Cuba, último lugar en Rotterdam

Después del estrepitoso revés ante el débil Curazao, la selección cubana de béisbol cayó por cuarta vez consecutiva

Autor:

Norland Rosendo

Después del estrepitoso revés de ayer ante el débil Curazao —vapuleado este sábado por Japón (15-0)—, la selección cubana de béisbol cayó por cuarta vez consecutiva en el torneo Interpuertos de Rotterdam y archivó su segundo fracaso frente a Holanda, con marcador de 1-3, para quedar, definitivamente, en el peor lugar posible, el último.

Los anfitriones, que también tuvieron una competencia para el olvido, encaramaron en el box a un conocido de los insulares, Diegomar Markwell, pero este solo lanzó 3.1 entradas, en las que no le anotaron carreras, toleró tres hits, no ponchó ni regaló boletos. Pero ni esa salida tan temprano sirvió para revertir una tendencia peligrosa para los nuestros en los enfrentamientos entre novenas de ambos países.

El mentor cubano, Vladimir Hernández, optó por el granmense César García, a quien le fabricaron las tres carreas, solo una de ellas limpia, en seis inning, por lo que no se debe calificar de mala su labor.

En el séptimo, César fue reemplazado por Alexander Rodríguez, quien sí tendrá pesadillas con este torneo, pues sus salidas fueron muy poco efectivas siempre. Tras dos outs, se le llenaron las bases, en gran medida por su descontrol (par de transferencias), y otra vez hubo que llamar de urgencia al jovencito Luis Enrique Castillo para que le «echara agua al fuego», y otra vez, por fortuna, el muchacho respondió (mucho ojo con él en la próxima Serie Nacional, que es un talento).

Los cubanos tuvieron una gran oportunidad en el sexto capítulo, pero sucedió algo que fue también una regularidad en este certamen: su poca productividad. Con las bases congestionadas y un solo out, les regalaron un boleto al cuarto bate, Osvaldo Vázquez, para descontar una rayita, pero luego Edilse Silva y Yoelquis Guibert no pudieron remolcar a nadie más.

Solo seis hits conectó la tanda antillana, dos de ellos de Yusniel Ibáñez, y en las estadísticas finales apenas el jovenzuelo Guibert (.423) y Silva (.385) batearon por encima de .300. Aunque el peor indicador fue el pitcheo —se sabía que iba a pasar trabajo, pese a lo discreto de la justa—, al promediar para 3.52 de efectividad, solo por delante del staff de Curazao.

Con esa derrota, los caribeños se despidieron de Rotterdam con el peor resultado posible, mientras este domingo, la final será entre asiáticos: Taipéi de China, el victimario de los anfitriones, y Japón que se dio banquete este sábado con los lanzadores de Curazao. Por cierto, estos últimos, con un solo triunfo, el logrado ante Cuba, aseguraron el tercer puesto en el podio de premiaciones. Ganar un juego bueno siempre tiene su recompensa.

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