Las mujeres somos diferentes y nuestras hijas también lo serán

La popular cantante mexicana insiste en que el mayor antídoto para el maltrato hacia la mujer es el de valorarse como persona, y piensa que los artistas pueden hacer mucho para combatir ese flagelo

Autor:

Yelanys Hernández Fusté

Vivimos en una sociedad particularmente patriarcal, pero Julieta Venegas piensa que las mujeres saben crecerse en estos tiempos y marcan la diferencia. «Ya no somos lo que éramos. Ni las de la generación de mi madre, ni las de mi abuela, ni las de la mía. Somos diferentes y nuestras hijas también lo serán», opina la popular cantante mexicana.

«Valorarse mucho» es el mensaje que Venegas envía a sus similares. Ella piensa que en cuestiones como la violencia hacia las féminas, el arte puede despertar una conciencia enorme. Explica que encuentros, charlas y campañas que condenen el flagelo son herramientas que los artistas pueden utilizar para llamar la atención sobre el asunto.

«Hay algo cultural en toda Latinoamérica, que a veces no se percibe, con el maltrato físico, y es esa cuestión de que existe una superioridad física, de que las mujeres no tenemos posibilidad de defendernos… También tenemos otros tipos de violencia en los que la mujer ni siquiera sabe que está siendo violentada.

«Todo empieza por valorarse una misma, más que con cuidarse de que no te vayan a golpear. Es simplemente cómo te desenvuelves con los demás, cómo construyes tus relaciones, porque en ocasiones no te das cuenta y estás metida en una relación violenta», señala Julieta a Juventud Rebelde.

La intérprete y compositora ofreció este lunes, en el Teatro Nacional, un concierto como parte de la Campaña Únete, de la Organización de Naciones Unidas a favor de la no violencia contra las féminas. Allí compartió escenario con los cubanos Rochy Ameneiro, Santiago Feliú, Rodrigo García y Alejandro Calzadilla.

El tema la volverá a situar en la mañana de este martes en la capitalina Casa del Alba Cultural, donde tomará parte en un panel junto a Rochy Ameneiro, el doctor Julio César González Pagés y la realizadora norteamericana Catherine Murphy.

Es que «quebrar» determinadas normas sociales, que no por establecidas son menos absolutas, es un asunto que Julieta asume con seriedad. «Soy una chica que creció en Tijuana, un pueblo pequeño, aunque ahora vivo en la capital de mi país. Crecí con la educación de mis papás, diciéndome que tenía que casarme y tener hijos. Pero es necesario construir nuestro camino. Y eso se puede hacer inventándonos el destino, no siguiendo las reglas, las fórmulas. Tampoco eso significa que estas funcionen; simplemente es lo que mucha gente piensa que se debe hacer», asegura.

A Venegas, que visita por tercera ocasión la Isla, la llena de un placer inmenso conectarse con el público cubano, al cual cataloga de «efusivo, lindo y entregado».

Por eso trajo a La Habana su repertorio completo. «Este fue el primer encuentro de la gente conociéndome. Más que todo fue una fiesta para que la disfrutaran», dice.

Con referentes melódicos en todo el continente, Julieta revela que bebe de esa fuente intensa que es el brasileño Caetano Veloso. «Ha sido una inspiración en toda mi carrera, dice. Me parece un genio absoluto y su camino musical es un ejemplo, porque siempre se inventa en cada disco y en cada época de su vida». Últimamente escucha a Coliffeur, «una banda argentina también increíble».

Por supuesto, entre sus intereses sonoros no falta esa dosis de actores de la escena musical cubana más contemporánea. «Escucho a Rochy y también a Yusa. Kelvis Ochoa me encanta. Descemer Bueno me impresiona, me parece un genio. Hay muchísimos músicos jóvenes; la verdad es que no se conocen tanto, pero están haciendo cosas muy interesantes», sentencia.

—Tus temas están llenos de vivencias. ¿Cómo vas construyendo las canciones?

—Me inspiro en todo lo que vivo, lo que leo —me gusta mucho leer y soy fan de escuchar lo de los demás. Los compositores siempre me atraen mucho, porque se inventan su estética, sus historias. Siempre he buscado contar las cosas a mi manera y cuando escribo me sirvo de la poesía, de la música, del cine, de los demás, de la vida…

—¿Cuánto te aportaron grupos como La Milagrosa, Tijuana No y Chantaje?

—Todo lo que he hecho me ha marcado. Tijuana No y Chantaje, que era el grupo anterior a ese, fueron los que me subieron en un escenario. Venía de tocar piano clásico y empecé a hacer rock. Cambió mi vida, porque me puse a escribir canciones.

«Los demás han sido grupos que he venido inventando para seguir haciendo. La Milagrosa era mi proyecto, pero no le quería poner mi nombre todavía. Todo ha tenido un lugar y un momento. En el fondo, mi manera de hacer no ha cambiado».

