Estelar judoca Driulis González dirá ádios al deporte activo

Comienza este domingo en Guantánamo el Campeonato Nacional de Judo

Autor:

José Luis López

El retiro competitivo nunca llega, si sobre la cancha, pista o colchón, queda la impronta de un deportista cabal. Guantánamo acogerá mañana, al iniciarse el Campeonato Nacional de Judo, la hora del adiós de su hija ilustre Driulis González, sinónimo de talento y sacrificio.

Esas virtudes llevaron a la colosal judoca del Guaso hasta el podio de premiaciones en cuatro Juegos Olímpicos y siete Campeonatos Mundiales. Además, Driulis prestigió un sinnúmero de eventos internacionales, incluidos Juegos Panamericanos y Centrocaribeños, así como potentes justas clase A, entre ellas la Copa Fukuoka, Citta di Roma, Loeding y World Masters.

Transitó por tres categorías (56, 57 y 63 kilogramos), en las cuales mostró un elevado arsenal técnico. Todos los especialistas del longevo arte marcial la han considerado como la segunda judoca del mundo, solamente superada por la extraclase japonesa Ryoko Tamura, quien exhibe dos títulos olímpicos y siete mundiales.

Nunca olvidaremos las tribulaciones que estuvieron a punto de excluirla de los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, cuando todos los avezados la daban como favorita al título. A menos de cuatro meses de la cita estival, un serio golpe en la zona posterior del cuello y la fractura de dos vértebras cervicales, obstaculizaron sobremanera su entrenamiento en la etapa vital. El uso de una minerva le impedía mover la cabeza hacia los lados.

Sin embargo, soportó el fortísimo dolor y siguió entrenando, pues quería ganar el título olímpico en los 56 kilogramos. Y el sueño se hizo realidad.

Ya no veremos más sobre el tatami sus espectaculares ippones, ni sus fuertes agarres, ni esas letales técnicas de piernas que la catapultaron hasta la cima del judo mundial.

Pero seguramente seguirá como entrenadora, porque esta mujer de 36 años aún no baja definitivamente el telón. Sé de muchas judocas que ven a Driulis como el ejemplo a imitar, dentro y fuera del tatami.

También por ello le abrimos espacio hoy en esta página, que tantas veces reflejó sus victorias, tanto en Cuba como allende los mares. Honor a quien honor merece.

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