Se intensifica el duelo en la semifinal del Oriente

Los equipos de Villa Clara y Santiago de Cuba siguen protagonizando una cruenta batalla que presagia ya «la decisión en el séptimo partido»

Autor:

Juventud Rebelde

Los cambios de lanzadores (y de jugadores) han sido una constante en Villa Clara. Foto: Alex Castro Una frase medio en broma y medio en serio del legendario Orestes Kindelán, en las inmediaciones del Guillermón Moncada, resume lo que ha sido la semifinal del Oriente entre Villa Clara y Santiago de Cuba. Una batalla cruenta de tigre a tigre, tan poco pronosticada a priori que ahora, en vísperas del tercer enfrentamiento, hay quienes, cambiando de parecer, presagian ya «la decisión en el séptimo partido».

«Yo, que no jugué, estoy cansado», les decía el Tambor Mayor a unos aficionados al término del segundo cotejo del play off del Este, una referencia a las más de siete horas de guerra empleadas entre los dos primeros choques.

Los que, guiados por la clasificatoria y por los cuartos de final, pensaron ver un paseo santiaguero en este duelo se equivocaron de tajo. Villa Clara, con más garra que fuerza, ha enseñado de nuevo que los papeles en ocasiones se convierten en desechos... y no precisamente sólidos.

Los Naranjas, incluso, bien pudieron haberse llevado la victoria en el segundo encuentro, decidido inesperadamente en el décimo episodio. Pero, como señaló Víctor Mesa, su siempre inconforme timonel, «regalamos el juego, nos fallaron los hombres clave y mientras eso siga pasando más nunca vamos a discutir un campeonato».

Por cierto, nuevamente el manager show del béisbol nacional, el más polémico de todos, se ha convertido en centro de atención: usó diez lanzadores en los dos primeros partidos, trajo a relevar en el noveno capítulo del tenso combate inaugural a un zurdo que al arrancar la serie nacional no aparecía en la nómina de Villa Clara, quitó en el segundo compromiso a un serpentinero que lucía demasiado dominante en el box, usó más de 20 jugadores el domingo, sus peloteros tocaron la pelota cinco veces el sábado...

Aún con estos hechos, acaso asombrosos, por poco intoxica a las favoritas Avispas dos veces. Víctor hace, orienta, dirige, vive la pelota. Tal vez peque por exceso y eso es mucho mejor que por defecto. No hace de estatua como otros directores, que aparentan impasibles, «verla pasar», como diría Terencio Montero, el decano de los narradores cubanos.

Yendo de nuevo al play off: pinta para seis o siete juegos. Hay demasiado corazón en cada bando como para que alguno de los conjuntos triunfe tres veces seguidas... aunque en béisbol nunca se sabe.

Villa Clara ha sido la maña, el corre corre que ocasionalmente ha hecho lucir nerviosos a los indómitos. Santiago ha sido la fuerza (aunque con solo dos jonrones) y el temple, ese que nunca los hace rendir.

«Yo no sé quién fue el que dijo que esto era un 4-0, no andaba bien o sacó muy mal las cuentas. Este es un play off peleado, duro, con dos selecciones que saben jugar bien a la pelota y el terreno es el que habla», reconoció para echarle aire a esta idea el mismísimo Antonio Pacheco, otro piloto para respetar, quien en play off tiene récord histórico de 24-9, según las estadísticas de Arnelio Álvarez.

Mientras, todos sus discípulos, con el ánimo por las nubes, hablaron un mismo lenguaje: «Esto comienza ahora en Santa Clara, puede pasar cualquier cosa».

El zurdo Robelio Carrillo lanzará esta noche por Villa Clara. Foto: Alex Castro Del otro lado, Víctor también se mostró optimista, a pesar de la derrota de hace dos días: «Santiago es un equipo que tú tienes que machacarlo, no puedes darle chance y se lo dimos, esa es mala para nosotros. Pero vamos a seguir batallando, el equipo nuestro tiene garra, lo ha demostrado en el terreno».

Así, esta noche se subirán a la montaña de los envíos el derecho Ormari Romero, por los orientales, y el zurdo Robelio Carrillo, por los del centro. Si no hay un desinflado, la guerra de «sangre» volverá el fin de semana al Guillermón Moncada.

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