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Huo Yaofei: Un chino en su salsa

En la capital china existe un local que promueve la cultura cubana, su fundador es un apasionado por Cuba y sus ritmos

Autor:

Nyliam Vázquez García

Confiesa ser un mensajero de la música cubana en su país. Pero más que eso, Huo Yaofei (David) es un promotor cultural nato, un «casinero» empedernido, un apasionado de nuestros ritmos. Se mueve con tanta soltura que si no fuera por la certeza de que nació en China y ha vivido siempre en Beijing, podría pensarse que creció en cualquiera de nuestros barrios. Posee una técnica depurada y, sobre todo, disfruta cada movimiento. David ha incorporado no pocas de nuestras prácticas y gustos, así que al encontrarlo sorprende que no saluda con el «Ni Hao» (hola en mandarín) y la inclinación de la cabeza como hace con los suyos, sino con un «Hola, ¿cómo estás? ¿Todo bien?», los sonados besos o el apretón de manos.

En 2004 inauguró La Casa de David en pleno centro de Beijing. Este es un local de promoción de la cultura cubana, que por el día funciona como escuela y en las noches se convierte en club donde lo único que suena es música cubana. Algunos de sus alumnos ya son maestros y mientras en China se vive el boom de los ritmos latinos, David aporta lo suyo desde un espacio que tiene mucho de nuestra Isla.

Génesis de un bailarín

David es invitado de honor de muchas de las actividades de la Embajada de Cuba en China. Dueño de una amplia y fresca sonrisa, casi siempre viste de pantalón blanco y camisa entreabierta.

«Estudié en la Universidad medicina deportiva y en segundo año de la carrera seleccioné como asignatura opcional Danza latina. Por esa misma época (1998), escuché por primera vez música salsa en una discoteca. Me gustó mucho, aunque entonces no era muy conocida en China», comentó.

Con las clases de danza, impartidas por dos profesores chinos, aprendió algunos pasos básicos de bailes latinos. En ese período llegó un grupo musical de Cuba. Gracias a su interés y a pesar de no hablar español, hizo muy buenos amigos entre los profesionales cubanos, y con las bailarinas de Tropicana Santiago aprendió detalles de nuestro estilo de baile.

Huo Yaofei notó muchas diferencias entre el modo de bailar colombiano, venezolano… latinoamericano y el nuestro. Sin embargo, se quedó con el «casino».

«El ritmo de la música cubana también es más fuerte. El estilo cubano tiene más sentimiento y se expresa de un modo más natural. Hay que entender la música como parte de la cultura», confesó, y creo que ese es su secreto.

Cuando aprendió a bailar como el más ducho de los cubanos en la materia, David comenzó a compartir con sus compañeros su don. Practicaba y enseñaba en gimnasios; incluso en 2003 logró tener un espacio en la televisión. En ese año vino a Cuba por primera vez.

Bailar en casa del trompo

Recorrió varias provincias y, especialmente, intercambió con personajes de la cotidianeidad, quienes fueron sus maestros de «casino».

«En ese primer momento, el baile no me dio mucha dificultad. Sentí la salsa como una mezcla de muchos tipos de música en Cuba como el son montuno y otros ritmos populares. Volví a China para dejar mis asuntos personales y de trabajo en orden y regresar por un tiempo más largo. A finales del propio 2003, durante mi segunda estancia, me acerqué más a otros ritmos cubanos, como el mambo, la rumba y el cha cha cha», contó David, quien dijo que en esa ocasión su objetivo era aprender la música y la danza profundamente y de modo sistemático.

Primero pensó pedir una beca, pero como demoraba, optó continuar solo. Sin embargo, se apoyó en cursos ofertados por el Instituto Superior de Arte (ISA). Fue en esa escuela y entre los cubanos donde aprendió las danzas tradicionales. Entendió entonces que ahí estaba la esencia: «Si le incorporaba ese sabor cubano, podía bailar perfectamente la danza». Tenía razón.

—¿Qué ritmos cubanos prefieres?

—Rumba cubana —dice en perfecto español (hasta aquí me apoyaba la joven Lei, unas de las traductoras de la Embajada).

—¿Y el grupo que más te gusta?

—Los Van Van y Pupy y los que son son —otra respuesta en español que no le tomó ni medio segundo.

—¿Qué piensas del interés de los chinos por bailar salsa?

—Después de diez años ha cambiado mucho el panorama. Al principio solo bailaban los empleados de las embajadas latinoamericanas o los estudiantes de ese país en China. Actualmente, pienso que unos diez millones de chinos estarían bailando salsa, según cálculos personales. Para lograr estos resultados, se ha contado con los esfuerzos de muchos profesores que, como yo, enseñan salsa, y no solo en Beijing.

La Casa de David

Huo Yaofei no solo enseña a sus alumnos los pasos básicos del baile, el rito de la rueda de casino u otros trucos y complicadas vueltas la danza. Le interesa que aprendan de nuestra rica y diversa cultura, en la que los chinos también dieron su aporte hace casi siglo y medio atrás. Para conseguirlo utiliza en sus clases varias manifestaciones como la pintura, el cine y la música más tradicional.

—¿Cuán difícil es para un chino aprender a bailar salsa?

—Es un proceso largo más allá de los pasos básicos, especialmente porque mis compatriotas a veces se concentran más en la técnica que en seguir el ritmo. Trato de que comprendan la música, uso palabras en español, les explico las diferencias de los estilos de la salsa colombiana o la de Nueva York, por ejemplo. Por suerte, tengo muchos alumnos que ya están enseñando.

—¿Qué significan Cuba y los bailes cubanos para David?

—Yo me siento cubano. Me gusta la comida cubana, el ron, el tabaco, la música, la cultura… ¡me encantan las cubanas!, dice y ríe con una picardía más nuestra que de su tradición.

«Me siento un mensajero de la cultura cubana en China. Quiero que los cubanos sigan desarrollando su música y su baile y todos los que visiten Beijing se lleguen por la Casa de David, que es Cuba».

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