Un taekwondo más dinámico y limpio - Deporte

Un taekwondo más dinámico y limpio

Nuevas reglas de competición rigen esta disciplina a nivel mundial desde el pasado 1ro. de julio

Autor:

Julieta García Ríos

El 4 de septiembre de 1994, el Comité Olímpico Internacional decidió incorporar el taekwondo al programa oficial de los Juegos Olímpicos de Sydney 2000. Desde entonces la Federación Mundial de la disciplina busca la excelencia en sus eventos.

Este deporte —introducido en Cuba en 1987 por el ecuatoriano Fernando Jaramillo— entró en una nueva era en octubre de 2009, cuando se oficializó el uso de los petos electrónicos en eventos internacionales.

Acompañado de un sistema de Revisión Instantánea de Video, los protectores posibilitaron la resolución inmediata de posibles errores arbitrales y de aquellas acciones que, por su velocidad, son muy difíciles de apreciar por los jueces.

Aunque los petos permitieron combates más justos, muchos atletas se valían de «mañas» para mantener las ventajas: algunos fingían caídas o pedían tiempo para arreglar guantillas, espinilleras, uniformes..., y de esa manera evitaban el enfrentamiento con el oponente y descontaban segundos al asalto.

Tales infracciones no siempre eran penalizadas. El actual reglamento, en vigor desde el pasado 1ro. de julio, pone fin a la subjetividad de las apreciaciones de los árbitros y promueve un taekwondo más dinámico, más limpio.

Lo anterior lo confirman atletas y entrenadores de la selección cubana de este deporte, quienes ya han combatido en torneos internacionales bajo estas nuevas reglas.

Combates «más largos»

Entre los cambios más significativos destacan el tapiz octagonal (área de competencia), el aumento del número de amonestaciones y de los posibles motivos de estas, y el cumplimiento con exactitud de la duración del combate.

Javier Balanquet Espinosa, presidente nacional de la Comisión de Arbitraje de la Federación Cubana de Taekwondo, asegura a Juventud Rebelde: «Ahora sí se cumple el tiempo establecido para cada combate. A la voz de kal-yeo (parar) del árbitro central, se detiene al mismo tiempo el cronómetro. De modo que los atletas se ven obligados a pelear más».

Balanquet Espinosa explica que antes solo se paraban las acciones cuando se iba a aplicar una sanción, y muchas veces corría el tiempo en medio de la pasividad.

Al respecto, la campeona del mundo Glenhis Hernández comenta que a los cubanos no les afecta la medida, porque tienen buena resistencia.

Al decir de la también titular panamericana, sus entrenamientos tienen una alta carga física. Por eso —dice— somos atletas fuertes, rápidos, técnicos y explosivos.

Glenhis integró el grupo que a mediados de julio representó a Cuba en el Festival Deportivo Panamericano celebrado en México. Allí los seis criollos participantes se enfrentaron por vez primera al rigor del nuevo reglamento. Sin embargo, no hubo contratiempos, y regresaron con cinco coronas y una presea de plata, para superar así al equipo anfitrión.

Alerta con los Kyong-go

«Los cambios son en beneficio del deporte. Este reglamento es más justo y quita la posible mala intención de los árbitros. Ahora es obligatorio sancionar un grupo de infracciones que antes podían penalizarse o no», apunta Ramón Arias, entrenador principal del colectivo femenino cubano de este deporte.

Por mediación del árbitro y de una tarjeta, los entrenadores solicitan la Revisión del Video Replay ante la inconformidad con la decisión de los jueces. Foto: Roberto Morejón Guerra.

En la actualidad el número de penalizaciones aumentó de ocho a diez amonestaciones (kyong-go), y los árbitros están obligados a declarar kyong-go siempre que los atletas se caigan o salgan del área de combate, o uno de ellos agarre, retenga o empuje al oponente. También se penalizarán los ataques por debajo de la rodilla, cabezazos, rodillazos y los golpes a la cabeza con la mano. La mala conducta del competidor o de su entrenador y la vieja «táctica» de evitar o retrasar el combate tampoco quedarán exentos de castigo.

