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No hay dudas: la Revolución bolivariana ganó en los comicios regionales

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El Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) obtuvo 17 de las 22 gobernaciones en disputa, y el 80 por ciento de las alcaldías, cifras que resultan aplastantes mayorías

CARACAS, Venezuela.— Cuarenta y ocho horas después de los comicios regionales del domingo y según han ido fluyendo los resultados a nivel de alcaldías e, incluso, de parroquias, pueden palparse mejor los hechos. Se ha consumado otra victoria del proceso bolivariano.

«El mapa está rojo, rojito», comentaba este martes un vecino de la capital, cuando aún medios nacionales y extranjeros insistían en «interpretar» la votación como una «derrota» de los revolucionarios. Sin embargo, los cómputos inclinan la balanza de su lado, y no dejan lugar a las dudas.

No se trata solo de que el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) haya obtenido 17 de las 22 gobernaciones en disputa, y el 80 por ciento de las alcaldías, según los últimos reportes, cifras que resultan aplastantes mayorías.

Otras lecturas también dan cuenta de las ganancias del «chavismo» diez años después de iniciada la Revolución, y cuando la proclamación del carácter socialista del proceso hace cualitativamente superior el voto a favor del aún joven PSUV: los que sufragaron por él, lo hicieron por el socialismo.

Por eso el presidente Hugo Chávez no ha vacilado en reconocer que el pueblo lo ha mandatado para dar curso a la etapa de consolidación que se abre de aquí al año 2019, y en la que serán prioridades la revolución social, la redistribución del ingreso, y básicamente, la batalla en lo moral y lo espiritual.

Con su voto, ha afirmado Chávez, «el pueblo nos confirma que vamos por el camino correcto en lo estratégico».

El mapa geopolítico ha cambiado, y es a favor del chavismo. Aunque algunos no quieran ver, los estados y municipios ganados por el PSUV significan aproximadamente el 77 por ciento del territorio nacional, es decir, las tres cuartas partes del país.

Ello incluye a municipios y comunidades insertas en gobernaciones que se adjudicó la oposición, lo cual evidencia que ello no la hace «dueña» de todo el estado.

Así ocurre en los casos notorios de Zulia, donde los socialistas se hicieron de 13 alcaldías frente a seis de la oposición, y de Miranda: allí la diferencia es aun más ostensible entre las 15 del PSUV y las cinco de sus contrincantes políticos.

Pero aún más amplia es la distancia en Carabobo, estado donde la porfía por la gobernación fue cerrada y decidida a favor de los adversarios por solo tres puntos. El poder abajo quedó en manos de los revolucionarios, que tienen ahora 11 alcaldías frente a dos.

Por eso, como dijo Chávez, en la mayor parte del país quedó demostrado que «está profundamente consolidado el poder popular, la Revolución bolivariana».

También el PSUV en Carabobo logró una victoria que destaca en el escenario nacional con la conquista, por primera vez, de la capital estadual, Valencia, en manos de la oligarquía criolla venezolana desde hacía 200 años.

En ese plano también hay preeminencia del PSUV: los chavistas tomaron la delantera, en total, en 18 de las 24 capitales estaduales, incluidas las más grandes.

Si bien es cierto que se perdió la Alcaldía Mayor de Caracas, no es verdad que la oposición domine la capital: los socialistas ganaron en 16 de las 22 parroquias caraqueñas, incluyendo la alcaldía del combativo municipio de Libertador.

Una mirada general permite constatar también el avance del poder revolucionario en los municipios venezolanos a lo largo de los últimos años. A la llegada de Chávez al poder, sus seguidores contaban solo con una alcaldía. Esa cifra aumentó a 114 en los comicios regionales del año 2000 y en 2004, a 226.

La valoración es más completa si se toma en cuenta que los resultados exhiben la voluntad del 65,45 por ciento del total del registro electoral venezolano, lo que significa la mayor asistencia a las urnas en comicios regionales como estos.

En total, los cómputos muestran una votación a favor del PSUV de 5 504 902 boletas, lo que representa un aumento del 20 por ciento en relación con los sufragios del chavismo en el referendo para la reforma constitucional, en diciembre de 2007.

Con el favor de las mayorías, la etapa que se abre materializará sus objetivos con la profundización del poder comunal, la apertura de nuevas empresas socialistas del Estado, la continuación de la indispensable nacionalización de los grandes emporios, el establecimiento de redes de productores asociados y la extensión del sistema financiero popular, entre otros pasos concretos.

Son estos los argumentos que sostienen la afirmación del presidente Hugo Chávez Frías de que el pasado 23 de noviembre fue «la confirmación de un camino, la ratificación de un impulso».

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