«Indignados» también protestan en Israel

Los manifestantes acampan en ciudades como Tel Aviv, Beersheva, Jerusalén y Kfar Sabaen con demandas como el acceso a una vivienda digna y una reducción en los precios de bienes de consumo básico

Autor:

Juventud Rebelde

TEL AVIV, julio 21.— Jóvenes israelíes descontentos con la deriva social del país, que privilegia a los más ricos y se desentiende los sectores más vulnerables, llevan días acampados en ciudades como Tel Aviv, Beersheva, Jerusalén o Kfar Saba, con demandas como el acceso a una vivienda digna y una reducción en los precios de bienes de consumo básico.

«No podemos alquilar casas a los precios que hay actualmente. La mayoría están en manos de los ricos», dice Rona, una de las acampadas a las puertas de la Ciudad Vieja de Jerusalén, al diario español El País. «Esto va más allá de izquierdas o derechas, todos compartimos los mismos problemas», añade Dafni Leef, una de las organizadoras de las protestas a través de Facebook, que ya prepara una «megamanifestación» en Tel Aviv para el próximo sábado.

La mayoría de los indignados son estudiantes universitarios y jóvenes profesionales de la clase media que no pueden adquirir una vivienda en sus ciudades de trabajo, como Tel Aviv o Jerusalén, porque los precios se han disparado en los últimos tres años. Muchas de estas residencias están ocupadas de forma fantasmagórica por judíos no residentes en el país, la mayoría norteamericanos y franceses de alto poder adquisitivo, que solo las ocupan esporádicamente para las vacaciones de verano, mientras que otros las adquieren como inversión y las cierran a cal y canto.

«Ellos vienen muy poco, pero somos nosotros los que pagamos los impuestos», asegura Eyal, un joven arquitecto que ha trasladado su vivienda a las afueras porque, asegura, no puede pagar una casa en Jerusalén, una ciudad en la que abundan los carteles de «se vende apartamento de lujo».

En reacción a las incipientes protestas, el Gobierno del partido Likud, del derechista primer ministro Benjamín Netanyahu, convocó con urgencia el lunes a su gabinete y aseguró estar consciente de la crisis inmobiliaria.

«Somos un país pequeño, pero hay mucha demanda de viviendas y no hay suficientes para todos», afirmó, si bien evitó decir que Israel sí ha edificado decenas de miles de apartamentos modernos y confortables, pero en los lugares incorrectos: en Jerusalén oriental y en el territorio palestino de Cisjordania, ilegalmente ocupado en la guerra de 1967.

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