¿Cancha o cuadrilátero?

El más reciente episodio de violencia en el deporte cubano, tuvo como sede a la cancha camagüeyana de Minas, en donde árbitros y jugadores fueron los protagonistas del triste espectáculo

Autor:

Enio Echezábal Acosta

La última fecha de la Liga Nacional de Fútbol se jugó el pasado fin semana en tres provincias. Con Santiago de Cuba como campeón anticipado, y poco en juego, la noticia más relevante que trascendió de esa jornada no estuvo esta vez relacionada de manera alguna con goles, atajadas o alguna que otra jugada polémica.

Más exactamente en el municipio camagüeyano de Minas, donde los «Miuras» recibían a la escuadra de Las Tunas, se produjo un penoso suceso más digno de un antro de peleas callejeras que de un torneo deportivo de la más alta categoría en la Isla.

Los implicados: el árbitro internacional Marcos Brea y un grupo de jugadores del seleccionado tunero, quienes atacaron al «principal» luego de una decisión suya que no les pareció nada justa.

De acuerdo con algunas fuentes, el réferi y los integrantes del elenco oriental ya tenían su «historia», pues con anterioridad Brea había expulsado a varios futbolistas tuneros en algunos partidos clave, siendo el caso más relevante la goleada de 12-0 ante Villa Clara en 2015, día en el que los tuneros terminaron con cinco hombres menos sobre la cancha.

Precedente o no, y para que se entienda bien, no tiene absolutamente nada que ver todo este asunto si la resolución del encargado de impartir justicia, tuvo sentido o no. De lo que se trata es de reprender un tipo de acciones que desde cualquier ángulo que se miren, resultan deplorables.

Ver las imágenes, en donde se observa cómo varios atletas del equipo visitante patean en el suelo al árbitro, sea por las razones que fuere, debería provocar aversión en cualquier ser humano.

Precisamente en un video del suceso que circula en internet, se escucha cómo los asistentes «animan» los golpes desde la grada. También se oye a un aficionado comentar: «él (Marcos Brea) cada vez que los coge a ellos (Las Tunas) les bota gente (…). Ellos se la iban a cobrar».

¿Será que soy el único al que le parece que la violencia es cada vez más aceptada y regular en el deporte? Resulta preocupante que en deportes que no son de combate se vea cada vez más esta nueva práctica.

Tampoco se trata de pedir a los atletas que se comporten como «angelitos», y que sean seres totalmente apáticos que no sientan nada al momento de competir. Pero ojo, no confundir competitividad con violencia, ni rivalidad con enemistad.

El deporte es un paradigma para muchos, que ven en la práctica y el disfrute del mismo un momento para divertirse y relacionarse con otros. Habría que ver desde donde parten ese tipo de comportamientos impropios, pues si bien lo regular es que sean los deportistas los que los manifiesten, los entrenadores y técnicos tienen parte de la culpa.

Hace pocos días, tuvo lugar también una reacción en forma de indisciplina por parte de integrantes de la dirección y el cuerpo técnico del equipo de beisbol que representaba a la Mayor de las Antillas como invitado en la Liga Can-Am. Motivaciones aparte, si eso lo que proyectan nuestros «profesores», ¿qué se puede esperar de los alumnos?

Sirva este comentario como una alerta, no sea que lo que hoy es un patrón aislado, se convierta dentro de poco en una conducta habitual en los escenarios deportivos del patio.

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