Segundo revés, aunque Yariel Rodríguez salvó la honra con su pitcheo

La selección nacional cubana encajó su segunda derrota ante la escuadra colegial de Estados Unidos, con pizarra de 3-0. Sigue ausente la ofensiva y solo el joven lanzador Yariel Rodríguez dejó un hálito de esperanza con su loable actuación

Autor:

Norland Rosendo

Si cinco hits fueron muy poco el martes, ¿qué decir de los tres del miércoles?. Con esa cantidad de incogibles, sucedió lo más lógico: la selección cubana de béisbol, la misma que pretende alcanzar el oro en los inminentes Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla, perdió su segundo partido del tope contra los colegiales de Estados Unidos.

Los norteños pisaron tres veces la goma en el segundo inning y el home se cerró desde entonces para ambas escuadras. Más cerca estuvo la cuarta anotación de los visitantes que la primera de los anfitriones, pero Yulexis la Rosa bloqueó la goma en el cuarto episodio con la maestría que heredó de Ariel Pestano y evitó que se siguiera ampliando la diferencia en la pizarra.

Sin embargo, a los pitchers estadounidenses no les hizo falta más ayuda de sus bateadores; ellos se encargaron de anestesiar a los toleteros cubanos, quienes siguen sin pegarle con contundencia a la pelota.

Basta otro dato para valorar el poder absoluto de los bisoños lanzadores norteños sobre la tanda insular: Desde el hit de Frederich Cepeda en el cuarto acto, nadie más se les embasó —¡por ninguna vía!— hasta que el propio Cepeda cedió el out 27 con ponche, su segundo, algo inusual en él, de la noche, y el tercero entre ambas jornadas. Más claro: 18 hombres retirados de manera seguida cuando los aficionados esperan alguna reacción.

De los ocho míseros hits de Cuba en 19 innings, la mitad han salido del madero de Cepeda y Samón, dos cada uno; y no se puede hablar siquiera de suerte, pues la mayoría de las conexiones han sido mansos elevados o rolatas. Por el contrario, los norteños, sin un despliegue artillero potente, golpean con mayor solidez la pelota, aunque sus batazos terminen cayendo en manos enguantadas.

Un trío de pitchers emplearon los estadounidenses, todos con rectas por encima de las 90 millas por hora, incluso el abridor Sack Hess y el cerrador Max Meyer llegaron a marcar 95 millas por hora; enseñaron rompimientos efectivos, elogios para la curva del relevista Jake Agnos, que rompía como un látigo  burlándose de los bates; los tres actuaron con mucha economía de emociones y energía sobre el montículo, nada ni nadie los alteró, ni se fueron de concentración bajando y subiendo de la lomita innecesariamente. Estuvieron todo el tiempo enfocados en sacar outs.

Por Cuba, el abridor Roy Hernández (del Cuba que va a Haarlem) no demostró nada que merezca encomios. En un inning y un tercio le sonaron tres extrabases y la mercaron todas las carreras del juego, una de ellas, es justo decirlo, inmerecida, pues en jugada de corrido y bateo el anotador apreció que, pese a romper la inercia del movimiento cuando iba a cubrir la intermedia, Juan Carlos Torriente podía capturar un roletazo que por su posición colocó Josh Jung y que siguió viaje a la pradera derecha. 

Para detener lo que se presagiaba como un vendaval venido del norte, el mentor Carlos Martí reemplazó a Roy por el prometedor Yariel Rodríguez y el camagüeyano lanzó como un consagrado: su secuencia de pitcheos estuvo mejor pensada y no abusó de su recta de 92 millas por horas, pese a que los bateadores zurdos le conectaron con mayor facilidad que los diestros. Ponchó a seis y dio un solo boleto en 4.2 entradas. Hasta ahora ha sido lo más plausible del staff cubano.

El conjunto de Estados Unidos, que no entrenó como equipo nunca, se armó y salió directamente para su gira estival, lleva once victorias en trece partidos. Al abridor de anoche no le han marcado ni una carrera en nueve entradas y el matador llegó a seis salvamentos. 

Este es un tope pactado a cinco juegos y a los estadounidenses les hace falta un éxito más para ganarlo por cuarto año seguido y seguir reduciendo la brecha histórica (44-39) y ampliando, a su favor, el récord de la segunda temporada, iniciada en 2012 y que está ahora 18-14.

Y un último detalle, el seguimiento estadístico a los bateadores cubanos en los más recientes torneos internacionales reporta que tienen muy poca disciplina y paciencia en el home, no suelen entrar en conteo y les tiran a muchas bolas malas; lo dicen los números y ya de eso se percató también el mentor estadounidense Paul Mainieri, quien lo comentó en una entrevista anoche para la televisión. ¿No hay cómo mejorar ese aspecto?

Va quedando menos tiempo para Barranquilla y la forma óptima de la selección cubana no aparece; al menos, no se ve. Nos esperan batallas campales.   

Line Score

CUBA 000 000 000 0 3 1

USA  030 000 00x 3 7 1

Ganó: Sack Hess.

Perdió: Roy Hernández.

Salvó: Max Meyer

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