Pearson se corona con récord olímpico

La vallista australiana Sally Pearson dejó bien claro por qué fue elegida mejor atleta de la IAAF en 2011, al ganar los 100 metros de estos XXX Juegos Olímpicos

 

Autor:

Abdul Nasser Thabet

Ratificando su condición de campeona mundial y favorita incuestionable, la australiana Sally Pearson desbarató este martes el récord olímpico en la final de los 100 metros con vallas, correspondiente a la XXX edición de las justas bajo los cinco aros.

Pocos dudaban de su victoria, pero en realidad no la tenía nada fácil ante la escuela estadounidense de la disciplina, inscrita casi completa en la fiesta grande.

Fue una batalla campal, Sally contra tres chicas de Norteamérica asediando todo el hectómetro, respirándole en la nuca, mordiéndole los calcañales.

Incluso llegado el final, cuando los relojes se pararon, nadie, ni las propias atletas, sabían el nombre de la nueva reina.

El grito de la chica de Oceanía no pudo ser más claro: oro y gloria por solo dos centésimas. El tiempo de 12,35 segundos constituyó nueva plusmarca para estas justas y es el décimo mejor crono de la historia.

Ya ella ostentaba el sexto registro más destacado de todos los tiempos (12,28), logrado en el campeonato del orbe celebrado en Daegu hace un año.

Además, había concluido con el subtítulo en la pasada justa estival, acaecida en Beijing, cuando solo tenía 21 abriles.

Del segundo al cuarto puesto en el Estadio Olímpico londinense solo se ubicaron estadounidenses. La plata colgó del cuello de la entonces campeona defensora Dawn Harper (12,37). El bronce fue para Kellie Wells (12,48), secundada por su bella compatriota Lolo Jones (12,58).

Así, Pearson, de 1,66 metros de estatura y ojos de gacela, acaba con el dominio dictatorial de las norteñas en olimpiadas, pues en este siglo solo ellas saborearon el metal dorado (en Atenas 2004 se coronó Joanna Hayes, con 12,37).

Además es, junto a la eterna Cathy Freeman, la única australiana en ceñirse la aureola desde el año 2000.

Declarada por la IAAF mejor atleta femenina del 2011, la oriunda de Sydney se convirtió en la tercera exponente de su país que gana el oro olímpico en esta prueba, tras Shirley Strickland (Helsinki 1952) y Melbourne 1956 y Maureen Caird en México 1968).

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