Asidua lectora, Julieta siempre ha encontrado en la poesía y las novelas un refugio. «Leer me creó un mundo de fantasías. Es una costumbre muy valiosa, que incluso a los niños les da una posibilidad muy buena para cuando sean adultos», insiste.

Por eso no se sorprende cuando le cito una frase sobre la fama que una reconocida escritora de su país ha dicho recientemente:

—Elena Poniatowska se preguntaba: «¿Qué es el éxito? El éxito es un ratito. Uno nunca consigue absolutamente nada en esta vida». ¿Te afecta la fama, Julieta? ¿Te congratula? ¿Cómo la llevas?

—La ignoro. Sé que soy una privilegiada, porque me dedico a hacer música y nunca he hecho concesiones en ello. Sé que es un privilegio el poder decir que voy a dejar de tocar un rato y hacerlo. Ahora eso cambió, porque ya tengo una hija y mi calendario es diferente.

«Estoy consciente todos los días y agradecida de hacer música y compartirla con los demás, de volver a Cuba después de diez años y poder tocar. Eso es lo que sé hacer. Las demás cosas a lo mejor me salen un poco mal, pero con la música me desahogo. Me agrada expresarme».

La llegada de su pequeña Simona ha sido una experiencia sin igual. «Cuando tienes un hijo te enfrentas a ti misma. Soy una mujer de 42 años que estoy viviendo un momento increíble con mi hija y a la vez me ha cambiado el rumbo, me movió mucho», confiesa.

Los momentos, el álbum que en marzo venidero presentará y en el que colaboran artistas de Brasil y Chile, recoge toda la intensidad de esta Julieta maternal y comprometida con su nación, con los que la rodean. En 11 canciones sintetiza muchos sentimientos: «Es muy gracioso, porque algunos pensarían que ahora que tengo una hija haría un disco alegre y para nada; mi próximo volumen es oscuro.

«Me he puesto más introspectiva y las cosas me afectan de otra manera. Quiero reflexionar más… Estamos en un momento de mucho conflicto y todo eso viene en el no reconocernos, en el no mirarnos como hermanos, y hace falta que los seres humanos nos conectemos».

Armónicamente más inclinado hacia los teclados, la percusión y la batería, en Los momentos hay una menor presencia del acordeón, un símbolo en las actuaciones de Venegas.

Sucede que ahora Julieta tiene un conflicto. Ella cuenta que no ha «roto» con el instrumento. «Sin embargo, cuando empecé a crear la melodía del nuevo álbum, me di cuenta de que estaba perfilando un volumen de muchos sintetizadores, pues mis dos fonogramas anteriores: el que hice para MTV y Otra cosa, eran más acústicos y tomé elementos del folclor latino».

—Hablas de México con pasión. ¿Qué opinión tienes de la actualidad de tu país?

—Es un momento de mucha incertidumbre para todos. Somos una nación que merecemos algo mejor. Creo que poco a poco iremos encontrando la manera. Tampoco han sido años fáciles los que hemos pasado. Ha crecido la violencia. Siento que todo el mundo está asustado. Ojala que venga algo bueno y que este nuevo escenario pruebe que estamos todos equivocados.

Volviendo a su pasión mayor, la autora de Me voy y Limón y sal nos deja estampada su visión del futuro de la música, una manifestación que, manifiesta, nunca tendrá una crisis creativa.

La crisis «está en las disqueras. La música sale adelante sea como sea. He visto casos de artistas en México que son completamente independientes y en sus casas, con sus computadoras, generan cosas interesantes.

«No hay crisis en la melodía, porque no vamos a dejar de hacer música, ni la gente dejará de escucharnos. Quizá la habrá en la manera en cómo se formatee, se venda o se empaquete la música. De todas formas, Internet ha venido para cambiar lo que teníamos como algo conocido, establecido. Eso es positivo. Cualquier cambio, aunque genere algún “temblor”, un poco de caos, más delante, de alguna manera, se va acomodando».

Después de Cuba, Julieta tiene un enorme cronograma. «De aquí tocaremos el próximo 6 de diciembre en las fiestas de Quito, Ecuador. Luego visitaremos Mendoza y Buenos Aires, en Argentina. En enero empezaremos en Chile. En febrero montaremos los temas del CD Los momentos, cuyo primer single, Tuve para dar, se podrá apreciar desde el próximo 11 de diciembre en formato digital.

Perteneciente a una generación de mujeres cultoras de la música alternativa mexicana, donde igualmente se encuentran Lila Downs y Natalia Lafourcade, Julieta Venegas seguirá su eterna obligación con la profesión que la lleva día a día a «hurgar» en las cotidianidades. «Me gusta escribir canciones, porque soy una compositora», reafirma, y nos deja con esa estela creativa que puebla su obra melódica, como un acto necesario, de existencia.

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