En lo adelante, evitar ser amonestado será muy importante para el taekwondista, pues por cada dos kyong-go que acumule «regalará» un punto a su oponente.

Existen otras infracciones más graves, como atacar después de que se detenga el combate o continuar la acción hacia el oponente caído, las cuales serán penalizadas por deducción (gam-jeom) y cada una de ellas directamente se contará como un punto adicional para el contrario.

El capitalino José Ángel Cobas, medallista en los torneos Abiertos de Costa Rica y Santo Domingo, considera que los cambios hacen más riguroso el combate, porque hay que competir limpio, sin cometer faltas.

«Por la acumulación de kyong-go o gam-jeom pierdes la pelea por descalificación», dice.

Él siente que de esta manera el taekwondo «es más bonito». «Se ve el desarrollo de todas las técnicas, la combatividad y limpieza en la pelea», asegura.

Del cuadrado al octágono

«Con el octágono se reduce el área de combate y el deporte se hace más ofensivo. Los competidores tratan de mantenerse en el centro del área y se incrementan los choques (acciones simultáneas), lo cual beneficia a los atletas cubanos», asegura el preparador Arlen González.

«Tenemos un sistema de entrenamiento en el que la fuerza es prioritaria. De modo que cuando chocan con un cubano es como si lo hicieran con una piedra. Los contrarios salen lastimados, les duele el golpe y eso los afecta psicológicamente. Para nosotros no es un riesgo chocar, porque son los rivales quienes salen perjudicados. Los resultados lo demuestran. Cuando competimos en el exterior, ganamos las peleas con amplio margen, incluso con atletas de consideración».

El trabajo en el tapiz octagonal es totalmente diferente al cuadrado de ocho por ocho, ya que las cuatro puntas se acortan y si das dos pasos atrás estás fuera del área, explica Glenhis. Ello nos fuerza a trabajar los desplazamientos diagonales, técnica en la que desde hace mucho nos insisten los entrenadores.

El octágono pudo resultar complejo para los cubanos, pero las limitaciones a las que se enfrentan los atletas cubanos en su preparación increíblemente facilitaron la adaptación a la nueva área de combate.

«En los entrenamientos nos hemos acostumbrado a pelear en un área reducida del tabloncillo que compartimos entre todos los atletas de la selección. Por eso apenas cometemos errores ni faltas por salirnos del área», opina Cobas.

Igualmente, los nuevos cambios permiten que los árbitros tengan ahora más poder de decisión. De este modo, a quienes intenten fingir lesiones se les terminó el teatro. Si al caer al piso no responde al comando de stand up (de pie) y rehúsa pararse en las tres ocasiones en que se le llame, el árbitro declarará ganador a su oponente, pues su actitud será considerada como abandono.

El doctor solo será llamado en caso de que haya contusión, fractura, sangramiento o la lesión sea severa. Solo así se consultará a un facultativo, que no será el médico del atleta, sino uno contratado para el evento.

A dos meses para los Juegos Centroamericanos y del Caribe, el taekwondo cubano sigue dando señales de buena salud. Los muchachos se adaptan a los cambios, y los técnicos y jueces de la Isla aplican las reglas con severidad para que en Veracruz se patee mejor y con elegancia.

Precisiones

Puntuación: Los ataques válidos al peto con el pie o el puño serán de un punto. Se darán dos por las patadas con giro al peto. Tres, a las técnicas de piernas a la cabeza. En tanto, se premiarán con cuatro las patadas con giro a la cabeza. También se suma un tanto por cada dos kyong-go o cada gam-jeon dado al oponente.

Tiempo: En taekwondo las peleas son de tres asaltos, cada uno con dos minutos de duración. Pero si hay empate, se hará un asalto adicional, conocido como Punto de Oro.

Dimensiones del tapiz octagonal: Ha de medir aproximadamente ocho metros de diámetro, y cada lado del octógono ha de tener una longitud aproximada de tres metros.

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