Con la trova, en el centro

La vena del centro: trova santaclareña logra una crítica justa de la trova santaclareña actual, centrada en el hecho irradiante que desde 1997 se apropia del Mejunje cada jueves bajo el muy contagioso nombre de Trovuntivitis

Autor:

Yamil Díaz Gómez

Poco antes de que las Ediciones Sed de Belleza pusieran a circular el singular título La vena del centro: trova santaclareña, el autor recibió, junto a los trovadores de Villa Clara, el Premio Pablo, que el Centro Pablo de la Torriente Brau otorgó al proyecto de la Trovuntivitis. Eso nos dice que Alexis ha sido —como promotor, como periodista, como cómplice— mucho más que un testigo del fenómeno que estudia. Historiador sui géneris, que apenas necesita de fuentes informativas porque ha vivido personal y apasionadamente la mayor parte de los sucesos que narra; crítico de esa doble competencia poco frecuente en Cuba que le permite analizar la trova como hecho musical y también como hecho literario; hombre de espíritu inclusivo, que lo lleva a recoger minuciosamente autores, obras, peñas, grupos, contextos y espacios institucionales que apoyaron o no a la trova en Santa Clara, con especial cuidado para evitar injustas omisiones; intelectual capaz de poner a un lado simpatías y antipatías personales para enjuiciar con objetividad los hechos artísticos a que se enfrenta, Alexis Castañeda Pérez de Alejo era la única persona en el universo que podía escribir un libro como este.

Supo ser juez y parte. Supo buscar las raíces culturales e históricas del fenómeno Trova en nuestra región y, entre otros aportes de interés, hacer un acercamiento al devenir histórico de la enseñanza musical en el espacio físico que hoy conocemos como Villa Clara. Desde su condición de musicólogo sin título, desde su condición de periodista comprometido —hondamente comprometido con su ciudad, con la belleza, con el talento— desde esa militancia cultural que ha ejercido como nadie, cuenta, explica, valora, jerarquiza y nos regala un libro múltiple.

La vena del centro… logra una crítica justa de la trova santaclareña actual, centrada en el hecho irradiante que desde 1997 se apropia del Mejunje cada jueves bajo el muy contagioso nombre de Trovuntivitis; pero también recoge los antecedentes de esa historia a la cual la Trovuntivitis sirve hasta ahora de culminación. Libro de historia y crítica, funciona también como una sorprendente antología poética, por los altos valores expresivos visibles en las letras de canciones que aquí Alexis incluye, y que podrían devenir eficaz antídoto a tanto cancionero de letras comerciales que se imprimió en otros tiempos.

Este es un libro abierto que ya requerirá de otras ediciones porque se enfrenta a un fenómeno vivo, pues seguirán surgiendo trovadores que se sumen a esta enorme serenata; libro de exacta arquitectura, donde los paratextos deben leerse con especial atención; libro de agradecible coloquialidad, que lo salva de empaques doctorales; libro de sano y justificado localismo...

Santa Clara es la cabeza de una región donde se ha dado, en diversas manifestaciones culturales, una innegable explosión de talento. Pero, ¿qué pasa con la crítica que debía acompañarla? ¿Por qué tan pobre, tan parca, tan poco atrevida, y, sobre todo, tan morosa? ¿Cuántos Alexis Castañeda le faltan a nuestro teatro, a nuestra danza, a nuestra plástica...?

Pienso que un día esta ciudad va a tener con Alexis Castañeda un gesto público de agradecimiento.

Leyendo el ensayo La vena del centro: trova santaclareña, recordé una entrevista, «una conversación en la penumbra» que un joven periodista sostuvo en 1993 con Eliseo Diego. Con cierta ingenuidad preguntó al poeta por el lugar que ocupa la literatura cubana en la literatura universal. Luego de una sonrisa tolerante, Eliseo confesó:

—Para mí la literatura cubana es la literatura universal. Eso parece una arrogancia enorme; pero si para mí la literatura cubana no tuviera esa importancia, no me tomaría el trabajo de escribir.

El último libro de Alexis Castañeda parece recordarnos que la trova de Santa Clara es la trova cubana. Gracias a él por toda la pasión y toda la lucidez de que se vale al demostrarlo.

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