Cuestión de detalles

Aunque por caminos distintos, Villa Clara y Cienfuegos están ahora en el mismo punto y con similares posibilidades. Y pudiera decirse que hasta coinciden en ciertos aspectos

Autor:

Raiko Martín

Después del trastabillante paso por la primera fase de la presente Serie Nacional, poquísimos se aventuraban a predecir la presencia del equipo de Villa Clara entre los cuatro grandes del torneo. Y mucho menos que amaneciera hoy tensándole el pulso al impresionante elenco cienfueguero en la porfía por llegar a la disputa del banderín.

Pero todo cambió el día que el manager Ramón Moré, frente a las cámaras de televisión, escogió a sus refuerzos. Incluso en ese instante no eran muchos los ilusionados con un repunte del pelotón naranja. Mas la remontada se hizo realidad, y mañana los herederos de aquellos emblemáticos Azucareros saldrán a sus predios con los sueños renovados y las esperanzas intactas.

Dieron primero y saben cuan importante fue, en lo anímico, ese primer golpe. Sin embargo, ahora estará a prueba su poder de asimilación y recuperación, luego de la derrota dominical frente a los Elefantes, quienes apretaron el paso para no despedirse momentáneamente de su pradera sin hacer la cruz.

Aunque por caminos distintos, ambos equipos están ahora en el mismo punto y con similares posibilidades. Y pudiera decirse que hasta coinciden en ciertos aspectos.

Si a los sureños les ha venido de perlas las inserciones de hombres como el enmascarado camagüeyano Lednier Ricardo, su coterráneo y jardinero William Luis, y el jugador de cuadro mayabequense Ernesto Molinet, para la tropa anaranjada ha sido de gran valor las incorporaciones del jardinero santiaguero Edilse Silva, del torpedero holguinero Yordan Manduley, del jardinero agramontino Dayron Varona, o del lanzador artemiseño Jonder Martínez.

Así las cosas, con el calibre más o menos parejo, la serie particular debe decidirse por los detalles. Y esos van desde la maestría de abridores como Freddy Asiel, Entenza, o Jorge Hernández, o por las poderosas muñecas de José Dariel Abreu y quienes les cubren las espaldas.

También por la profundidad del bullpen que puedan aportar el mismo Jonder y Diosdani Castillo por un lado, o de Norberto González y Duniel Ibarra por el otro.

Lo visto hace pensar en nuevos choques a prueba de infarto. Entonces, llevar las naves a buen puerto dependerá en gran medida de la pericia de sus respectivos timoneles. Por ahora, ambos han dado muestras de sus mejores luces, pero en algún que otro momento han navegado a contracorriente con suerte dispar.

Y eso se traduce, entre otras cosas, en la oportuna utilización de la velocidad en función de la ofensiva, o en la elección precisa a la hora de sustituir a un lanzador. Mucha tela por donde cortar, y opiniones para todos los gustos.

Puede que me equivoque, pero apuesto a que las aguas que corren deben regresar al sur, como aquellas que siempre regresan a la tierra. Vivir para ver.

Llegó la lluvia

Pasó lo que muchos temíamos y no nos atrevemos a pronunciar por aquello del mal agüero. La extensión del calendario por lógicos motivos estaba expuesta a los caprichos de la naturaleza. Y esta, a través de la lluvia, impidió la celebración del segundo pleito entre espirituanos y matanceros en la valla yayabera.

Cuando se esperaba la complicidad del clima, el aguacero obligó a posponer para hoy, en el mismo horario, el enfrentamiento que podía permitir a los Cocodrilos igualar la serie, o a los Gallos clavar otra vez sus espuelas antes de emprender el viaje a la ciénaga, donde ojalá no vuelvan a encontrarse con el cielo encapotado.

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