Lecuona e Ignacio Villa (Bola de Nieve).

Reconoce Andrea que la enseñanza del piano se nutre en la actualidad con talentosos profesionales que ejercen el magisterio y a la par ofrecen sus conciertos, como sucede con Frank Fernández, Teresita Junco, Ulises Hernández y otros.

Pianista y maestra, Andrea Mesa pudo apreciar el desempeño de los cubanos en el certamen costarricense. «Me sentí feliz cuando en la gala de premiaciones los jurados se acercaron a los muchachos para felicitarlos. Me dije: “Vamos bien”, aunque siempre podamos perfeccionar lo que hacemos.

«Allí vi músicos muy virtuosos, pero los nuestros tienen una sensibilidad y un adiestramiento muy grande», señala la especialista, e indica que el país cuenta con una hornada de jóvenes continuadores de ese estilo nacional de interpretar.

Cuba entre concursos

María Elena Sierra, especialista del Instituto Cubano de la Música, expresa que no es nueva la presencia de estudiantes cubanos en espacios competitivos. La funcionaria apunta que el plan de concursos abarca la mayor cantidad de instrumentos, teniendo en cuenta el nivel alcanzado en cada línea musical.

«Los concursos en el mundo tienen rangos de edades y los hay donde estas constituyen categorías, estableciendo un margen límite hasta los 30 años —algunos llegan a 35—; no sucede así en los de canto porque el cantante a los 18 años todavía no tiene todos los elementos en la voz.

«El aspirante debe ejecutar el repertorio adecuadamente a su nivel. Es común en varias competencias que la categoría superior coincida en un punto de edades con la inferior, pero nunca hay una categoría para profesionales y otra para estudiantes».

—¿Qué parámetros se requieren para participar en estos eventos?

—Hoy en día los concursos tienen un mayor rigor por el repertorio que exigen. A veces establecen hasta cuatro rondas eliminatorias. Se necesita mucha preparación y dominio de los diferentes estilos.

—¿Puede hablarse de un resultado de nuestro país en competencias internacionales?

—Estamos avanzando. Pienso que en estos momentos tenemos posibilidades en el área (América Latina). Este concurso de Costa Rica es un evento bienal y nuestros muchachos han regresado con premios desde el año 2002. Anteriormente en la guitarra se participaba más, aunque una guitarrista de Cienfuegos logró, en mayo de este año, el segundo lugar en una competencia en Colombia. Por su parte, en 2007 Pedro Enrique Peña Moroño se alzó con el galardón del Concurso Internacional de Guitarra de México.

—Europa posee uno de los circuitos más importantes de concursos para piano. ¿Piensan probar allí?

—En ese continente hay competencias muy ranqueadas. Allí podemos obtener mayores resultados, aunque hemos participado y ganado; por ejemplo, con Jorge Luis Prats, en 1977, en el Concurso Marguerite Long, de París, que es de los más importantes.

«En la actualidad otro joven acaba de regresar de Suiza y a pesar de que no trajo lauros, fue una experiencia porque tocó ante un jurado que evaluó a 105 pianistas y dejó a 25 en la primera vuelta.

«Estamos trabajando con la flautista Yailín Martínez Hierrezuelo para que participe en 2009 en un encuentro de su especialidad en la República Checa. Yailín es estudiante del ISA e integrante de un grupo de cámara; hace unos años fue a Rumania y pasó la primera vuelta. Ahora tiene más experiencia y se prepara con la reconocida flautista Niurka González.

«Antes de que finalice el 2008, el pianista Patricio Malcolm irá a un concurso a Madrid, España. Y el Trío Concertante, integrado por Leonardo Gell Fernández-Cueto (piano), Fernando Muñoz del Collado (violín) y Dianelys Castillo Rosales (clarinete) acaba de participar en el X Concurso Internacional de Música de Cámara Ciutat de Vinaròs, Castellón, España, al cual asistieron 11 conjuntos de cámara de Holanda, España y Cuba —por primera vez—. A la segunda vuelta pasaron solo seis y los nuestros obtuvieron el tercer lugar».

Estos jóvenes han prestigiado el nombre de Cuba. Ellos y otros continuarán enriqueciendo la música y dejando huellas en el patrimonio sonoro nacional.

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